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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

         

Sermón en el día miércoles 18 de agosto de 2010.

Título: QUIEN ADIESTRA MIS MANOS

Biblia: Hebreos 8:1-13

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

Tte. 1ro. Leónidas Escobar 3913 c/ Av. Japón, Asunción, Paraguay

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  1. Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos,
  2. Ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre.
  3. Porque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios; por lo cual es necesario que también éste tenga algo que ofrecer.
  4. Así que, si estuviera sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley;
  5. Los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se les advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte.
  6. Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas.
  7. Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo.
  8. Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto;
  9. No como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo me desentendía de ellos, dice el Señor.
  10. Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo;
  11. Y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce el Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos.
  12. Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades.
  13. Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer.

INTRODUCCIÓN:

Hoy vamos a hablar de cosas prácticas.

En la lectura del pasaje de hoy, en los versículos 10-12 dice que Jehová pondrá sus leyes en nuestra mente, que las escribirá en nuestro corazón, que nosotros sabremos que Jehová es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Desde el menor hasta el mayor conoceremos a Dios, incluso sin que nadie nos enseñe. Que nunca más se acordará de nuestros pecados e iniquidades.

Muchos dicen que hoy vivimos el tiempo de gracia, pues si antes tenían la ley de Dios escritas en unas tablas de piedra, hoy las tenemos en el corazón. La conveniencia de esto es evidente, es como el teléfono celular a un teléfono fijo.

Hasta aquí todo bien. ¡Lindas palabras!

Pero no todos saben “reconocer” de qué forma las leyes que tiene en la mente, que está escrita en su corazón; tampoco la saben “utilizar” porque no entienden las reglas que están puestas por Dios para que nos beneficiemos de ellas. ¿De qué forma práctica se utiliza y nos beneficiamos con ella? ¿Cuándo y cómo se manifiesta en nuestra persona? ¿Será por medio de la memorización de los versículos bíblicos?

Les hablaré más claro: hoy por hoy, talvez no exista persona quien no sepa qué es un teléfono celular, y para qué sirve. Mas desde los modelos más sencillos a los más sofisticados existe una gran diferencia principalmente en el manejo de las funciones; mas si uno no sabe utilizar todo su potencial al final simplemente se utiliza como teléfono, “adorno y pisapapeles”.

Así también es aproximadamente la presencia del “nuevo pacto” en el señor Jesucristo en los creyentes. Leyeron, se confortaron, saben las cosas y sus funciones vagamente… pero no saben utilizarlos. ¿De qué sirve que tengas un teléfono que cuesta 800 dólares americanos si no utilizas todas sus funciones y ni siquiera sabes utilizarlos cuando es necesario? Es más, la mayoría de las personas utilizan menos del 10% de todas las funciones que contiene un teléfono y antes de aprenderlos y ser prácticos en su uso, cambia a un modelo más sofisticado.

Pero esto es peor: que los creyentes no sepan valorar ni utilizar las potencialidades del nuevo pacto en donde está viviendo en Jesucristo. Es como un teléfono que uno tiene en la mano y no sabe qué trabajos es capaz y beneficiarse con su uso. Muchos creyentes tienen en sí un enorme potencial, y lo desaprovecha, y las cosas ocurren y al final todo lo quiere solucionar con lloros y clamores de desesperación.

Esto que aparece en Hebreos 8 es como una especificación espiritual que uno lee en el manual del teléfono. Mas ¿cuándo se utiliza? ¿Cómo se utiliza? ¿Cómo se acciona estas cualidades? ¿Cómo se potencia estos beneficios? ¿Cómo se recarga las baterías? ¿Cómo se controlan los dones y poderes?

¿CÓMO SE TRADUCE ESTO EN EL CREYENTE?

