Sermón en el
día miércoles 24 de febrero de 2010.
Título: TODO LO SUJETASTE BAJO LOS PIES
Biblia: Hebreos 2:1-18
Predicador: Pastor Dong Han David Lee
Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada
Teniente Primero Leónidas Escobar 3913,
Asunción, Paraguay
1.
Por tanto, es necesario que
con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos
deslicemos.
2.
Porque si la palabra dicha
por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió
justa retribución,
3.
¿cómo escaparemos nosotros,
si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada
primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron,
4.
testificando Dios juntamente
con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del
Espíritu Santo según su voluntad.
5.
Porque no sujetó a los
ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando;
6.
Pero alguien testificó en
cierto lugar, diciendo: ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él, o el
hijo del hombre, para que le visites?
7.
Le hiciste un poco menor que
los ángeles, le coronaste de gloria y de honra, y le pusiste sobre las obras de
tus manos;
8.
Todo lo sujetaste bajo sus
pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a
él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas.
9.
Pero vemos a aquel que fue
hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a
causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la
muerte por todos.
10.
Porque convenía a aquel por
cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que
habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al
autor de la salvación de ellos.
11.
Porque el que santifica y los
que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de
llamarlos hermanos,
12.
Diciendo: Anunciaré a mis
hermanos tu nombre, en medio de la congregación te alabaré.
13.
Y otra vez: Yo confiaré en
él. Y de nuevo: He aquí, yo y los hijos que Dios me dio.
14.
Así que, por cuanto los hijos
participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir
por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al
diablo,
15.
Y librar a todos los que por
el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.
16.
Porque ciertamente no
socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham.
17.
Por lo cual debía ser en todo
semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote
en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.
18.
Pues en cuanto él mismo
padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.
INTRODUCCIÓN:
El hecho mismo que los creyentes no sepan
que existen herencias de los salvados mientras vivimos en la tierra es una
muestra clara de cuán corrompido estábamos.
Que los creyentes piensen y consideren que
toda bendición de Dios está relacionada con el dinero, con las riquezas
materiales y la gloria proveniente de ella, también es una desgracia. Pues nos
enceguecen los ojos y cierra el corazón hacia cualquier otra herencia.
Pero esto también nos muestra una
realidad, de cómo la vida diaria de los creyentes está en mal estado. Si bien
Jesús les salvó de todo pecado, sus vidas aún están sujetos a los yugos de
Faraón o el mundo.
Por eso, la Biblia hoy nos habla de un
yugo en dónde están relacionados muchas cosas, y nos dice la Biblia en el
versículo 14-15: él también participó
de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la
muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte
estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.
Pero dice a continuación que Jesús vino
justamente para eso: porque
ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de
Abraham. (v. 16)
Y justamente él se hizo hombre,
participando de la carne y sangre y haciéndose justamente sumo sacerdote, e
igualmente padeciendo en lo mismo, para socorrernos en nuestras tentaciones
porque él también los tuvo pero los venció.
Pero mientras el creyente no sepa, ni
crea, ni domine y subyugue todas las cosas sigue siendo un niño; y justamente
de esta niñez nos quiere despertar por medio de este libro a los Hebreos o el
Evangelio a los creyentes.
Igualmente les dije en el sermón pasado
que el Señor Jesús nos mostró y nos guió hacia esta herencia de los salvados;
los discípulos de Jesús nos mostraron igualmente acerca de esto y finalmente
todas las señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu
Santo sobre los creyentes nos quieren testimoniar de la herencia de los
salvados.
Hoy también veremos que existe…
UNA VOLUNTAD DE DIOS
Respecto a esta voluntad, lo hemos
repetido incontables veces, ¿saben cuándo? Padre
nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino,
hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra… (San Mateo
6:9-10)
Tantas veces hemos mencionado acerca “del
reino de Dios, hágase tu voluntad como en el cielo, así también en la tierra”.
Pero no muchas veces nos hemos detenido a preguntarnos: ¿cuál es la voluntad de
Dios que hemos de hacer en la tierra? Una respuesta sencilla: creer en Jesús,
esa es la mayor obra que un creyente puede hacer. “Está bien”, en principio,
pero en no muchos aspectos de nuestra vida realmente “creemos en Jesús” y
vivimos practicando como creyentes. Pues las más de las veces, vivimos
quejándonos, pidiendo cosas, lamentando porque no recibimos, quemándonos porque
deseamos y no alcanzamos.
