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Sermón en el día miércoles 25 de agosto
de 2010.
Título: NO ME ACORDARÉ DE TUS PECADOS E INIQUIDADES
Biblia: Hebreos 8:1-13
Predicador: Pastor Dong Han David Lee
Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada
Tte. 1ro. Leónidas Escobar 3913 c/ Av.
Japón, Asunción, Paraguay
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/ (595) 0981-815-179
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- Ahora bien, el punto
principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual
se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos,
- Ministro del santuario, y de
aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre.
- Porque todo sumo sacerdote
está constituido para presentar ofrendas y sacrificios; por lo cual es
necesario que también éste tenga algo que ofrecer.
- Así que, si estuviera sobre
la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan
las ofrendas según la ley;
- Los cuales sirven a lo que es
figura y sombra de las cosas celestiales, como se les advirtió a Moisés cuando
iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al
modelo que se te ha mostrado en el monte.
- Pero ahora tanto mejor
ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre
mejores promesas.
- Porque si aquel primero
hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el
segundo.
- Porque reprendiéndolos dice:
He aquí vienen días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y
la casa de Judá un nuevo pacto;
- No como el pacto que hice con
sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto;
porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo me desentendía de ellos, dice
el Señor.
- Por lo cual, este es el pacto
que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré
mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a
ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo;
- Y ninguno enseñará a su
prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce el Señor; porque todos me
conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos.
- Porque seré propicio a sus
injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades.
- Al decir: Nuevo pacto, ha
dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo
a desaparecer.
INTRODUCCIÓN:
Hoy veremos uno de los aspectos más
reconfortantes de nuestra vida como creyentes: la “vida eterna” que tenemos en
Jesucristo.
Y sé que nadie quien cree a Jesús en forma
diferente a nuestra iglesia jamás puede alcanzar este gozo y plenitud respecto
a la vida eterna, porque la salvación que recibimos de Jesús nunca fue por una
iniciativa o decisión nuestra, sino como consecuencia del llamado de Dios pues
hemos sido escogidos para ser santos y sin mancha desde antes de la fundación
del mundo.
También muchas veces he insistido en que
no se salva tampoco por la fe en Jesús, porque la fe es una consecuencia del
hecho consumado de la justificación en el cual estamos, y ese instrumento que
nos avala de nuestra salvación en Jesús ya obtenida es justamente la fe. Porque
hemos muerto juntamente con Cristo, como miembros de su cuerpo y ha sido pagado
el precio del pecado el doble por nuestro Señor Jesús ante Dios, y juntamente
con Cristo hemos resucitado; y hoy estamos en Cristo y al estar en Cristo
también por causa y por él tenemos una vida indestructible.
El miércoles anterior les he hablado
acerca de cómo nos damos cuenta de que tenemos la ley de Dios escrita en nuestros corazones, y lo que él nos ha
puesto en la mente es utilizado cuando somos adiestrados. Y justamente esta
parte del adiestramiento de nuestras manos para las diferentes batallas que
recibimos demuestra el amor y el celo que tenemos por nuestro Señor Jesucristo.
Por esta causa, muchos creyentes se preguntan:
¿para qué quiero discipularme? ¿Por qué he de adiestrarme en toda la Escritura,
de invertir mi tiempo en Dios y sus obras? Estas palabras son de personas que
aún no han comprendido correctamente la gracia de Jesús.
Yo les respondo: por causa de la seguridad
que puede alcanzar tu alma, por causa de plenitud en el Espíritu Santo que
recibes, por causa de gozo y el gozo cumplido en Jesucristo porque hoy estás en
Dios y puedes pedir cualquier cosa; por causa de la comunión a que llegamos con
el Padre celestial, porque es un mundo diferente que se nos abre, es por la
confianza que uno recibe de Dios porque te confirma que eres hijo suyo, y… es la
vida eterna.