O sea, ¿cómo sabemos que un creyente sabe o no sabe utilizar las potencialidades que tiene en el Espíritu Santo quien mora en él? ¿Cómo teniendo y estando en el NUEVO PACTO EN JESUCRISTO no sabe utilizar todas sus cualidades y gozarse? Es verdadera lástima ver tantos creyentes que creyendo en Jesucristo igual está arrastrándose por el piso de la necesidad y desesperación.

Por eso, les hablaré de un ejemplo que sucedió en tiempos de Jesús y que está escrito en la Biblia, y son los síntomas de desconocimiento y uso inadecuado:

San Juan 3: Vemos la ignorancia de Nicodemo ante las preguntas de Jesús, porque no sabe cómo suceden estas cosas. Veamos lo que dicen los versículos 3-7: Respondió Jesús y le dijo: de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

Por lo cual Jesús le dice algo que realmente choca en la persona: Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?

Ciertamente que son palabras muy duras, y es natural que esto suceda en el hombre, aún siendo hijo de Dios, porque no sabe cómo se llega a conocer las profundidades, sus potencialidades. ¿Las sabes tú?

Por eso Jesús dijo: De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. (San Juan 3:11). Y dice Jesús a continuación: Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?

Esto sucedió para Nicodemo, y esto también sucede para muchísimos creyentes, aún en nosotros si no sabemos utilizarlos. Quienes aun estando en EL NUEVO PACTO EN JESUCRISTO, no sabe qué es eso, cómo se llega a conocer cosas como: nacer de nuevo, nacer del agua y del Espíritu, ver el reino de Dios. Tiene este problema.

Y porque el creyente, cada uno, no sabe específicamente las características, las cualidades, los poderes, los conocimientos, los atributos que tiene… no saben opinar, se calla, entra en discusiones con otras personas e incluso con incrédulos y se queda mudo.

  • San Juan 4:22-24 Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que le adoren. Este es un pasaje del cual me he referido en el sermón “5 maridos”, ¿no es cierto? ¿Quiénes son los verdaderos adoradores? ¿Cómo se adora en espíritu y en verdad? ¿Por qué aún hoy los creyentes se preocupan en saber cómo se adora en espíritu y en verdad?
  • San Juan 14:3-11 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? Jesús le dijo: Yo soy el camino; y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.

Pues así como Tomás, así como Felipe tuvieron desconocimiento de las cosas, y Jesús les habla como “asuntos que naturalmente el creyente debe saber”.

  • En 1 Corintios 2:1-10 el apóstol Pablo dice: así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios. Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las cosas que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.

Justamente aquí está el problema, y las dificultades que muchos creyentes enfrentan, que muchas cosas cree, pero no las puede entender, ni las puede explicar, ni puede comprender claramente las diferencias. No es suficiente con decir: “estamos en el nuevo pacto de Jesucristo”, “el Espíritu Santo mora en mí”.

Por eso muchas veces caen en una serie de incongruencias, en conflictos, en discusiones con los hombres; porque no saben las diferencias, ni tienen en sí mismos los frutos del Espíritu. Al final se reduce simplemente a discusiones de palabras, de doctrinas, de iglesias, de programas.

Nuevamente les pregunto, ¿cómo la ley de Dios que está escrito en mi interior se expresa y trabaja en mi beneficio?

Y esta es la dificultad, pues Jesús dijo: Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. (San Juan 14:16-17)

Entonces, ¿por qué muchos creyentes no pueden ni disfrutan del verdadero placer que implica EL NUEVO PACTO EN JESUCRISTO?

UNA PRIMERA LLAVE

Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. (San Juan 14:23)

Pues justamente aquí está la primera piedra para muchos, porque no quieren guardar los mandamientos de Dios. Ciertamente hay que ser muy celoso para guardar los mandamientos, porque así se hace una diferenciación entre el creyente y el incrédulo.

