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Sermón en el día miércoles 16 de diciembre de 2009.

Título: EL TIEMPO DE TU VISITACIÓN

Biblia: San Lucas 19:41-20:20

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

Teniente Primero Leónidas Escobar 3913, Asunción, Paraguay

www.evangelio123.org

CAPÍTULO 19:

41.   Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella,

42.   Diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos.

43.   Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán,

44.   Y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.

45.   Y entrando en el templo, comenzó a echar fuera a todos los que vendían y compraban en él,

46.   Diciéndoles: Escrito está: Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.

47.   Y enseñaba cada día en el templo; pero los principales sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo procuraban matarle.

48.   Y no hallaban nada que pudieran hacerle porque todo el pueblo estaba suspenso oyéndole.

CAPÍTULO 20:

1.     Sucedió un día, que enseñando Jesús al pueblo en el templo, y anunciando el evangelio, llegaron los principales sacerdotes y los escribas, con los ancianos,

2.     Y le hablaron diciendo: Dinos: ¿con qué autoridad haces estas cosas? ¿O quién es el que te ha dado esta autoridad?

3.     Respondiendo Jesús, les dijo: Os haré yo también una pregunta; respondedme:

4.     El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres?

5.     Entonces ellos discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis?

6.     Y si decimos, de los hombres, todo el pueblo nos apedreará; porque están persuadidos de que Juan era profeta.

7.     Y respondieron que no sabían de dónde fuese.

8.     Entonces Jesús les dijo: Yo tampoco os diré con qué autoridad hago estas cosas.

9.     Comenzó luego a decir al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña, la arrendó a labradores, y se ausentó por mucho tiempo.

10.   Y a su tiempo envió un siervo a los labradores, para que le diesen del fruto de la viña; pero los labradores le golpearon, y le enviaron con las manos vacías.

11.   Volvió a enviar otro siervo; mas ellos a éste también, golpeado y afrentado, le enviaron con las manos vacías.

12.   Volvió a enviar un tercer siervo; mas ellos también a éste echaron fuera, herido.

13.   Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado; quizá cuando le vean a él, le tendrán respeto.

14.   Mas los labradores, al verle, discutían entre sí, diciendo: Este es el heredero; venid, matémosle, para que la heredad sea nuestra.

15.   Y le echaron fuera de la viña, y le mataron. ¿Qué, pues, les hará el señor de la viña?

16.   Vendrá y destruirá a estos labradores, y dará su viña a otros. Cuando ellos oyeron esto, dijeron: ¡Dios nos libre!

17.   Pero él, mirándolos, dijo: ¿Qué, pues, es lo que está escrito: La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo?

18.   Todo el que cayere sobre aquella piedra, será quebrantado; mas sobre quien cayere, le desmenuzará.

19.   Procuraban los principales sacerdotes y los escribas echarle mano en aquella hora, porque comprendieron que contra ellos había dicho esta parábola; pero temieron al pueblo.

20.   Y acechándole enviaron espías que se simulasen justos, a fin de sorprenderle en alguna palabra, para entregarle al poder y autoridad del gobernador.

INTRODUCCIÓN:

Uno de los grandes errores que se comenten los creyentes y las iglesias de hoy es leer este pasaje de la entrada de Jesús a Jerusalén es simplemente considerarlo como un hecho histórico y aislado. Y es la razón de por qué nunca fue esclarecido debidamente por qué Jesús se lamentó por Jerusalén porque mataba a los que le eran enviados y que él mismo moriría en Jerusalén.

Siempre la explicación dada con aproximación acerca de por qué Jesús llamó: “cueva de ladrones” echando a los vendedores, cambistas, fue siempre algo que no se aclaró debidamente. Algunos dijeron y “así también lo aprendí desde tiempos de la escuela dominical” porque los vendedores estaban dentro del templo, porque tenían precios exorbitados y se engañaba a los fieles que venían desde muy lejos.