Pero existen muchas cosas que no estamos
relacionando entre sí, pues consideramos que son entidades separadas, que no
tienen relación una con otra: una son las cosas de Dios, pero otra las cosas de
la salud; una es la salvación pero otra muy apartada es cómo el creyente vive
atemorizado, que todo tiene relación con ese dominio del que hablaba los
versículos 14-16 que tiene el diablo sobre los hombres: el temor a las plagas,
el temor a enfermarse, la inseguridad ante los hombres malvados. Sí: todo esto
es el temor que engloba “el imperio de la muerte” y hace que los hombres vivan
“POR EL TEMOR DE LA MUERTE ESTABAN DURANTE TODA LA VIDA SUJETOS A SERVIDUMBRE”.
Por ejemplo, porque la medicina moderna
hoy ha hecho “avances en investigación y en tecnología” ha publicado una serie
de resultados y muchas veces ha declarado “INCURABLES”, “HEREDITARIOS” y por
eso, en muchas investigaciones los científicos tratan de “reordenar y
recomponer” el ADN de las personas.
Tal es así que los hombres, o mejor, los
creyentes simplemente viven sujetos a estos estudios y viven atemorizados, ni
piensan que Dios puede curar, males como: presión alta, cáncer, diabetes,
ciertos casos de hepatitis, VIH, y ¡uh! Que esa lista es larga… y muchos viven
con el temor a contraer, temor a que aparezca porque es un mal de la familia.
Y ¿cómo se puede sujetar todo este temor
bajo nuestros pies? Porque si Dios dice que nos coronó de gloria y de honra,
que también nos ha dado autoridad sobre la obra de sus manos y que “TODO LO HA
SUJETADO BAJO NUESTROS PIES.” ¿Cómo no podemos dominar ni sujetar esos temores
bajo nuestros pies? Por eso, hoy la palabra nos dice: y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante
toda la vida sujetos a servidumbre (v. 15).
Por eso, la Biblia nos dice en Jeremías
31:27-34: He aquí vienen días, dice
Jehová, en que sembraré la casa de Israel y la casa de Judá de simiente de
hombre y de simiente de animal. Y así como tuve cuidado de ellos para arrancar
y derribar, y trastornar y perder y afligir, tendré cuidado de ellos para
edificar y plantar, dice Jehová. En aquellos días no dirán más: Los padres
comieron las uvas agrias y los dientes de los hijos tienen la dentera, sino que
cada cual morirá por su propia maldad; los dientes de todo hombre que comiere
las uvas agrias, tendrán la dentera. He aquí que vienen días, dice Jehová, en
los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No
como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de
la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui como un marido
para ellos, dice Jehová. pero éste es el pacto que haré con la casa de Israel
después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré
en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no
enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a
Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más
grande, dice Jehová; porque perdonará la maldad de ellos, y no me acordaré más
de su pecado.
Así es la voluntad de Dios, que el reino
de Dios también se cumpla en la tierra; y eso se hará cuando los hijos de Dios
conozcan la Palabra de Dios, que cada uno que ha sido visitado; sea coronado de
gloria y de honra, que gobierne las obras de Dios y que pueda sujetar todo bajo
sus pies.
TODO LO SUJETASTE BAJO LOS PIES
Fíjense en las palabras del Salmo que está
escrito aquí en el texto de hoy, pero veamos el texto íntegro: ¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán glorioso
es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos; de la
boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, a causa de tus enemigos, para hacer callar al
enemigo y al vengativo. Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las
estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él
memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que
los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las
obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies: Ovejas y bueyes, todo ello,
y asimismo las bestias del campo, las aves de los cielos y los peces del mar;
todo cuanto pasa por los senderos del mar. ¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán
grande es tu nombre en toda la tierra! (Salmo 8:1-9)
Y esta es la DECLARACIÓN DE DIOS: porque en cuanto le sujetó todas las
cosas, nada dejó que no sea sujeto a él. ¿Qué significa que es una
Declaración de Dios? Que así lo creó Dios, así lo dispuso Dios. O sea, que esta
es “la herencia de los salvados”, que el creyente, que hoy es un poco menor que
los ángeles, se corone de gloria y de honra, que está a cargo de gobernar, de
juzgar, de sojuzgar, de dominar las obras de Dios, porque todo está “dispuesto”
por Dios para que esto suceda.
Por tanto, una cosa es que Dios ya ha
declarado que esto suceda. Pero dice en el versículo 8: pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas.
Una cosa es que todo está preparado para
que esto suceda, pero el creyente debe crecer para ser coronado de gloria y de
honra, como lo fue Jesús. Y porque nosotros somos débiles, Jesús justamente
vino, no solamente para realizar la obra de Salvación redimiendo nuestros
pecados con su vida, sino que también nos mostró cómo había que vivir, cómo
había de obrar, cómo había de padecer. Y así nos abrió el camino, como dice la
Biblia hoy: que habiendo de llevar
muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la
salvación de ellos.
