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Sermón en el día miércoles 4 de noviembre de 2009.

Título: LAS SEÑALES QUE LA SEGUÍAN

Biblia: San Marcos 16:9-20

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

Teniente Primero Leónidas Escobar 3913, Asunción, Paraguay

www.evangelio123.org

9.   Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de quien había echado siete demonios.

10.               Yendo ella, lo hizo saber a los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando.

11.               Ellos, cuando oyeron que vivía, y que había sido visto por ella, no lo creyeron.

12.               Pero después apareció en otra forma a dos de ellos que iban de camino, yendo al campo.

13.               Ellos fueron y lo hicieron saber a los otros, y ni aun a ellos creyeron.

14.               Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado.

15.               Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

16.               El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.

17.               Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;

18.               Tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

19.               Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios.

20.               Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.

INTRODUCCIÓN:

Una de las cosas que siempre me han interesado saber es por qué no se repiten ciertos hechos de la Biblia. Y uno de ellos es este pasaje de San Marcos 16:17-20.

Porque dice que estas señales seguirán a los que creen.

Mas justamente estos son los aspectos que menos se pueden notar en los nuevos creyentes y de los creyentes más antiguos en general. ¿Por qué?

Me acuerdo de una conversación que tuve varios años atrás con un pastor, quien me explicó diciendo que esas cosas suceden en lugares donde se predica el evangelio por primera vez, en las misiones; mas no en lugares donde la Palabra tiene mucho tiempo de arraigo, donde hay muchas iglesias. Mas allí también existirán creyentes, ¿no es cierto? Allí también habrá nuevos creyentes, ¿no es cierto? ¿Y quién no querría ver estas señales que le acompañan porque creyeron en Jesucristo? ¡Qué beneficio! ¡Qué gozo y fuerza tendrían los creyentes! También: ¡Qué consolación en su nueva vida!

Y como sabemos que las señales y los prodigios tiene mucho que ver con la fe de la persona, y viendo que la conversación no avanzaría, dejé de tratar el asunto.

Mas siempre que vuelvo a leer este pasaje de San Marcos me quedaba la duda, y esta mañana mientras la leía, tuve un entendimiento: “estas señales seguirán a los que creen”

Que estas señales que acompañan son una forma de mostrar y dar seguridad al creyente que cree:

·        “que su fe es verdadera”

·        “es una confirmación que la fe que está teniendo es fiel, correcta, que ha crecido rectamente según las Escrituras”.

¿Por qué esto es necesario? Porque hoy vemos tantas peculiaridades, variantes y métodos que son utilizados por las iglesias y los creyentes, que finalmente es difícil discernir qué o quién está haciendo las cosas bien, quién está en lo correcto. Terminando en discusiones de palabras que no conducen ni edifican a nadie.

Y yo personalmente, con los años que conozco y he vivido en este camino de Jesucristo, siempre el Señor me ha mostrado tanto en la Biblia como en la vida personal de los hombres, que no existen una variantes, ni rangos de caminos, de vidas, de variados métodos. Que no se puede utilizar cualquier otro método que al creyente se le apetezca y que llegue al mismo lugar.

Y justamente esto es lo que aprendí hoy.

EL QUE CREYERE Y FUERE BAUTIZADO

Estas palabras del versículo 16 El que “creyere” y fuere “bautizado”, será “salvo”; mas el que no creyere, será condenado, son tan sencillas como lo que dice el texto y sus palabras.

Mas las formas de creer: el creer, o sentir que uno cree, o las variadas formas que las personas creen; es muy confuso. Porque hasta personas quienes creen desde las imágenes hechas por manos humanas dicen que creen en Jesús. Las personas quienes creen y tienen muchas doctrinas contrarias en varias partes de la Biblia, o que niegan doctrinas fundamentales, también dicen que son creyentes. Al final, ¿quién está en lo cierto? ¿Cómo certifica Dios al verdadero?

Y en la realidad, como lo dije en el sermón del miércoles pasado: “Al que cree, todo le es posible”. Necesitamos de una respuesta más categórica y diferenciadora por parte de Dios; y son justamente las señales que la siguen para aquellos que realmente “creen” y son “bautizados”. Pues no es simplemente el dicho de una persona quien dice: “yo tengo fe en Jesús”.

No valen simplemente las palabras, sino que si una persona verdaderamente “cree”, verdaderamente se “bautiza” en esa palabra que cree; y cuando así lo hace “se salva” porque le sigue las señales que se manifiestan.

Por eso mismo el apóstol Pablo dijo: así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios. (1 Corintios 2:1-5)

Hoy extrañamente, hemos perdido la noción de estas cosas, y estamos simplemente discutiendo con palabras, de sabidurías. Cuando Dios ha dicho que la demostración de poder del Espíritu Santo en el creyente por la Palabra que cree y se bautiza en ella, es la medida con que se muestra que es un creyente y tiene fe.

Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe. Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería. (San Lucas 17:5-6)

Por un lado, debe existir la verdadera fe que es dado al hombre, hijo de la promesa; y por otro lado, la persona quien tiene esta fe puede, hace, y perfecciona en el poder del Espíritu Santo hasta llegar a mover el sicómoro. Por tanto, toda persona quien creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.