No es que luego de tantas disciplinas y
discipulado se llegue a alcanzar la vida eterna: ¡NOOOO! Sino, es entonces
cuando se “siente” y se “vive” la vida eterna, no es un hecho meramente de
“creer que tiene vida eterna”. Consecuentemente la convicción que se vive, la
certeza de todas las promesas de Dios, el hecho que nada puede suceder porque
todo, todo está asegurado.
Por eso, hoy nos centraremos en el
versículo 12: Porque seré propicio a
sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades.
REPASEMOS UN POCO
Repasemos rápidamente:
El creyente puede tener
variados comienzos y llamados en diferentes tiempos y situaciones, mas una vez
llamado y consolado por un tiempo…
Enseguida entra al Desierto
de Dios: aprende las Palabras de Dios y que no solo de pan vive el hombre, mas
de toda la palabra que sale de su boca, y a partir de este momento el Señor
desea hacer un pacto contigo o revalidar el pacto que ya ha establecido con tus
padres. Aprende poco a poco a centrar su vida en Dios y según los términos de
Dios, también suceden grandes luchas de amores: entre Dios y el mundo, consigo
mismo.
Cambio del método de Egipto
de vida a una vida entregada y depositada según el pacto de Abraham, y que nos
lleva a nuestra tierra, a formar nuestra nación y ser benditos de Jehová en
este tiempo. Este aspecto es fundamental, porque existen muchos creyentes pero
no muchos viven basados en el pacto de Abraham, incluso existen aquellos que
porque estamos hoy en el pacto de Jesucristo hacen caso omiso al pacto de Abraham.
Es que solamente se puede comprender y vivir el pacto en Jesucristo dentro del pacto
de Abraham (esta es una de las causas de por qué muchos creyentes no pueden
vivir y sentir la vida eterna).
Conocimiento de las leyes de
Dios: siempre el hombre comienza a aprender los mandamientos, estatutos y
ordenanzas de Dios, se siente culpable; y es impulsado al arrepentimiento de
sus pecados. También aprende a discernir entre los bueno y lo malo, entre lo
santo y lo inmundo.
Gracia de la salvación: a
comprender que Jesús nos salvó llevando a nosotros y nuestros pecados sobre él,
y pagando el precio del pecado que es la muerte. Y haciéndonos parte de su
cuerpo como miembro suyo, por eso, somos inseparables, somos insustituibles;
tampoco nos puede olvidar.
Vida en espíritu: es cambiar
el modo de buscar las cosas, de salir del mundo y de sus métodos, abrazar el
pacto y vivir según los nuevos términos dados y prometidos por Dios. Siguiendo
a Jesús, llevando su yugo, buscando recibir las promesas del pacto dentro de
los tiempos y métodos expuestos por Dios en la Biblia.
Vida bajo el sacerdocio de
Jesucristo: aprendemos a intimarnos entrando en el lugar santísimo. En el
tabernáculo no hecho de manos sino aquella que está en el cielo. Es una
relación personal, individual con Jesús, que es producto de cuánto te has
esforzado en vivir en el Espíritu.
Adiestrado para toda batalla:
Dios adiestra nuestras manos para encarar y llevar todas las cosas a un nivel
en que vemos, sentimos y recibimos la respuesta de Dios. Un paso de fe más allá
de nuestra humana razón, humano sentir, humana confianza; para sentir que sí
tenemos puesta en nuestra mente la ley de Dios. Como Abraham quien creyó en
esperanza contra esperanza de que Jehová le daría un hijo, o cuando ofreció a
su hijo creyendo que Dios era poderoso incluso para resucitar de los muertos a
su hijo.
En realidad el camino es largo, pero así
es necesario para nosotros lleguemos a comprender todas las cosas que Jesús
hizo por medio de su obra en la cruz. Todo esto es por que “Sed santos porque
yo soy santo”. La santidad ya nos otorga Jesús por medio de su obra en la cruz
y de la cual aun estando en nuestros pecados y delitos nos lo concedió, incluso
antes de nuestro nacimiento.