Pero realmente yo nunca me quedé satisfecho con esas explicaciones, porque en la Biblia misma, en el antiguo testamento se permite que la persona quien vive muy lejos para traer el animal para el sacrificio lo compre. Y si es un animal inmundo había que valorarlo en dinero y hacer la ofrenda. Luego había la ofrenda por cada hijo varón de medio siclo. Y como vivían muchos esparcidos, era natural que las personas trajeran dinero de diferentes naciones y que en Jerusalén exista el mercado de compra venta y de cambios. Que lo hagan dentro del templo es malo, como hoy se hace dentro de la iglesia con ventas de cafecito, o algún producto cuya ganancia será destinada para alguna obra, venta de comidas, y toda clase de ropas y útiles. Y si por eso será llamado “cueva de ladrones”, ¡hoy también se practica bastante en las iglesias!

O considerar que eran cueva de ladrones porque los precios y las ganancias eran grandes y exageradas, y que había un contubernio con las autoridades eclesiásticas.

Que sea un mercado era un problema, había vicios, había ganancias deshonestas, y si por esto solamente se decía: Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. Sí, está bien.

Mas si nos centramos en las palabras de Jesús quien dijo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Y que Jesús lloraba por ella.

Ciertamente que existe algo más, y justamente se puede ver por la parábola que contó luego Jesús.

Mas aclaremos algo, ¿por qué Jesús dijo: MAS VOSOTROS LA HABÉIS HECHO CUEVA DE LADRONES?

Saben ustedes que todas las palabras de la Biblia, tiene su valor y significado en ese momento, pero también tiene su intención, profecía y advertencia sobre hechos futuros. Ahora, si estas palabras las quisiéramos comprarnos a nosotros, a nuestra iglesia, a hoy: ¿a qué Jesús diría: escrito está: Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones?

Si no entendemos el verdadero motivo, nosotros también dejaríamos pasar estas palabras sin mayor importancia y si hoy o mañana fuera EL TIEMPO DE NUESTRA VISITACIÓN, ¿Jesús lloraría delante de nuestra iglesia o entraría gozoso y nos felicitaría? ¿Jesús viendo el templo personal que somos cada uno de nosotros porque mora el Espíritu Santo lloraría porque se ha convertido en un mercado y cueva de ladrones o nos felicitaría y se gozaría?

EL TIEMPO DE TU VISITACIÓN

Según las palabras de Jesús entre los versículos 19:41-44 está diciendo que ese preciso momento que él estaba llegando sentado sobre un pollino y que los hombres gritaban y alababan diciendo: ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas! Era el tiempo de visitación para Jerusalén.

Según la parábola que Jesús habló a los principales sacerdotes, escribas y ancianos, cada vez que Dios enviaba a un siervo suyo para recibir de los labradores la renta por la viña, también era el tiempo de visitación.

Y Jesús mismo dijo que vendría como ladrón en la noche, no solamente para el día final, sino que vendría para ver qué ha negociado cada uno con el talento, con la mina recibida. Pues ese día de hacer “cuentas” es el día de la visitación.

No simplemente porque una iglesia haga compra y venta es un mercado y rompe con el orden. Y no es porque se haga compra y venta en días de reposo. Claro que esto también es algo grave, que hay que cuidar que en la iglesia no hagamos compras, ni ventas de cualquier índole, desde los refrescos, gaseosas carbonatadas, o cualquier otro bien y que implique ganancias; ni bajo el pretexto de algún fin misionero, o filantrópico.

Mas eso no es el problema principal.

CUEVA DE LADRONES

Un pequeño indicio de por qué es una cueva de ladrones, la podemos ver con el “resentimiento” que generaba en los sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo: “procuraban matarle”.

Díganme, ¿cuánto debe ser el enojo, la ira de una persona o de un grupo de personas para que tenga deseos de matar a otro hombre? ¿Cuánto debería ser la ira para que planees entregar a un hombre a las autoridades y acusarle? ¿Pensaron en el estado del corazón de esos hombres?

