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Sermón en el
día viernes 25 de diciembre de 2009. Título: LA NAVIDAD Y LA MARCA REGISTRADA Biblia: Hebreos 11:1-19, 11:39-12:2 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada Teniente Primero Leónidas Escobar 3913, Asunción,
Paraguay www.evangelio123.org 1.
Es, pues, la fe la certeza de
lo que se espera, la convicción de lo no que no ve. 2.
Porque por ella alcanzaron
buen testimonio los antiguos. 3.
Por la fe entendemos haber
sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve
fue hecho de lo que no se veía. 4.
Por la fe Abel ofreció a Dios
más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era
justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella. 5.
Por la fe Enoc fue traspuesto
para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que
fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. 6.
Pero sin fe es imposible
agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay,
y que es galardonador de los que le buscan. 7.
Por la fe Noé, cuando fue
advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el
arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho
heredero de la justicia que viene por la fe. 8.
Por la fe Abraham, siendo
llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y
salió sin saber a dónde iba. 9.
Por la fe habitó como
extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con
Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; 10.
Porque esperaba la ciudad que
tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. 11.
Por la fe también la misma
Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del
tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. 12.
Por la fe también, de uno, y
ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como
la arena innumerable que está a la orilla del mar. 13.
Conforme a la fe murieron
todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y
creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre
la tierra. 14.
Porque los que esto dicen,
claramente dan a entender que buscan una patria; 15.
Pues si hubiesen estado
pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. 16.
Pero anhelaban una mejor,
esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de
ellos; porque les ha preparado una ciudad. 17.
Por la fe Abraham, cuando fue
probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su
unigénito, 18.
Habiéndosele dicho: En Isaac
te será llamada descendencia; 19.
Pensando que Dios es poderoso
para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también
le volvió a recibir. 39.
Y todos éstos, aunque
alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido. 40.
Proveyendo Dios alguna cosa
mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de
nosotros. 12:1. Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro
tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos
asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 12:2. Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe,
el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el
oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. INTRODUCCIÓN:
Nosotros vivimos en medio de una euforia
durante estos días de navidad. Una gran cantidad de personas celebran la
navidad, algunos recordando la promesa de Dios cumplida, otros considerando el
amor de Dios para con los hombres, otros lo viven como una fiesta para comer,
beber y reunirse en familia. No puedo hablar de los sentimientos y de
las vivencias de los incrédulos, pero da la impresión que los creyentes desean
vivir indefinidamente la navidad. Como las fechas en que se recuerda el
nacimiento de Jesús como el grande amor de Dios para con los hombres. Que es el
principio de cómo Dios envía a Jesús para que sea nuestro salvador. Y siempre
existe ese deseo (sin que el hombre haga nada en su vida espiritual) se
extienda en todo su ámbito de vida. En el sermón del miércoles les dije cómo
Dios anuncia el nacimiento de Jesús como “Cristo, el Señor.” Y les estuve
diciendo acerca de qué significa Cristo para nosotros. Y es aquí donde quiero que escuchen con
mucho cuidado y también con “fe” en la mano: Pueden ustedes buscar en cualquier
parte de la Biblia y verán que no existe y nunca existió un mandamiento de Dios
que ordene la celebración del día de la natividad de Jesús. Y lo más cercano
que puedo recordar y se asemejó a ello fueron las palabras de una mujer quien
le dijo a Jesús: Mientras él decía
estas cosas, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo:
Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste. Y él dijo:
Antes bienaventurado los que oyen la palabra de Dios, y la guardan. (San Lucas 11:27-28). Jesús dijo explícitamente que recordáramos