Y esto que estamos simplemente tratando de
alcanzar y equipararnos en el conocimiento de “las cosas realizadas” en Cristo.
Y esta dificultad que tenemos para comprender estas cosas, para creer que sí
efectivamente ya estamos salvados, que somos uno en el cuerpo de Cristo; (sí
que son cosas increíbles), mas esto nos muestra el grado de pecaminosidad y
corrupción al que habíamos caído.
Repito: conocer las cosas así como son,
creer sencillamente sin ninguna nube de duda es de por sí un duro trabajo y
discipulado. Todo esto nos cuesta simplemente seguirle, de actualizarnos en
todo lo que el Señor Jesús ya nos hizo. Entonces podemos comprender cuán grave
es el pecado y sus consecuencias en el hombre.
Mas también una cosa es que tengas fe y
por fe puedas creer que esto es cierto y está en ti: EL QUE CREE EN EL HIJO TIENE VIDA ETERNA (San Juan 3:36).
Cuando una persona es un elegido de Dios, esta persona tiene verdadera fe en
Jesús, y esa fe le dice que tiene VIDA ETERNA. Mas una cosa es CREER, otra muy
diferente es VIVIR LA VIDA ETERNA Y SENTIRLA. Una cosa es escuchar las
maravillas de los platos que cocina un famoso chef, mas otra cosa muy diferente
y una experiencia imborrable es que personalmente lo coma y disfrute. Así
también es la vivencia de la VIDA ETERNA QUE TIENE EL ELEGIDO DE DIOS.
Y una cuestión fundamental para que el
hombre pueda comprobar la vida eterna que YA tiene en Jesucristo es justamente
el versículo Hebreos 8:12 Porque seré
propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus
iniquidades. Si no llega a vivir “suficientemente
guiado por el Espíritu Santo”, siempre el creyente caerá una y otra vez en
el temor en su interior del capítulo Romanos 7:14-23 Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido
al pecado. Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino
lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la
ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que
mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el
querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que
quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no
lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien,
hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me
deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela
contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está
en mis miembros.
Mas para las personas quienes “sus manos
están siendo adiestradas en toda batalla”, y en cada momento confía y acepta
vivir en el Espíritu, conoce que Jesús ha sido propicio a sus injusticias y que
Dios no se acuerda más de sus pecados e iniquidades, porque le responde, le
consuela, le habla, le muestra las cosas que hay en su corazón.
En realidad no se busca ni se pide
diciendo: “Señor Jesús, sé propicio a mis injusticias, no te acuerdes más de
mis pecados e iniquidades”; este tipo de oración no se hace, porque JESÚS YA
FUE PROPICIO A TUS INJUSTICIAS, YA LLEVÓ Y DIOS YA TE PERDONÓ Y NO SE ACUERDA
MÁS DE TUS PECADOS E INIQUIDADES. Pero es necesario que aprendas que existe un
mandamiento respecto a ese pecado y que debes primero arrepentirte y segundo
que debes hacer todo esfuerzo en vencer ese pecado para no ser esclavo del
pecado, y a vivir guiado por el Espíritu Santo. En cambio, mientras sigas
viviendo en la carne y para la carne, y utilizas a Dios solamente para tus
caprichos, podrás tener fe (y una fe muy difusa) de la vida eterna, mas nunca
una certeza plena. La vida eterna para estar personas es una “realidad”
pero no se hace “EFECTIVO”.
LA REALIDAD QUE SE EFECTIVIZA
¿Cómo se sabe verdaderamente que Jesús ha
sido propicio a tus injusticias, y que Dios nunca más se acuerda de tus pecados
y de tus iniquidades? ¿Saben cómo se traduce esto en la práctica? Es común
encontrar a muchos creyentes quienes no se sienten “salvados”, que muchos
creyentes aun debaten en la incertidumbre, algunos que enseñan diciendo que la
salvación se puede perder y siempre existen personas quienes les creen y viven
consecuentemente atemorizados. No es raro encontrar a padres quienes oran a
Dios pidiendo que los corazones de sus hijos se abran a Cristo Jesús y le
reciba como su señor y salvador. Cuando que esta preocupación se soluciona de una
sola vez por medio del pacto, ¡claro! Que difícilmente lo conocerá si él mismo
no conoce el pacto de Dios o no cree.
