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Sermón en el
día miércoles 23 de diciembre de 2009. Título: CRISTO, EL SEÑOR Biblia: San Lucas 2:1-24 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada Teniente Primero Leónidas Escobar 3913,
Asunción, Paraguay www.evangelio123.org 1.
Aconteció en aquellos días,
que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese
empadronado. 2.
Este primer censo se hizo
siendo Cirenio gobernador de Siria. 3.
E iban todos para ser
empadronados, cada uno a su ciudad. 4.
Y José subió de Galilea, de
la ciudad de Nazareth, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por
cuanto era de la casa y familia de David; 5.
Para ser empadronado con
María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. 6.
Y aconteció que estando ellos
allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. 7.
Y dio a luz a su hijo
primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no
había lugar para ellos en el mesón. 8.
Había pastores en la misma
región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. 9.
Y he aquí, se les presentó un
ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran
temor. 10. Pero el ángel les dijo: No
temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 11. Que os ha nacido hoy, en la
ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor. 12. Esto os servirá de señal:
Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. 13. Y repentinamente apareció con
el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y
decían: 14. ¡Gloria a Dios en las
alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! 15. Sucedió que cuando los
ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros:
Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos
ha manifestado. 16. Vinieron, pues,
apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. 17. Y al verlo, dieron a conocer
lo que se les había dicho acerca del niño. 18. Y todos los que oyeron, se
maravillaron de lo que los pastores les decían. 19. Pero María guardaba todas
estas cosas, meditándolas en su corazón. 20. Y volvieron los pastores
glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto,
como se les había dicho. 21. Cumplidos los ocho días para
circuncidar al niño, le pusieron por nombre JESÚS, el cual le había sido puesto
por el ángel antes que fuese concebido. 22. Y cuando se cumplieron los
días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a
Jerusalén para presentarle al Señor 23. (como está escrito en la ley
del Señor: Todo varón que abriere la matriz será llamado santo al Señor), 24. y para ofrecer conforme a lo
que se dice en la ley del Señor: Un par de tórtolas, o dos palominos. INTRODUCCIÓN
Siempre que llegan las fechas de navidad,
mi corazón se divide en dos. Y realmente no sé cómo debo pensar e inclinarme. Como hombre no hay mejor noticia que el
nacimiento de Jesucristo como cumplimiento de todas las promesas hechas por
medio de los profetas, de que “que os
ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor”. Mas desde el punto de vista de Dios,
ciertamente que Dios se glorifica y nosotros hombres aun si agradeciéramos
todos los días por la eternidad, no sería suficiente como la visión que vio Juan
y nos dice en Apocalipsis 4:8-11 Y los
cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro
estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo
es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. Y
siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al
que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los
veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y
adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante
del trono, diciendo: Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el
poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron
creadas. Si para los hombres es un día muy feliz,
para Dios es un día en que debe entregar su hijo en las manos de los hombres.
Claro que después la gloria de Jesús quien recibió todas las cosas es inmenso. Mas si quieren saber cómo se sentía Dios
cuando envió a Jesús a que nazca como hombre en la tierra, está descrito con
las palabras de Jehová a Abraham: Aconteció
después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él
respondió: Heme aquí. Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien
amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los
montes que yo te diré. Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno,
y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el
holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo. Al tercer día alzó
Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos. (Génesis 22:1-49 Y sabiendo de estas cosas, cómo podemos
simplemente alegrarnos sin conocer igualmente la grandeza de Dios, de cómo su
amor por nosotros es grandioso y único. Pero el nacimiento de Jesús está
marcado con un destino y culminación inexorable. También Herodes mandó matar a
todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus
alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos. Por eso nos dice en las palabras de hoy: GLORIA A DIOS
Leamos juntos el versículo 14: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la
tierra paz, buena voluntad para con los hombres! Este versículo que hemos leído, ¿a quién
se tiene en mente cuando se glorifica a Dios? Ciertamente que es al hombre,
pero también porque tenemos un Dios tan grandioso. Y cuando entendemos estas dos situaciones
podemos ver y conocer mejor el carácter de nuestro Padre Celestial. Nosotros que somos los beneficiarios de
este amor de Dios nos alegramos, porque representa la paz para la tierra, la
buena voluntad de Dios. Mas para Dios en su interior representa un dolor que
solamente él puede saber y conocer. Mas aún así, nuestro Dios quiere que los
ángeles le glorifiquen diciendo: ¡Gloria
a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! Les digo que no es fácil. No es fácil entregar tu hijo único para
que nazca como hombre sabiendo que luego deberá morir por los pecadores y
finalmente hacer que Jesús se glorifique, y que los cojos, los mancos, los
ciegos, los pobres, los perniquebrados como nosotros recibamos la gloria de ser
llamados hijos suyos. Por estas cosas me divide en corazón
conociendo estos dos aspectos de la realidad. Particularmente así entiendo, y también les
quiero transmitir a ustedes este conocimiento, esta realidad de las cosas.
