Sermón en el
día miércoles 10 de febrero de 2010.
Título: DESDE LA DIESTRA DE LA MAJESTAD
Biblia: Hebreos 1:1-14
Predicador: Pastor Dong Han David Lee
Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada
Teniente Primero Leónidas Escobar 3913,
Asunción, Paraguay
1.
Dios, habiendo hablado muchas
veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,
2.
En estos postreros días nos
ha hablado por el hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien
asimismo hizo el universo;
3.
El cual, siendo el resplandor
de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las
cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de
nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en
las alturas,
4.
Hecho tanto superior a los
ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.
5.
Porque ¿a cuál de los ángeles
dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy, y otra vez: Yo seré
a él Padre, y él me será a mí hijo?
6.
Y otra vez, cuando al
Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios.
7.
Ciertamente de los ángeles
dice: El que hace a sus ángeles espíritus, y a sus ministros llama de fuego.
8.
Mas del Hijo dice: Tu trono,
oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino.
9.
Has amado la justicia, y
aborrecido la maldad, por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de
alegría más que a tus compañeros.
10.
Y: Tú, oh Señor, en el
principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos.
11.
Ellos perecerán, mas tú
permaneces; y todos ellos se envejecerán como una vestidura,
12.
Y como un vestido los
envolverás, y serán mudados; pero tú eres el mismo, y tus años no acabarán.
13.
Pues, ¿a cuál de los ángeles
dijo Dios jamás: Siéntate a mi diestra,
hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies?
14.
¿No son todos espíritus
ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la
salvación?
INTRODUCCIÓN:
A partir de hoy comenzaremos una serie de
sermones sobre el libro de Hebreos.
Como sabemos el libro de Hebreos es un
libro bastante difícil que juntamente con Romanos habla de conocimientos más
profundos.
Como siempre ha sucedido, en la medida en
que los sermones se vayan evolucionando, Dios nos irá abriendo los ojos y nos
aumentará el entendimiento. Dejemos abiertas las puertas para el conocimiento y
el entendimiento de las cosas.
Si los libros de San Mateo, San Marcos,
San Lucas y San Juan son los cuatro evangelios que el creyente que recién se
inicia en el camino del Señor Jesús necesita saber para conocer quién es el
Dios que está creyendo. Si necesita de estos evangelios para caminar sus
primeros pasos hasta los intermedios; el libro de Hebreos es el Evangelio para
los creyentes, es el siguiente nivel más avanzado que toda persona debe conocer
y practicar, y debe tener frutos que se mencionan en este libro.
Porque el apóstol Pablo menciona en el
libro de Romanos a los creyentes que viven en Roma diciendo: Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a
anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma. (Romanos 1:15).
¿Por qué se necesita de un evangelio si ya son creyentes? Pues todo creyente
que no avanza en su fe y en sus frutos, es considerado “incrédulo” y no ha
entrado en el reposo de Dios.
Por lo tanto, comencemos y tengamos paciencia
para ver todas las cosas que el Señor Jesús nos mostrará y el camino por el
cual nos guiará.
NOS HA HABLADO POR EL HIJO
En los versículos 1 y 2 dice que en
tiempos pasados Dios nos ha hablado de diferentes formas, sea la creación, sea
el diluvio, sean los profetas que vivieron en diferentes épocas de la vida del
hombre.
Pero dice que en los postreros días, Dios
ha hablado por medio de su Hijo Jesús para los hombres. Ciertamente que este
Jesús es el Señor y Rey de nuestras almas que creemos y por quien y para quien
vivimos. Es la mayor señal que Dios hace para sus escogidos.
Es cierto que no existe mayor revelación
de Dios que la manifestación de Jesús al mundo, y por él todos aquellos que por
él son sustentados recibieron la purificación de sus pecados por medio de
Jesucristo.
Por eso, también decimos que es el tiempo
de gracia, porque las promesas de que Cristo vendría se cumplió y hoy vemos sus
obras.
Pero si el evangelio de Jesucristo ha sido
predicado a todas las personas y llega incesantemente a los hombres, no por eso
implica también un hecho que muchos hombres pasan de largo.
