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LLevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.  

 
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Sermón en el día miércoles 18 de noviembre de 2009.

Título: ABUNDANTE ALIMENTO PARA TODOS

Biblia: San Lucas 9:1-27

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

Teniente Primero Leónidas Escobar 3913, Asunción, Paraguay

www.evangelio123.org

1.   Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades.

2.   Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos.

3.   Y les dijo: No toméis nada para el camino, ni bordón, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni llevéis dos túnicas.

4.   Y en cualquier casa donde entréis, quedad allí, y de allí salid.

5.   Y dondequiera que no os recibieren, salid de aquella ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos.

6.   Y saliendo, pasaban por todas las aldeas, anunciando el evangelio y sanando por todas partes.

7.   Herodes el tetrarca oyó de todas las cosas que hacía Jesús; y estaba perplejo, porque decían algunos: Juan ha resucitado de los muertos;

8.   Otros: Elías ha aparecido; y otros: Algún profeta de los antiguos ha resucitado.

9.   Y dijo Herodes: A Juan yo le hice decapitar; ¿quién, pues, es éste, de quien oigo tales cosas? Y procuraba verle.

10.               Vueltos los apóstoles, le contaron todo lo que habían hecho. Y tomándolos, se retiró aparte, a un lugar desierto de la ciudad llamada Betsaida.

11.               Y cuando la gente lo supo, le siguió; y él les recibió, y les hablaba del reino de Dios, y sanaba a los que necesitaban ser curados.

12.               Pero el día comenzaba a declinar; y acercándose los doce, le dijeron: Despide a la gente, para que vayan a las aldeas y campos de alrededor, y se alojen y encuentre alimentos; porque aquí estamos en lugar desierto.

13.               Él les dijo: Dadles vosotros de comer. Y dijeron ellos: No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta multitud.

14.               Y eran como cinco mil hombres. Entonces dijo a sus discípulos: hacedlos sentar en grupos, de cincuenta en cincuenta.

15.               Así hicieron, haciéndolos sentar a todos.

16.               Y tomando los cinco panes y los dos pescados, levantando los ojos al cielo, los bendijo, y los partió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante de la gente.

17.               Y comiendo todos, y se saciaron; y recogieron lo que les sobró, doce cestas de pedazos.

18.               Aconteció que mientras Jesús oraba aparte, estaban con él los discípulos; y les preguntó, diciendo: ¿Quién dice la gente que soy yo?

19.               Ellos respondieron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, que algún profeta de los antiguos ha resucitado.

20.               Él les dijo: ¿Y vosotros, quién decís que soy? Entonces respondiendo Pedro, dijo: El Cristo de Dios.

21.               Pero él les mandó que a nadie dijesen esto, encargándoselo rigurosamente.

22.               Y diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre padezca muchas cosas, y sea desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer día.

23.               Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.

24.               Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará.

25.               Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo?

26.               Porque le que se avergonzare de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre, y de los santos ángeles.

27.               Pero os digo en verdad, que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios.

INTRODUCCIÓN:

Existen varios ingredientes para el éxito de las grandes cadenas de alimentos que existe en el mundo como MacDonald¢s, como Pizza Hut y es su uniformidad en el sabor. Es decir, que sin importar en qué local uno vaya, de qué país sea, el sabor de sus alimentos es uniforme.

Y por lo general, para personas que están viajando por diferentes países, la hora de la comida siempre es un gran dilema, pues debe buscarse un lugar donde pueda alimentarse sin embarcarse en una aventura. Es cierto que puede probar comidas locales, las comidas tradicionales de un país; mas también debe comer “seguro” y no malgastará su dinero.

Pues justamente el secreto de estas cadenas es su uniformidad, comerá y sabrá que los sabores son iguales.

¿Cómo hacer que los sabores sean iguales o tan similares que sean imperceptibles aun en los labios más sensibles y exigentes?

