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Sermón en el día miércoles 6 de enero de 2010.

Título: VERDADERAMENTE DISCÍPULOS

Biblia: San Juan 8:12-47

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

Teniente Primero Leónidas Escobar 3913, Asunción, Paraguay

www.evangelio123.org

12.           Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

13.           Entonces los fariseos le dijeron: Tú das testimonio acerca de ti mismo; tu testimonio no es verdadero.

14.           Respondió Jesús y les dijo: Aunque yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo, ni a dónde voy.

15.           Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie.

16.           Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre.

17.           Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero.

18.           Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí.

19.           Ellos le dijeron: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mí me conocieseis, también a mi Padre conoceríais.

20.           Estas palabras habló Jesús en el lugar de las ofrendas, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora.

21.           Otra vez les dijo Jesús: Yo me voy, y me buscaréis, pero en vuestro pecado moriréis; a donde yo voy, vosotros no podéis venir.

22.           Decían entonces los judíos: ¿Acaso se matará a sí mismo, que dice: A donde yo voy, vosotros no podéis venir?

23.           Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.

24.           Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.

25.           Entonces le dijeron: ¿Tú quién eres? Entonces Jesús les dijo: Lo que desde el principio os he dicho.

26.           Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros; pero el que me envió es verdadero; y yo, lo que he oído de él, esto hablo al mundo.

27.           Pero no entendieron que les hablaba del Padre.

28.           Les dijo, pues, Jesús: Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo.

29.           Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.

30.           Hablando él estas cosas; muchos creyeron en él.

31.           Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;

32.           Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

33.           Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres?

34.           Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.

35.           Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre.

36.           Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

37.           Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros.

38.           Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre.

39.           Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais.

40.           Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham.

41.           Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces le dijeron: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios.

42.           Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió.

43.           ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra.

44.           Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.

45.           Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis.

46.           ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿Por qué vosotros no me creéis?

47.           El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.

INTRODUCCIÓN:

Estos días es común ver la cantidad de personas que se denominan “creyentes”, “cristianos” y que todos tienen un “testimonio” que contar respecto a cómo Dios le llamó, o le respondió a una petición. Se proliferan tanto los grupos, los ministerios y personas quienes se dedican de alguna manera al evangelio de Jesús ¡y que ganan dinero!

Y se tiene la impresión de que hemos llegado a una expansión grande y prolífera, que el “boom” del evangelio en estos años ha llegado a todos los rincones y es tan sencillo “hacer” algo que “no hacer nada”.

Son muchos quienes utilizan pequeñas porciones de la palabra de Dios como base para sus ministerios, porque un día se sintieron “inspirados por un versículo bíblico” y eso les ha servido para comenzar un trabajo y finalmente los años de obra dan sus propias razones y avalan las obras realizadas; como diciendo: “si no fuera de Dios, ¿cómo estaríamos tanto tiempo?”.

Tienen la idea que todo y todos contribuimos para construir el reino de Dios, que todos estamos obrando en un objetivo común que es la evangelización, es guiar a los creyentes en los diferentes campos, es utilizar todos los medios disponibles que finalmente conducirán a una sola conclusión: Jesús.

También están detrás de muchos aspectos de la vida del hombre, tratando de ayudarles, de guiarles en su vida de “creyente” y que nunca se aparten de este camino; pero nadie se esfuerza en enseñar la Biblia metódicamente y en orden. Muchos estudian 2 o 3 años y se creen suficientes.

No son muchos quienes guían y ayudan a los creyentes para que cumplan fielmente la palabra de Dios y que sus vidas se afiancen en los mandamientos de Dios, que es la nueva ley del Espíritu, que cumpla los mandamientos de Dios en toda su vida. Todos se pasan la hora en otras cosas, secundarias, terciarias; mas ya cuando se trata de la palabra de Dios: ¡no hay tiempo! Están cansados y no quieren, lo relegan para después. Pero están seguros que viven 100% para Dios.

AQUELLOS QUE CREYERON

Vemos que el libro de San Juan es uno de los libros dentro de los evangelios de Jesucristo, que más trata acerca de la problemática que crean aquellas personas quienes “se consideran creyentes” pero como dijo Jesús hoy: si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais”, están todos inmovilizados, pero buenos hablando.

Por eso Jesús, aun en medio de grandes discusiones y controversias que tenían con los escribas, los fariseos; tuvo un tiempo para aquellas personas que sí creyeron en él.

Alguien podría pensar que Jesús estaba malgastando su tiempo discutiendo con estos incrédulos, o que estos incrédulos o reacios a creer en el verdadero Jesús estaban desviando la atención y las fuerzas del Señor. Pero dice la palabra: hablando él estas cosas, muchos creyeron en él. (v. 30). También nos sirve para saber en qué discusiones y contradicciones incurrirán los hombres de hoy.

