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Sermón en el día miércoles 11 de agosto
de 2010.
Título: EL ESCENARIO DE JESÚS
Biblia: Hebreos 8:1-13
Predicador: Pastor Dong Han David Lee
Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada
Tte. 1ro. Leónidas Escobar 3913 c/ Av.
Japón, Asunción, Paraguay
www.evangelio123.org / (595) 021-301-706
/ (595) 0981-815-179
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- Ahora bien, el punto
principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual
se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos,
- Ministro del santuario, y de
aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre.
- Porque todo sumo sacerdote
está constituido para presentar ofrendas y sacrificios; por lo cual es
necesario que también éste tenga algo que ofrecer.
- Así que, si estuviera sobre
la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan
las ofrendas según la ley;
- Los cuales sirven a lo que es
figura y sombra de las cosas celestiales, como se les advirtió a Moisés cuando
iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al
modelo que se te ha mostrado en el monte.
- Pero ahora tanto mejor
ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre
mejores promesas.
- Porque si aquel primero
hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el
segundo.
- Porque reprendiéndolos dice:
He aquí vienen días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y
la casa de Judá un nuevo pacto;
- No como el pacto que hice con
sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto;
porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo me desentendía de ellos, dice
el Señor.
- Por lo cual, este es el pacto
que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré
mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a
ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo;
- Y ninguno enseñará a su
prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce el Señor; porque todos me
conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos.
- Porque seré propicio a sus
injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades.
- Al decir: Nuevo pacto, ha
dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo
a desaparecer.
INTRODUCCIÓN:
Les había hablado de cómo existe un cambio
de ley en lo referente al sacerdocio y respecto a cómo se ofrecen las ofrendas
del holocausto; porque el sacerdocio ha cambiado. Consecuentemente los
creyentes deben comprender los cambios y de cómo ha de afrontar los nuevos
hechos y son resueltos los pecados.
Por eso, durante muchos miércoles durante
el sermón les venía enseñando acerca de cómo afecta el cambio de sacerdocio.
Pero no solamente el nombre, porque hoy por hoy, ninguna iglesia cristiana
utiliza términos del antiguo testamento como “sacrificios”, como “holocausto”,
como “ofrenda de paz”; mas sí utilizan “EL CONCEPTO” del Holocausto continuo bajo
los términos de la FE EN JESUS, porque siempre recurren al Jesucristo
crucificado y al derramamiento de la sangre para limpiar los pecados.
O sea, todo el sistema de conocimiento
acerca del arrepentimiento, del concepto del pastor como sacerdote e
intercesor, del uso de la “sangre de Jesús” como la sangre del cordero del
holocausto, de repetir este sacrificio de Jesús una y otra vez; y que nunca se
sienten plenamente perdonados, consecuentemente nunca se sienten salvados
definitivamente, y siempre existe un temor a perderse por el mundo o a causa
del pecado. Inculcan tal miedo e inseguridad que siempre están dependiendo de
una “buena fe”, de una “fe constante” para mantenerse en estado de salvación.
Por estas mismas causas hay que comprender
plenamente el nuevo escenario donde Jesús es el Sacerdote para siempre según el
orden de Melquisedec. No es en la tierra, ni es sobre la cruz, y menos en su
estado de derramamiento constante de su sangre, sino:
JESÚS, SACERDOTE EN EL VERDADERO TABERNÁCULO
La Biblia es bien claro respecto al
sacerdocio aarónico, pues dice en Éxodo 29:4-9 Y llevarás a Aarón y a sus hijos a la puerta del tabernáculo de
reunión, y los lavarás con agua. Y tomarás las vestiduras, y vestirás a Aarón
la túnica, el manto del efod, el efod y el pectoral, y le ceñirás con el cinto
del efod; y pondrás la mitra sobre su cabeza, y sobre la mitra pondrás la
diadema santa. Luego tomarás el aceite de la unción, y lo derramarás sobre su
cabeza, y le ungirás. Y harás que se acerquen sus hijos, y les vestirás las
túnicas. Les ceñirás el cinto a Aarón y a sus hijos, y les atarás las tiaras, y
tendrán el sacerdocio por derecho perpetuo. Así consagrarás a Aarón y a sus
hijos.