Muchos profetas de Israel fueron llamados,
para que predicase el día de Jesús. Y Jesús mismo como profeta también fue
levantado.
Pero aquí viene la gravedad, al igual que
en tiempos de los profetas cuando los hombres no hacían caso a sus enseñanzas y
proclamas. Hoy también muchos escucharon de Jesús, creen en su nombre, tienen
el testimonio en sí mismos; aceptan creer en el Señor Jesús, dicen que son sus
discípulos, que siguen sus enseñanzas; dicen que viven en fe, que son sus
testigos, que proclaman sus testimonios personales y de otros; que son guías de
los ciegos, que son maestros de los indoctos, que son refugio de los cansados.
Pero no muchos han entrado en el reposo de
Dios. Se han contentado con saber, con conocer, con creer, se gozaron por un
tiempo pero luego se desencantaron, y la vida en Cristo se hizo monótono;
porque están buscando las mismas cosas, se quedaron estancados.
Y peor también los creyentes siguen viviendo
perdidamente, no dan el verdadero valor y ni se preocupan en seguir el
conocimiento real de todas las cosas. Y siempre que se les reclama por qué
viven como los incrédulos del mundo y alegan la debilidad de la carne, los
amores por las riquezas del mundo.
Ciertamente que nosotros vivimos en
tiempos mejores, en tiempos donde toda la revelación en Jesucristo tiene
cumplimiento, donde Dios ha mostrado que no miente, que su fidelidad es la
inmutabilidad por los siglos de los siglos.
Mas no muchos conocen que lo que hoy por
la mala interpretación del amor de Dios, de la gracia de Dios y su misericordia
los hombres están relajados, están alejados, creyendo que Dios cambió de
actitud respecto al antiguo testamento; porque creen que cuando desean pueden
volver a Jesús, o simplemente clamar en su nombre serán recibidos con los
brazos amplios y abiertos.
Por esto, se escribió el libro de Hebreos,
porque este es el evangelio a los creyentes. Si los cuatro evangelios son los
libros que muestra a Jesús como el Salvador del mundo, para que los incrédulos
crean que Jesús es Dios y Salvador; el libro de los Hebreos es el evangelio a
los creyentes pues les despierta de su pasividad, que les dicen por qué no
deben vivir alejados del Señor. Que hoy no pueden alegar que son recién
iniciados en la fe y del conocimiento de Jesús. Sino este libro es para
aquellos que ya conocen a Jesús, que ya están viviendo en este camino. Y si no
caminan por esta senda, luego de mucha paciencia y espera por parte del Señor,
finalmente serán desechados, desgajados del árbol; como lo fueron a su tiempo
los israelitas, luego los judíos y… el creyente de hoy.
¿Por qué es la razón de este libro de
Hebreos? Es justamente para combatir la “incredulidad” de los creyentes y la pasividad
de su vida sin frutos; y frutos según los tiempos de Dios y aquellos de su
voluntad.
Y como los ejemplos que cita y nos detalla
los libros del antiguo testamento, lastimosamente está repitiendo. Como llamaba
Dios a su pueblo: Si oyereis hoy su
voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación, en el día de la
tentación en el desierto, donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y
vieron mis obras cuarenta años. A causa de lo cual me disgusté contra esa
generación, y dije: siempre andan vagando en su corazón, y no han conocido mis
caminos. Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo (Hebreos 3:7-11)
Tienen que saber, que si Jesús es la
revelación más grande a los hombres, si Cristo es el cumplimiento de las
promesas. También tienen que saber que luego de Jesús, ya no existe ningún otro
profeta, sino el juicio. Y así lo dice la parábola que dijo Jesús:
Envió
de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma
manera. Finalmente les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. Mas
los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: Éste es el heredero;
venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad. Y tomándole, le echaron fuera
de la viña, y le mataron. Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a
aquellos labradores? Le dijeron: A los malos destruirá sin misericordia, y
arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto a su tiempo. Jesús
les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los
edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo, el Señor ha hecho esto, y es
cosa maravillosa a nuestros ojos? Por tanto os digo, que el reino de Dios será
quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él. (San
Mateo 21:36-43)
Por eso, hoy nos dice la Biblia que Jesús
está puesto como heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo. Quien
hoy está sentado a la diestra de la Majestad en las alturas.
