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LLevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar. |
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Sermón en el día miércoles 30 de diciembre de 2009. Título: AGUAS VIVAS Biblia: San Juan 4:1-42 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada Teniente Primero Leónidas Escobar 3913, Asunción, Paraguay www.evangelio123.org 1. Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan 2. (aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos), 3. salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea. 4. Y le era necesario pasar por Samaria. 5. Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José. 6. Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta. 7. Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber. 8. Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer. 9. La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí. 10. Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva. 11. La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva? 12. ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados? 13. Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; 14. Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. 15. La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla. 16. Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá. 17. Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; 18. Porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad. 19. Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta. 20. Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. 21. Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. 22. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. 23. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. 24. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. 25. Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas. 26. Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo. 27. En esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con una mujer; sin embargo, ninguno dijo: ¿Qué preguntas? O, ¿qué hablas con ella? 28. Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: 29. Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo? 30. Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él. 31. Entre tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí, come. 32. El les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis. 33. Entonces los discípulos decían unos a otros: ¿Le habrá traído alguien de comer? 34. Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra. 35. ¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. 36. Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega. 37. Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que siega. 38. Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores. 39. Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho. 40. Entonces vinieron los samaritanos a él y le rogaron que se quedase con ellos; y se quedó allí dos días. 41. Y creyeron muchos más por la palabra de él, 42. Y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo. INTRODUCCIÓN:¿Cómo sé que en mí existe el Agua Viva? O que es lo mismo, ¿cómo sé que el agua viva fluye en mí? O es lo mismo preguntar: ¿Cómo sé que el evangelio de Jesucristo me está dando vida, y alegría porque veo y siento los cambios que suceden en mi vida? Y esto sucede porque pasaron muchos días desde el tiempo en que conocí a Jesús. También muchos piensan, aprendí lo que había que aprender y conozco de la Palabra de Dios, y soy un creyente con años de asistencia en la iglesia, ¿qué más puedo aprender? O ¿qué cosa nueva me puede sorprender? Es que muchas personas quienes asisten a las iglesias, y porque tiene mucho conocimiento, consideran que saben mucho, no hay más de qué aprender. Que ahora es simplemente el tiempo para mantenerse, perseverarse hasta el día del Señor. Mas tenemos que hacernos cuestionamientos como esto: ¿No será que esto me pasa porque no estoy pudiendo abrir más los ojos espirituales? Hay que preguntarse: ¿Es Dios y su sabiduría solamente esto que yo sé? Pues hay que cuidarse si el estupor pudo aumentar a tu alrededor y que hayas perdido toda sensibilidad para conocer y reconocer cosas nuevas. Pero también puede ser el caso que Dios ya no te revele cosas nuevas. Y aquí puede suceder algo realmente peligroso, que tú estés en desconocimiento, en estupor y no te das cuenta. ¡Pero me sigo creyendo que soy buen creyente! Porque la Palabra de Dios es veraz: porque la palabra de Dios es viva y
eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el
alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos
y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su
presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de
aquel a quien tenemos que dar cuenta. (Hebreos 4:12-13) SEÑOR, DAME ESA AGUALos creyentes están acostumbrados a obtener las cosas sentados, si no se les llama se enojan, si no se les busca no vienen a la iglesia, si faltan esperan que el pastor les visite y tenga palabras amables y llenas de bendición, si tienen problemas o desgracias esperan que toda la iglesia ore e interceda por él. Si tiene hambre esperan que otros vengan a darles de comer en la mano, si tienen sed esperan que otros le dé agua para beber. ¡Y extrañamente la iglesia se ha prestado a eso! Y lo peor: lo llaman “amor”. Hoy es el día de los creyentes acomodados, quienes sentados quieren hacer todas las cosas y sentados consiguen mover a muchas personas a su favor. ¡No faltan aquellos quienes llaman a los pastores porque él está muy atareado y les entrega el sobre de las ofrendas! Para que Dios y el pastor les bendigan. Como esta mujer quien salen a buscar agua en un horario inusual, y cuando Jesús le dice: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva. Naturalmente que en este momento, la mujer no entiende las palabras de Dios, y solamente cuando Jesús le dijo: mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. Entonces inmediatamente la mujer dice: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla. Este es el gran problema que tienen muchos creyentes, desean beber el Agua Viva, y lo piden, pero lo esperan sentados. Piensan que por el hecho de haber pedido y deseado se merece que Jesús le dé el Agua Viva. Por eso, hoy las personas claman, piden, desean mas no saben cómo alcanzarlas. Algunas personas piensan que no lo pidieron con fe o con suficiente fe, por eso la siguiente vez repite y repite, o sino vocifera. Otras personas piensan que deben alabar a Dios, otras agradecer primero. Recuerdo a un pastor quien predicaba diciendo: si tú deseas recibir algo, primero trae tu ofrenda, haz una ofrenda y cuanto más generosa, más rápido será concedido por Dios. Para esta mujer samaritana, lo que más le agradó fue el hecho de que “si bebiere del agua que Jesús le daba, no tendría sed jamás”, que no tendría que volver a buscar más agua en este pozo tan hondo y a escondidas de los ojos de los hombres de la ciudad. Por eso, les decía que los creyentes de hoy desean recibir todos los dones espirituales sentados, o algunos que son más entusiastas hacen ayunos y pasan la noche en vela orando. Pero una gran mayoría piden una o dos veces, o máximo durante una semana o dos, y cuando las cosas no salen; se dan por vencidos y se alejan. El problema está en que las personas dicen: SEÑOR, DAME ESA AGUA. Que el hombre quiere recibir sentado cómodamente en su sillón, que Jesús le traiga bien adornado y lleno de poderes. Pero las palabras y las bendiciones de Dios no se reciben de esa forma. CON CONDICIONES Y EN MOVIMIENTOHoy todos lo hacen con puro deseo, son muy buenos hablando, dando razones y emitiendo opiniones. Mas son malos para ver, para entender los principios de Dios y para realizar bien la obra. No saben que todas las cosas se hacen mediante condiciones y en movimiento (dinámicamente) Muchos piensan que cuando piden algo a Dios “muestran su fe”. Mas yo les digo que “no”. Solamente cuando tú deseas o pides y luego realizas alguna acción entonces se distingue la fe de esa persona. De cuánto lo desea, de cuánto está dispuesto a luchar para conseguir ese deseo es la fe que deseamos ver en los creyentes. Porque todos seríamos capaces de elaborar un listado larguísimo de deseos, más ¿cuántos tendrían la fe para esperar fielmente hasta que haya respuesta de Dios, sin recurrir a ninguna argucia humana? Y lo que les explico con respecto a esta mujer se puede aplicar, se puede ampliar, se puede sacar principios que serán fundamentales para otros casos. Jesús dice: YO TENGO EL AGUA VIVA. Jesús dice: YO SOY QUIEN TE PUEDE DAR EL AGUA VIVA. Jesús dice: EL AGUA QUE YO TE DOY ES DIFERENTE A ESA AGUA QUE SACAS TODOS LOS DÍAS DEL POZO. Jesús dice: BEBES ESTA AGUA VIVA Y NO TENDRÁS SED JAMÁS. Entonces la mujer dice: SÍ, SEÑOR DAME ES AGUA PARA QUE NO TENGA YO SED, NI VENGA AQUÍ A SACARLA. Mas hemos pasado por alto algo, Jesús dijo: MAS EL QUE BEBIERE DEL AGUA QUE YO LE DARÉ, NO TENDRÁ SED JAMÁS. Pues justamente aquí radica el problema de un gran porcentaje de los creyentes, porque Jesús es claro: MAS EL QUE BEBIERE DEL AGUA QUE YO LE DARÉ. Una gran mayoría de los creyentes piensan que están bebiendo, que esto es la Palabra de Dios que escuchan atentamente en los cultos, o en un estudio