O sea, que el sacerdocio de Aarón también
es un derecho perpetuo entre los hombres, y en el tabernáculo que está en medio
de los hombres, y en Jerusalén. Por eso nos dice en el versículo 4: Así que, si (JESÚS) estuviese sobre la tierra, ni siquiera
sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan sus ofrendas según la
ley; los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales.
Por eso, Jesús lo dijo claramente: Mi reino no es de este mundo; si mi reino
fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a
los judíos; pero mi reino no es de aquí. (San Juan 18:36)
En cambio, veamos los versículos 1-2, y 5:
v. 1,2: Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que
tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la
Majestad en los cielos, ministro del santuario, y de aquel verdadero
tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre.
v. 5: Los
cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se les
advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz
todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte.
Dice que en realidad, así suceden las
cosas: lo que hace el hombre por medio del sacerdote Aarón y sus hijos, es una
figura del verdadero tabernáculo que está en el Cielo, el cual fue mostrado a
Moisés para que construyera uno en la tierra en medio de los hombres, para que
lo vean y crean. Y que todo hombre que tenga fe en Jehová Dios y fe en sus
Escrituras venga ante él y ofrezca sacrificios. Pero como los pecados no pueden
ser quitados definitivamente, siempre se debe repetir el sacrificio. Mas en
realidad es esto y no más que esto: es “un
modelo” de lo que Jesús, el verdadero sacerdote en el Verdadero Tabernáculo
está ofreciendo continuamente e intercediendo por nosotros, porque tiene una
vida indestructible.
Entonces, ¿dónde es el escenario del
sacerdocio de Jesús? Sí, en el verdadero tabernáculo que está en los
cielos. Este es el cambio del orden de las cosas, y todo entendimiento debe ser
renovado según esta nueva ley del sacerdocio en Jesús.
Y si los sacerdotes aarónicos ofrecían los
holocaustos con derramamiento de sangre cada vez que se presentaban delante de
Dios, nos dice en Hebreos 7:27 que no
tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero
sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo
hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.
También esto es muy importante: 7:28 nos
dice: pero la palabra del juramento,
posterior a la ley, al Hijo, hecho perfecto para siempre.
¿Qué significa esto? Que el sacrificio que
Jesús hizo por todos nuestros pecados fue perfecto, o sea, que ya no se
requieren nuevos sacrificios con derramamiento de sangre por nuestros pecados. ¡Y
tampoco nosotros lo hemos de hacer! ya no se puede utilizar ese concepto de
práctica religiosa ni de enseñar ese modo de arrepentimiento por los pecados.
¿Y cómo sabemos que estamos perfectos?
Porque Jesús nos hizo parte de su cuerpo, y todos nosotros miembros los unos de
los otros. Y dice que Jesús está sentado a la diestra del trono de la Majestad
de los cielos. Si Jesús no fuera santo, si aun quedara pecados de alguno de los
hombres elegidos que son miembros del cuerpo de Jesús, tanto de aquellos que
fueron anteriores a Jesús en vida, aquellos que fueron contemporáneos a Jesús y
los que nacieron después como nosotros, de todos nos perdonó Jesús muriendo por
los pecados en una sola vez.
¿Cómo es posible perdonar los muchos
pecados de los hombres con un solo sacrificio? Dirán algunos, otros dirán:
¿cómo puede perdonar por pecados pasados y pecados futuros que ni siquiera
fueron cometidos aún porque no hemos nacido en ese entonces? Por eso, Jesús
llevó consigo a los elegidos, y nosotros también morimos por nuestros pecados
juntamente. Porque no importan cuántos pecados hayamos cometido, sino “la muerte”
es suficiente para pagar por todos los pecados (sean muchos o sean pocos);
porque “la paga del pecado es muerte.”