Todo esto sucede porque no están llegando
a conocer que Jesús sí ha sido propicio a todas sus injusticias y que no son
recordados tus pecados y tus iniquidades. Por tanto, la cuestión no es
preguntar a Jesús: ¿has sido propicio a mis pecados? O siempre que uno siente
mal pide que Jesús limpie sus pecados por la sangre derramada en la cruz. Porque
no obtendrás ninguna respuesta para una cosa tan obvia y cierta.
El camino para saber eso es por otra
parte, es viviendo el cambio de ley que nos dice Hebreos, es vivir la vida
guiado por el Espíritu Santo y salir junto al Señor Jesús y vivir dentro de los
términos del pacto, dejando tus conocimientos, sueños, deseos que tienes del
mundo. Pues no se puede utilizar a Jesús para que él te escuche y haga salir el
número de lotería que has comprado. Por eso, Jesús les dice: “buscad primeramente el reino de Dios y su
justicia.”
Entonces, ¿cómo se llega a sentir la vida
eterna? ¿Cómo la realidad de nuestra vida eterna se efectiviza?
Para eso necesitamos la ayuda de otra
parte de la Biblia, San Juan 17:
- GLORIFICA A TU HIJO: v.1-2 Glorifica a tu Hijo, para que también tu
Hijo te glorifique a ti; como le has dado potestad sobre toda carne, para que
dé vida eterna a todos los que le diste. Toda
persona a quien Dios ha escogido y dado a Jesús, sobre ellos Jesús tiene la
potestad para dar vida eterna, sin ninguna participación del hombre en ello. Y
en San Juan 1:3-4 dice: Todas las
cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Así que la
vida eterna está en Jesús, es por eso que él nos hace parte de sus miembros
para que la vida también esté en nosotros, o mejor dicho que nosotros estemos
incluidos en la vida eterna que él tiene.
- ESTA ES LA VIDA ETERNA: v. 3-5. que te conozcan a ti, el único
Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien
has enviado. Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste
que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria
que tuve contigo antes que el mundo fuese. Porque la vida eterna está
en Jesús, y con su muerte y resurrección y su ascensión a los cielos es la
restauración de la gloria que anteriormente tenía Jesús.
Por tanto, la vida eterna no es algo que nosotros ganemos o
dejemos de ganar como CONSECUENCIA DE NUESTRA FE O DECISIÓN, sino la vida
eterna está en nosotros si estábamos en su cuerpo o no en el momento de su muerte,
resurrección y glorificación.
Y porque la vida eterna no está en nosotros como individuos
independiente, sino somos parte de la vida eterna porque somos miembros del
cuerpo de Jesús; por tanto nos corresponde conocer al Dios verdadero y a
Jesucristo. Y como dice el sermón del domingo: Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid
todo lo que queréis, y os será hecho. (San Juan 15:7). Porque así
llegas a saber si realmente estás en Dios o no, si el Espíritu Santo mora en ti
o no, si tienes en ti sus palabras que moran en ti o no, si permaneces en su
amor o no.
Y en la persona en quien permanece la palabra de Dios, sucede esto
que corresponde al adiestramiento de las manos para la batalla: Pues éste es el amor a Dios, que
guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. Porque todo lo
que es nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que ha vencido al
mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús
es el Hijo de Dios? (1 Juan 5:3-5)
Por esta razón, mucho del discipulado es esto: aprender y estudiar
la Biblia y conocer a Dios. Aprender a vivir toda palabra en la guía del
Espíritu Santo. Entonces, el sólo hecho que tú puedes permanecer en las
Palabras de Dios y las Palabras de Dios en ti para vencer, hace que tú tengas
el testimonio y la manifestación de Dios que eres su hijo, y por tanto que
tienes vida eterna.
