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Sermón en el día miércoles 9 de diciembre de 2009.

Título: LOS OJOS DE UN CIEGO

Biblia: San Lucas 18:31-43

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

Teniente Primero Leónidas Escobar 3913, Asunción, Paraguay

www.evangelio123.org

31.       Tomando Jesús a los doce, les dijo: He aquí subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del hombre.

32.       Pues será entregado a los gentiles, y será escarnecido, y afrentado, y escupido.

33.       Y después que le hayan azotado, le matarán; mas al tercer día resucitará.

34.       Pero ellos nada comprendieron de estas cosas, y esta palabra les era encubierta, y no entendían lo que se les decía.

35.       Aconteció que acercándose Jesús a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando;

36.       Y al oír a la multitud que pasaba, preguntó qué era aquello.

37.       Y le dijeron que pasaba Jesús nazareno.

38.       Entonces dio voces, diciendo: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!

39.       Y los que iban delante le reprendían para que callase; pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!

40.       Jesús entonces, deteniéndose, mandó traerle a su presencia; y cuando llegó, le preguntó,

41.       Diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que reciba la vista.

42.       Jesús le dijo: Recíbela, tu fe te ha salvado.

43.       Y luego vio, y le seguía, glorificando a Dios; y todo el pueblo, cuando vio aquello, dio alabanza a Dios.

INTRODUCCIÓN:

Saben ustedes que ninguna palabra de la Biblia está escrita sin una razón y ningún hecho de Jesús fue hecho sin una intención bien específica, en este caso la sanidad de un ciego ante una multitud de personas como testigos.

Dice la Biblia que una gran multitud seguía a Jesús como todos los días, mas no llegaban a reconocer a Jesús como el Cristo. Se gozaban de escuchar las enseñanzas, de ver los milagros, pero lo más importante no podían hacer.

Una de las formas que tenía Jesús para hablar y dejarles testimonio a todos esos hombres era por medio de la sanidad de un ciego, incluso hoy también habla de esa forma.

Muchas veces los judíos pidieron señales del cielo para que pudieran saber que Jesús era el enviado de Dios y decían así: y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. (San Juan 10:24-28)

También les dijo: si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre. (San Juan 10:37-38)

Y justamente se llegaba a los últimos días de la vida de Jesús como hombre en la tierra, su misión estaba cerca de la conclusión; y como muestra de ello y para dejar bien testimoniado acerca de su presencia y de su obra, vino este gran milagro.

LA SANIDAD DE UN CIEGO

Cuando uno lee la Biblia y principalmente en los cuatro evangelios, se encuentra con pasajes, con palabras, con hechos que se repiten en los cuatro evangelios, en tres de ellos, en dos de ellos y en un único evangelio. Y según mayor cantidad de repeticiones en los evangelios, tanto mayor la importancia e insistencia con que Dios nos habla.

Como este mismo pasaje dice, que una gran multitud seguía a Jesús y era tal el murmullo, las voces, los ruidos de las pisadas de los hombres que le seguía, al igual que los niños que corrían o gritaban, que el ciego quien estaba sentado junto al camino mendigando preguntó a los más cercanos qué estaba sucediendo.

Y viene la obra milagrosa, no la sanidad misma, sino que muchos quienes seguían a Jesús y le veían con sus ojos, que escuchaban con sus oídos, que caminaban a la par de Jesús, muchos de ellos no creían a Jesús como el Cristo Salvador que todos los judíos esperaban. Mas un ciego quien escuchó de las cosas que hacía Jesús en otros lugares, y que finalmente pasaba cerca de su lugar de trabajo, gritó en voz alta para que Jesús le escuchase: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!

Cuando todos le reprocharon por el griterío que hacía, volvió a gritar más fuerte aún: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!

¿Qué creen ustedes? ¿Sabía Jesús que el ciego estaba en ese lugar? Seguro que sí. Mas también es seguro que no pasó junto a él con este propósito y que sirva de reproche en el futuro para los hombres, porque en el siguiente pasaje del libro de San Lucas vino directamente donde estaba Zaqueo en el sicómoro.

Dejó que el ciego gritase para que todos los hombres escucharan, pero también dándoles a entender a todos los que estaban presentes: “miren cómo un ciego puede reconocer a Jesús como el Mesías salvador solamente por la voz y las obras que hacía” y todos ustedes de la multitud que me siguen pero no llegan a darse cuenta de ello”.