Por eso, les decía que lo que hoy
practican las iglesias cristianas es el continuo sacrificio para el perdón de
sus pecados y el lavamiento con la “sangre poderosa” de Jesús corresponde al
sacerdocio aarónico, utilizando la sangre de Jesucristo y el derramamiento
continuo de la sangre como si fuera un
cordero más. Y tantas veces como sea necesario. Esto es así, y por eso, pueden
utilizar términos modernos y nuevo testamentario pero el uso, el concepto, la
idea que ponen en práctica y el resultado en el corazón del creyente dice que
es así. Como dice Hebreos 10:1-4 Porque
la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las
cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente
cada año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera cesarían de
ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya
más conciencia de pecado. Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de
los pecados; porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede
quitar los pecados. Es la razón de por qué los creyentes no tiene la
plena seguridad ni convicción de su salvación; es más, siempre consideran que
su fe en Jesús no debe terminar… porque si eso ocurriera, sería la desgracia
personal.
El siguiente problema de las iglesias
cristianas de hoy es que abrieron las puertas de la salvación a cualquier hombre
que quisiere creer y recibir a Jesús como su salvador personal. Hoy la Biblia
dice que Jesús se ofreció a sí mismo una sola vez, y la perfección, luego está como
sacerdote en el Verdadero Tabernáculo. Pero las iglesias de hoy piensan y
creen, y utilizan a Jesús crucificado continuamente beneficiándose de su sangre
que fluye sin cesar durante más de 2000 años.
¡Qué contradicción con la Biblia! ¿No les
parece?
Por esta razón dice la Biblia hoy en el
versículo 6: pero ahora tanto mejor
ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre
mejores promesas.
INEFICACIA DE TODOS QUIENES SE ACERCAN AL ANTIGUO PACTO
A lo largo de los sermones del libro de
Hebreos, les vengo diciendo que hoy existen dos formas y dos prácticas en la
búsqueda de Jesús. No por usar el nombre de Jesús ya están en el sacerdocio de
Melquisedec, sino que toda la vida que viven, y la forma en que buscan y creen
en Jesús es el viejo pacto de Sinaí.
Saben ustedes que el pueblo de Israel,
todos estuvieron bajo el Monte Sinaí cuando Jehová se manifestó ante todo el
pueblo, todos ellos vieron los milagros, todos ellos comieron del pan del cielo
y del agua que brotaba de las rocas.
Pero ni bien Moisés subió al monte para
recibir los mandamientos del pacto, el pueblo se olvidó de Jehová y se
desenfrenó. Hicieron un becerro de oro, y esa creación salió del propio
sacerdote Aarón. Ni había transcurrido 40 días. ¿Qué creen está sucediendo
entre el ascenso de Jesús a los cielos y hasta su regreso que ciertamente ya ha
transcurrido más de 40 días?
Pues justamente esta es la debilidad del
pacto de Sinaí, cuando el hombre debe poner con sus fuerzas y esfuerzos “la fe
para creer en Jehová Dios”. O sea, no basta con todos los milagros, ni con
todas las señales, y menos con el tiempo de hambre y de sed que pasaron, se
olvidaron pronto de la vida de servidumbre que llevaban en Egipto. Porque el
hombre fácilmente se fabrica ídolos para su vida.
Por eso, toda persona quien hoy confía en
su “fe” para buscar y seguir en el camino de Jesús, no será diferente a estos
hombres, y serán siempre débiles. ¿Por qué? Porque la palabra de Dios está
escrita como en unas tablas de piedra, en el libro de la Biblia.