Es una forma notable de que eres de Dios, porque para guardar sus mandamientos debes ir en contra de muchas reglas del mundo, ser diferente, resaltarte de los demás. Pero para Jesús y el Padre Celestial, esta respuesta tuya implica una sola cosa: les amas o no les amas. Por eso dice en 1 Pedro 2:6-8 Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; y el que creyere en él, no será avergonzado. Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen. La piedra que los edificadores desecharon. Ha venido a ser la cabeza del ángulo; y Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados.

Ahora cuando se ama, cuando se demuestra que le amas en una y en reiteradas ocasiones, cuando vives y esa ley se hace parte integral de tu vida; entonces dice Jesús que él y el Padre harán morada en el creyente.

Por eso nos dice en San Juan 3:26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. Y esto es justamente lo que dice en Hebreos, ¿no es cierto? Porque en el versículo 10-11 dice: Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo; y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce el Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos.

El problema es este: QUE TODOS CONOCEN LOS MANDAMIENTOS DE DIOS. MAS NADIE LOS CUMPLE, NADIE LOS OBEDECE CON FE COMO DEBE SER HECHO. Todos buscan su propio provecho, su propia versión de los mandamientos.

Hay que guardarlos bíblicamente, en toda la amplitud y según los términos que Dios por medio del Espíritu Santo indica es LO correcto.

Vamos a creer que muchos incluso viven y guardan mínimamente los mandamientos de Dios, mas igual no sienten los beneficios del Nuevo Pacto de Jesucristo, porque no se perfeccionan, ni se mantienen durante el tiempo suficiente.

Y aquí está el problema de muchos:

QUIEN ADIESTRA MIS MANOS PARA LA BATALLA

Es que los creyentes, teóricamente son muy entendidos en toda la palabra de Dios, muchos guardan los mandamientos de Dios, mas aquí está el problema: NO ADIESTRAN SUS MANOS EN LA BATALLA.

Cuando hablo de “adiestrar sus manos para la batalla”, generalmente los creyentes evangélicos piensan en luchar contra el “diablo en un mano a mano” y si no tiene esa oportunidad no tiene forma de adiestrar sus manos. Mas las cosas son más sencillas y comunes:

Por ejemplo, la fe: ¿Hasta cuándo esperas a Dios para que te responda? Cuando tienes un problema, ¿cuánto tiempo oras y esperas hasta encontrar la solución? Cuando estás enfermo: ¿cuánto tiempo te arrepientes y pides perdón para obtener la sanidad? Cuando estás apeligrado, o cuando tienes enemigos que te hacen daño, ¿cuánto confías en que Dios te defenderá y encargas en él toda solución?

Pues justamente hay que ultrapasar los límites humanos, de la lógica y de todo razonamiento que un hombre “religioso” para esperar “netamente” en Dios.

Porque si no traspasas ese límite impuesto naturalmente por tu desesperación de “hombre” para finalmente ver “la mano salvadora de Dios” jamás tus manos son adiestrados en ese sentido.

Se debe obtener respuestas evidentes y notables de Dios, pues solamente así sabes los tiempos de las respuestas de Dios, conoces con qué celo Dios te responde, te resuelve las necesidades. Así ves cómo eres librado de un peligro, y tendrás confianza para algo más grande o grave la siguiente vez.

Por eso, veamos de qué forma fue adiestrado el creyente David para toda batalla, leamos juntos 2 Samuel 22:

  • (v. 4) Invocaré a Jehová y seré salvo de mis enemigos: versículos 4-6 Me rodearon ondas de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron. Ligaduras del Seol me rodearon; tendieron sobre mí lazos de muerte.

Ustedes saben que no es ninguna imaginación de David, porque tuvo batallas, guerras, persecuciones de reyes, de hombres que buscaban su muerte.