- GUARDADO TU PALABRA: V. 6-8 He manifestado
tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y
han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todas las cosas que me has
dado, proceden de ti; porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos
las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que
tú me enviaste.
Sabemos que guardar la palabra de Dios no es fácil, ni se consigue
en una primera vez salvo que sea una persona en avanzado estado de discipulado.
Mas siempre es convencido y fortalecido por el Espíritu Santo para LOGRARLO, y
dice la Biblia: Mas a Dios gracias, el
cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros
manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. Porque para Dios somos
grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; a éstos
ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida. Y
para estas cosas, ¿quién es suficiente? Pues no somos como muchos, que medran
falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de
Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo. (2 Corintios 2:14-17)
- DIOS ES GLORIFICADO EN SUS HIJOS. V. 9 Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo,
sino por los que me diste; porque tuyos son, y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo
mío; y he sido glorificado en ellos.
¿De qué forma crees que Dios recompensará para sus hijos quienes
hoy son fieles a los mandatos de Dios en todos los términos de la Biblia? ¿Qué
más que la manifestación personal del Padre y de Jesús en ustedes? Y cuando
esta manifestación sucede, es una comunión íntima, personal, única. Y la
persona no necesita de testigos, ni otras pruebas, porque sabe lo que tiene en
Jesús.
- Guárdalos en tu nombre: V. 11 Y ya no estoy en el mundo; mas éstos
están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos
en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros. Para que sean uno,
así como nosotros
Las manos que han sido adiestradas en toda la Palabra de Dios,
aquellos que sí han esforzado en vivir guiados por el Espíritu Santo, sabe cómo
la Biblia le responde según los términos exactos de las Escrituras. Y esta
confianza y confidencia que alcanza en Dios le da AUTORIDAD DE HIJO.
- Gozo cumplido en sí mismos: V.
13-14: Pero ahora voy a ti; y hablo
esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos. Yo les he dado
tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo
soy del mundo. para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos (v. 13).
El mundo los aborreció, porque no son del mundo (v. 14).
Ya no estamos simplemente como unos “creyentes” con fe en Jesús,
sino nos paramos como hijos, vivimos con la autoridad de hijos, y cada uno sabe
qué le ha concedido el Padre celestial. Es como Josué quien en medio de la
batalla ordena al sol que está encima de Gabaón que se pare, que no se mueva
durante un día entero. O que Elías pueda orar porque tiene confianza que del
cielo caerá fuego para quemar el holocausto, o que el cielo deje de dar lluvia
durante tres años y seis meses.
- Guárdalos del mal: v. 15. No ruego que los quites del mundo, sino
que los guardes del mal.
Saben que nada de esto puede suceder si uno no es discipulado en
vivir en la Palabra, en tener el discernimiento del bien y del mal, quien no
haya luchado con todas sus fuerzas contra el mal, no sabe de esto. Mas los
frutos que resulta muestra y te da esa confidencia porque puedes vivir en el
Espíritu.
- Santifícalos en tu verdad: v. 17-19 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es
verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Y por
ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en
la verdad.
Saben que estas cosas no son para neófitos, que nadie quien no
vive enteramente puede alcanzar. Esta es la razón de porque tantos creyentes en
Jesucristo no pueden vivir la vida eterna, de por qué siempre están inseguros
respecto a la salvación. Porque el pecado cada día mora en su casa, el pecado golpea
su puerta y está ahí.
En cambio, solamente la persona quien ha vivido y es aprobado por
el Espíritu Santo, el Espíritu de la Verdad y de toda Consolación puede quitar
y afirmarte en tu corazón: “NO ME
ACORDARÉ DE TUS PECADOS E INIQUIDADES”.
- También los otros que vendrán sean uno en nosotros: v. 20-21 Mas no ruego
solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra
de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que
también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.
Promete que esta palabra será repetible, que las enseñanzas serán
ciertas en todas las personas a quienes se les aplique correcta y bíblicamente.