No es mi deseo realizar una propaganda a estos restaurantes, sino deseo hacer una comparación. Si los dueños y administradores de estos restaurantes pudieron uniformizar el sabor de tal forma que las personas puedan confiarse y simplemente elegir la marca de restaurante y comer… ahora me pregunto: ¿por qué no podemos simplemente cerrar los ojos y alimentarnos de la Palabra de Dios porque los sabores en todos los lugares que enseñan y predican serán también iguales?

Y muchos se hicieron esta pregunta, ¿por qué las enseñanzas y las prédicas de la Palabra de Dios, de un único evangelio de Jesucristo es tan diferente entre un pastor a otro? ¿Y de una iglesia a otra?

Consideremos solamente aquellas personas quienes son elegidos de Dios para recibir su gracia, pues de los demás, no podemos hablar ni opinar porque no está presente en ellos el Espíritu Santo que les ilumine en la Verdad.

Aun cuando estemos hablando de las personas quienes creen en Jesús, las señales que muestran, las palabras que creen, las obras que hacen, las respuestas que muestran en su vida difieren mucho. ¡No es como comerse una simple hamburguesa con queso!

Porque hoy ven cómo Jesús mismo dice que habrán personas quienes no querrán escuchar el evangelio de Salvación, y Jesús les ordenó a los discípulos: Y dondequiera que no os recibieren, salid de aquella ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos.

LA GENTE LE SIGUIÓ

Mucha gente buscó a Jesús, y cuando supieron dónde estaba, le buscaron. Jesús les recibió y comenzó a enseñarles. Dice en el texto de hoy que una gran multitud se reunió para escucharle. Se alimentaron del Pan del cielo.

Y todos estuvieron atentos escuchando hasta bien entrada la tarde, y los discípulos se preocuparon porque las personas tenían hambre, se hacía noche y las personas no podían quedarse en ese lugar.

Luego vemos cómo Jesús realiza un milagro, pues con cinco panes y dos pescados alimenta a cinco mil hombres y aun sobran doce cestas de pedazos. Una abundancia increíble de alimentos. El deseo de escuchar la Palabra de Dios existía y aun hoy existe, que estuvieron absortos es real y hoy también desean estarlo. Que vieron y comprobaron el milagro de Dios también. ¡Mas no es fácil repetir esa experiencia!

¡Claro que existe abundante Palabra de Dios para enseñar suficientemente y a placer de las personas que buscan a Jesús!

No es que falte la Palabra de Dios, pues vemos cómo los israelitas se alimentaron del maná, el Pan del cielo que caía sobre los israelitas todos los días durante más de cuarenta años. Mas no todos los que se alimentaron creyeron en Jehová, y los más de ellos murieron en el desierto.

Como dice la Biblia: Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron. Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: Por tanto, juré en mi ira, no entrarán en mi reposo; aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo. Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día. Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo. Por lo tanto, puesto  que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia, otra vez determina un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones. (Hebreos 4:1-7)

No entremos en la discusión de si se puede repetir este milagro de la multiplicación de los panes y de los peces. Sino hablemos de cómo existe suficiente “Pan del Cielo” para todos los hombres pero los hombres siguen hambrientos. Y Jesús mismo dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo. Le dijeron: Señor, danos siempre este pan. Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis. Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. (San Juan 6:32-37)

Ciertamente que este hecho habla y muestra para que todos los cinco mil hombres sean ellos mismos testigos que Jesús es el pan que vino de los cielos. Que Jesús es el pan de vida.

Y hoy mismo se puede comprobar que todo aquel que viene y come de este pan, no tendrá hambre, ni tendrá sed JAMÁS.

También Jesús nuevamente dijo: De cierto, de cierto os digo: el que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Éste es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. (San Juan 6:47-51)

Y esto prometió Jehová por medio del profeta Jeremías: Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. (Jeremías 31:34)

Todos los creyentes, de una u otra forma conocieron a Jesús, comieron el pan de vida alguna vez, experimentaron su gracia en algún momento, recibieron alguna vez una respuesta de Dios y fue de mucho gozo, vieron y comprobaron un milagro y se sintieron muy especiales, comprobaron sanaciones, escucharon la Palabra de Vida y se alegraron, se sintieron llenos del Espíritu Santo.