Refiriéndose a hechos como estos Jesús dijo en otra ocasión: ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza. Por tanto os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotras. Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy. Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para ti. En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó. (San Mateo 11:21-25)

Hay que saber que esta es una de las formas en que Dios tiene de trabajar, muchas veces nos habla directamente para que nosotros le escuchemos, creamos en sus palabras y hagamos sus obras. Mas cuando el hijo de Dios cae en la insensibilidad espiritual, para que los hombres incrédulos tengan su oportunidad de escuchar el evangelio, habla de una manera más difícil, como esta: “no les dice: no me están escuchando… yo soy Jesús pero no me quieren conocer, me muestro a todos los hombres para que vengan a mí pero ustedes rehúsan”. En cambio, Jesús hace una obra, un milagro, un ciego que en medio de toda una multitud incrédula, es el único que VE A JESÚS con sus ojos y le llama diciendo: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Incluso estas palabras del ciego son muy reveladores, muy significativos, que para personas quienes vienen y descienden de un pueblo como el judío, deben comprender. Además de esto, todos esperaban con expectación la venida del Mesías.

Y así dice a todos de la multitud que no creyeron en él, un ciego al borde del camino “sin ver” le creyó, vio a Jesús el Cristo; pero las personas que se seguían no.

Por eso, cada obra de Jesús tiene un significado intrínseco.

Hoy también Dios hace obras parecidas, envía a sus hijos como mensajeros, como evangelizadores de la Palabra; y siguen incrédulos.

¿QUIÉNES SON LOS VERDADEROS CIEGOS?

Con esto Jesús estaba hablando al mismo tiempo a dos grupos de personas, los que le creían y los que no le creían.

Es más, Jesús se detuvo, llamó que le trajesen al ciego. Es decir, que llamó la atención de todos los hombres. Y cuando tuvo la atención de toda la multitud preguntó al ciego: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que reciba la vista. Jesús le dijo: Recíbela, tu fe te ha salvado.

¿Qué pasó con todos los otros ciegos que “viéndole” no le creyeron? Dice la Biblia que muchos viendo el milagro realizado glorificaron a Dios juntamente con el ciego sanado, mas ¿no es eso otro punto en contra de los que participaban de todo ello?

Pues así también podemos comparar entre las personas quienes hoy dicen ser creyentes, pero unos evangelizan y otros no; unos viven según las Palabras de Dios porque las cree y sabe que son de Dios, otros hacen caso omiso, son indiferentes, no son obedientes. Unos viven y defienden la Palabra de Dios por encima de las leyes de los hombres, otros se acomodan a las diferentes situaciones. Unos llevan la cruz y sufren la cruz porque ven al Invisible, otros se acomodan a las situaciones y dicen que Dios es misericordioso. Algunos ven las grandes señales de Dios y temen, otros claman al gobierno, a las autoridades pertinentes para que les cuide y salve.

Entonces, ¿quién es el ciego? ¿quién es el que ve a Jesús en medio de la Biblia y en la vida diaria?

Por eso, esto consiste en un testimonio hoy también, está sucediendo en medio nuestro. Hoy muchos suponen que creen en Jesús, pero no muchos obedecen sus palabras, ni se comprometen, ni guardan, y menos obedecen a la Palabra de Dios. ¿Pueden estas personas decir que están viendo a Jesús? ¿No son también ciegos? ¿No condenará este ciego a todos los hombres que estaban en ese lugar y no podían ver al mismo Jesús que él veía?

Dios nunca ha cesado en su trabajo, hoy también muchos ciegos escuchan incluso el murmullo de las personas quienes siguen curiosamente a Jesús y son capaces de ver con los ojos de ciego y clamar por su salvación. En cambio, otros muchos escuchando a Dios todos los días, asistiendo a la iglesia todos los días no ven a Jesús, ni quieren vivir como él nos enseña y manda.

Por eso Jesús decía: Y tú, Capernaúm, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy. (San Mateo 11:23)

Y esto también es una medida de nuestra realidad. Si notas que existen personas quienes están viendo a Jesús, están creciendo, están obedeciendo en toda su Palabra, salen y testimonian, si evangelizan, si hacen obras que ninguno más está realizando, debes saber que el reino de Dios se ha acercado a vosotros.

Es que hoy muchos se quedan estáticos luego de conocer a Jesús, después porque están en la iglesia simplemente se contentan con eso. Mas hay que saber que “ver” a Jesús también implica “crecer”, implica “hacer toda la obra que él nos ha mostrado” y además es “testimoniar la luz admirable” como dice en 1 Pedro 2:9-10 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.

