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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

         

 

Sermón en el día miércoles 3 de febrero de 2010.

Título: EL DOMINIO PROPIO (PARTE 2)

Biblia: 1 Samuel 8:1-22

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

Teniente Primero Leónidas Escobar 3913, Asunción, Paraguay

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1.     Aconteció que habiendo Samuel envejecido, puso a sus hijos por jueces sobre Israel.

2.     Y el nombre de su hijo primogénito fue Joel, y el nombre del segundo, Abías; y eran jueces en Beerseba.

3.     Pero no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, antes se volvieron tras la avaricia, dejándose sobornar y pervirtiendo el derecho.

4.     Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel,

5.     Y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.

6.     Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová.

7.     Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.

8.     Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo.

9.     Ahora, pues, oye su voz; mas protesta solemnemente contra ellos, y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos.

10.           Y refirió Samuel todas las palabras de Jehová al pueblo que le había pedido rey.

11.           Dijo, pues: Así hará el rey que reinará sobre vosotros: tomará vuestros hijos, y los pondrá en sus carros y en su gente de a caballo, para que corran delante de su carro;

12.           Y nombrará para sí jefes de miles y jefes de cincuentenas; los pondrá asimismo a que aren sus campos y sieguen sus mieses, y a que hagan sus armas de guerra y los pertrechos de sus carros.

13.           Tomará también a vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras y amasadoras.

14.           Asimismo tomará lo mejor de vuestras tierra, de vuestras viñas y de vuestros olivares, y los dará a sus siervos.

15.           Diezmará vuestro grano y vuestras viñas, para dar a sus oficiales y a sus siervos.

16.           Tomará vuestros siervos y vuestras siervas, vuestros mejores jóvenes, y vuestros asnos, y con ellos hará sus obras.

17.           Diezmará también vuestros rebaños, y seréis sus siervos.

18.           Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas Jehová no os responderá en aquel día.

19.           Pero el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, y dijo: No, sino que habrá rey sobre nosotros;

20.           Y nosotros seremos también como todas las naciones, y nuestro rey nos gobernará, y saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras.

21.           Y oyó Samuel todas las palabras del pueblo, y las refirió en oídos de Jehová.

22.           Y Jehová dijo a Samuel: Oye su voz, y pon rey sobre ellos. Entonces dijo Samuel a los varones de Israel: Idos cada uno a vuestra ciudad.

INTRODUCCIÓN:

Es un problema crónico: la falta de conocimiento de Jehová Dios. Porque cada uno quiere saber de Dios únicamente según la medida de su necesidad, y siempre que se ve satisfecho porque se resolvió de alguna medida sus problemas, deciden olvidarse o apartarse de Dios nuevamente. Hasta una siguiente ocasión. Nada nuevo aprendió de la experiencia vivida.

Y la falta de conocimiento hace que se busque mal a Dios, se tenga un concepto equivocado de las cosas y da a luz decisiones que Dios toma y que en nada satisface a nuestra vida.

Cuando uno no sabe de Dios y sus palabras: no está seguro de nada, ni puede decir, ni guardar, y menos sostener la fe en lo que está pidiendo. ¿Por qué? Porque solamente el conocimiento pleno de la Palabra hace que tengamos el “dominio propio” de las cosas, de la situación, de la solución. Pero también es fundamental para que sigamos esperando pacientemente en Dios. El convencimiento te ayuda a sostenerte y eso es dominio propio.

Por eso, hoy veremos algunos casos prácticos de cómo los hombres en una cadena de errores toman decisiones y luego Dios resuelve y finalmente determina un cambio en el rumbo de tu vida.

Hechos tan sencillos, livianos y corrientes que normalmente hacemos son para Dios determinantes, y para mal de muchos creyentes no sabe que le ha sucedido.

ISRAEL BAJO LOS HIJOS DE SAMUEL

Este es un problema frecuente que ocurre, cuando Dios levanta a una persona quien trabaja y guía fielmente al pueblo de Dios a lo largo de su vida, mas cuando esta persona se hace viejo viene el problema de la sucesión.

En este caso vemos que Samuel puso a sus dos hijos como jueces. Y dice la Biblia: no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, antes se volvieron tras la avaricia, dejándose sobornar y pervirtiendo el derecho. (v. 3)

Ahora bien, si los hijos de Samuel tenían problemas porque eran hombres injustos porque no andaban según los caminos de su padre Samuel. También estaba el otro problema, de cómo propusieron la solución a este problema.

¿Qué es el dominio propio en estos casos?

