|
Sermón en el día miércoles 18 de agosto
de 2010.
Título: QUIEN ADIESTRA MIS MANOS
Biblia: Hebreos 8:1-13
Predicador: Pastor Dong Han David Lee
Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada
Tte. 1ro. Leónidas Escobar 3913 c/ Av.
Japón, Asunción, Paraguay
www.evangelio123.org / (595) 021-301-706
/ (595) 0981-815-179
*****************************************************
- Ahora bien, el punto
principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual
se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos,
- Ministro del santuario, y de
aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre.
- Porque todo sumo sacerdote
está constituido para presentar ofrendas y sacrificios; por lo cual es
necesario que también éste tenga algo que ofrecer.
- Así que, si estuviera sobre
la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan
las ofrendas según la ley;
- Los cuales sirven a lo que es
figura y sombra de las cosas celestiales, como se les advirtió a Moisés cuando
iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al
modelo que se te ha mostrado en el monte.
- Pero ahora tanto mejor
ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre
mejores promesas.
- Porque si aquel primero
hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el
segundo.
- Porque reprendiéndolos dice:
He aquí vienen días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y
la casa de Judá un nuevo pacto;
- No como el pacto que hice con
sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto;
porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo me desentendía de ellos, dice
el Señor.
- Por lo cual, este es el pacto
que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré
mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a
ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo;
- Y ninguno enseñará a su
prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce el Señor; porque todos me
conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos.
- Porque seré propicio a sus
injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades.
- Al decir: Nuevo pacto, ha
dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo
a desaparecer.
INTRODUCCIÓN:
Hoy vamos a hablar de cosas prácticas.
En la lectura del pasaje de hoy, en los
versículos 10-12 dice que Jehová pondrá sus leyes en nuestra mente, que las
escribirá en nuestro corazón, que nosotros sabremos que Jehová es nuestro Dios
y nosotros su pueblo. Desde el menor hasta el mayor conoceremos a Dios, incluso
sin que nadie nos enseñe. Que nunca más se acordará de nuestros pecados e
iniquidades.
Muchos dicen que hoy vivimos el tiempo de
gracia, pues si antes tenían la ley de Dios escritas en unas tablas de piedra,
hoy las tenemos en el corazón. La conveniencia de esto es evidente, es como el
teléfono celular a un teléfono fijo.
Hasta aquí todo bien. ¡Lindas palabras!
Pero no todos saben “reconocer” de qué
forma las leyes que tiene en la mente, que está escrita en su corazón; tampoco
la saben “utilizar” porque no entienden las reglas que están puestas por Dios
para que nos beneficiemos de ellas. ¿De qué forma práctica se utiliza y nos
beneficiamos con ella? ¿Cuándo y cómo se manifiesta en nuestra persona? ¿Será
por medio de la memorización de los versículos bíblicos?
Les hablaré más claro: hoy por hoy, talvez
no exista persona quien no sepa qué es un teléfono celular, y para qué sirve.
Mas desde los modelos más sencillos a los más sofisticados existe una gran
diferencia principalmente en el manejo de las funciones; mas si uno no sabe
utilizar todo su potencial al final simplemente se utiliza como teléfono, “adorno
y pisapapeles”.
Así también es aproximadamente la
presencia del “nuevo pacto” en el señor Jesucristo en los creyentes. Leyeron,
se confortaron, saben las cosas y sus funciones vagamente… pero no saben
utilizarlos. ¿De qué sirve que tengas un teléfono que cuesta 800 dólares
americanos si no utilizas todas sus funciones y ni siquiera sabes utilizarlos
cuando es necesario? Es más, la mayoría de las personas utilizan menos del 10%
de todas las funciones que contiene un teléfono y antes de aprenderlos y ser
prácticos en su uso, cambia a un modelo más sofisticado.
Pero esto es peor: que los creyentes no
sepan valorar ni utilizar las potencialidades del nuevo pacto en
donde está viviendo en Jesucristo. Es como un teléfono que uno tiene en la mano
y no sabe qué trabajos es capaz y beneficiarse con su uso. Muchos creyentes
tienen en sí un enorme potencial, y lo desaprovecha, y las cosas ocurren y al
final todo lo quiere solucionar con lloros y clamores de desesperación.