Sí, hay “Abundante alimento de Dios para todos”, a tal punto como lo dice hoy que sobraron doce cestos llenos.

La palabra de Dios tampoco falta hoy, existe abundancia de alimento para todos, cada persona puede comprarse una Biblia, existen organizaciones que regalan Biblias como los Gedeones, hay hombres de Cristo que anuncian, iglesias en cada barrio, predicaciones que se anuncian, cultos todos los domingos.

Existe abundancia de predicación, de enseñanzas para todos, diferenciados para todas las edades, el esfuerzo que han los pastores para predicar abunda.

Mas las personas se quejan porque no obtienen alimento espiritual que comer. Muchos andan hambrientos, otros están buscando alimentos porque escasea; escuchan y escuchan mas no les satisface la Palabra que escuchan. ¿Por qué?

Los pastores de hoy también tienen hambre de la Palabra de Dios, y si ellos tienen hambre, ¿qué darán de comer a las ovejas? Si aquéllos están hambrientos, las ovejas más.

Por eso, deambulan buscando alimentos, buscan alimentos, compran aquí y allá. Vagan por las iglesias, buscan escuchar y recibir el alimento por las radios cristianas y televisión, se rebuscan por el Internet.

Nadie quiere decir ni reconocer que les “falta” la Palabra de Dios, nadie quiere “aceptar” que la Palabra de Dios escasea.

En realidad, la Palabra de Dios no escasea. ¡La Biblia está en tus manos!, son las mismas palabras que escucharon los hombres desde la antigüedad, y ellos con esas palabras vivieron, se alimentaron, movieron montañas, vivieron gozosos, fueron por el mundo predicando el evangelio de Jesucristo.

¿Qué ha pasado? ¿Por qué hoy escasea la Palabra de Dios? Aclaro de nuevo: LA PALABRA DE DIOS NO ES ESCASO, SINO ES ABUNDANTE, Y MÁS SOBRA.

¿POR QUÉ VIVEN HAMBRIENTOS?

¡Esto es algo que hay que prestar atención! ¡Hay que ser honestos! Incluso muchos aparentemente se están alimentando, mas ¡no se ven los frutos!, entonces significa lo mismo: hay sequía de la Palabra de Dios.

En realidad, el problema no está en el lado de Dios, no es que “escasea la Palabra de Dios”, sino que los hombres no están preparados para comer, comen pero no pueden entenderlo, ni les satisface. ¿Cuál es la causa?

La respuesta está en el texto de hoy, pero primero les quiero enseñarles lo que dice el apóstol Pablo respecto a esto: Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio. (2 Timoteo 4:1-5)

Miren lo que el apóstol Pablo ordena al pastor Timoteo, que se predique la Palabra, que se inste a los hombres a tiempo y aun fuera de tiempo en toda la Palabra de Dios. Y eso significa que debe redargüir, reprender, exhortar con paciencia y con toda doctrina.

Mas también advierte el apóstol, que vendrán los tiempos cuando los hombres “NO QUIEREN SUFRIR LA SANA DOCTRINA”. Y que en cambio aparecerán los maestros que enseñarán conforme al deseo de las concupiscencias humanas y se apartarán de la verdad al oído, y se volverán a las fábulas.

Pero, le encarga al pastor Timoteo: sé sobrio, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio. Es decir, aun cuando existan personas quienes no quieren sufrir la sana doctrina. Porque muchísimas personas desean que se predique aquello que les parece mejor, lo que les conveniente, lo que ellos creen es el evangelio, lo que la gente le gusta oír o hacer en ese momento; mas el buen y fiel ministro debe ser sobrio respecto a ello, debe soportar los embates de esta clase de personas y sus deseos; seguir firme en el ministerio, confiado solamente en el Señor.

Ahora, ¿por qué la Palabra de Dios se sigue escaseando?