Vemos en la parábola que contó Jesús acerca de los labradores malvados que los hombres obraron “conjuntamente” en contra de los enviados de Dios. Golpearon, afrentaron, hirieron, mataron y finalmente “acordaron” para matar al heredero.

Y esto que les diré cuándo una iglesia local de hoy como el individuo particular es visto por Dios como “cueva de ladrones”:

·        PRIMERO: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Quién es el que te ha dado esta autoridad? Son personas quienes piensan y se consideran “dueñas de la autoridad” de la iglesia. Que todo lo que decía y hacía Jesús sobrepasaba “su autoridad” (la de los hombres), porque ellos no lo habían autorizado, ni Jesús entraba bajo o se sometía su autoridad.

Jesús no hacía causa común, ni actuaba como ellos obraba. Es más les criticaba, enseñaba en contra de “sus” enseñanzas y juicios, además seguían a Jesús mucha gente; notaban que Jesús estaba abriendo los ojos de muchos hacia la verdad y apartaba a muchos de estos malos sacerdotes, escribas y ancianos.

Por esto es “cueva de ladrones” porque robaban la autoridad de Dios sobre la iglesia, y ellos se imponían con mayor autoridad.

·        SEGUNDO: el siguiente motivo y el principal de por qué Jesús dijo: Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones, tiene que ver con las palabras de Jesús: Os haré yo también una pregunta; respondedme: El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres? Entonces ellos discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis? Y si decimos, de los hombres, todo el pueblo nos apedreará; porque están persuadidos de que Juan era profeta. Y respondieron que no sabían de dónde fuese. Entonces Jesús les dijo: Yo tampoco os diré con qué autoridad hago estas cosas.

¿Saben por qué es cueva de ladrones? Porque delante de la Palabra de Dios, delante del mismísimo Dios no podían hablar con sinceridad, ni veían o decían rectamente, ni se inclinaban y aceptaban la Verdad; incluso ante la Palabra de Dios ellos miden su posición, discuten su conveniencia, ¿cómo estarán ellos delante del pueblo? ¿cómo serán visto ellos delante de los hombres? ¿Qué será mejor contestar? Y finalmente responden con una gran mentira, pero una respuesta muy medida y circunstancial.

Pero nunca piensan: ¿Qué me dirá Jehová Dios? ¿Cómo me está juzgando Dios?

Ninguno de ellos puede aceptar su error, ni decir o declarar que ellos se equivocaron, o inclinarse para aceptar humildemente la Palabra de Dios. Nadie decía que eran pecadores.

Y por su propio interés, porque hoy tienen el poder de la iglesia, sus cargos que le dan autoridad, inmunidad y porque muchas personas le siguen, quieren mantenerse en ese estatus, seguir en el estilo de vida, de riquezas; SON CAPACES DE RECHAZAR LA PALABRA DE DIOS, A DIOS MISMO PARA VERSE BIEN ELLOS Y SUS DICHOS.

Por eso son ladrones, por eso la iglesia SE CONVIERTE Y ES UNA CUEVA DE LADRONES.

Por eso, los vendedores y cambistas que echó Jesús, porque la iglesia se había convertido en mercado es una CONSECUENCIA de la actitud y vida de los ladrones que gobernaban la iglesia y desde el púlpito predicaban la palabra de su dios.

·        TERCERO: hoy también es una cueva de ladrones porque la iglesia deja su función principal que es enseñar, de instruir, de redargüir, de exhortar a todos los hijos de Dios para que sean perfectos y enteramente preparados para toda buena obra. Y cuando esto no se está haciendo cabalmente, es una cueva de ladrones, pues secuestran el alma de cada miembro y lo hacen perder por caminos no verdaderos.

Por tanto, ¿cuándo se llega al punto de ser cueva de ladrones?