Esto que aparece en Hebreos 8 es como una
especificación espiritual que uno lee en el manual del teléfono. Mas ¿cuándo se
utiliza? ¿Cómo se utiliza? ¿Cómo se acciona estas cualidades? ¿Cómo se potencia
estos beneficios? ¿Cómo se recarga las baterías? ¿Cómo se controlan los dones y
poderes?
¿CÓMO SE TRADUCE ESTO EN EL CREYENTE?
O sea, ¿cómo sabemos que un creyente sabe
o no sabe utilizar las potencialidades que tiene en el Espíritu Santo quien
mora en él? ¿Cómo teniendo y estando en el NUEVO PACTO EN JESUCRISTO no sabe
utilizar todas sus cualidades y gozarse? Es verdadera lástima ver tantos
creyentes que creyendo en Jesucristo igual está arrastrándose por el piso de la
necesidad y desesperación.
Por eso, les hablaré de un ejemplo que
sucedió en tiempos de Jesús y que está escrito en la Biblia, y son los síntomas
de desconocimiento y uso inadecuado:
San Juan 3: Vemos la ignorancia
de Nicodemo ante las preguntas de Jesús, porque no sabe cómo suceden estas
cosas. Veamos lo que dicen los versículos 3-7: Respondió Jesús y le dijo: de cierto, de cierto te digo, que el que
no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo
puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el
vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: de cierto, de cierto te digo,
que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de
Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu,
espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
Por lo cual Jesús le dice algo que realmente choca en la persona: Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú
maestro de Israel, y no sabes esto?
Ciertamente que son palabras muy duras, y es natural que esto
suceda en el hombre, aún siendo hijo de Dios, porque no sabe cómo se llega a
conocer las profundidades, sus potencialidades. ¿Las sabes tú?
Por eso Jesús dijo: De
cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto,
testificamos; y no recibís nuestro testimonio. (San Juan 3:11). Y dice
Jesús a continuación: Si os he dicho
cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?
Esto sucedió para Nicodemo, y esto también sucede para muchísimos
creyentes, aún en nosotros si no sabemos utilizarlos. Quienes aun estando en EL
NUEVO PACTO EN JESUCRISTO, no sabe qué es eso, cómo se llega a conocer cosas
como: nacer de nuevo, nacer del agua y del Espíritu, ver el reino de Dios. Tiene
este problema.
Y porque el creyente, cada uno, no sabe específicamente las
características, las cualidades, los poderes, los conocimientos, los atributos
que tiene… no saben opinar, se calla, entra en discusiones con otras personas e
incluso con incrédulos y se queda mudo.
- San Juan 4:22-24 Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros
adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora
viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en
espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le
adoren. Dios es espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es
necesario que le adoren. Este es un pasaje del cual me he referido en
el sermón “5 maridos”, ¿no es cierto? ¿Quiénes son los verdaderos adoradores?
¿Cómo se adora en espíritu y en verdad? ¿Por qué aún hoy los creyentes se
preocupan en saber cómo se adora en espíritu y en verdad?
- San Juan 14:3-11 Y si me fuere y os preparare lugar,
vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros
también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. Le dijo Tomás: Señor,
no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? Jesús le dijo: Yo
soy el camino; y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me
conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le
habéis visto. Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le
dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe?
El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos
el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que
yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en
mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de
otra manera, creedme por las mismas obras.
Pues así como Tomás, así como Felipe tuvieron desconocimiento de
las cosas, y Jesús les habla como “asuntos que naturalmente el creyente debe
saber”.
- En 1 Corintios 2:1-10 el
apóstol Pablo dice: así que, hermanos,
cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con
excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros
cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros
con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue
con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del
Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los
hombres, sino en el poder de Dios. Sin embargo, hablamos sabiduría entre los
que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes
de este siglo, que perecen. Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la
sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra
gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la
hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. Antes bien,
como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón
de hombre, son las cosas que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios
nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo
escudriña, aun lo profundo de Dios.
Justamente aquí está el problema, y las
dificultades que muchos creyentes enfrentan, que muchas cosas cree, pero no las
puede entender, ni las puede explicar, ni puede comprender claramente las
diferencias. No es suficiente con decir: “estamos en el nuevo pacto de
Jesucristo”, “el Espíritu Santo mora en mí”.
Por eso muchas veces caen en una serie de
incongruencias, en conflictos, en discusiones con los hombres; porque no saben
las diferencias, ni tienen en sí mismos los frutos del Espíritu. Al final se
reduce simplemente a discusiones de palabras, de doctrinas, de iglesias, de
programas.