  • (v. 7) En mi angustia invoqué a Jehová, y él me oyó desde su templo: versículos 7-20: en mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios; el oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó a sus oídos. La tierra fue conmovida, y tembló, y se conmovieron los cimientos de los cielos; se estremecieron, porque se indignó él. humo subió de su nariz, y de su boca fuego consumidor; carbones fueron por él encendidos. E inclinó los cielos, y descendió; y había tinieblas debajo de sus pies. Y cabalgó sobre un querubín, y voló; voló sobre las alas del viento. Puso tinieblas por su escondedero alrededor de sí; oscuridad de aguas y densas nubes. Por el resplandor de su presencia se encendieron carbones ardientes. Y tronó desde los cielos Jehová, y el Altísimo dio su voz; envió sus saetas, y los dispersó; y lanzó relámpagos; y los destruyó. Entonces aparecieron los torrentes de las aguas, y quedaron al descubierto los cimientos del mundo; a la reprensión de Jehová, por el soplo del aliento de su nariz. Envió desde lo alto y me tomó; me sacó de las muchas aguas. Me libró de poderoso enemigo, y de los que me aborrecían, aunque eran más fuertes que yo. Me asaltaron en el día de mi quebranto; mas Jehová fue mi apoyo, y me sacó a lugar espacioso; me libró, porque se agradó de mí.

Vean hasta dónde fue adiestra sus manos para la batalla. No fueron solamente oraciones, sino que en la profundidad de la oración pudo comprobar el proceder de Dios, el camino que el Señor utilizaba para salvarle, de cómo utilizaba los recursos de la naturaleza para traer salvación. Es entonces cuando una persona puede estar muy tranquilo, confiado en la forma en que Dios le defiende. Cuando puede ver a Dios quien trabaja y viene a socorrerte con estos recursos y de esta forma, ¿cuánto no serán fortalecidas tus manos y tu determinación a esperar la salvación de Jehová de los ejércitos? Esto es ser adiestrado para las batallas. Porque así te preocupas en coordinar las obras de tus manos y las de Dios.

  • (v. 21) Jehová me ha premiado conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado: Versículos 21-28 porque yo he guardado los caminos de Jehová, y no me aparté impíamente de mi Dios. Pues todos sus decretos estuvieron delante de mí, y no me he apartado de sus estatutos. Fui recto para con él, y me he guardado de mi maldad; por lo cual me ha recompensado Jehová conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos delante de su vista. Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, y recto para con el hombre íntegro. Limpio te mostrarás para con el limpio, y rígido serás para con el perverso. Porque tú salvas al pueblo afligido, mas tus ojos están sobre los altivos para abatirlos.

Este creyente ha aprendido que toda respuesta de Dios está netamente sujeta a cómo él vive y guarda los mandamientos de Dios, en la perfección que lo requiere el Espíritu Santo.

Ha aprendido que la verdadera batalla contra cualquier enemigo no es el enemigo en sí, sino contra uno mismo, pues en la medida de adiestras tu carne, tus pensamientos, tus emociones, tus tiempos, y eres celoso con Dios, el Señor te responde mejor y más rápidamente.

  • (v. 29) Tú eres mi lámpara, oh Jehová; mi Dios alumbrará mis tinieblas: versículos 30-34 Contigo desbarataré ejércitos, y con mi Dios asaltaré muros. En cuanto a Dios, perfecto es su camino, y acrisolada la palabra de Jehová. Escudo es a todos los que en él esperan. Porque ¿quién es Dios, sino sólo Jehová? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios? Dios es el que me ciñe de fuerza, y quien despeja mi camino; quien hace mis pies como de ciervas, y rehace estar firme sobre mis alturas.

El creyente debe aprender en todo momento sabiduría, la ciencia de Dios e ir acumulando conocimiento de Dios para los tiempos de mucha necesidad. Y cuando uno aprende a ver con los ojos de Dios, a entender los propósitos de Dios, la voluntad que él tiene respecto a las diversas cosas, seguro que no se inquieta como lo hacen las personas del mundo.