el partimiento del pan y del vino como la participación en su carne y sangre. Y
sabemos que en el antiguo testamento se tienen como fiestas a celebrarse: la
fiesta de la pascua, la fiesta de los tabernáculos, y la fiesta de las semanas
(2 Crónicas 8:13). Pero como dicen las palabras del Sr. Paco
Ignacio Taibo en www.lavozdeasturias.es “pero algo ineludible es que la navidad
es celebrada por gente del mundo entero y está avalada por toda una imaginería
conservada en lienzos, escrituras y tradiciones milenarias. Se podría decir que
las tradiciones populares tienen, en este y en miles de casos, más fuerza
persuasiva que termina venciendo a los documentos que avalan la historia. El
ser humano cree en lo que quiere creer y esto no puede ser discutido por nadie.” Según escritos, la celebración de la
navidad comienza en el siglo IV a partir de las enseñanzas de la Iglesia
Católica Apostólica Romana. Y ustedes saben que esto da pie a las dogmas que
utilizan como “el niñito Jesús”, como “María, madre de Dios”, como el
entendimiento que tienen acerca de la misericordia y otros tantos principios. Y todos nosotros hemos crecido bajo esta
influencia, y saben que nosotros tenemos un culto el día 25 a las nueve de la
mañana. Ciertamente que cuando queremos podemos reunirnos en culto y glorificar
a Dios. Saben ustedes que nosotros no tenemos actividades exclusivas de navidad,
pero sí utilizamos esta fecha para reafirmar nuestra fe en Jesucristo. Por eso,
saben que el sermón del año pasado fue: “La Navidad, el principio del
cumplimiento”, y hoy “La navidad y la marca registrada”. También está el hecho que tenemos en nuestra
mente y costumbre, ¿qué sentiríamos si no tenemos un culto de navidad como
cristianos? Por eso, si nosotros le damos el debido valor y verdad, estaremos
bien encaminados. Y poco a poco estaremos cambiando toda la visión acerca de la
navidad como hoy está muy enraizado en la mente y corazón de las personas. Y hoy escucharemos “La navidad y la marca
registrada”. RECORDANDO
Les había dicho que el nacimiento de Jesús
es el principio del cumplimiento de las Escrituras, porque todo lo que se hizo
en el antiguo testamento y todo lo que se hizo a partir del nacimiento de Jesús
en el mundo hasta nuestros días tiene un principio y hecho fundamental de
cumplimiento legal: es el nacimiento de Jesús Dios como hombre, o sea “Cristo
el Señor”. Por eso, si Jesús no nacía como hombre,
todo lo que se hizo en el Antiguo Testamento y consecuentemente en el Nuevo
Testamento incluyendo nuestra vida, todo sería falso, equivocado, nulo y sin
efecto. Por ejemplo, todos sabemos por la Biblia
que hubo dos personas que subieron al cielo sin ver muerte: Enoc, séptimo desde
Adán y el profeta Elías. ¿Cómo creen que ellos sin ver muerte pudieron subir o
entrar al paraíso si también eran pecadores como nosotros? Porque la Biblia dice: Por tanto, como el pecado entró en el
mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los
hombres, por cuanto todos pecaron. Pues antes de la ley, había pecado en el
mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado. No obstante, reinó la
muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la
transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir. Pero el don no
fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron
los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por
la gracia de un hombre, Jesucristo. (Romanos 5:12-15) Por eso, con el nacimiento de Jesús o el
hecho que constituye el principio del cumplimiento de las promesas, y su
posterior muerte; todos los hechos del antiguo testamento que se hicieron
mediante “la fe” de que Jesús nacería, que Jesús moriría por los pecados de
ellos y que serían redimidos; Jehová Dios los llevó al cielo incluso sin ver la
muerte. Y así sucedió con todos los creyentes del antiguo testamento. Esta es la importancia del nacimiento de
Jesús, porque siendo Dios Hijo cuando se hizo carne, es decir Cristo, para que
todos nosotros seamos crucificados juntamente con él en la cruz para que
también nosotros tengamos resueltos el problema de los pecados, porque la
Biblia dice: En él también fuisteis
circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo
pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; sepultados con él en el
bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el
poder de Dios que le levantó de los muertos. Y a vosotros, estando muertos en
pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él,
perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había
contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en
la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió
públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. (Colosenses 2:11-15) ¿POR QUÉ MARCA REGISTRADA?