Nuevamente les pregunto, ¿cómo la ley de
Dios que está escrito en mi interior se expresa y trabaja en mi beneficio?
Y esta es la dificultad, pues Jesús dijo: Y yo rogaré al Padre, y os dará otro
Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al
cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le
conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. (San Juan 14:16-17)
Entonces, ¿por qué muchos creyentes no
pueden ni disfrutan del verdadero placer que implica EL NUEVO PACTO EN
JESUCRISTO?
UNA PRIMERA LLAVE
Respondió
Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y
vendremos a él, y haremos morada con él. (San Juan 14:23)
Pues justamente aquí está la primera
piedra para muchos, porque no quieren guardar los mandamientos de Dios.
Ciertamente hay que ser muy celoso para guardar los mandamientos, porque así se
hace una diferenciación entre el creyente y el incrédulo.
Es una forma notable de que eres de Dios,
porque para guardar sus mandamientos debes ir en contra de muchas reglas del
mundo, ser diferente, resaltarte de los demás. Pero para Jesús y el Padre
Celestial, esta respuesta tuya implica una sola cosa: les amas o no les amas.
Por eso dice en 1 Pedro 2:6-8 Por lo
cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra
del ángulo, escogida, preciosa; y el que creyere en él, no será avergonzado.
Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no
creen. La piedra que los edificadores desecharon. Ha venido a ser la cabeza del
ángulo; y Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la
palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados.
Ahora cuando se ama, cuando se demuestra que
le amas en una y en reiteradas ocasiones, cuando vives y esa ley se hace parte
integral de tu vida; entonces dice Jesús que él y el Padre harán morada en el
creyente.
Por eso nos dice en San Juan 3:26 Mas el
Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os
enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. Y esto es
justamente lo que dice en Hebreos, ¿no es cierto? Porque en el versículo 10-11
dice: Por lo cual, este es el pacto
que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré
mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a
ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo; y ninguno enseñará a su prójimo,
ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce el Señor; porque todos me conocerán,
desde el menor hasta el mayor de ellos.
El problema es este: QUE TODOS CONOCEN LOS
MANDAMIENTOS DE DIOS. MAS NADIE LOS CUMPLE, NADIE LOS OBEDECE CON FE COMO DEBE
SER HECHO. Todos buscan su propio provecho, su propia versión de los
mandamientos.
Hay que guardarlos bíblicamente, en toda
la amplitud y según los términos que Dios por medio del Espíritu Santo indica
es LO correcto.
Vamos a creer que muchos incluso viven y
guardan mínimamente los mandamientos de Dios, mas igual no sienten los
beneficios del Nuevo Pacto de Jesucristo, porque no se perfeccionan, ni se
mantienen durante el tiempo suficiente.
Y aquí está el problema de muchos:
QUIEN
ADIESTRA MIS MANOS PARA LA BATALLA
Es que los creyentes, teóricamente son muy
entendidos en toda la palabra de Dios, muchos guardan los mandamientos de Dios,
mas aquí está el problema: NO ADIESTRAN SUS MANOS EN LA BATALLA.
Cuando hablo de “adiestrar sus manos para
la batalla”, generalmente los creyentes evangélicos piensan en luchar contra el
“diablo en un mano a mano” y si no tiene esa oportunidad no tiene forma de
adiestrar sus manos. Mas las cosas son más sencillas y comunes:
Por ejemplo, la fe: ¿Hasta cuándo esperas
a Dios para que te responda? Cuando tienes un problema, ¿cuánto tiempo oras y
esperas hasta encontrar la solución? Cuando estás enfermo: ¿cuánto tiempo te
arrepientes y pides perdón para obtener la sanidad? Cuando estás apeligrado, o
cuando tienes enemigos que te hacen daño, ¿cuánto confías en que Dios te
defenderá y encargas en él toda solución?
Pues justamente hay que ultrapasar los
límites humanos, de la lógica y de todo razonamiento que un hombre “religioso”
para esperar “netamente” en Dios.
Porque si no traspasas ese límite impuesto
naturalmente por tu desesperación de “hombre” para finalmente ver “la mano
salvadora de Dios” jamás tus manos son adiestrados en ese sentido.