“PORQUE NO SUFREN LA SANA DOCTRINA”, por eso siguen hambrientos.

¿Y QUÉ ES SUFRIR LA SANA DOCTRINA?

Hoy la Palabra de Dios dice: Es necesario que el Hijo del Hombre padezca muchas cosas, y sea desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer día. Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígueme. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará. Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo? Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre, y de los santos ángeles. (v. 22-24)

La Palabra de Dios es abundante, y además es “abundante alimento para todos Y SOBRAN”, pero hoy escasea porque nadie quiere sufrir la sana doctrina, nadie quiere vivir la doctrina llevando la cruz, padeciendo por Cristo, renunciando al mundo, las riquezas, el placer y los hombres por Jesús. Nadie quiere cumplir puntualmente los mandamientos de Dios, todos acomodan la ley de Dios a su gusto y criterio. Por eso, se ganan el mundo, pero al mismo tiempo se pierden ante Dios.

Así es: como Jesús padeció por muchas cosas y fue desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes, por los escribas y fue muerto; asimismo dice Jesús: si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígueme. Y si ustedes quieren salvar su vida porque no quieren vivir según la sana doctrina, si no quieren llevar la cruz por la sana doctrina, si no quieren ir en contra de ancianos, sacerdotes y escribas para sufrir la sana doctrina; entonces perderán su Vida. Porque quieren salvar su vida delante de los hombres y delante de los hombres de iglesia, morirán y ¡muchos están muertos!

Razón por la cual están hambrientos, insatisfechos, y no saben en dónde perdieron el primer amor.

Porque hoy todos buscan alternativas para no vivir en la sana doctrina, por eso existen tantas personas quienes enseñan que no hay que cumplir los mandamientos, que se puede suplir con el amor, que se puede llegar a la comunión de Dios con otras palabras y actos. Que el camino del antiguo testamento no es el único para estar en comunión íntima con Jehová, sino existen libre albedrío en Jesús, y utilizan hoy métodos como alabanzas, conciertos, danzas, teatros, cines, payasos, chistes, músicas de todos los colores, ayunos, vigilias o una combinación nueva que a cada esquina aparece. Todos son maestros que enseñan aprovechando las concupiscencias de los creyentes no discipulados y así engruesan sus vientres.

Hoy no quieren escuchar las doctrinas de la Biblia, lo quieren negar, quieren cercenar la Biblia para quedar bien con los hombres, adecuando a cada necesidad, porque para alcanzar el fin valen todos los medios. Cuando escuchan una palabra dura, que les acusa en sus pecados, cuando deben cortar una mano, cuando deben sacarse un ojo, siempre lo quieren minimizar, siempre consideran que son parábolas mas nunca es real. En lugar de hacerlo, buscan un remedio que supla. Así niegan a Sodoma y Gomorra, creen que Babilonia nunca se repetirá, que no existen juicios, que por demás está el hacha que está puesta en la raíz, etc.

Y naturalmente habrá hombres amadores de sí mismos, hombres que dirán todo lo que sus concupiscencias desean; sin sufrir la Sana Doctrina, dirán que Dios está con ellos también. Y engañarán a muchos con la cantidad de personas quienes siguen, quienes se congregan, con toda la apariencia externa que engaña.

Por eso dice el Señor Jesús hoy: Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo? (v. 25)

Porque hoy hombres y mujeres, ancianos, pastores y entendidos todos buscan una manera de no llevar la cruz de Jesucristo, ni quieren ser desechados por los hombres, por las asociaciones, por las denominaciones, no quieren padecer, ni quieren morir por causa de la Palabra para resucitar así al tercer día.

Por eso Jesús es bien claro, tanto para los pastores como para cada oveja: Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígueme.

Y porque hoy no quieren tomar la cruz, ni quieren morir cada día, en cada momento; porque no quieren entrar en conflicto ni ser desechado de los hombres y de los hombres de iglesia, ni siquiera pueden salvarse a sí mismos. Porque están enceguecidos, están hambrientos, y tienen tanto miedo que no quieren sufrir la sana doctrina. Prefieren la alabanza de los hombres, y no de Dios.