  • (v. 35) Quien adiestra mis manos para la batalla: Versículos 35-47 Quien adiestra mis manos para la batalla, de manera que se doble el arco de bronce con mis brazos. Me diste asimismo el escudo de tu salvación, y tu benignidad me ha engrandecido. Tú ensanchaste mis pasos debajo de mí, y mis pies no han resbalado. Perseguiré a mis enemigos, y los destruiré, y no volveré hasta acabarlos. Los consumiré y los heriré; de modo que no se levanten; caerán debajo de mis pies. Pues me ceñiste de fuerzas para la pelea; has humillado a mis enemigos debajo de mí, y has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas, para que yo destruyese a los que me aborrecen. Clamaron, y no hubo quien los salvase; aun a Jehová, mas no les oyó. Como polvo de la tierra los molí; como lodo de las calles los pisé y los trituré. Me has librado de las contiendas del pueblo; me guardaste para que fuese cabeza de naciones; pueblo que yo no conocía me servirá; los hijos de extraños se someterán a mí; al oír de mí, me obedecerán. Los extraños se debilitarán, y saldrán temblando de sus  encierros. Viva Jehová, y bendiga sea mi roca, y engrandecido sea el Dios de mi salvación.

Dios es poderoso y capaz de adiestrarte al punto de poder doblar arcos de bronce. Uno aprende a estar tan seguro de la presencia y la ayuda de Dios, ve cómo los hombres se sujetan a tu poder y confían que Dios está en ti y te responde.

Incluso ante otros creyentes, sabes que Dios tiene preferencia por ti, que levantará tu mano porque estás seguro en la verdad.

  • (v.48) el Dios que venga mis agravios, y sujeta pueblos debajo de mí: versículos 49-51 El que me libra de enemigos, y aun me exalta sobre los que se levantan contra mí; me libraste del varón violento. Por tanto, yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová, y cantaré a tu nombre. El salva gloriosamente a su rey, y usa de misericordia para con su ungido, a David  y a su descendencia para siempre.

Cuando uno en este camino es adiestrado en sus manos, y comprueba las manifestaciones de Dios que se te producen de acuerdo a la Biblia, o como Dios lo hacía a David, entonces sabes que tienes un panorama grande de qué obras puedes hacer, hasta dónde puedes llegar; sabrás que el Señor para eso te sometió a tantos discipulados, a los tiempos, a las obras. Conocerás de tus potencialidades, de tus poderes, de tu autoridad ante Dios y ante los hombres. Sabrás qué puedes hacer, y qué no puedes hacer.

Así llegan a entender ni a comprobar vívidamente:

(Versículos 1-3) JEHOVÁ ES MI ROCA Y MI FORTALEZA, Y MI LIBERTADOR, DIOS MÍO, FORTALEZA MÍA, EN ÉL CONFIARÉ; MI ESCUDO, Y EL FUERTE DE MI SALVACIÓN, MI ALTO REFUGIO; SALVADOR MÍO.

SEGURIDAD

Tienes que saber que este adiestramiento no se produce en un día, ni en dos; sino es durante años. También tienes que saber que tu adiestramiento no sucede si huyes constantemente de la presencia de Dios. Y cuando estás en medio de un hoyo, tienes que hacer el máximo esfuerzo en salir bíblicamente de ella, esperando hasta el final de la salvación poderosa de Dios, buscando la consolación diaria de Jehová, tratando de escuchar y escudriñar toda intención y voz del Espíritu Santo, preguntándose para qué sirve para la obra de Dios.

Es cierto que en medio de “las papas que queman” y de la situación desesperante, pensar y considerar los diferentes caminos no es una tarea fácil, pero se llega a tener esa “pausa de Dios”, considerar los diferentes caminos y ser encaminado por el Espíritu Santo.

Cuando eres adiestrado una y otra vez en aspectos específicos, en caminos que tienen relación con el pacto, sabes de qué forma Dios está muy pendiente y cómo personalmente dirige todo adiestramiento tuyo.