Se debe obtener respuestas evidentes y
notables de Dios, pues solamente así sabes los tiempos de las respuestas de
Dios, conoces con qué celo Dios te responde, te resuelve las necesidades. Así
ves cómo eres librado de un peligro, y tendrás confianza para algo más grande o
grave la siguiente vez.
Por eso, veamos de qué forma fue
adiestrado el creyente David para toda batalla, leamos juntos 2 Samuel 22:
- (v. 4) Invocaré a Jehová y seré salvo de mis enemigos: versículos
4-6 Me rodearon ondas de muerte, y
torrentes de perversidad me atemorizaron. Ligaduras del Seol me rodearon; tendieron
sobre mí lazos de muerte.
Ustedes saben que no es ninguna imaginación de David, porque tuvo
batallas, guerras, persecuciones de reyes, de hombres que buscaban su muerte.
- (v. 7) En mi angustia invoqué a Jehová, y él me oyó desde su templo:
versículos 7-20: en mi angustia
invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios; el oyó mi voz desde su templo, y mi clamor
llegó a sus oídos. La tierra fue conmovida, y tembló, y se conmovieron los
cimientos de los cielos; se estremecieron, porque se indignó él. humo subió de su
nariz, y de su boca fuego consumidor; carbones fueron por él encendidos. E
inclinó los cielos, y descendió; y había tinieblas debajo de sus pies. Y
cabalgó sobre un querubín, y voló; voló sobre las alas del viento. Puso
tinieblas por su escondedero alrededor de sí; oscuridad de aguas y densas
nubes. Por el resplandor de su presencia se encendieron carbones ardientes. Y
tronó desde los cielos Jehová, y el Altísimo dio su voz; envió sus saetas, y
los dispersó; y lanzó relámpagos; y los destruyó. Entonces aparecieron los
torrentes de las aguas, y quedaron al descubierto los cimientos del mundo; a la
reprensión de Jehová, por el soplo del aliento de su nariz. Envió desde lo alto
y me tomó; me sacó de las muchas aguas. Me libró de poderoso enemigo, y de los que
me aborrecían, aunque eran más fuertes que yo. Me asaltaron en el día de mi
quebranto; mas Jehová fue mi apoyo, y me sacó a lugar espacioso; me libró,
porque se agradó de mí.
Vean hasta dónde fue adiestra sus manos para la batalla. No fueron
solamente oraciones, sino que en la profundidad de la oración pudo comprobar el
proceder de Dios, el camino que el Señor utilizaba para salvarle, de cómo
utilizaba los recursos de la naturaleza para traer salvación. Es entonces
cuando una persona puede estar muy tranquilo, confiado en la forma en que Dios
le defiende. Cuando puede ver a Dios quien trabaja y viene a socorrerte con
estos recursos y de esta forma, ¿cuánto no serán fortalecidas tus manos y tu
determinación a esperar la salvación de Jehová de los ejércitos? Esto es ser
adiestrado para las batallas. Porque así te preocupas en coordinar las obras de
tus manos y las de Dios.
- (v. 21) Jehová me ha premiado conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de
mis manos me ha recompensado: Versículos 21-28 porque yo he guardado los caminos de Jehová, y no me aparté
impíamente de mi Dios. Pues todos sus decretos estuvieron delante de mí, y no
me he apartado de sus estatutos. Fui recto para con él, y me he guardado de mi
maldad; por lo cual me ha recompensado Jehová conforme a mi justicia; conforme
a la limpieza de mis manos delante de su vista. Con el misericordioso te
mostrarás misericordioso, y recto para con el hombre íntegro. Limpio te
mostrarás para con el limpio, y rígido serás para con el perverso. Porque tú
salvas al pueblo afligido, mas tus ojos están sobre los altivos para abatirlos.
Este creyente ha aprendido que toda respuesta de Dios está
netamente sujeta a cómo él vive y guarda los mandamientos de Dios, en la
perfección que lo requiere el Espíritu Santo.
Ha aprendido que la verdadera batalla contra cualquier enemigo no
es el enemigo en sí, sino contra uno mismo, pues en la medida de adiestras tu
carne, tus pensamientos, tus emociones, tus tiempos, y eres celoso con Dios, el
Señor te responde mejor y más rápidamente.
- (v. 29) Tú eres mi lámpara, oh Jehová; mi Dios alumbrará mis tinieblas: versículos
30-34 Contigo desbarataré ejércitos, y
con mi Dios asaltaré muros. En cuanto a Dios, perfecto es su camino, y
acrisolada la palabra de Jehová. Escudo es a todos los que en él esperan.