Entonces si este es el Jesús que nosotros
estamos creyendo, quien vino para salvarnos según todas las promesas de los
profetas, así también hemos de vivir en “fe de la esperanza” del regreso de
nuestro Señor Jesús, porque nuestra jornada aún no ha terminado. Jesús
personalmente lo hizo todo, juntamente con él hemos resucitado y juntamente con
él también hemos ascendido a los lugares celestiales y estamos sentados a la
diestra de Dios porque somos parte y miembros del cuerpo de Cristo. Romanos
12:4-5 lo dice así: porque de la
manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros
tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en
Cristo, y todos miembros los unos de los otros. Todo esto fue hecho y
nada lo puede cambiar, pero mientras estamos en este cuerpo, hasta que
finalmente seamos transformados en una gloria similar a la de Jesús. Por eso Jesús nos dijo: No se turbe vuestro corazón; creéis en
Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no
fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si
me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para
que donde yo estoy, vosotros también estéis. (San Juan 14:1-3). Por tanto, si somos creyentes, también
hemos de creer que Jesús vendrá. Si somos capaces de creer en el nacimiento de
Jesús Dios como hombre y es nuestro Cristo, también hemos de creer que él
nuevamente vendrá para buscarnos. Esta es la esperanza que nos ha de mover cada
día. Si los judíos esperaban con ansias la venida del Mesías, hoy sabemos que
Jesús es el Mesías prometido, y ahora nosotros le aguardamos para que nos lleve
a la morada eterna. Y con esa fe y con esa verdad hemos de
vivir, por eso hoy Hebreos 11:1 dice: Es,
pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
Fe no de cualquier cosa o deseo, sino la fe en la esperanza del regreso de
Jesús. Esta es nuestra MARCA REGISTRADA: “ESPERANZA”,
todo creyente debe vivir con ESPERANZA y mantenerse firme en la fe y en la
verdad hasta ese día. Y cada día como este que todo el mundo recuerda el
advenimiento de Jesús en su tiempo, nosotros hemos de renovar nuestra esperanza
de su pronta venida. Por eso, para nosotros la navidad ha de
tener dos sentidos, la confirmación de la promesa de los profetas; pero también
con la certeza de que vendrá nuevamente, ya sin relación con el pecado para
llevarnos a su gloria eterna. LA ESPERANZA, MARCA REGISTRADA DE TODO CREYENTE
Dentro de lo que hoy habitualmente se
vive, los creyentes utilizan estos días de navidad para comer, beber, para
celebrar el nacimiento de Jesús y así se complacen. Están muy interesados en el
festejo como si toda la vida del creyente está cumplido, que todas sus
necesidades están satisfechas. “Y ya que vino Jesús, no hay de qué preocuparse
porque simplemente hay que tener fe que es nuestro salvador y estamos
salvados.” Y con este concepto de cosas viven. Desean prolongar estas fiestas,
el sentimiento de amor y de compartimiento con los prójimos para que se
extienda todo el año. Pero nunca toman un compromiso de mejorar cumplidamente
su vida, no porque festeje la navidad su vida espiritual se enriquece, ni
recuerda mayor número de Palabras o mandamientos. Siempre desean vivir del pasado, siempre
quieren vivir prendidos de un Jesús misericordioso, y esperan que siempre
solucionará sus vidas. Deseos, deseos, solamente deseos. Mas la Biblia es bien claro: Es la fe la certeza de lo que se espera,
la convicción de lo que no se ve. Y hace una clara referencia de que no
está todo terminado, aun no es tiempo de dormir, sino de levantarse, y de
renovar la esperanza que tenemos. Si Jesús vino fue para redimirnos, pero
aun no hemos entrado definitivamente en nuestro reposo. Por tanto, mal haremos
si solamente pensamos en comer, en beber y en regalarnos unos a otros; y
olvidarnos de lo que somos y a dónde hemos de ir. Por eso, la marca registrada en Jesucristo
es la esperanza. Verán que todas las cosas que ustedes
necesitan y piden en oración nunca aparece en el día, salvo el pan de cada día.