Y lo que hemos de saber es que, todas las
palabras de Jesús se cumplieron, las profecías que profetizaron se cumplieron
en Jesús. Al igual que en tiempos de Jesús, el Señor dijo esta parábola de los
labradores malvados porque matan al heredero; hoy también los creyentes, o sea,
los hebreos también están en la misma situación. Porque muchos creen que esta
parábola se dijo a los judíos sacerdotes, fariseos, maestros de la ley,
escribas, ancianos de esa época. Mas en cada tiempo, existen estos hebreos, y
los cristianos de hoy también son hebreos por ser descendientes de Abraham
según la fe en Jesucristo (como lo dice en Gálatas).
Hay que creer en las Palabras de Dios y
avanzar, hay que avanzar en la senda de su voluntad y crecer; porque sino
podrán ser enemigos de las obras de Dios como fueron los judíos. Y así también
nos advierte Romanos 11:17-27 Pues si
algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido
injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la
rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que
no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. Pues las ramas, dirás, fueron
desgajadas para que yo fuese injertado. Bien; por su incredulidad fueron
desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme.
Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará.
Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con
los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues
de otra manera tú también serás cortado. Y aun ellos, si no permanecieren en
incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a
injertar. Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo
silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más
éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo? Porque
no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes
en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en
parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel
será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de
Jacob la impiedad, y éste será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados.
QUIEN SUSTENTA TODAS LAS COSAS CON LA PALABRA DE SU
PODER
Así como en la Biblia dice: Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.
(Génesis 1:3).
También cuando Dios prometió por medio de
los profetas que enviaría a su hijo Jesús nacido de mujer para ser el Salvador
del mundo, que igualmente se cumplió.
Y todas las palabras de Jesús aun hoy permanecen
vivas.
O sea, cuando existe la palabra de Dios,
significa que esas palabras se cumplen indefectiblemente. Porque Jehová Dios
nunca miente, ni se arrepiente de lo que dice. Por eso, nos dice hoy: Quien
sustenta todas las cosas con la palabra de su poder.
Por tanto, ¿qué significan estas palabras:
“quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder”? Que no hemos de
dudar de las cosas que están escritas en la Biblia, que todo tiene cumplimiento
o que está cumplido.
Así que nos corresponde a nosotros creer
en cada palabra, en cada enseñanza, en cada ley, en cada mandamiento de Dios
porque el Señor se sustenta en sus palabras, porque sus palabras sin importar
cuándo fueron pronunciados implican acción, hecho, determinación, verdad, el
Señor mismo.
Por consiguiente, hemos de saber que
siempre que nosotros no podemos creer en sus palabras, somos nosotros los que
estamos en el error, en falta, en necesidad de fe y convencimiento. Por eso, hay
que cuidar mucho de las personas quienes hoy tergiversan la Biblia, que cortan
o cercenan las Escrituras para anular, para cortar, para olvidar, o para
cambiar. Y algo peor que los adaptan para su gusto y para defender su
ministerio y vientre. Y así mismo dijo Jesús: De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto
acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. (San
Marcos 13:30-31)
Es por esta causa que el libro de Hebreos
fue escrito, porque muchos creyentes se han apartado de la verdad, porque están
escuchando fábulas, están escuchando a hombres venales, que tratan de
quebrantar la firmeza de los creyentes. Porque no quieren creer tal cual dice
la Biblia. Y justamente Hebreos nos dice que existen otras cosas que buscar,
siguientes niveles que alcanzar.
Por eso la Biblia dice: Quien sustenta todas las cosas con la
palabra de su poder. El lo más grande y difícil, que habiendo prometido
a su Hijo Jesús como Salvador, así igualmente se ha cumplido.
¿Por qué hoy los hombres quieren cortar,
minimizar, cambiar las palabras de Dios? Ciertamente que eso no viene de Dios.