En primer lugar, dice que los hijos de Samuel eran avaros, que se dejaban sobornar y pervertían el derecho. O sea, que eran hombres en quienes no encontramos que tengan el dominio propio hacia Jehová y que hayan sido comprobados antes de ser elegidos, porque no sabían cómo vencer, su avaricia no tenía control y no había verdad en ellos.

En segundo lugar vemos la actitud de los hombres, en lugar de orar y clamar a Jehová para que sus nuevos jueces sean como Samuel, la solución que encontraron fue pedir un rey quien gobierne sus vidas. Vean lo que dicen sus palabras: constitúyenos un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.

O sea, están diciendo que Jehová Dios no está juzgando según sus deseos; no se ven vestigios en que las personas hayan pedido o clamado a Dios por los jueces que se dejaban sobornar, porque eran avaros y pervierten el deseo. Sino que aprovechando una debilidad y un mal que existe en el liderazgo de la iglesia simplemente piden un nuevo rey, un nuevo sistema de gobierno. Pues ya no les satisface estar sujetos a Jehová y sus leyes.

Hoy también más o menos sucede en las iglesias, siempre buscan a un pastor que les agrade; y si este no responde le echan fuera, nadie ora ni se duele clamando a Dios por justicia y que los corazones de los hombres sean enderezados. También los hombres de Dios antes de guiar y liderar al pueblo de Dios para enseñar y mostrar a Jehová con el temor de Jehová, lo que hacen es congraciarse con los hombres. Todo esto es problema esencial del dominio propio, pues fueron elegidos hombres que no están preparados, ni fueron suficientemente examinados en el “dominio propio”. También significa que el sistema de formación de los pastores que actualmente utilizan las iglesias tiene fallas, porque simplemente considera suficiente la aprobación de las materias del seminario. (Y este es un ejemplo de cómo el rey hombre está rigiendo los destinos de la iglesia. Nadie tiene en cuenta que Samuel tuvo una preparación de más de 20 años, Josué de más de cuarenta años, Moisés de 80 años. Hoy un ingresado el año pasado del mundo a la iglesia ya desea ser pastor y los seminarios los aceptan. ¿Dónde está el dominio propio de los hombres que gobiernan las iglesias y los seminarios? Todo consiste en tener más seminaristas, en más alumnos, en mayores ingresos, en mayores resultados…)

Aparte los hombres siempre quieren una distancia entre la iglesia y sus vidas personales. No quieren que se mezcle. En la iglesia desean escuchar palabras consoladoras, pero en sus vidas desean gobernar ellos sus vidas, encaminar ellos su futuro. Está visto que en la iglesia no existe un orden, una autoridad que se guíe y rija según los términos bíblicos. Y esto es el predominio del rey hombre sobre los asuntos de Dios.

Se dan cuenta cómo ni los unos ni los otros tienen el dominio propio de su fe que gobierna sus vidas. En cambio, son los aspectos de la vida mucho más importante que Dios y Jehová Dios, nuestro Padre simplemente debe aceptar todas las decisiones de los hombres como venga. O sea, que los hombres no se han buscado ni se han preocupado en unir su vida en Jehová con su vida en el mundo. Antes que guiarse por las leyes de Dios en la iglesia y en el mundo, han dejado que los dictados del mundo entre y dirija la iglesia.

Hoy también sucede algo parecido, siempre están deseando que Dios de alguna forma les ayude en su vida diaria del mundo, pero no saben cómo, ni pueden hacer que la Palabra de Dios dicte y gobierne sus vidas. No pueden vivir cómo dice la Palabra de Dios. El Dios bíblico es uno pero el Dios práctico en quienes confían los creyentes es muy diferente, y todo es excusado bajo la figura de “la misericordia”, “el amor” y “la nueva era de gracia en Jesucristo”. Justamente estos son muestras de cómo el rey hombre gobierna la iglesia, y de estas corrupciones hemos de tener el dominio propio basados en el Conocimiento de Dios.

Por eso Jehová saca a colación un hecho muy importante: Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos. (v. 7)

En este pasaje vemos 3 puntos muy importantes:

1.     Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan:

2.     No te han desechado a ti:

3.     A mí me han desechado, para que no reine sobre ellos:

ESTA ES LA REALIDAD PELIGROSA: Jehová Dios está diciendo: Samuel, escúchales; sígueles la corriente. Escucha todo lo que dicen. Me han desechado, ya no quieren que reine sobre ellos. O sea, Jehová no se opone, ni impone su negativa, sino que sigue con la corriente de los hombres malvados. No impone su autoridad para decir NO, sino que deja que los hombres sigan a su dios de la carne y sus concupiscencias.