Porque ¿quién es Dios, sino sólo Jehová? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?
Dios es el que me ciñe de fuerza, y quien despeja mi camino; quien hace mis
pies como de ciervas, y rehace estar firme sobre mis alturas.
El creyente debe aprender en todo momento sabiduría, la ciencia de
Dios e ir acumulando conocimiento de Dios para los tiempos de mucha necesidad.
Y cuando uno aprende a ver con los ojos de Dios, a entender los propósitos de
Dios, la voluntad que él tiene respecto a las diversas cosas, seguro que no se
inquieta como lo hacen las personas del mundo.
- (v. 35) Quien adiestra mis manos para la batalla: Versículos 35-47 Quien adiestra mis manos para la batalla,
de manera que se doble el arco de bronce con mis brazos. Me diste asimismo el
escudo de tu salvación, y tu benignidad me ha engrandecido. Tú ensanchaste mis
pasos debajo de mí, y mis pies no han resbalado. Perseguiré a mis enemigos, y
los destruiré, y no volveré hasta acabarlos. Los consumiré y los heriré; de
modo que no se levanten; caerán debajo de mis pies. Pues me ceñiste de fuerzas
para la pelea; has humillado a mis enemigos debajo de mí, y has hecho que mis
enemigos me vuelvan las espaldas, para que yo destruyese a los que me
aborrecen. Clamaron, y no hubo quien los salvase; aun a Jehová, mas no les oyó.
Como polvo de la tierra los molí; como lodo de las calles los pisé y los
trituré. Me has librado de las contiendas del pueblo; me guardaste para que
fuese cabeza de naciones; pueblo que yo no conocía me servirá; los hijos de
extraños se someterán a mí; al oír de mí, me obedecerán. Los extraños se
debilitarán, y saldrán temblando de sus
encierros. Viva Jehová, y bendiga sea mi roca, y engrandecido sea el
Dios de mi salvación.
Dios es poderoso y capaz de adiestrarte al punto de poder doblar
arcos de bronce. Uno aprende a estar tan seguro de la presencia y la ayuda de
Dios, ve cómo los hombres se sujetan a tu poder y confían que Dios está en ti y
te responde.
Incluso ante otros creyentes, sabes que Dios tiene preferencia por
ti, que levantará tu mano porque estás seguro en la verdad.
- (v.48) el Dios que venga mis agravios, y sujeta pueblos debajo de mí:
versículos 49-51 El que me libra de
enemigos, y aun me exalta sobre los que se levantan contra mí; me libraste del
varón violento. Por tanto, yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová, y
cantaré a tu nombre. El salva gloriosamente a su rey, y usa de misericordia
para con su ungido, a David y a su
descendencia para siempre.
Cuando uno en este camino es adiestrado en sus manos, y comprueba
las manifestaciones de Dios que se te producen de acuerdo a la Biblia, o como
Dios lo hacía a David, entonces sabes que tienes un panorama grande de qué
obras puedes hacer, hasta dónde puedes llegar; sabrás que el Señor para eso te
sometió a tantos discipulados, a los tiempos, a las obras. Conocerás de tus
potencialidades, de tus poderes, de tu autoridad ante Dios y ante los hombres.
Sabrás qué puedes hacer, y qué no puedes hacer.
Así llegan a entender ni a comprobar
vívidamente:
(Versículos 1-3) JEHOVÁ ES MI ROCA Y MI
FORTALEZA, Y MI LIBERTADOR, DIOS MÍO, FORTALEZA MÍA, EN ÉL CONFIARÉ; MI ESCUDO,
Y EL FUERTE DE MI SALVACIÓN, MI ALTO REFUGIO; SALVADOR MÍO.
SEGURIDAD
Tienes que saber que este adiestramiento
no se produce en un día, ni en dos; sino es durante años. También tienes que
saber que tu adiestramiento no sucede si huyes constantemente de la presencia
de Dios. Y cuando estás en medio de un hoyo, tienes que hacer el máximo
esfuerzo en salir bíblicamente de ella, esperando hasta el final de la
salvación poderosa de Dios, buscando la consolación diaria de Jehová, tratando
de escuchar y escudriñar toda intención y voz del Espíritu Santo, preguntándose
para qué sirve para la obra de Dios.