Todas las cosas están hechas para que se nos dé mañana, para que nosotros
estemos entrenados en la esperanza. Por eso dice hoy: porque por ella (la fe en la esperanza) alcanzaron buen testimonio los antiguos. Y verán que los verdaderos creyentes
tienen esta cualidad en su fe, y es la “esperanza” la que distingue a los otros
quien piensan y creen que poseen la fe en Jesús: es saber permanecer con fe en
la esperanza de las promesas. Y las promesas que son de diferente índole según
las necesidades de cada uno, mas aquella persona quien es capaz de permanecer
en fe según las escrituras hasta que el Señor les concede, ése es
bienaventurado. Por eso dice hoy en el versículo 13: Conforme a la fe murieron todos éstos sin
haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y
saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Y ¿a qué nos lleva esto, cuando somos
entrenados en diferentes tipos de esperanzas?, y si en cada una de ellas
sabemos mantenernos en fe porque fiel es Aquel quien nos prometió, nos dice en
los versículos 14-16: Porque los que
esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen
estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de
volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se
avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad. Es decir, solamente cuando en sus
necesidades ustedes saben aguardar con paciencia, con esperanza en Dios quien
es fiel, ustedes verdaderamente conseguirán aguardar con paciencia y en fe LA
VENIDA DEL SEÑOR JESÚS. Mas si no son disciplinados en la Fe de la
Esperanza, siempre se piensa y se busca en el Jesús instantáneo, siempre se
desea para hoy todas las cosas. Y ese no es el principio de Dios. Miren ¿cuántos cientos de años pasaron
desde la promesa hecha a Adán de que nacería un salvador de una mujer? Pero
nació, y si el nacimiento es el principio del Cumplimiento de las Promesas de
Dios. Que cada día renazcamos en la Esperanza de nuestro Señor Jesús es vivir
fiel. Y esto es la verdadera fe. Capaz de aguardar a lo largo del tiempo: Lo que habéis oído desde el principio,
permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en
vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre. Y ésta es la
promesa que él nos hizo, la vida eterna. (1 Juan 2:24-25) Vean por ejemplo las vidas de Noé que
figura en el versículo 7: Por la fe
Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con
temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo,
y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. Por eso es tan necesario la vida de
oración a tiempo, porque tenemos tantas necesidades, precisamos de tantas
cosas; pero si sabemos este principio de la esperanza, hemos de pedir a tiempo
y quien permanece en “esperanza” siempre permanece en “fe”. PROVEYENDO DIOS ALGUNA COSA MEJOR
Leamos juntos los versículos 39-40: Y todos éstos, aunque alcanzaron buen
testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido. Proveyendo Dios alguna
cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de
nosotros. La Biblia dice aquí que no todas las cosas
nos dará: “no recibieron lo prometido”, sino que muchas cosas fueron concedidos
a lo largo de muchos años y generaciones. Y todo esto es para que sepamos vivir
en la esperanza. Solamente así se llega a tener una fe tan preciosa como estos
hombres de la Biblia. Pero también solamente cuando el creyente
aprende a vivir con esperanza en las promesas y así se puede mantener, su fe es
realmente sano y también aprende a desear el reino de los cielos. Y no hay otra
forma en que las personas puedan experimentar el cielo sin que viva en
esperanza. Por eso, a cada persona, Dios siembra o
utiliza la concupiscencia de los hombres, le da una visión a la cual perseguir.