Porque si se cambiara una tilde o una jota
de la palabra de Dios, significaría que Dios también puede cambiar. Cosa que no
cambiará por su inmutabilidad. Por eso, en el libro de Hebreos dice: Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por
los siglos. Que es la misma cosa de lo que dice el versículo 3: El cual, siendo el resplandor de su
gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con
la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados
por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas
Nos corresponde escudriñar, vivir en la
Palabra de Dios aun en las dificultades que represente este mundo para entrar
en el reposo del Señor: porque si
Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día. Por tanto,
queda un reposo para el pueblo de Dios. Porque el que ha entrado en su reposo,
también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. Procuremos, pues,
entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de
desobediencia. (Hebreos 4.8-11)
HABIENDO EFECTUADO LA PURIFICACIÓN DE NUESTROS PECADOS
El siguiente punto en el cual los hombres
hoy no quieren escuchar las palabras de su poder, y a quien así lo dice: Dios,
es respecto a la salvación, o al perdón de pecados.
Porque hoy muchos creen y así son
enseñados diciendo que la Salvación aun no está completada, porque hasta que el
hombre tenga y permanezca en fe hasta su último día: no está asegurada su
salvación.
Pero ¿qué dice la Biblia?
1.
Jesús es el resplandor de su
gloria
2.
La imagen misma de su
sustancia.
3.
Quien sustenta todas las
cosas con la palabra de su poder.
Este Jehová Dios, nuestro Padre celestial
nos dice: habiendo efectuado la
purificación de nuestros pecados por
medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.
Vean cómo Dios dice que el perdón de los
pecados ya está hecho por la persona misma de Jesús, que no es su sangre, sino
su vida. Que todos nuestros pecados ya están purificados por medio de sí mismo.
Y nosotros participamos de su carne porque
somos miembros de su cuerpo y hoy estamos sentados juntamente con él a la
diestra de la Majestad. Como lo dice Efesios 2:4-10 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos
amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con
Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo
nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en
los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con
nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y
esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se
gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras,
las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
Ahora es tiempo de dejar estas cosas y
seguir adelante, y ver a nuestro Señor; buscar otras cosas, haciendo las obras
por las cuales hemos sido predestinados. Y como dice Dios en Hebreos 6:1-3 Por tanto, dejando ya los rudimentos de
la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección, no echando otra vez el
fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la
doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los
muertos y del juicio eterno. Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite.
Por eso, hay que apartarse de hombres e
iglesias que siempre desean discutir y hacer controversias con pequeñas
doctrinas que ni ellos conocen correctamente; pero nosotros hemos de seguir al
que desde la diestra de la Majestad nos guía por nuestro camino al reposo.
SE SENTÓ A LA DIESTRA DE LA MAJESTAD
Esto significa que Jesús ha cumplido todo,
que ha terminado toda la obra que le fue encomendado, que ha vencido plena y
completamente. Y nosotros también juntamente con él. Como nos lo asegura la
Biblia: porque de la manera que en un
cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma
función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos
miembros los unos de los otros. (Romanos 12:4-5)
Y hemos de recibir y entender con fe esta
nuestra realidad, que en cuerpo aun estamos viviendo en esta carne, pasando por
diversas dificultades y luchas; pero nuestro cuerpo celestial está hoy con
Cristo Jesús sentado a la diestra de la Majestad.
Entonces, teniendo y mirando desde lejos
la victoria que tenemos en Cristo, hoy con más fuerza y seguridad hemos de caminar
en todo que el Señor nos pida, nos guíe; porque jamás perderemos este camino,
ni podremos ser despojados de esta verdad y vida que está escondida en Jesús.
Hoy hemos de padecer para recibir nuestra
herencia en el Padre con Cristo Jesús, pero sabiendo que ya estamos en Cristo a
la diestra de la Majestad, nos da un fuertísimo consuelo y promesa cierta de
victoria consumada. Como dice la Biblia: como
está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como
ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por
medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la
vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por
venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá
separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. (Romanos
8:36-39)
Por eso, hemos de vivir con mayor
tranquilidad, seguridad y apacible en todas las cosas que nos sobreviene.