¿Qué característica tienen en común estas palabras? Que Dios ha tomado ya la decisión, ni siquiera trata de convencerles de su error. No se enoja con ellos, ni les da señales de que Jehová está enojado al pueblo. Jehová ya tomó una decisión. Y ordena a Samuel que les diga cómo sus hijos e hijas van a perder todo dominio propio, no tendrán valentía ni energía para dominar y guiar sus vidas, se convertirán en siervos, en conductores de carros, trabajarán para otros, aguateras, cocineras y sus tierras pasarán al rey o al poderoso.

Y dice que en aquel tiempo habrá dolor y miseria, y clamarán a Jehová; pero el Señor les promete algo: Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas Jehová no os responderá en aquel día. (v. 18).

No es muy diferente a lo que está sucediendo hoy, cada cual gobierna la iglesia según su antojo, cada cual se sale más y más de los caminos de la Biblia; y siempre tratan de justificarse diciendo que “gloria a Dios”, que Dios recibe sus alabanzas y seguido de unos aplausos…

¿PARA QUÉ SIRVE EL DOMINIO PROPIO?

Hay que conocer a Dios profundamente, hay que saber cuáles son las cosas que al Señor le gusta y qué le disgusta profundamente.

Por eso Jesús dijo: Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir, ¿no es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? (San Mateo 6:24-25).

Es por eso que cuando los griegos se quejaron ante los apóstoles porque las viudas de ellos eran desatendidas en la provisión, los apóstoles dijeron: Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra. (Hechos 6:3-4). ¿No creen que esto es dominio propio y decir NO a la tentación, al protagonismo y saber ubicarse en sus funciones?

Significa que si nosotros nos afanamos sin principio o sin fin, si nuestra única meta es comer, es beber, es vestir; y no luchamos ni nos esforzamos en tener el dominio propio de tal forma que la Palabra de Dios nos trate de gobernar; vean por qué Jehová Dios habla de esta forma. Porque dice que el hombre está buscándose su propio “rey hombre”.

Esta es la razón de por qué cuando ustedes sacan un préstamo del banco o financiera, verán que jamás Dios les impide. Y cuando tienen problemas, el Señor no te responde, ni les ayuda a pagar con algún milagro. Porque han desechado a Dios y han recurrido al “rey hombre”. No han tenido el dominio propio para decir “NO”, no caeré en la tentación, simplemente esperará en Jehová y vencer toda tentación que el mundo ofrece.

Esta es la razón de por qué cuando te enfermas y te vas a consultar con un médico y utilizas directamente los remedios recetados por el médico y lo utilizas; verán que nunca comprobarán el poder de Dios, sino que deberán tomar toda la receta, incluso comprar más remedios porque no se sanaron plenamente. Y continuarán dependiendo porque habrá dejado secuelas. ¿Por qué? Porque recurrieron al rey hombre y su sistema. Todo cuanto digan después… simplemente son excusas para compadecerse a sí mismo.

¿Qué deseo hablar o comentar con esto? Que uno ingresa a una espiral descendente que no tiene fin, ni Jehová te saca con su poder. Deberás pagar hasta la última blanca.

Todos estos son los dioses ajenos y extraños que aún están inmersos y muy cercanos nosotros, y simplemente consideramos “normal” en la vida del hombre. Pues de todo esto hemos de nacer de nuevo, porque sino nadie verá el reino de Dios y la gloria del Señor.

Respecto a los pastores, qué debe hacer la iglesia, en lugar de colocar un anuncio en el periódico, cada iglesia, cada pastor tiene que afanarse en formar a su discípulo, tener una y miles de fallas, de contratiempos, de fracasos; pero tiene que tener el dominio propio que solamente así se forma al verdadero pastor de la siguiente generación. Esto es dominio propio.

Por esto, el dominio propio es tan dependiente del Conocimiento de Dios como hemos visto en el sermón del domingo: vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. (2 Pedro 1:5-7)

Y ahora, si quieren salir de esta forma de vida al que estamos tan acostumbrados, hemos de comenzar desde la base, a comenzar a obedecer desde los primeros mandamientos y luchar denodadamente contra todo el sistema que se ha levantado hoy.

SIRVIENDO A DIOSES AJENOS

Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo. Ahora, pues, oye su voz; mas protesta solemnemente contra ellos, y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos. (8-9)

Aquí dice que desde que salieron de Egipto hasta hoy, dejando a Dios y se sigue sirviendo a dioses ajenos. Y que ahora llegó el colmo, cuando un hombre exige un rey hombre en lugar de ser gobernado por el rey Dios, ya no hay regreso.