Hoy Jesús dice que el verdadero ciego no es el ciego que no puede ver este mundo, sino el ciego es aquel quien no puede ver a Jesús en “medio” de este mundo.

CIEGO DE LOS TIEMPOS DE DIOS

La otra ceguera que nos muestra la Biblia es justamente la de los discípulos, quienes a las palabras de Jesús quien les decía que debía subir a Jerusalén y que allí iba a ser apresado, que iba a ser escarnecido, afrentado y que finalmente moriría en la cruz; mas que resucitaría al tercer día. Dice hoy la Biblia en el versículo 34: pero ellos nada comprendieron de estas cosas, y esta palabra les era encubierta, y no entendían lo que se les decía.

Por eso dice en Proverbios 25:2 Gloria de Dios es encubrir un asunto; pero honra del rey es escudriñarlo.

Podemos ver lo que hizo Daniel y sus amigos: Luego se fue Daniel a su casa e hizo saber lo que había a Ananías, Misael y Azarías, sus compañeros, para que pidiesen misericordias del Dios del cielo sobre este misterio, a fin de que Daniel y sus compañeros no pereciesen con los otros sabios de Babilonia. Entonces el secreto fue revelado a Daniel en visión de noche, por lo cual bendijo Daniel al Dios del cielo. Y Daniel habló y dijo: Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría. El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos. El revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz. A ti, oh Dios de mis padres, te doy gracias y te alabo, porque me has dado sabiduría y fuerza, y ahora me has revelado lo que te pedimos; pues nos has dado a conocer el asunto del rey. (Daniel 2:17-23).

Y vemos cómo los discípulos por no conocer la intención de Jesús, se asustaron cuando Jesús fue apresado, actuaron apresuradamente, huyeron, le negaron, se entristecieron, cayeron en incredulidad y luego de muchos días fueron restaurados.

Es cierto que no sabremos todas las obras que hace Dios en este tiempo, mas también en muchas porciones de la Biblia vemos cómo Jehová Dios habla a sus siervos y les revela, les enseña sus palabras y obras, algunos entienden sueños, otros hablan con Dios cara a cara. Y porque hace sus obras a través de los hombres, nos será revelado si no fuéremos ciegos.

Uno de los grandes factores de por qué somos ciegos a los tiempos de hoy y a las obras de Dios, es que:

  •         No conocemos la Palabra.
  •         No hacemos ni guardamos la Palabra.
  •         No somos lo suficientemente discipulados para recibir, ni para afrontar la Palabra.
  •         No buscamos intimarnos con Dios suficientemente para que él nos revele sus Palabras. Ni hemos ganado suficiente confianza.
  •         Somos demasiado entusiastas en nuestros pensamientos para con Dios, sin saber cuál es su voluntad para este tiempo. Porque se arman muchas actividades, programas que al final de cuentas no se sabe si el Señor lo querrá, si lo aceptará, si será útil o no.

Dice en Amós 3:3-8 ¿Andarán dos juntos, sino estuvieren de acuerdo? ¿Rugirá el león en la selva sin haber presa? ¿Dará el leoncillo su rugido desde su guarida, si no apresare? ¿Caerá el ave en lazo sobre la tierra, sin haber cazador? ¿Se levantará el lazo de la tierra, si no ha atrapado algo? ¿Se tocará la trompeta en la ciudad, y no se alborotará el pueblo? ¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho? Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas. Si el león ruge, ¿quién no temerá? Si habla Jehová el Señor, ¿quién no profetizará?

Muchas veces hay que orar, hay que insistir; nadie puede dejar de pensar, o de proyectar; mas siempre hay que orar y cuando se ora, siempre hay que escuchar bien, hay que estar atento a cómo evolucionan las cosas. El problema radica en que las personas cuando tienen un programa en mente, lo elaboran, ni preguntan si es bueno o no para Dios, qué relación tiene ese proyecto con su obra y su tiempo; simplemente insisten en que el Señor les ayude porque están seguro que agradará a Dios; mas nadie preguntó cuál es la opinión de Dios. ¿De qué sirve que tú organices todo un evento, preparares un lugar de honor para Dios, le pides que venga porque tú lo preparaste con todo tu cariño y esfuerzo, mas a él no le agrada y no asiste. ¿servirá de algo tu esfuerzo? ¿Serás recompensado?