Es cierto que en medio de “las papas que
queman” y de la situación desesperante, pensar y considerar los diferentes
caminos no es una tarea fácil, pero se llega a tener esa “pausa de Dios”,
considerar los diferentes caminos y ser encaminado por el Espíritu Santo.
Cuando eres adiestrado una y otra vez en
aspectos específicos, en caminos que tienen relación con el pacto, sabes de qué
forma Dios está muy pendiente y cómo personalmente dirige todo adiestramiento
tuyo.
Entonces crecerás en tu seguridad respecto
a Dios y su presencia en ti. Y te importará en cuidar que él siempre esté en
ti, manifestándote de esa forma, y sabrás que podrás doblegar cualquier arco de
bronce, vencer grandes enemigos, completar la paciencia y proseguir en la
perseverancia.
Por eso, siempre tengo un lema que les
enseño a ustedes y a mí mismo trato de cumplir: “ORAR UNA VEZ MÁS A DIOS”,
“ESPERAR UN DÍA MÁS EN DIOS” porque esa es la limitación de mi fe, y siempre el
Señor me ha respondido de esta forma.
Cuando uno sigue plenamente este camino de
discipulado, aprende a escuchar la voz del Espíritu Santo, cómo el Señor te
indica qué es cierto, cuál es la Palabra correcta, cuándo se aplica, por qué es
o por qué no es. Porque muchas veces, uno se adentra en campos que ningún otro
ha entrado, y ve grandes cosas que otros no han experimentado; mas tienes
confianza porque has aprendido a ser enseñado por el Espíritu Santo, el
Consolador que mora en ti.
CONCLUSIÓN:
Luego de muchos días de adiestramiento, y
teniendo siempre presente el pacto que tienes con Jehová Dios, sabes que todas
las cosas que te está pasando (siempre que no sean por causa del pecado), sabes
que es para algún propósito específico de Dios. Y en todos los entrenamientos
de Dios aprendes un don específico, potencias un aspecto determinado de tu
cualidad en el Espíritu Santo. Siempre tiene una enseñanza, una visión.
En la medida en que te adiestras, verás
que comienzas a tener AUTORIDAD DE DIOS; sí, es una autoridad que tú tienes que
el Señor te concede, sabes que tienes una autoridad ganada en el reino de Dios,
y en determinados momentos el Espíritu Santo te da la confianza para utilizarlos,
porque es tu derecho ganado como hijo.
Solamente que hay que ser paciencia, hay
que siempre tratar de seguir estrictamente en la ley de Jehová Dios para que tu
aprendizaje sea perfecto. Y tienes que saber que siempre que tú seas recto,
Jehová te recompensará según la limpieza de tu corazón y el proceder de tus
manos.
Entonces, no una vez, sino todas las veces
que necesites utilizar el arco de bronce lo podrás hacer y sabrás también que
Dios te responderá.
Por eso, hoy debes saber en qué lugar y en
qué etapa de tu entrenamiento como discípulo del Señor Jesucristo estás. Y
siempre te será de ayuda y un objetivo cierto si tienes y conoces el pacto
personal con el Padre Celestial.
Aprenderás los tiempos de Dios, y verás
cómo las personas se te sujetan. Ten paciencia y confía en Dios: adiéstrate en
todo el camino que él te guíe, porque no sabes en qué tiempo necesitarás un
arma específica, una experiencia para responder y ver la gloria de Dios
manifestarse por tu intermedio y en tu vida. Tendrás un gozo y una paz única.
Entonces, sí sabes cómo toda la palabra de
Dios se manifiesta con una fuerza, con una sabiduría, cuando te indica en los
momentos oportunos.
Déjate llevar por todo el adiestramiento
de Dios, y deja que el Espíritu Santo obre plenamente. Sabrás después los
porqués.
Hay que seguir todo el proceso hasta el
final, intentar vencer todos los enemigos, esperar ganar a la paciencia,
terminar el camino que uno comenzó, verán que todos los entrenamientos son
necesarios.
Confía, y déjate llevar por Dios en todo
entrenamiento. Verás que la presencia del Espíritu Santo se hace más poderoso
cada día. Y entenderás cuáles son los poderes y cómo ha de vivir el hijo de
Dios. No son simples palabras que se graban en la mente y en el corazón como
letritas negras, sino son verdaderas huellas de Dios en tu interior, palabras y
adiestradas en todas ellas.
Que Dios te bendiga.
|