Por eso dice en Proverbios 1:20-33 La sabiduría clama en las calles, alza su voz en las plazas; clama en los principales lugares de reunión; en las entradas de las puertas de la ciudad dice sus razones. ¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, y los burladores desearán el burlar, y los insensatos aborrecerán la ciencia? Volveos a mi reprensión; he aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros, y os haré saber mis palabras. Por cuanto llamé, y no quisisteis oír, extendí mi mano, y no hubo quien atendiese, sino que desechasteis todo consejo mío y mi reprensión no quisisteis, también yo me reiré en vuestra calamidad, y me burlaré cuando os viniere lo que teméis; cuando viniere como una destrucción lo que teméis, y vuestra calamidad llegare como un torbellino; cuando sobre vosotros viniere tribulación y angustia. Entonces me llamarán, y no responderé; me buscarán de mañana, y no me hallarán. Por cuanto aborrecieron la sabiduría, y no escogieron el temor de Jehová, ni quisieron mi consejo, y menospreciaron toda reprensión mía, comerán del fruto de su camino, y serán hastiados de sus propios consejos. Porque el desvío de los ignorantes los matará, y la prosperidad de los necios los echará a perder; mas el que me oyere, habitará confiadamente y vivirá tranquilo, sin temor del mal.

Hay que saber que nosotros vivimos bajo la gracia de Dios, si bien nosotros no tenemos ya condenación que nos destruya el pecado, sí delante de Dios no somos perfectos, pues andamos en nuestras concupiscencias, pero impera la misericordia de Dios mientras nosotros escuchamos su voz y todos los días nos esforzamos en hacer su voluntad. Mas cuando, el hombre cansado de escuchar los llamados de Dios para la corrección, si se cansa de la disciplina del Señor; todo lo que aún falta ser tratado, sanado, curado y que simplemente está retenido porque andamos en su gracia; todo esto se toma nuevamente como deuda y Dios lo reclama de una sola vez.

En referencia a esto Jesús habló de la parábola de los deudores: Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. Entonces, llamándole su señor, le dijo: siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. (San Mateo 18:24-34)

Así también, hoy cuando tratas de vivir según todas las palabras de Dios posibles según tu cantidad de fe y realmente haces tu mejor esfuerzo. Dios también te ayuda y tiene misericordia. Mas si tú te vuelves al dios hombre, entonces toda la deuda que el Señor te perdonó, reflotará como este caso de la parábola que el Señor Jesús contó.

Por eso es tan importante que cada día el creyente lea la Biblia y busque qué desea Dios que nosotros corrijamos, que caminemos en fe, porque hasta el día de hoy tenemos muchos aspectos que normalmente recurrimos al dios hombre y su sistema; y todo eso nos parece normal y natural porque toda nuestra vida hemos vivido con ello, como por ejemplo: pronóstico del tiempo, dietas para ganar salud, comer ciertos alimentos porque es bueno para alguna enfermedad o para evitar “colesterol” por ejemplo; chequeo médico para estar seguro que está bien de salud mientras que Dios nos da nuestra salud y sanidad; es Dios quien cuida nuestra ciudad y construye nuestra casa; etc, etc, etc.

Pues en la medida en que uno vaya viviendo, Dios le hablará y le dirá qué palabras guardar, y al hacerlo verá que tendrá una libertad más, conocerá que eso justamente era un dios ajeno al que nosotros confiábamos.

Es por todas estas cosas que el brazo poderoso de Jehová está retenido, y él no tiene por qué manifestarse, porque nadie le daría su gloria y gracias. Porque nos e sabe si fue el sistema humano que funcionó o el poder de Dios.

Por eso, hay que buscar nuestros dioses ajenos en nuestra vida. Nuestras prácticas que aun mantenemos en los dioses ajenos. Y cuando haya palabra de Dios, cuando él nos da la confianza, podemos vivir.

LA RESPUESTA DE DIOS EN ROBOAM

Y les dijo: ¿Cómo aconsejáis vosotros que respondamos a este pueblo que me ha hablado diciendo: Disminuye algo del yugo que tu padre puso sobre nosotros? Entonces los jóvenes que se habían criado con él le respondieron diciendo: Así hablarás a este pueblo que te ha dicho estas palabras: Tu padre agravó nuestro yugo, mas tú disminúyenos algo; así les hablarás: El menor dedo de los míos es más grueso que los lomos de mi padre. Ahora, pues, mi padre os cargó de pesado yugo, mas yo añadiré  a vuestro yugo; mi padre os castigó con azotes, mas yo os castigaré con escorpiones.