Por eso, les dijo a los que creyeron: Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. (v. 31-32)

Las confusiones que ocurren entre los muchos creyentes y las diferentes personas quienes se “consideran” cristianos son por la falta de “examinación a la luz de las Escrituras”. Nadie hace un examen somero y un escrutinio fino de la fe de cada uno; sino aplican el principio de “si tiene una llaga, es mejor no tocarla evitando para se explote y esparza su podredumbre… ¿quien sabe? y esperemos que se sane por el poder de Dios.”

Mas hay que saber que esa no es la forma de Dios, porque si vemos lo que dijo Jesús en el pasaje de hoy, es para quitar a cualquiera de sus lugares, hacer que se preocupe por su presencia y fe en Jesús, que se mire y se mida, que se examine a sí mismo y vaya resolviendo cualquier duda que tenga. Pues puede suceder como las cinco vírgenes insensatas quienes creyendo que tenían el aceite esperaban plácidamente la llegada del esposo y cuando éste hizo aparición no pudieron encender sus lámparas por falta de aceite, y en ese momento salieron a comprarla… ya conocen el resto de la historia.

Por eso Jesús les dice a los nuevos creyentes: “si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”

O sea, a sí mismos se tienen que probar para ver si pueden permanecer (cumplir) en toda la Palabra de Dios para ver que son de la Verdad, que son de Dios. Pues hoy, la discusión que vemos a continuación Jesús les dice: “Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros.”

Mas muchos no quieren llegar a esa prueba, o no saben cómo hacerlo, o simplemente lo evitan porque eso supone molestia, implica luchas y en muchos casos sinsabores con otras personas y familiares; por eso simplemente cierran los ojos y suponen que no existe. Incluso existen pastores que evitan esa clase de confrontación o búsqueda para ver si todos sus miembros “verdaderamente son discípulos”, porque disminuirá la cantidad de membresía, porque el propio pastor no sabe o se le descubrirá su desnudez, o como dijo un pastor: “hay que mantener a las ovejas medio ignorantes porque sino te crean muchos inconvenientes cuando se hacen sabios”.

Pero por tu bien, es un paso imprescindible: porque solamente así, el hijo de Dios se afianza, se eliminan las cizañas en la iglesia haciendo que la vida del creyente crezca más sano, fuerte y vigoroso; pero sobretodo como dijo Jesús: Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

SERÉIS VERDADERAMENTE MIS DISCÍPULOS

Sé que por las doctrinas que son manejadas por las iglesias evangélicas de hoy, evitan en lo posible la dura tarea de separar las ovejas de los cabritos; pues según las doctrinas que utilizan, consideran que un cabrito hasta un lobo puede convertirse en oveja si toma la decisión y tiene fe y cree en Jesús.

Por esta razón no dan un corte, ni hablan en términos definitivos y menos tocan puntos conflictivos en sus sermones; siempre concluyen sus sermones utilizando “el amor” y “la misericordia” para abarcar todo. A todos les quieren abrir las puertas y  que sigan abiertas. Pero ¿qué dice Jesús? Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. (v. 34-36)

Pero yo les digo, cuando se habla de forma ambigua en la iglesia, cuando no se definen en la sana doctrina, ni se buscan a los que verdaderamente son discípulos, los únicos quienes pierden son “los verdaderos hijos de Dios.” ¿Por qué? Porque dejan de ser discípulos, y mientras no sean verdaderamente discípulos de Jesús, jamás conocerán toda la verdad y nunca se sentirán libres.

Todas las cosas tienen orden, están unidas y encadenadas para que solamente funcione en base a verdades y hechos que se hacen en cumplimiento de la ley establecida por Dios. Cuando alguien utiliza la Biblia con otro espíritu o intención, nunca el poder de Dios se manifiesta sino el diablo y la carne del hombre.

Y justamente cuando no se hacen así, se tienen vacíos, los hombres no se encuentran con Dios, ni ven, ni sienten. No pueden conversar con Dios para sentirse libres de acercarse al Padre y que la Verdad les es enseñado y guiado por el Espíritu Santo.

Muchos creen que la verdad se aprende por medio de la enseñanza, es cierto; pero ¿de qué tipo de enseñanza? Para que puedan entender, todos tenemos la Biblia en la mano. En ella están contenidas todas las palabras, todas las doctrinas, todos los mandamientos, todos los principios en que hemos de vivir, y convivir en Dios.

Pero no todos vemos a Dios de la misma forma, no vemos a Dios como Pedro lo vio, ni como Pablo lo hizo; no todos hablamos como Jeremías o como Elías. Si parten de la misma base de la Biblia, ¿por qué somos diferentes? Pues el propio apóstol Pedro dice: Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición. Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén. (2 Pedro 3:15-18)

Si Jesús dice: “conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”, ¿qué nos hace diferentes para recibir o no recibir la Palabra y tener la sabiduría y el conocimiento? ¿En qué se basa Dios para juzgar?