Pues esta es la razón de por qué Jesús nos
dice: Respondió Jesús y dijo: De
cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas,
o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio,
que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas,
madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida
eterna. Pero muchos primeros serán postreros, y los postreros primeros (San
Marcos 10:29-31).
Y justamente esta es la razón de por qué
tantos creyentes hoy no saben, ni están enterados que todas las cosas están PREPARADAS
PARA SUJETARSE BAJO SUS PIES, pero a causa de la incredulidad en lugar de
coronarse en gloria y en honra delante de Dios y de sus ángeles; viven bajo
servidumbre toda su vida.
Entonces podemos entender las
declaraciones del apóstol Pablo cuando dijo: Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia
del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amo del cual lo he perdido
todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no
teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de
Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle, y el poder de
su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser
semejantes a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de
entre los muertos. No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino
que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por
Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una
cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que
está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en
Cristo Jesús. Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si
otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios. Pero en aquello a que hemos
llegado, sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa. Hermanos, sed
imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis
en nosotros. (Filipenses 3:8-17)
Por esta razón Jesús nos dijo: Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si
alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y
sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que
pierda su vida por causa de mí, la hallará. Porque ¿qué aprovechará al hombre,
si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre
por su alma? Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus
ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras. De cierto os digo
que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que
hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino. (San Mateo 16:24-28)
Y Jesús hizo esto, se hizo hombre y
participó como los demás hijos de Dios para padecer como sus demás hermanos.
Pero como padeció y venció, se coronó y recibió la gloria de Dios, hoy es
poderoso para socorrer a los que son tentados.
Pues esta es la forma de santificarnos
como él lo fue. Que por medio de las aflicciones seamos perfeccionados como lo
fue Jesús.
Y esto es lo justo y lo verdadero. Pero
también es un muro de contención para muchos, porque se estrellan porque no
quieren padecer, porque no están seguros de vivir después de ello, porque no tienen fe, porque
no creen que eso sea necesario. Pero esto sí es verdadero: Nadie puede ser
perfeccionado fuera del camino mostrado por Cristo Jesús. Tampoco existe otro
camino.
YO CONFIARÉ EN ÉL
Por esta causa dice la Biblia más adelante
en Hebreos 12:1-2 Por tanto, nosotros
también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos
de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera
que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la
fe, el cual por el gozo puesto delante de sí sufrió la cruz, menospreciando el
oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.
Hoy porque no vemos todas las cosas, no
confiamos en él en la plenitud suficiente, pero estamos siguiendo las palabras
y la voz del Espíritu Santo quien nos guía; y confiaremos en él. Son las
pequeñas batallas de la fe que han de superar para mayores cosas, es como la
semilla de mostaza, comienza pequeño y mueve montañas. Y una de las más grandes
montañas eres tú mismo.
Y por más que hoy sintamos que todo es muy
doloroso, cansador, pero confiamos en nuestro Padre Celestial y en Jesús
nuestro Señor quien dice: anunciaré a
mis hermanos tu nombre, en medio de la congregación te alabaré.
Teniendo también el ejemplo de Jesús, porque
él nos mostró que existe una corona de gloria y de honra tan grande, tan
majestuosa, que vale la pena hoy sufrir las penalidades para ganar el gozo que
tendremos en el Padre Celestial.
Y estas palabras de Jesús son verdaderas: De cierto os digo que hay algunos de los
que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo
del Hombre viniendo en su reino. (San Mateo 16:28)
No falta igualmente todos los testimonios
del antiguo testamento. Y estas palabras de Dios fueron ciertas desde la creación
del mundo.
TODO LO SUJETASTE BAJO LOS PIES
Si vemos las palabras de Jehová Dios a
Adán: Y los bendijo Dios, y les dijo:
Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los
peces del mar, en aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueve sobre
la tierra. Y dijo Dios: He aquí que os he dado planta que da semilla, que está
sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán
para comer, y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a
todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les
será para comer. Y fue así. (Génesis 1:28-30)
Y hoy la Biblia nos dice: ¿qué es el hombre, para que te acuerdes
de él, o el hijo del hombre, para que le visites? Le hiciste un poco menor que
los ángeles, le coronaste de gloria y de honra, y le pusiste sobre las obras de
tus manos; Todo lo sujetaste bajo sus pies.
También en Romanos 8:18-23 dice: Pues tengo por cierto que las aflicciones
del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros
ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la
manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad,
no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;
porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción,
a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la
creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo
ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu,
nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la
redención de nuestro cuerpo.