División de Israel y Judá sucedió en tiempos del Rey Roboam. Y todo lo que los hombres pidieron y dijeron a Samuel, les fue una pesadísima carga; porque ya en la segunda mitad del reinado de Salomón, los frutos de la tierra no tenían el mismo rendimiento y no producía tanto, entonces las cargas del rey y de sus súbditos era exagerado. Cuando la tierra era bendecido por Dios no había problema, mas cuando la tierra producía poco, el impuesto era exagerado, y finalmente se quebró en el tiempo del rey Roboam.

Dice la Biblia: tenía Salomón doce gobernadores sobre todo Israel, los cuales mantenían al rey y a su casa. Cada uno de ellos estaba obligado a abastecerlo por un mes en el año. (1 Reyes 4:7) luego dice: Y la provisión de Salomón para cada día era de treinta coros de flor de harina, sesenta coros de harina, diez bueyes gordos, veinte bueyes de pasto y cien ovejas; sin los ciervos, gacelas, corzos y aves gordas. Porque él señoreaba en toda la región al oeste del Eufrates, desde Tifsa hasta Gaza, sobre todos los reyes al oeste del Eufrates; y tuvo paz por todos lados alrededor. Y Judá e Israel vivían seguros, cada uno debajo de su parra y debajo de su higuera, desde Dan hasta Beerseba, todos los días de Salomón. Además de esto, Salomón tenía cuarenta mil caballos en sus caballerizas para sus carros, y doce mil jinetes. Y estos gobernadores mantenían al rey Salomón, y a todos los que a la mesa del rey Salomón venían, cada uno un mes, y hacían que nada faltase. Hacían también traer cebada y paja para los caballos y para las bestias de carga, al lugar donde él estaba, cada uno conforme al turno que tenía. (1 Reyes 4:22-28)

¿Se pueden imaginar la carga de todo esto cada día? ¿Y cada año? Por eso, Samuel les había reclamado a su tiempo. Pero los hombres no piensan en el mañana, sino solamente en la conveniencia del día.

Aquí dice que había 40 mil caballos y doce mil jinetes que componían su ejército. ¿Y cuánto comen ellos? Y ¿cuánto es la pérdida porque doce mil hombres dejan de trabajar la tierra?

Todo esto es dominio propio, que uno conozca a Dios y sepa qué dice su conocimiento. Y hacer que el conocimiento de Dios no dé dominio propio para ser hombres responsables, trabajadores y sobretodo aprender a convivir con Dios y su palabra.

CONCLUSIÓN

Se dan cuenta que es difícil ganar el dominio propio, porque el conocimiento de Dios y la fe exige decisión, exige perseverancia. Mas también si uno deja a Dios para hacer lo fácil, simplemente el hombre está dejando de escuchar a Jesucristo y sus Palabras, estás dejando la Sabiduría y buscando seguir a dioses ajenos.

Tienes que hacer un esfuerzo grande, tener dominio propio sobre tu propia vida, sobre la vida de tu familia, sobre la iglesia; porque en el mundo todos hacen lo que es fácil. Pero que tú permanezcas siguiendo estas leyes de Dios, parecerán extraño a los ojos de los hombres, incluso de otros creyentes. Y justamente esto es dominio propio.

Mas luego de un tiempo verán la diferencia. Verán que dos creyentes clamarán igualmente a Dios por sus problemas y necesidades, pero aquella persona quien trata de permanecer en su dominio propio recibirá una mayor gracia, le será respondido más rápido, y será tenido en mucho cuidado y amor. Dios le hablará más.

Por eso, no hay que dejarse llevar por la fe liberal que hoy predominan en las iglesias, diciendo y enseñando que de cualquier manera Dios es glorificado, porque no funciona de esa forma. Por esa forma de vivir, hoy poquísimos creyentes escuchan la voz de Dios, y menos pueden obrar. No es fácil ver el dominio propio, incluso entre los pastores. Porque nadie está seguro para defender a Dios y sus palabras hoy.

Es necesario que creas y tengas firmeza en las Escrituras, y lo que has visto, oído, palpado tienes que defender con mucha entereza. Esa es tu manera de padecimiento y crecerá tu dominio propio delante de Dios y de los hombres.

Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? (1 Juan 5:4-5). ¡Bienaventurado aquel que vive creyendo en Jesús en todo momento y situaciones!

Que Dios te bendiga.

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Fecha de creación
: 10 de febrero de 2010