Entonces crecerás en tu seguridad respecto a Dios y su presencia en ti. Y te importará en cuidar que él siempre esté en ti, manifestándote de esa forma, y sabrás que podrás doblegar cualquier arco de bronce, vencer grandes enemigos, completar la paciencia y proseguir en la perseverancia.

Por eso, siempre tengo un lema que les enseño a ustedes y a mí mismo trato de cumplir: “ORAR UNA VEZ MÁS A DIOS”, “ESPERAR UN DÍA MÁS EN DIOS” porque esa es la limitación de mi fe, y siempre el Señor me ha respondido de esta forma.

Cuando uno sigue plenamente este camino de discipulado, aprende a escuchar la voz del Espíritu Santo, cómo el Señor te indica qué es cierto, cuál es la Palabra correcta, cuándo se aplica, por qué es o por qué no es. Porque muchas veces, uno se adentra en campos que ningún otro ha entrado, y ve grandes cosas que otros no han experimentado; mas tienes confianza porque has aprendido a ser enseñado por el Espíritu Santo, el Consolador que mora en ti.

CONCLUSIÓN:

Luego de muchos días de adiestramiento, y teniendo siempre presente el pacto que tienes con Jehová Dios, sabes que todas las cosas que te está pasando (siempre que no sean por causa del pecado), sabes que es para algún propósito específico de Dios. Y en todos los entrenamientos de Dios aprendes un don específico, potencias un aspecto determinado de tu cualidad en el Espíritu Santo. Siempre tiene una enseñanza, una visión.

En la medida en que te adiestras, verás que comienzas a tener AUTORIDAD DE DIOS; sí, es una autoridad que tú tienes que el Señor te concede, sabes que tienes una autoridad ganada en el reino de Dios, y en determinados momentos el Espíritu Santo te da la confianza para utilizarlos, porque es tu derecho ganado como hijo.

Solamente que hay que ser paciencia, hay que siempre tratar de seguir estrictamente en la ley de Jehová Dios para que tu aprendizaje sea perfecto. Y tienes que saber que siempre que tú seas recto, Jehová te recompensará según la limpieza de tu corazón y el proceder de tus manos.

Entonces, no una vez, sino todas las veces que necesites utilizar el arco de bronce lo podrás hacer y sabrás también que Dios te responderá.

Por eso, hoy debes saber en qué lugar y en qué etapa de tu entrenamiento como discípulo del Señor Jesucristo estás. Y siempre te será de ayuda y un objetivo cierto si tienes y conoces el pacto personal con el Padre Celestial.

Aprenderás los tiempos de Dios, y verás cómo las personas se te sujetan. Ten paciencia y confía en Dios: adiéstrate en todo el camino que él te guíe, porque no sabes en qué tiempo necesitarás un arma específica, una experiencia para responder y ver la gloria de Dios manifestarse por tu intermedio y en tu vida. Tendrás un gozo y una paz única.

Entonces, sí sabes cómo toda la palabra de Dios se manifiesta con una fuerza, con una sabiduría, cuando te indica en los momentos oportunos.

Déjate llevar por todo el adiestramiento de Dios, y deja que el Espíritu Santo obre plenamente. Sabrás después los porqués.

Hay que seguir todo el proceso hasta el final, intentar vencer todos los enemigos, esperar ganar a la paciencia, terminar el camino que uno comenzó, verán que todos los entrenamientos son necesarios.

Confía, y déjate llevar por Dios en todo entrenamiento. Verás que la presencia del Espíritu Santo se hace más poderoso cada día. Y entenderás cuáles son los poderes y cómo ha de vivir el hijo de Dios. No son simples palabras que se graban en la mente y en el corazón como letritas negras, sino son verdaderas huellas de Dios en tu interior, palabras y adiestradas en todas ellas.

Que Dios te bendiga.

 

 

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: 21 de agosto de 2010