Así mismo Jehová ya le dijo antes que
Moisés muriera, diciendo cómo esta forma de pacto: del tabernáculo terrenal,
del sacerdote hombre, y de las leyes escritas y leídas a los oídos del pueblo
tiene su ineficacia. Y habló Jehová a Moisés: Y se apareció Jehová en el tabernáculo, en la columna de nube; y la
columna de nube se puso sobre la puerta del tabernáculo. Y Jehová dijo a
Moisés: He aquí, tú vas a dormir con tus padres, y este pueblo se levantará y
fornicará tras los dioses ajenos de la tierra adonde va para estar en medio de
ella, y me dejará, e invalidará mi pacto que he concertado con él; y se
encenderá mi furor contra él en aquel día; y los abandonaré, y esconderé de
ellos mi rostro, y serán consumidos; y vendrán sobre ellos muchos males y
angustias, y dirán en aquel día: ¿No me han venido estos males porque no está
mi Dios en medio de mí? Pero ciertamente yo esconderé mi rostro en aquel día,
por todo el mal que ellos habrán hecho, por haberse vuelto a dioses ajenos.
Ahora pues, escribíos este cántico, y enséñalo a los hijos de Israel; ponlo en
boca de ellos, para que este cántico me sea por testigo contra los hijos de
Israel. Porque yo les introduciré en la tierra que juré a sus padres, la cual
fluye leche y miel; y comerán y se saciarán, y engordarán; y se volverán a
dioses ajenos y les servirán, y me enojarán, e invalidarán mi pacto.
(Deuteronomio 31:15-20)
Por eso, todo creyente quien quiere
confiar en su fe para mantenerse en salvación, todo aquel que no se entrega
totalmente a Jesucristo, si no deja el mundo y renuncia a sus aspiraciones
utilizando el Poder de Dios y su ayuda para conquistar el mundo; ciertamente
que está teniendo la ley de Dios simplemente en su mente, tratando siempre de
recordar. Pero indefectiblemente le invadirá el temor, por eso constantemente
están diciendo: “Jesús”, “Jesús”, “Jesús”. Como si temiera olvidar a Jesús,
como si fuera a perder las palabras de la Biblia de su mente. Si se le escapara
de las manos la salvación por el olvido de las Escrituras y el pecado contra
Dios. Por eso utilizan mucho la memorización de los versículos bíblicos como un
antídoto contra el olvido, y al recordar la palabra se consuela a sí mismo
diciendo que tiene fe en Jesús.
Así nos dice justamente la Biblia en los
versículos 8-9: Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, en
que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto; no como
el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos
de la tierra de Egipto; porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo me
desentendía de ellos, dice el Señor.
LAS CONSECUENCIAS DE ESTE NUEVO ESCENARIO
¿Cómo sabemos que nosotros estamos bajo un
pacto nuevo? Y pareciera difícil discernir porque tanto el que practica y
permanece en el viejo pacto y aquel que está en el nuevo pacto, ambos creen en
Jesús y confían en él.
¿Cómo sabemos que nosotros estamos en
Cristo, en el cuerpo de Jesús, juntamente con él, y que él es el Sacerdote
según el orden de Melquisedec en el Verdadero Tabernáculo? ¿Cómo se sabe que
estamos en el nuevo pacto?
Miren lo que dice en el versículo 10-13: Por lo cual, este es el pacto que haré
con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes
en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por
Dios, y ellos me serán a mí por pueblo; y ninguno enseñará a su prójimo, ni
ninguno a su hermano, diciendo: Conoce el Señor; porque todos me conocerán,
desde el menor hasta el mayor de ellos. Porque seré propicio a sus injusticias,
y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades.
Mucha gente piensa, porque leen en la
Biblia que tenemos un nuevo pacto, y porque dicen que tenemos un nuevo pacto,
efectivamente el nuevo pacto tiene vigencia en su vida.
Mas en realidad no es el conocimiento de
“la existencia” del nuevo pacto, sino que sepa vivir como “muerto” respecto al
pacto antiguo y “viva plenamente
entregado a Jesús y al método del cambio de ley” para que realmente el
nuevo pacto tenga su plenitud en la persona.
Para eso, hay que tener fe en Jesús para
salir del mundo y de sus métodos, de sus formas de buscar cumplir los deseos de
la carne; y entregarse plenamente confiado de que Dios cumplirá su propósito en
él.
A esto se refiere Jesús cuando dice: Por tanto os digo: No os afanéis por
vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo,
qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que
el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en
graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más
que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su
estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios
del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan. Pero os digo, que ni aun Salomón
con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. y si la hierba del campo
que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más
a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos,
o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas
cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas
cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas
cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el
día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.