bíblico, o algún versículo suelto que corre por las calles. Aquí les escribo en letras MAS EL QUE “BEBIERE” DEL AGUA QUE YO LE DARÉ, NO TENDRÁ SED JAMÁS. El que “bebiere” habla de una condición que debe ser cumplida para que “luego” no tenga sed jamás. Ahora vemos San Mateo 11:28-30 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. Este es un versículo con la misma analogía de principio y sentido que el versículo que estamos tratando. Aquí también los creyentes solamente se interesan en: VENID A MÍ TODOS LOS QUE ESTÁIS TRABAJADOS Y CARGADOS, Y YO OS HARÉ DESCANSAR. Todo el mundo quiere descansar, pero no sabe que es “necesario” primeramente llevar el “yugo que Cristo te da” y luego recibirás el descanso. Realmente son palabras análogas en su sentido. Todo el mundo desea “no tener sed jamás” de la Palabra de Dios y quiere tener “AGUA VIVA del Espíritu Santo” que brote constantemente en su vida. Mas no todos saben cómo llegar a ella, ni qué pasos hay que dar. Todos quieren recibir el descanso y la protección de Dios de todas las cargas pesadas del cuerpo. Mas no son muchos quienes mueven un dedo para conseguir por sí mismos, desean que otros lo hagan en su lugar. Finalmente, ¿a dónde se llega? No hay forma de beber del Agua Viva. Y extrañamente las iglesias han tratado de darles tanto el agua como el descanso de sus cargas pesadas a sus creyentes haciéndoles sentar en grandes y mullidos sillones en las iglesias, escuchar buena música y encontrarse con gente linda y amorosa. Mas Jesús habla con condicionamientos y habla de movimiento: de acción. En las palabras de San Mateo 11:29 dice: Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. En las palabras de San Juan 4:14 dice: MAS EL QUE BEBIERE DEL AGUA QUE YO LE
DARÉ… ¿Quieres descanso para tu alma y aguas vivas que fluyan dentro de ti para no tener sed jamás? Jesús dice claramente: EL QUE BEBIERE DEL AGUA QUE YO LE DARÉ. Es una condición, y ¿qué condiciones son estas? Veamos: PRIMERO: LLAMA A TU MARIDO, Y VEN ACÁ.Lo primero, lo primero. Vean cómo Jesús toca el punto más grave y duro de la vida de esta mujer: de que haya tenido varios maridos. Por eso, Jesús toca el tema del pecado de la mujer primeramente, llama a tu marido y ven. La mujer le dice que no tiene marido, y Jesús le dice: Bien has dicho: No tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad. Es el punto sorprendente, cuando la mujer se da cuenta de su vida y ve que Jesús no era una persona común sino un profeta, pero también rápidamente cambia y utiliza la vieja disputa que tienen los samaritanos con los judíos acerca de la autenticidad y quiénes son los verdaderos descendientes de Jacob. REQUISITO: ESPÍRITU Y VERDADPero Jesús no se pierde sino que dice: mas la hora viene, y ahora es, cuando los
verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también
el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le
adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. (v.23-24) Hay que declarar tu verdad, hay que ser sincero delante del Espíritu pues de él nadie se esconde, todo lo escudriña aun lo más profundo de tu ser. Pero también hay que decir la verdad: “no tengo marido”. Estos son los verdaderos adoradores, quienes confiesan sinceramente y con verdad sus pecados. Tratar al pecado como pecado, y confesar sinceramente, sin esconderse ni alegar excusas. Esto es cierto, que no hay pecador ni aun uno, pero no es ninguna excusa para que con esto nos enfrentemos a Dios ni a la persona quien nos señala nuestro pecado para que nos arrepintamos delante del Señor Jesús. Pues esta es la forma más rápida y sencilla de resolver nuestro problema; pues si negamos, minimizamos, si atacamos a la persona quien nos indica nuestro error solamente estamos escondiendo y alargando el mal. Pero también, las personas quienes con sencillez y rapidez aceptan sus pecados y confiesa con verdad aceptando toda la consecuencia que trae subsecuentemente el pecado, les aseguro que se sana más fácilmente. Obtiene un perdón pero también es confortado y la gracia de la misericordia le vendrá pronto. Solamente entonces la persona puede entender el gran amor de Jesús y estar agradecido del perdón que nos da. Y justamente esta mujer hizo eso, que frente al Espíritu quien le acusaba directamente, respondió con verdad. Y aquí comienza a fluir el Agua Viva, el gozo del perdón, la alegría de sentir la misericordia de Jesús que renueva completamente tu vida abriendo una nueva puerta de la vida. Hoy muchos se quedan con el silencio, no quieren expresar sus pecados, ni quieren aceptar con verdad, aparentan ser humildes pero no son sinceros; ni existe un cambio definitivo para terminar con ese pecado en su vida. Simplemente desean sortear el mal momento. Justamente esta una de las condiciones que hay que beber del agua que Jesús nos da: arrepentimiento sincero y confesión ante el pecado al Espíritu Santo. SEGUNDO: FUE A LA CIUDAD Y DIJO A LOS HOMBRES:La siguiente condición en que bebió del