Hoy también, cuando una iglesia o una persona, ha andado por un camino equivocado y es enfrentado ante la Verdad, la iglesia o la persona debe saber ser humilde, saberse que es pecador; y asumir su error y dar razón a la Palabra de Dios, a la Biblia, a la doctrina de la Biblia. Y no dar razón a los hombres, ni bajar la voz o suavizar porque tiene alguna relación de interés humano; menospreciando la Palabra de Dios. Ni defender a otro pastor porque yo soy pastor, o porque soy de la misma denominación, o porque se habla de mi iglesia.

Ninguna edad, ningún estado social, ni forma de vida o estilo que el hombre de hoy viva es causa suficiente para negar a Dios. Por eso Jesús dijo: A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos. No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará. (San Mateo 10:32-39)

Nadie es inocente cuando están midiendo como dice hoy la palabra: discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis? Y si decimos: de los hombres, todo el pueblo nos apedreará; porque están persuadidos de que Juan era profeta.

Si hoy porque estás unido a un grupo de personas, porque perteneces a una iglesia, porque eres parte de una denominación, porque estás casado con alguien de los sacerdotes, de los escribas, o de los ancianos y por eso no puedes ir en contra de su opinión, sabiendo que está la verdad de Dios en la Biblia, TU TEMPLO PERSONA ES UNA CUEVA DE LADONES, O LA IGLESIA UNA CUEVA DE LADRONES.

Y después digas que no tuviste oportunidad, o que la situación no te dio opción, y pidas perdón personalmente y en secreto a Dios. ¡Eres un hipócrita! ¡Es una iglesia hipócrita!, que no desea sufrir, ni padecer y menos ser segregada de las otras. Quieres permanecer en paz con los hombres aún a costa de negar a Dios, mas luego pides perdón y misericordia delante de Dios. ¡SERÁS VOMITADO! Por eso Jesús lloró delante de Jerusalén y dijo:  ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.

¿Estás seguro que esto no sucede contigo?

Entonces, esa iglesia, esa persona en lugar de ser una casa de oración, en realidad es una cueva de ladrones. Ladrón porque usurpa la autoridad de Dios, ladrón porque se pone en el lugar de Dios, habla y decide como si fuera Dios, y así lo manifiesta delante de los hombres.

Por eso dice en 2 Tesalonicenses 2:1-12 pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. ¿No os acordáis que cuando yo estaba con vosotros, os decía esto? Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio, y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.

LAS MANIFESTACIONES DE LOS HOMBRES

Jesús dijo: ¿Qué, pues, es lo que está escrito: La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo? Todo el que cayere sobre aquella piedra, será quebrantado; mas sobre quien cayere, le desmenuzará. Procuraban los principales sacerdotes y los escribas echarle mano en aquella hora, porque comprendieron que contra ellos había dicho esta parábola; pero temieron al pueblo. Y acechándole enviaron espías que se simulasen justos, a fin de sorprenderle en alguna palabra, para entregarle al poder y autoridad del gobernador. (v. 17-20)

Dice este pasaje que los sacerdotes, los escribas y los ancianos comprendieron que la parábola estaba dirigida a ellos, mas ¡qué particularidad!: Los hombres no se arrepienten, en cambio se enojan porque comprenden que habló contra ellos. En lugar de afligirse porque están lejos de comprender la verdad, más bien se enojan, lo único que temieron fue la presencia del pueblo. Y luego enviaron espías quienes se hacían pasar por justos para captar alguna palabra y acusar delante del gobernador.

Y estos que con “apariencia de autoridad de la iglesia” y hoy invocan el nombre de Jesús y en nombre de Jesús se reúnen, y dicen que todo lo hacen por la gloria de Dios; finalmente llegará su hora y al extremo de matar al propio Jesús.