Como dijo Jesús a un fariseo quien le invitó a comer: Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más? Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado. Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies. Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama. Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados. (San Lucas 7:41-48)

¿No se acuerdan cómo David tuvo deseos de construir la casa de Jehová porque él vivía en casa de cedro y el tabernáculo de Dios era tiendas? Llamó al profeta Natán y éste le dijo al rey: anda, haz todo lo que está en tu corazón, porque Jehová está contigo. Mas aquella noche vino palabra a Natán y le dijo que no.

¿Qué puede ser más importante que la construcción de la casa de Dios? Mas Jehová lo rechazó, porque David tenía algunas imposibilidades, porque había derramado mucha sangre con la guerra de Dios. Mas le dijo que su hijo Salomón le construiría. David sabiendo la determinación de Jehová, preparó todos los materiales, pero no cavó ningún cimiento. ¡Ganas no le faltaban!

Por eso, hay que ver lo que Dios desea que veamos hoy. Hay que estar donde Dios desea que estemos hoy. Hay que hacer la obra que él desea que estemos dedicados. “No porque aquella iglesia hace, yo también tengo que hacerlo y mejor”. O porque vio un programa para los jóvenes en otro país y le gustó lo escuchado en un seminario, por eso lo adopta.

Y así nos enseña Jesús en el Padre Nuestro: HÁGASE TU VOLUNTAD, COMO EN EL CIELO, ASÍ TAMBIÉN EN LA TIERRA. (San Mateo 6:10)

CLAMA Y ABRE TUS OJOS DE CIEGO

No como esa multitud que veía a Jesús, escuchaba a Jesús, seguía a Jesús, mas pocos comprendían y creían que Jesús era el Mesías Salvador. Sino hay que ver a Jesús como este ciego que clamó: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!

Si hoy, en este mundo tampoco puedes ver a Jesús, si no sabes cuál es su voluntad, si no haces nada porque no escuchaste nada, ni sientes el peso y responsabilidad cuando Jesús dice: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” y sales a evangelizar y testimoniar con toda tu vida a Cristo Jesús, ¡ERES CIEGO! ¡Y en los fines de los siglos, éste ciego te acusará!

Y hay que clamar y buscar a Jesús, hay que insistir como este ciego hasta que Dios te escuche y te mande llamar. Hay que clamar hasta que Dios se te revele, clama hasta que tengas conocimiento, que se te abran las puertas del entendimiento.

¡Abre tus ojos de ciego!

Constantemente debes buscarle para no verte envuelto en las tinieblas de la ignorancia, de la indiferencia, de la insensibilidad.

¡Tienes que ser el confidente de Jehová Dios hoy! Aquel a quien Dios quiera revelar sus propósitos, sus obras que vendrán.

Tienes que ser el hijo en quien Dios deposita su confianza, porque no solamente eres un discípulo, sino un fiel mayordomo de la casa de Dios y en el mundo. En quien Dios tiene complacencia.

CONCLUSIÓN:

Una de las causas principales de por qué los creyentes de hoy son ciegos es porque “recurren a la carne”. Preguntan a los hombres que son tan ciegos o talvez más ciegos que él y le piden opiniones, sabiduría, entendimiento, interpretación, doctrina; mas cuando recurren a otro ciego con algún título de jerarquía en la iglesia, ambos serán y seguirán ciegos.

El otro punto común de la ceguera es el “orgullo y la soberbia”, porque dice: ¿cómo un creyente más nuevo, un pastor más novel que yo, puede saber más que yo?

Todo hay que retenerlo, examinarlo, recoger lo bueno y desechar lo malo. Como dijo Jesús: Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces; y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera. Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. Jesús les dijo: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos respondieron: Sí, Señor. Él les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas. (San Mateo 13:47-52)

El creyente tiene al mejor de los maestros en sí mismo, el Espíritu Santo; tiene que aprender a escucharle, a aprender de su voz, de su guía. Hay que saber escudriñas la Biblia sobre todas las cosas que escucha, aprende y hay que juzgarlas. No simplemente escuchar la voz del pastor, la voz de la radio, la voz de la televisión, la voz de un mensaje de texto del teléfono celular y considerar que sea Dios.

Aprende a abrir los ojos, aprende a dejar de ser ciego, aprende a ser “un crédulo de los hombres” para ser “un creyente de Jesucristo Dios”.

Que Dios te bendiga.

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