Esto de no preocuparse por la comida, por
la bebida, por el vestido; que Jesús nos vestirá mejor que la flor del campo: seguro
que esto implica caminar por largo tiempo por un desierto de discipulado, de
aprender de toda la capacidad y poder de Dios, de satisfacer necesidades
físicas, de penurias que debe soportar porque no tiene en el momento todas las
cosas. Pero eso es vivir en Cristo Jesús, celebrar el pacto y permanecer en el
nuevo pacto. Para que toda la Palabra de Dios tenga vida en su persona, que el
Espíritu Santo le guíe a vivir en el nuevo modo de vida. Así, notará que las
palabras de Dios están escritas en su corazón. Porque a cada momento, cuando
uno vive de esta forma, tendrá la guía del Espíritu Santo. Tendrá el
discernimiento entre la vida en Espíritu y la que no es.
Por eso les repito, el simple conocimiento
de Jesús como el Cristo no implica que uno ya está viviendo en el pacto nuevo,
sino debe abrazar toda la Escritura y vivir de corazón como nos enseña Dios.
Salir de Egipto, confiar en Jesús y sus palabras, y esperar enteramente en su
guía, en su tiempo, en su modo de alcanzar las cosas.
La forma como recuerdan la Palabra de Dios
es lo que me muestra cómo estoy viviendo: si en el nuevo pacto en Cristo Jesús
o según el viejo pacto. Si estoy viviendo en el Verdadero Tabernáculo, o sigo
las prácticas del sacerdocio de hombres de la estirpe de Aarón.
Porque la presencia del Espíritu Santo
quien hace que la palabra de Dios siempre esté morando en la persona. Porque
ante situaciones, hechos, ante dilemas, ante problemas, ante decisiones,
siempre el que anda según el nuevo pacto tiene la palabra viva.
Como les decía, uno lee constantemente la
palabra de Dios, un poco cada día; pero el hecho que tiene las Escrituras
morando en la persona se demuestra por cómo el Señor le habla, le muestra la
Palabra exacta, le ubica en la Biblia, en el libro, en la situación y toda la
sabiduría que tiene acumulado acciona para dar una respuesta sabia, acertada.
Pero también sabe que cuando Dios le muestra de esta forma, no se equivoca.
No es la cantidad de versículos que una
persona memoriza para que la palabra more, y sepa utilizarlo; ven cómo dice el
versículo 11: Y ninguno enseñará a su
prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce el Señor; porque todos me
conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos. Y en la medida en
que la persona es entrenada en escuchar la voz del Espíritu Santo quien le
enseña la Palabra, gana en confianza, en certeza en las obras que hace, y
también en relación al sermón del domingo, se tiene Fuerza para realizar la
obra porque está plenamente convencido de la voluntad de Dios respecto al
asunto que tenga entre manos.
En cambio, verán que muchos creyentes
quienes viven bajo en concepto del pacto antiguo, de los continuos sacrificios
utilizando la “sangre de Jesucristo” para recibir el perdón, no tienen la
Palabra de Dios morando en ellos, ni tienen la capacidad de relacionamiento, de
ubicación en la situación similar o adecuada, no obtienen una nueva sabiduría,
si aprenden algo hoy, mañana lo vuelven a olvidar. Es que nadie que ama al
mundo y que persigue conquistar el mundo para cumplir sus ansiedades carnales
será guiado por el Espíritu Santo.
VIVIENDO EN EL NUEVO ESCENARIO DE JESÚS
Realmente no es fácil renunciar a todas
las cosas que uno fue construyendo a lo largo de toda su vida, sus metas, sus
objetivos, sus sueños, sus deseos, la realidad que viviendo para hacer un giro
completo y salir a Jesús.