Pues, si nuestro amor por Jesús y nuestra vida de compromiso con las Palabras
de Dios no mejoran cada día, no habrá nacimiento ni celebración que compense. ¿Queremos divertirnos como hombres o
queremos vivir dentro de toda la grandeza de Dios? Porque si conocen un poco mejor esta
realidad, mejorará nuestra salud, pues entenderemos mejor el corazón de Dios,
sabremos comprender sus sentimientos. Pues justamente este es el problema de los
hombres que fueron destruidos por el diluvio en tiempos de Noé y del cual Jesús
nos dijo claramente: Mas como en los
días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días
antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento,
hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el
diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.
Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado.
(San Mateo 25:37-40) Y porque todas las personas quienes están
celebrando el nacimiento de nuestro Señor Jesús está diciendo que le conoce,
que cree es el hijo de Dios que ha nacido en el mundo. Por tanto, hay que saber
de muchas cosas que tienen relación como estas palabras: Porque
si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la
verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda
expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los
adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres
testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el
que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la
cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos
al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El
Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!
(Hebreos 10:26-31) Es que muchos caen en el mismo hoyo, pues
la celebración del nacimiento de Jesús también implica muchos compromisos de
mejoría en su vida de obediencia, nadie podrá decir que jamás escuchó el
evangelio: “pues él mismo estuvo celebrando”. NO ME PONGO MELODRAMÁTICO
Seguro que durante todos los años que me
conocen, por lo general no celebramos esta fecha, mejor nos reafirmamos en
nuestra fe y convicción de vivir con más fe. Y justamente es por el tema de
estos dos sentimientos que tengo, y también porque sé que nuestra jornada aún
no ha culminado. Pues sabiendo de estas cosas, si no
mejoramos nuestros caminos cumplidamente, mucha obra de Jesús no tendrá frutos
en nosotros. Si utilizamos la navidad solamente como un día festivo para reunir
a la familia, para cenar, para regalarse unos a otros, si solamente sirve para
explotar petardos; aun pasen cien navidades, pero su vida delante de Dios sigue
igual. Eso es maldad. No me pongo melodramático, sino serio y
muy comprometido. Pues verán ustedes que la Biblia no menciona que celebremos
la navidad de Jesús pero sí ordena que recordemos “la pascua”. Las palabras de San Lucas 2:10-11 dicen: No temáis; porque he aquí os doy nuevas
de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad
de David, un Salvador, que es Cristo el Señor. Por eso, nuestro gozo en Jesucristo y las
alabanzas lo hacemos en forma especial, en forma diferente. Nos gozamos todos
los días, y nuestra alabanza también lo tratamos de darle todos los días. CRISTO, EL SEÑOR
Ahora, el siguiente punto que siempre me
dejó con interrogantes cuando era muy joven era: Si Dios es Todopoderoso, ¿por
qué Jesús debía nacer como hombre en el mundo para Salvarnos? Si Jesús es Dios,
por qué simplemente no perdonaba nuestros pecados con una orden y se evitaba
tantos problemas, sufrimientos, desprecio, odio y muerte. ¿Por qué tenía que ser Cristo? ¿Por qué
Dios debía nacer como hombre? ¿Por qué debía nacer sin pecado? ¿Por qué había
que llevar de esa forma nuestros pecados? ¿Por qué debía resucitar al tercer
día? Me decía en mis pensamientos, ¿no era
posible que Dios perdone simple y llanamente y así evita los sufrimientos de su
hijo? ¿Saben ustedes por qué Jesús se hizo
Cristo? ¿Por qué siendo Dios nació como hombre? Pues justamente este es el punto que les
quiero enseñar hoy, por eso vamos a tomarnos el tiempo de buscar estos
versículos en la Biblia: ·
San Juan 17:20-21 Mas no ruego solamente por éstos, sino
también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos
sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en
nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. ·
Romanos 8:29 Porque a los que antes conoció, también
los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su hijo, para
que él sea el primogénito entre muchos hermanos. ·
Hebreos 2:11-18 Porque el que santifica y los que son
santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos
hermanos, diciendo: Anunciaré a mis hermanos tu nombre. En medio de la
congregación te alabaré. Y otra vez: Yo confiaré en él. Y de nuevo: He aquí, yo
y los hijos que Dios me dio. Así que, por cuanto los hijos participaron de
carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la
muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos
los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a
servidumbre. Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a
la descendencia de Abraham. Por lo cual debía
ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordia y fiel
sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.
Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los
que son tentados. Pues si no se hiciera Cristo, primero él
mismo estaría quebrantando la ley que escribió: ·
Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida
eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. (Romanos 6:23) O sea, cada hombre que peca debe morir por
sus pecados. Y si Dios tiene establecido de esa forma, no hay manera de borrar
una ley, ni de hacer caso omiso. Esto tiene otra consecuencia, que tú debes
morir para que la ley de los mandamientos se cumpla, porque la única forma que
tienes de librarte de la ley de los mandamientos que te condena por tus pecados
es por medio de la muerte; y no como hoy dicen muchos que con la “fe” en la
sangre de Jesús se limpia o perdona de todo pecado (esta doctrina no está
contemplada en la Biblia). Entonces, ¿por qué decimos el que cree en
Jesús tiene vida eterna? Pues el proceso es así. Dios hace que Jesús nazca como hombre.
Porque solamente un hombre, de carne y sangre puede morir para pagar los
pecados; mas debe ser un hombre libre de pecados, por eso fue concebido por el
Espíritu Santo en una virgen. Luego Dios cargó en Jesús el pecado de
todos nosotros dice. ¿Qué significa que cargó en él el pecado de todos
nosotros? Díganme, ¿dónde están vuestros pecados asentados o sujetados? ¿Ven
ustedes sus pecados en sus miembros o en su corazón? O ¿ven los pecados o los
efectos que produce el pecado? Realmente nadie puede sacarse de encima sus
pecados, así como nadie puede sacarse de su vida la “muerte”. Entonces, ¿cómo se hace para que nuestros
pecados sean cargados en él? ¿Cómo se dice que Jesús llevó nuestros pecados?
¿De qué forma él redime nuestros pecados? Hoy muchos creen muy sencillamente
diciendo que “tienen fe en Jesús”, o “cuando yo confieso y le pido que perdone
mis pecados”. Estas cosas son palabras pero los pecados no pueden salir de tu
cuerpo, por tanto… Por eso dice en Romanos 6:3-6 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido
bautizados en Cristo Jesús, hemos sido
bautizados en su muerte? Porque somos
sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como
Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros
andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la
semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección;
sabiendo esto, que nuestro viejo hombre
fue crucificado juntamente con él, para
que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al
pecado. Así como vimos en el pasaje de San Juan
17, él nos hizo uno, porque juntamente con él, o siendo parte de su cuerpo,
morimos, y juntamente o siendo parte de él, resucitamos. Y juntamente con él
ascendimos a los cielos y estamos sentados en los lugares celestiales (Efesios
1) Entonces, significa que cuando él murió
llevando la cruz, en realidad nos llevaba a cada uno de los elegidos o
predestinados para salvación. Por eso dice: Porque
a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos
conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos
hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a
éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.
(Romanos 8:29-30) Este es el proceso de salvación para que
cada uno de los elegidos pague por los pecados, que muera o sea bautizado en su
muerte respecto a la ley de los mandamientos y finalmente el último escollo que
es la muerte. Por eso, una vez resucitado ya no tenemos relación con esta ley
de los mandamientos que condena a la muerte, sino esta misma ley es para
nosotros los elegidos que hemos participado en su muerte en la ley del Espíritu
de Vida. Y todo esto ya fue realizado, fuera de
nuestra voluntad, ni a pedido nuestro, sino según estaba determinado. Porque
Jesús debía morir sólo y llevando el pecado de todos nosotros o sea, a nosotros
mismos en esta muerte, no permitió que nadie le siguiese ni muriese con él en
este tramo de su vida; por eso hizo que todos los discípulos huyeran y también
Pedro. LA FE, TESTIMONIO DE NUESTRO BAUTISMO EN CRISTO
Hoy pareciera que la fe en Jesús es lo más
fácil de conseguir, y muchos se creen creyentes y fieles. Mas en realidad, solamente las personas
que han participado de la muerte y resurrección con Jesucristo han renacido, y
como Jesús lo dijo: Respondió Jesús y
le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede
ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo
viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?
Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y
del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la
carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles
de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde
quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es
todo aquel que es nacido del Espíritu. (San Juan 3:3-8). Por tanto, toda persona que ha participado
del bautismo de Cristo Jesús, incluso antes que él conozca o haya escuchado de
Jesús, ya estaba salvado, ya estaba redimido. El proceso de escuchar el llamado
y creer en Jesús como su Señor y Salvador es mero trámite; es para confirmar lo
que ya es. Y sirve de testimonio para el individuo que ha recibido esta gracia
divina. Pues la muerte y la resurrección de Jesús
ya fue realizado, es decir que nuestra salvación ha está consumado, ya está
realizado; y eso sin ninguna intervención del hombre. Por eso dice la Biblia: Mas a todos los que le recibieron, a los
que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los
cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de
varón, sino de Dios. (San Juan 1:12-13) Por esto mismo, porque morimos juntamente
con Cristo Jesús, no es necesario una doctrina de salvación para los adultos,
ni otra doctrina especial para los niños. Solamente el hecho de estar sus
nombres escritos en el libro de la vida desde antes de la fundación del mundo. Y por esta misma razón, es tan falso como
hereje esas enseñanzas que dicen que la salvación se puede perder si una persona
pierde su fe. Pues si pierde su fe o si peca como dice en 1 Juan siempre fue
del diablo y nunca de Cristo. Porque el cuerpo de Cristo no puede separarse, ni
desmembrarse, y nadie puede separarnos del amor de Jesús, porque somos uno en
su cuerpo. ¿Acaso no es esto lo que dice la Biblia? decid a los de corazón apocado:
Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago;
Dios mismo vendrá, y os salvará. Entonces los ojos de los ciegos serán
abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como
un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el
desierto, y torrentes en la soledad. El lugar seco se convertirá en estanque, y
el sequedal en manaderos de aguas; en la morada de chacales, en su guarida,
será lugar de cañas y juncos. Y habrá allí calzada y camino, y será llamado
Camino de Santidad; no pasará inmundo por él, sino que él mismo estará con
ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará. No
habrá allí león, ni fiera subirá por él, ni allí se hallará, para que caminen
los redimidos. Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion con
alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y
huirán la tristeza y el gemido. (Isaías 35:4-10) CONCLUSIÓN:
Hoy muchos celebran en día de navidad y el
nacimiento del Señor Jesús porque piensan que la salvación falta concretarse,
resta que se consuma finalmente y hasta el último día piensan que nadie puede
estar plenamente seguro. En cambio cuando Dios dice: Que os ha nacido hoy, en la ciudad de
David, un Salvador, que es Cristo el Señor. Ya está indicando que Jesús
es el Cristo de nuestra vida, y hoy sabemos que todas las cosas están
consumadas, incluso desde la fundación del mundo. Por esa razón todos los
hombres elegidos de Dios del Antiguo Testamento igualmente fueron salvados por
Cristo Jesús. Esta es nuestra salvación, es por eso que,
más que navidad, hemos de celebrar a Cristo el Señor. Andes de mover un dedo o
abrir la boca para pronunciar una palabra, la obra de salvación ya está
consumada. ¡Aleluya! ¡Gloria a Dios en las alturas por su gracia inefable! Por eso vivimos hoy mirando hacia delante,
hacia la meta. Por eso, sin la preocupación de si “obtendremos o no la
salvación” como a muchos les consume, nosotros vivimos con gozo y plenitud, y
servimos a nuestro Padre Celestial cada día. Si este no es la fe que se tenga de Cristo
el Señor, aún no han conocido a plenitud la Verdad. Y tienen que orar para que
el Espíritu Santo les dé entendimiento sobre este tema. Por eso, para nosotros esta fecha es de
mayor compromiso y gratitud para vivir según sus palabras y ser mayordomos
fieles. Que Dios les bendiga. Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito. |
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