Porque desearon que les hable y gratifique sus concupiscencias, y para ello hay hombres suficientes, todo eso hace que se aparten de la verdad, y se vuelven a las fábulas, a los engaños, a los cuentos de los hombres que embaucan a todos los enceguecidos. Como Jesús dijo: Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo. (San Mateo 15:14)

Por eso mueren, pierden su vida, porque no pueden recibir la Palabra de Dios. ¡Ellos están muertos mas quieren culpar que hay escasez de la Palabra de Dios en estos tiempos! Mas la Biblia dice: Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia; porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, y sus frutos más que el oro fino. Largura de días está en su mano derecha; en su izquierda, riquezas y honra. Sus caminos son caminos deleitosos, y todas sus veredas paz. Ella es árbol de vida a los que de ella echan mano, y bienaventurados son los que la retienen. (Proverbios 3:13-18)

HAY QUE RECIBIR SUFRIENDO LA SANA DOCTRINA

Tanto “el que predica” como “aquellos que escuchan” la Palabra de Dios, tienen que recibir el Pan del cielo sufriendo la sana doctrina.

Por eso Jesús dijo: De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis. Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos; para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane. Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. (San Mateo 13:14-16)

El padecimiento por la cruz de Cristo en todos los ámbitos de la Palabra de Dios es la llave que abre el entendimiento. De ser simples palabras de la Biblia a ser la Voz del Espíritu Santo que llega a tu corazón y lo revuelve dando vida.

Ahora, ciertamente que “todos los hombres de la iglesia” A SU PROPIO CRITERIO están llevando la cruz de Cristo, nadie dirá que no sufre por Jesucristo en este mundo. Por eso el apóstol Pablo habla a Timoteo diciendo: SANA DOCTRINA. Significa que cuando tú REALMENTE ESTÁS SUFRIENDO POR LA SANA DOCTRINA, ES DECIR, POR LA VERDADERA DOCTRINA BÍBLICA, entonces el Alimento Espiritual es ABUNDANTE, como EL ÁRBOL DE VIDA.

Seguro que todos dicen que la doctrina de su iglesia es verdadera, muchos podrán criticar que la doctrina de la Iglesia Esperanza es diferente y en muchos casos “extrema o legalista”. Mas aquella iglesia y creyente que cree y está en la Verdadera Sana Doctrina recibirá el Abundante Alimento del Cielo. Crecerá. Florecerá. Tendrá frutos.

Y la Biblia dice hoy: Pero os digo en verdad, que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios.

Saben que durante 8 años de ministerio, nunca se ha repetido un sermón, nunca hemos repetido dos veces un mismo estudio bíblico, siempre nuestra iglesia ha tenido una dirección y una meta al cual llegar, y seguiremos viendo más frutos cada día…

CONCLUSIÓN

LA Biblia DICE: Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos. (Filipenses 3:8-11)

Ciertamente cada creyente padecerá a su criterio y forma según la doctrina que habrá aprendido, mas existe solamente un camino, una Sana Doctrina por la cual hay que sufrir llevando la cruz de Cristo cada día y serás alimentado por LA ABUNDANTE RIQUEZA CELESTIAL.

También el grado de cuánto uno debe padecer por Cristo, lo dictará la Sana Doctrina y por medio de la experiencia en los padecimientos por Cristo que sufre cada día.

¡Hay abundante alimento celestial para todos!

Ahora, ¿sabes por qué Jehová Dios ha puesto el alimento celestial bajo la llave de la cruz de Cristo según la Sana Doctrina? Porque solamente las personas quienes tienen verdadera fe, creerán y seguirán a Jesús. Le seguirán porque pueden “ver” al Dios invisible. Y en segundo lugar: para ser “coherederos” como dice: El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. (Romanos 8:16-17)

¡Que Dios te bendiga con la Abundancia del Pan del Cielo porque sufres la Sana Doctrina!

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito.


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