Mas veremos a Dios quien vendrá y destruirá a todos estos labradores malvados, y dará la viña a otros que le den los frutos a su tiempo. Por eso es tan importante la reacción de las personas delante de la Palabra de Dios, porque “tu actitud” ante Dios y su Palabra, de cómo aceptas o rechazas influye definitivamente en tu vida y es tu salud.

Así también este es el cuidado que debe tener nuestra iglesia, este es el cuidado que debe tener cada persona con su templo. Cuando escucha la palabra de Dios y es quebrantado, debe arrepentirse sin excusa ni pausa. Y no dejarse guiar porque sacerdotes, escribas y ancianos están en contra, porque deben mantener sus privilegios y autoridad, o porque otros interpretan la Palabra de diferente forma.

¿Cuál es la reacción que tenemos delante de la Palabra de Dios? ¿Nos arrepentimos o buscamos otras opiniones, otras personas e iglesias en quienes refugiarnos?

No es fácil saber cuándo es el tiempo de nuestra visitación, pero sí es necesario estar haciendo las obras que él nos encargó y si estamos haciendo, si seguimos fielmente en toda la Palabra de Dios, sabemos que no debemos preocuparnos por cuándo venga ese tiempo, pues siempre estaremos preparados.

Mas sí podemos  saber aproximadamente cuándo fueron los días de nuestra visitación:

  •         Cuando tenemos un aumento en el conocimiento de la Palabra o doctrina.
  •         Cuando recibimos y sentimos un aumento en el poder del Espíritu Santo.
  •         Cuando recibimos un nuevo don espiritual.
  •         Cuando Dios nos pide que hagamos nuevos ministerios.
  •         Cuando nos mantenemos y defendemos la verdad, para luego sentir un gozo y consuelo íntimo del Señor.
  •         Cuando notamos que estamos siendo sobreedificados en la Palabra, cuando participas de los secretos de Dios y de sus obras en este tiempo.

Mas sobre los hombres que Dios los considera malos labradores, porque ha hecho de la iglesia o del templo personal una cueva de ladrones, verán cómo serán desmenuzados por causa de “la piedra que desecharon”. También los hombres que hoy son las autoridades de las iglesias, que se asocian para conformar un poder, que tienen dinero, que están posicionados en “lugares santos”; todos ellos morderán el calcañar pero el Señor golpeará la cabeza para matar a la serpiente.

Como está escrito en la Biblia: Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto: Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás. No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte. (Apocalipsis 2:8-11)

CONCLUSIÓN:

Esto no es un juego, cuando los hombres se alejan de Dios y de su palabra, cuando están enceguecidos por su propio poder, interés y se sientan en el lugar de Dios enseñando y juzgando como si fueran dios, hay que decirlo claro, no son iglesia, sino cueva de ladrones.

Cuando tergiversan la verdad, cuando adaptan y enseñan para agradar a los hombres, cuando confabulan y la opinión generalizada mata a cualquier Palabra de Dios, cuando desconocen la autoridad de Dios, es una cueva de ladrones.

Cuando existe algún creyente quien embellecido por las palabras de sus pastores, no escuchan otra palabra de Dios y le siguen, hay algo muy malo en sus cuevas.

Y el tiempo de visitación vendrá y ellos que hoy supuestamente son quienes adoran y glorifican a Jesús, son los que verdaderamente están confabulando para matar y matan al Señor. Sí, ¡hoy también vuelven a matar!

Pero también nosotros no debemos temer en limpiar la iglesia, que de tiempo en tiempo se debe mantener limpio la casa. ¿Y cómo se hace? Pues siempre que prediquemos la sana doctrina, siempre que hagamos y enseñemos la Verdad de Dios, cuando demos solamente a Jesús plena autoridad y dominando cualquier sentimiento o pensamiento, verán que las tinieblas no prevalecen. ¡Sea quien fuere!

Como dijo el apóstol de Dios: no que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres no sería siervo de Cristo. (Gálatas 1:7-10)

Que Dios les bendiga en su Verdad.

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito.


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