Y durante este camino, le muestra que existe algo mejor. Pero los hombres han inventado muchas
formas de obtener las cosas en forma instantánea, préstamos, hipotecas,
loterías, bingos, rifas. Por eso, siempre les enseño que el creyente que
recurre a estos métodos para satisfacer sus necesidades peca contra Dios y
nunca llega a conocer la voluntad de Dios ni a crecer en la esperanza. El
creyente se vuelve muy materialista, todo lo hace en base a costos y
presupuestos, pierde su fe y ésta se hace insípida, sin poder. Y una vez que se
adentra en esta espiral de vida, difícilmente sale de ella para tener fe
nuevamente. Porque le ha quitado el factor que hace que el creyente crezca y
anhele el reino celestial que es la esperanza. DESPOJÉMONOS DE TODO PESO Y DEL PECADO QUE ASEDIA
Aconteció
que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió
en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a
los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos
quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me
deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta,
Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es
necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada (San
Lucas 10:38-42) Hoy el mundo nos ofrece la instantaneidad,
créditos a sola firma, productos que se compran a cuotas y pareciera que nada
se puede hacer sin créditos. Por eso, en las iglesias cuando se habla de
ministerios siempre se piensa primeramente en el dinero, nunca en el poder de
Dios. Y consideran que si existe dinero, ahí hay voluntad de Dios. Cuántas iglesias no se mueven en base a
presupuestos, nunca en base a esperanzas. Es que la misma iglesia está
hipotecada. Mas cuando se vive de esa manera, el
hombre tiene satisfecho por otros medios todos sus deseos, entonces jamás su fe
crece con una medida normal, jamás tiene el proceso de crecimiento perfecto. Y
eso a la larga produce muchos inconvenientes, porque no tuvo evolución. Cuando
llega los momentos verdaderos en que debe hacer uso de la fe, ésta le falta, no
existe, y sus cálculos pragmáticos le dejan sin frutos espirituales. Por eso dice la Biblia hoy que hemos de
despojarnos de todo peso y del pecado que nos asedia, porque el mundo está
hecho para que el hombre pierda toda fe y esperanza. Existen muchos quienes piensan que esto no
les sucederá nunca, que siempre tendrán la fe y la esperanza suficiente; mas no
evolucionaron ni desarrollaron a lo largo del tiempo. Ejemplo de eso, es cómo
las personas han perdido el temor de Jehová, y toda iniciativa se toma como
oportunidad y busca el “dinero milagroso” que resuelve toda necesidad. Como Marta que está muy atareada y turbada
en los quehaceres, pero lo más importante es poder escuchar y creer en las
Palabras para hacerlas. CONCLUSIÓN
Toda la cultura de regalos en estas
fechas, talvez tenga sus principios, pero en muchos casos es contrario a lo que
Dios establece para que el creyente crezca en la fe y en la esperanza de
nuestro Señor Jesucristo. Y solamente cuando el creyente se va
despojando de muchas cosas y necesidades que hoy le parecen imprescindibles, y
aprende a vivir como extranjero y peregrino, puede crecer en la fe y buscar el
verdadero reposo. Generalmente el peso y los pecados de hoy
vienen envueltos en papel de regalo, en regalarse mutuamente, y consideran que
eso es compartir el amor entre hombres. Parece muy natural, pero hemos de
prestar mucha atención. Nuestra vida de creyente no es vivir del
pasado, ni estar quieto en el presente, sino vivir proyectándonos hacia el
mañana cuando vuelva Jesús. Y para eso, hemos de vivir con pocas cargas,
haciéndonos muy rápidos en movernos. No hay que permitir que este mundo y sus
dictados nos aprisionen. Hay que vivir en la esperanza de grandes
promesas dadas por el Espíritu Santo para tu vida, hay que recibir las
respuestas poco a poco, tener la certeza que se cumplirán, ora en tu vida, ora
en el tiempo de tus hijos. Pero eres capaz de tener esperanza y mantenerte
firme dentro de la ley de Dios siempre. Así que si crees que nació el Señor Jesús
en la ciudad de Belén, cree también que él volverá nuevamente, en esta nueva
esperanza hemos de vivir todos los días hasta ese día. Que Dios te bendiga. Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito. |
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