Hoy Jesús dice: si vosotros permaneciereis en mi palabra, entonces eso hace que seas “verdaderamente discípulos” del Señor.

Y qué significa “permaneciereis en mi palabra”?

1.     De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre.

2.     Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

Esto significa que se debe vencer los pecados, y no quedarse ligado a ella bajo ningún motivo; incluso las pequeñas o las que consideramos inocentes. Y debe ser revisado una y otra vez hasta llegar a perfeccionarse. Porque pueden existir pecados que hoy no vemos porque existen otras urgencias que resolver.

Permanecer en la Palabra en cualquier situación y en todo tiempo, y no es ser probado una vez, sino hasta que sepas discernir una y otra vez para finalmente llegar a la etapa siguiente: “que guardes la Palabra de Dios por iniciativa propia” y tengas el gozo para profudizar en todo conocimiento.

Por eso, es tan importante comprender las causas del pecado, las consecuencias del pecado; cuando uno ve los males que nos rodea, preguntarse “el por qué”, “el cómo sucedió”. Como también le preguntaron los discípulos: “Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?” (San Juan 9:2). Toda inquietud en la Palabra hace que orando y buscando en la Biblia lo podemos descubrir, pues todas las respuestas están en las Escrituras.

HACIÉNDOSE DISCÍPULO SE CONOCE LA VERDAD

En los versículos 41-45 dice: Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces le dijeron: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios. Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió. ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer.

Aquí Jesús dice que una persona haciendo la obra del diablo puede pensar que está haciendo una obra de Dios, o sea, se confunde pensando que “es su padre”, que él mismo es hijo y del linaje de Abraham, o sea de un creyente que siempre vivió en la iglesia.

No, hay que ser “sincero” en tu crítica, ver si realmente vives cumpliendo toda la Palabra de Dios, y no auto imponerte un título de discípulo. Pues si conoces la verdad, Dios tiene que revelarte siempre y todos los días; si permaneces en la Palabra tienes que hacer y poder hacer todas las obras que aparecen en la Biblia. Y viviendo así el Señor te debe guiar y revelar su Verdad. Revelar sus secretos, revelar los hechos que suceden en este tiempo, aquellos que vendrán, saber con precisión en qué tiempo estamos viviendo, saber cuál es la palabra que debe ser enseñada o predicada, saber cuáles son las palabras que necesitan los miembros de la iglesia. Pues existe la firme promesa de Dios de revelar a sus siervos las obras que hará anticipadamente.

Y CUANDO SE CONOCE LA VERDAD COMO DISCÍPULO SE HACE LIBRE

Y cuando estás recibiendo estas palabras todos los días, cuando aprendes cosas nuevas, grandes; cuando te son revelados los secretos, cuando eres cuidado y librado de males y maldades. Cuando la Biblia está funcionando y lo entiendes, tiene confianza, tienes confidencia.

Sabes cuánto Dios te ama y tiene mucho celo por ti. Y eso te hace libre, pues participas del corazón de Dios como dice la Biblia: Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del Hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo. (1 Corintios 2:9-16)

Cuando estas cosas suceden en ti, sabes que estas palabras son verdaderas y se cumplen en ti: Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. (Hebreos 12:14). Son los hechos, son las palabras, son las Palabras comprendidas, son aquellas vividas que en su conjunto te confirman que andas en su verdad.

Y eso te hace libre, como dicen estas palabras: Respondió el hombre, y les dijo: Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde sea, y a mí me abrió los ojos. Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye. Desde el principio no se ha oído decir que alguno abriese los ojos a uno que nació ciego. Si éste no viniera de Dios, nada podría hacer. (San Juan 9:30-33)

CONCLUSIÓN

Hay que saber que no existe otro camino habilitado por Dios para que el hombre llegue a conocer mayores cosas del reino de Dios si no se permanece en la Palabra de Dios y se hace discípulo de Cristo.

Todo camino, todo método utilizado por los hombres e iglesias, no son más que eso: métodos que no llegan a ningún lado, que no cambia ni allana ni sana la vida de nadie, porque no está hecho para permanecer en la palabra de Dios sino quiere agradar el corazón del hombre y sus concupiscencias. Que se haga todo en “nombre de Jesús” no significa que sea un camino válido.

Seguro que muchos querrán discutir sobre las cosas que digo, pero es Dios quien confía la Verdad en aquellos que realmente merecen y ellos sienten la libertad en Cristo. Este orden nadie puede cambiar, y tampoco es cuestión de “atribuirse” lo que no tiene ni es.

Pero sí el camino seguro es hacerte Verdaderamente discípulo de Jesucristo permaneciendo en toda la Palabra de Dios.

La obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego. (1 Corintios 3:13-15)

Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.

Que Dios les bendiga.

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