Como lo dijo el Señor: Además, el reino de los cielos es
semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo
esconde de nuevo, y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra
aquel campo. También el reino de los cielos es semejante a un mercader que
busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo
lo que tenía, y la compró. (San Mateo 13.44-46)
¿Se dan cuenta? Vender toda tu vida
anterior porque ahora has hallado a Jesús y porque has creído en la nueva vida
en el Señor renuncias a todo cuanto tienes y compras lo que Cristo te ofrece
hoy. ¡Claro que no es fácil! Tampoco es un cambio que puede darse en un día,
pero Dios siempre guiará al hombre para que cambie, te inducirá, te castigará
algunas veces para que tengas la fe para vender tus posesiones anteriores y
compres el terreno donde está escondido el gran tesoro.
Así se presenta el nuevo escenario donde
mora y obra Jesucristo, nuestro sacerdote según el orden de Melquisedec.
Recuerda que es imposible vivir en dos aguas,
es imposible vivir bajo dos sacerdocios, porque cuando quieres hacer así,
caerás bajo el sacerdocio de Aarón. Porque todos quienes aman al mundo, y
desean vivir bajo los beneficios que ofrece el mundo, les conviene vivir bajo
el sacerdocio aarónico del sacrificio continuo bajo “la sangre poderosa de
Jesús”. Pues siempre se puede volver atrás, siempre se recurre a la
misericordia de Dios, siempre existe una excusa para ser débil, y siempre Jesús
silenciosamente está esperando al creyente arrepentido desde la cruz.
Todo aquel, quien vende poco a poco, quien
vende sin cesar todo cuanto posee y renuncia a todos sus deseos para que pueda
adentrarse dentro del velo del tabernáculo.
Se hace uno a la vez, y verá que luego de
un poco tiempo, estarás gozándote del sacerdocio de Jesucristo según la orden
de Melquisedec.
Naturalmente existirán dificultades,
largas esperas, mas en todo verán cómo el Espíritu Santo enseña, consuela,
revela, guía por sendas que luego de un tiempo tiene un propósito para que
comprendas la grandeza de Dios y de su amor inmerecido que recibes de él.
CONCLUSIÓN
Es un escenario muy diferente al que
generalmente los hombres creen y piensan de Jesús. Porque se debe salir con fe
hacia Jesús, y todo el cambio y renuncia de las cosas que han buscado durante
toda su vida para seguir el camino de Jesucristo nos propone, el pacto y sus
promesas, les advierto que no es fácil. Tampoco es sencillo. Pero es verdadero.
Real, muy vívido.
La riqueza espiritual que se llega a
tener, porque ahora sí estas en el camino de la voluntad de Dios, descubrirás
con qué cercanía y con qué intensidad el Señor actúa en tu vida.
Menos fácil es dejar muchas prácticas de
la doctrina antigua que les han inculcado, ¿cómo absorber el hecho que Jesús
hizo un sacrificio y tienes definitivamente el perdón de todos tus pecados y de
toda tu vida? Que ahora ya no es aceptable la práctica sencilla de culpar a la
carne y pedir por la misericordia de la sangre
de Jesucristo, pues ahora hay que vencer y vencer, hacer un esfuerzo
cierto, constante, hasta vencer plenamente la pecaminosidad que hay en ti, el
amor mundo que te tiene atrapado.
Esta es la razón de por qué tantas
personas cuando leen los folletos Palabras de Vida se quedan descolocados,
porque se vive en Cristo en una forma mucho más activa, real y con plenitud de
respuestas de Dios.
Es que siempre tenemos un pacto como
garantía, las promesas como objetivos que no nos hace desviar por cualquier
otro sueño momentáneo. Sabemos hacia dónde remamos, sabemos qué hemos de
recibir, y no estamos dispuestos a satisfacernos por cosas pasajeras. Pues
buscamos la bendición de Dios hasta mil generaciones, y si nosotros somos la
primera piedra, pues ganemos la misericordia de Dios.
Hay que adentrarse en el lugar santísimo
donde nuestro sacerdote Jesús nos recibe cada día y nos reconforta plenamente
de nuestra ansiedad.
No existe otro camino.
Que Dios te bendiga.
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