Porque esto es el deseo de nuestro Padre celestial: que nosotros no seamos
menos que Jesús. Sino como hermanos de
Jesús que nos hemos convertido, tengamos su gloria y su herencia por medio de
los padecimientos a la manera de Cristo. Y Jesús también para parecerse en todo
a nosotros, también participó de la carne y sangre, para destruir por medio de
la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo.
JESÚS HIJO DE DIOS Y HEREDERO DE TODO
·
TRONO DE JESUCRISTO POR EL
SIGLO DEL SIGLO.
·
CETRO DE EQUIDAD
·
AMADO LA JUSTICIA, Y
ABORRECIDO LA MALDAD.
·
ELLOS PERECERÁN, MAS TÚ
PERMANECES
·
SE ENVEJECERÁN Y SERÁN
MUDADOS, TÚ ERES EL MISMO Y TUS AÑOS NO ACABARÁN.
Estas son las glorias que Dios le ha dado
porque ha vencido y todas las cosas ha dejando en las manos de Jesús.
Y si a Jesús le dijo: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de
tus pies. También a nosotros se nos concede esta promesa, que veremos
esta realidad que se irá cumpliendo, todas las veces y en todo el tiempo que
vivamos cumplidamente en sus Palabras.
Entonces verán una salvación grande, hoy
sé que muchos están bajo las vicisitudes de si están salvados o no, si
perdurarán hasta el día del Señor Jesús o no. Hay que saber que todo eso, no es
más que engaño y esclavitud, son las armas del engaño con que trata de
confundir a los herederos de Dios, a los que ya estamos sentados a la diestra
de la Majestad en los cielos.
HEREDEROS DE LA SALVACIÓN
Por eso, nosotros somos parte de una
Salvación grande, somos parte de la herencia del Dios Padre.
Y todas estas cosas se alcanza por medio
de la fe y del discipulado continuo que realiza el creyente. Pero
lastimosamente hoy muchos creyentes viven y pierden su tiempo en otras cosas:
en músicas, en teatros, en grandes conciertos, en seminarios, en doctrinas
destructoras, son corroídos por habladurías de guías ciegos.
Así que seguiremos, así que proseguiremos
al supremo llamamiento de nuestra vida, sin cansarnos y sin descansar.
Porque nuestra herencia en Cristo y
nuestra presencia a la diestra de la Majestad debe ser sentida y vivida en gozo
por nosotros cada día de nuestra vida.
Y así nos recomienda Hebreos 12:1-3 Por tanto, nosotros también, teniendo en
derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del
pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por
delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por
el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se
sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal
contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse
hasta desmayar.
En este camino iremos si nos mantenemos
firmes y seguro, seguro que el Espíritu Santo nos ayudará porque somos hijos de
Dios y herederos de su promesa.
CONCLUSIÓN
No nos ha dado Dios espíritu de cobardía,
sino de poder, de amor y de dominio propio. Y así lo haremos si seguimos en sus
palabras y sobrellevamos los padecimientos. Porque justamente esta es la llave
que distingue y es la llave que abre las puertas para entrar en el reposo de
Dios.
Por ello, muchos no pueden entrar, pero
también por la fe entraremos nosotros si permanecemos fieles. No hay que dejar que
conversaciones fútiles, personas que son llevados por sus propias
concupiscencias y no ven esto digan que “no existe”.
Mas las personas que hoy ven a Dios por
medio de su Presencia, saben que lo que digo es cierto, y con el transcurrir de
los días y semanas veremos mayores glorias en este libro de Hebreos.
Seguro que también irá cambiando nuestra
personalidad, iremos asentando en dominio propio, en cordura, en conocimiento,
sabiendo que los ángeles son “espíritus ministradores, enviados para servicio a
favor de los que serán herederos de la salvación”.
Somos y seremos hijos más plenos en
nuestro poder y en autoridad de Dios en esta tierra.
Que Dios les bendiga.
Nota: Eres libre de utilizar el material porque
dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de
gracia". Pero estás comprometido a no modificar el
texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con
fines comerciales de cualquier índole. En cuyo
caso, necesitará una autorización por
escrito.

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