Y este es el deseo de Dios, nuestro Padre
celestial, que nosotros avancemos, antes estábamos bajo servidumbre, fuimos
llamados y rescatados de ese mundo de corrupción y pecado, luego fuimos
llevados al desierto para conocer a Jehová Dios y aprender sus palabras y
leyes, aprender a convivir con Dios día a día. Y así obtener el carácter de
Dios y su intensidad. Después para que nosotros recibamos la tierra y la
gobernemos, la sojuzguemos, la dominemos.
Esto no se consigue porque uno lo quiera,
ni porque lo desee, y menos está dado porque habla bien, o porque invoca el
nombre de Jesús. Más bien, debe ser ganado por medio de la santificación en
toda la Palabra de Dios por medio del padecimiento por causa del nombre de
Jesús y su Santo Evangelio. Y cuando esto continúe, verá que poco a poco recibe
la autoridad de Dios y puede, tiene la fuerza y la seguridad, la confidencia de
poder realizarlo. Finalmente, efectivamente la creación, y los creados son
sujetados bajo los pies del creyente.
PERO TODAVÍA NO VEMOS QUE TODAS LAS COSAS ESTÉN SUJETAS
Por eso, todo hijo de Dios, en quien mora
el Espíritu Santo, siempre tiene pequeñas señales, milagros y prodigios, recibe
los dones del Espíritu para que pueda creer que el Poder de Dios es auténtico,
que existe.
Ahora faltan más personas quienes creen,
quienes predican y enseñan hasta conseguir que todos los hijos vivan
poderosamente, teniendo todas las cosas sujetas bajo sus pies. Sólo que no es
una tarea de un día o dos, sino de aquellos que se afanan y reciben, lo reciben
y lo cuidan de utilizarlo con mucho cuidado y temor. Porque a cada uno de nosotros,
nos es dado un propósito como a todos los apóstoles.
E incluso muchísimos creyentes hoy pasan
su vida sobre la tierra desapercibidos sobre este tema. Muchos hacen
imitaciones, declarando a diestra y siniestra: “YO TE ORDENO EN NOMBRE DE
JESÚS…”. Y no faltan aquellos quienes se quedan frustrados, otros buscan estos
poderes por medio de “alabanzas”, en “conciertos”, pensando que así lograrán y
alcanzarán la comunión, y que luego todo lo podrán.
No. La llave es el padecimiento y las
aflicciones a modo de nuestro Señor Jesucristo. Y crecer en toda la santidad de
Dios por medio de guardar celosamente todo mandamiento de Dios.
Y luego de una larga disciplina y
entrenamiento para medir tu corazón, pues Dios no querrá que por los poderes tú
te pierdas y quieras utilizar los poderes del Espíritu Santo en un circo
montado para ganar dinero como muchos.
Tampoco el fin es simplemente recibir el
poder y someter todas las cosas bajo los pies, sino es la amalgama de todas las
bendiciones de Dios en esta tierra: tierra prometida, una nación como la
multitud de las estrellas del cielo, que seas bendición y que por tu intermedio
muchos sean benditos. Y que puedas heredar por generaciones, hasta mil
generaciones.
CONCLUSIÓN
Sé que el camino para alcanzar esta
bendición y disfrute como hijos de Dios no es un camino corto ni fácil, pero
Jesús nos mostró cómo hacerlo y vemos el ejemplo en los discípulos quienes
mostraron. Falta que nosotros lo repitamos y comprobemos a más de los poderes
que ya tenemos.
Pero el mayor escollo es la incredulidad
en los creyentes, pues muchos ni siquiera están enterados de estas verdades, y
muchos deambulan por el mundo buscan “algo nuevo” en qué entretenerse, buscando
programas novedosos con qué deslumbrar a los ojos, y mientras dure el
resplandor “atraerá” a muchos pero eso también terminará. ¿Por qué? Porque no
es la voluntad de Dios.
Mas aquellos que buscan humildemente
fortalecerse en su poder, en buscar el rostro de Dios y crecer en todo el
carácter del Padre Celestial, en buscar su reino de Dios que se realiza aquí
también en la tierra; nunca se cansará, nunca se fatigará porque el Espíritu
Santo mismo les renovará en esta esperanza, en esta promesa.
Y así como en el sermón de “Sólo Dos”, hoy
la incredulidad es grande, también muchos se quedan postrados en el camino por
causa de las concupiscencias y los amores por el mundo que no ha sido resuelto
debidamente.
Vence tu incredulidad, y cree en
Jesucristo. Sigue serena y valientemente la guía del Espíritu Santo y verás la
gloria de Dios. También verás tu gloria y tu honra que Dios te hará brillar
luminares en el mundo, hasta que el Señor Jesús vuelva.
Que Dios te bendiga.
Nota: Eres libre de utilizar el material porque
dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de
gracia". Pero estás comprometido a no modificar el
texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con
fines comerciales de cualquier índole. En cuyo
caso, necesitará una autorización por
escrito.

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