agua que Jesús le dio fue irse a la ciudad para confesarlo en público, predicar
de la única forma que sabía hacerlo en ese momento: Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los
hombres: Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será
éste el Cristo? Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él. (v. 28-30) Esa primera actitud y reacción ante las Palabras de Jesús quien mencionó su pecado respecto a la vida sexual y el posterior perdón que recibió hizo que sintiera el agua viva en su interior y comenzaba una nueva vida. Y hoy muchos creyentes no hacen esto, simplemente se quedan en el silencio, esperan que otros “pecadores también” entiendan que es un pecador más y “se acuerdan tácitamente en el silencio cómplice”. Por eso siempre les digo, cuando un pecador no puede hablar con arrepentimiento y sinceridad acerca de su pecado mostrando el cambio que produjo en su vida, es porque aun no está curado plenamente de sus pecados. Es cierto, es un estigma muy doloroso del pecado, pero Jesús sana de toda ella, mas si aún te lastima, te duele, te avergüenzas en contar todo, o tratas de esconderlo, es porque no estás sanado. SE CONSIDERAN JUSTOS, EL PECADOR SALIÓ JUSTIFICADO.
Por eso, aparecen los que a sí mismos se auto consideran justos, que ya están perdonados por Jesús, “pero no hay arrepentimiento”. Solamente de boca existe “una apariencia de arrepentido” pero en su corazón no hay “VERDAD” y eso el Espíritu Santo lo sabe. En cambio, en esta mujer sí hubo, porque sintió el perdón y el gozo que eso producía en ella, el agua viva del perdón y que jamás debía volver a tomar cualquier trago amargo de la mentira, de esconder su pecado; pues ella misma dijo: Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. Jamás un pecador será perdonado y llegará el Agua Viva saldrá de él para que nunca más tenga sed, sin la completa sinceridad y una lucha denodada para vivir una nueva vida sin pecado; sacándose un ojo, cortándose una mano, en dolor y en dificultad. Así hay que extraer el pecado de su vida. Hoy quieren justificar el hecho de ser pecador, y siempre que pequen será por un motivo valedero. Pero dice la Biblia: todo aquel que permanece en él, no peca, todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. (1 Juan 3:6-9) CONCLUSIÓNIgualmente lo contrario es cierto y es una manera de comprobar si realmente estoy viviendo en Espíritu y en Verdad. Si realmente soy un adorador de Jehová Dios. Si no sientes el gozo en Jesús como el
agua viva que brota en ti, que te alimenta y te hace beber constantemente de la
Palabra de Dios, si no eres confortado por la Presencia de Dios quien se
manifiesta y enseña en ti: significa que no eres un verdadero Adorador, que en
uno de los puntos estás fallando, en ser sincero o en hacerlo correctamente
delante del Espíritu Santo. Mas el que
bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo
le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. Tú no puedes suponer nada respecto a los pecados, simplemente la respuesta del Espíritu Santo cuando has sido perdonado con tu arrepentimiento y hay verdad de Dios en tu vida, te hace brotar en tu vida el Agua Viva y te hace saltar a una fuente de agua que te hace sentir la vida eterna. No tienes sed jamás de Dios y de sus palabras, porque eres alimentado constantemente. Si no tienes este gozo, si no eres alimentado, si no ves la manifestación del Espíritu Santo, si no corren Aguas Vivas; no hay que mentir, ni hay que aparentar que lo tienes; pues tu rostro y tu persona misma dan muestras del Agua Viva que corre en tu vida. No andarás de aquí para allí, ni de
iglesia en iglesia, ni de convenciones, reuniones, seminarios, campañas de fe,
conciertos, retiros, ayunos, vigilias; porque eso es muestra de tu hambre y
sed. Porque dice la Biblia: Mas, ¿qué
dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Ésta es la
palabra de fe que predicamos; que si confesares con tu boca que Jesús es el
Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás
salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se
confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere,
no será avergonzado. (Romanos 10:8-11) Que Dios te bendiga. Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito. |
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