Que no es una cuestión única a los apóstoles de Jesús o de su tiempo.
- La gloria de Dios: v. 22 La gloria que me diste, yo les he
dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.
A estas alturas, no estamos hablando ni esforzándonos en tener
“fe”, porque el nivel de relacionamiento en el Padre Celestial es completamente
diferente. ¿Y qué puede ser la gloria de Dios en ti? Jesús dijo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue,
no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. (San Juan 8:12).
Y Jesús también nos dijo: vosotros
sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.
Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y
alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los
hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que
está en los cielos. (San Mateo 5:14-16)
- Perfectos en unidad: v. 23 Yo en ellos, y tú en mí, para que
sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que
los has amado a ellos como también a mí me has amado.
Les puedo asegurar que los hijos que han sido discipulados de esta
forma, cada día se esfuerzan más para vivir en el Espíritu Santo, porque puede
comprender la gloria de Dios que hay en él, y existe una unión tan franca,
íntima con el Padre y Jesús, que por nada del mundo cambiará.
- Estén donde yo estoy: v. 24 Padre, aquellos que me has dado,
quiero que donde yo estoy, también ellos están conmigo, para que vean mi gloria
que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.
Así dice la Biblia en Hebreos 11:13-16 conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo
prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando
que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen,
claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado
pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver.
Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza
de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.
¿Pueden entender ahora cómo funciona “el conocimiento y la
vivencia de la vida eterna en Jesucristo”?
- Éstos han conocido que tú me enviaste: v. 25 Padre justo, el
mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me
enviaste. Ya no es ver a través de un velo, ni bajo un espejo, sino ver
claramente a Dios, ya no existen ningunas sombras de duda.
- Amor que me has amado esté en ellos:
v. 26 Y les he dado a conocer tu
nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en
ellos, y yo en ellos. Y esto es construible y esto es repetible en
todas las iglesias, en todas las familias, en todo individuo quien es hijo de
Dios y busca vivir guiado bajo el Espíritu Santo.
SABES QUE DIOS HA SIDO PROPICIO A TUS INJUSTICIAS
Llegado a este punto con una vivencia con
Dios todos los días, sabes con certeza que Jehová ha sido propicio a tus
injusticias y que no se acuerda más de tus pecados e iniquidades.
Porque esto de Romanos 8:1-3 es el
testimonio de esto: ahora, pues,
ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan
conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de
vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque
lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios,
enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado,
condenó al pecado en la carne.
Y sabemos que esto es verdadero y esto es
cierto, también no he escuchado que hayan mostrado el camino bien específico
para sentir y vivir la vida eterna, más allá de la fe.
CONCLUSIÓN
El adiestramiento de las manos para las
diferentes batallas que nos guía el Espíritu Santo es fundamental para que el
hombre practique y viva en la Palabra. Porque cuando es adiestrado y cuando
puede vencer guardando todo mandamiento, ordenanza y estatutos de Dios es
porque eres nacido de Dios. Que en ti mora el Espíritu de Verdad quien te hace
recordar siempre la Palabra y te ayuda para que puedas vencer.
Mas nadie puede discipularse si sigue
detrás de sus ansias, de sus sueños, de construir su mundo porque no quiere
torcer el camino del hombre carnal, y utiliza a Dios como “un ayudador”. No,
debe primero renunciar a toda forma de vida actual y seguir firmemente los
caminos de tu pacto.
No se conseguirá al primer día, ni se
logrará al primer año; mas en la manera en que sea hacedor de la Palabra
sentirá el adiestramiento de tus manos, y que no se acuerda más de tus pecados
e iniquidades. Este camino es bien cierto, está comprobado por vivencias
propias y de muchos quienes antes de nosotros vivieron.
Pero si no se atreve a vivirlo, si se
empecina en ese su camino del evangelio de la prosperidad, siempre será un
nuevo comienzo luego de un nuevo fracaso e incertidumbre.
Que Dios te bendiga.
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