Estas palabras aparentemente tan sencillas, también significan otra cosa: Aquellas personas quienes realmente tienen la fe, creerán en toda la Palabra de Dios y también crecerá en toda la fe para ver la abundancia de la gracia recibida; y finalmente comprobará que puede mover montañas, echar demonios, hablar nuevas lenguas, tomar serpientes en sus manos, beber cosas mortíferas sin recibir el daño, imponer sus manos sobre los enfermos y son sanados.

Y cuando estas cosas suceda porque tiene “fe” (creyere) para obedecer en la Palabra y ponerlo en obra es su “bautismo”, y cuando estos milagros, señales y prodigios acontezcan, será su confirmación y podrá descansar y reposar porque le acompaña una señal de que verdaderamente es una persona que ha nacido del Espíritu.

Porque muchos hoy saben, ven, oyen, mas no todos son capaces, ni se atreven, ni lo buscan: “cree y bautizarse”. Y siempre que estén en estos pasos pero nunca han dado el paso decisivo de fe y de obra, se está condenando a sí mismo:

·        Por la duda que genera porque no ve señales en sí mismo.

·        Por su incapacidad de mostrar señales de su fe.

·        La inseguridad de si realmente ha recibido y el Espíritu Santo mora en él.

AYUDANDOLES EL SEÑOR Y CONFIRMANDO LA PALABRA

¿Cómo puedes saber tú mismo que perteneces a Dios? ¿Cómo puedes aseverar que tu fe en Jesucristo es verdadero?

¿Saben? No bastan las palabras, sino que hoy la Biblia nos dice que los discípulos creyeron en las palabras del Señor Jesús quien les ordenaba diciendo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

Y cuando ellos “creyeron” en estas palabras, se “fueron” a predicar por todas partes, y cuando lo hicieron “entonces” el Señor les “ayudó” y “confirmó” las palabras que ellos predicaban. ¿Y de qué forma ayudaba y confirmaba la palabra que los discípulos predicaban? Sí, “por medio de las señales que seguían a la Palabra”.

Amén.

Por eso les vengo diciendo: que durante 8 años venimos predicando y evangelizando por los diferentes hospitales, hemos orado por muchísimos enfermos, hemos sido expuestos a muchas enfermedades, hemos corrido peligro de nuestras vidas, hemos sido expuestos bajo un sol calcinante, hemos ingresado en lugares peligrosos, y cada uno de ustedes lo sabe mejor.

·        Hemos echado demonios.

·        Hablamos nuevas lenguas.

·        Hemos tomado serpientes en nuestras manos.

·        Hemos bebido cosas mortíferas.

·        Hemos puesto sobre los enfermos nuestras manos.

Y los testimonios lo tenemos en forma personal y lo seguimos acumulando. Lo seguimos experimentando y estamos creciendo más y más. Cada uno sabe la capacidad que tiene hoy, y está más confiado de su salvación que nunca antes.

Hoy porque simplemente muchos se sientan y hablan, no llegan a ningún acuerdo ni diferenciación entre los diferentes tipos de creyentes. Todos pueden decir que creen, mas solamente aquella persona quien se “bautiza” en esa palabra, será “salvo”; porque ya tiene la respuesta como testimonio vivo en su vida.

Ciertamente que a cada etapa se debe crecer con fe.

Por ejemplo: si Jesús dijo que con una pequeña fe del tamaño de una semilla de mostaza se podía mover una montaña, pues eso es lo que debes creer, buscar mover la montaña que tienes delante.

Si Jesús dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis. Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida. (San Juan 5:19-21).

Hoy si tú tienes una incapacidad para creer que puedes hacer algo, eso significa que estás muerto; y hasta que no puedas “bautizarte o tomar la copa amarga” nunca tendrás la verdadera seguridad. Talvez puedas ver estas señales en otras personas, mas tú te quedarás vacío.

Y el Señor Jesús te tiene que dar la fe para creer que tú sí puedes hacer esa obra, primero es conocer que existe tal hecho en la Biblia, luego es comenzar a orar, luego buscar el medio y la oportunidad para poner en obra (bautizarse). Puede que no lo consigas en la primera, pero te perfeccionarás hasta conseguirlo. Entonces las puertas de la “salvación” adquirida se abrirá ampliamente porque sabes que la Palabra sí tiene vida en ti.

Comprobarás por ti mismo y en ti que todas estas cosas se pueden hacer. Entonces tus palabras tienen autoridad, tienen peso y certeza: De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. Si me amáis, guardad mis mandamientos. (San Juan 14:12-15)

El que cree en estas palabras y las busca; las busca porque tiene fe y finalmente las alcanza, las recibe y se bautiza en ella porque la puede utilizar para la gloria de Dios, entonces será salvo. Porque tiene el testimonio en sí mismo, porque tiene, porque puede, porque tiene obras.

Ya no necesita recostarse en nadie, porque él mismo lo puede. Esto mismo sucederá contigo: Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. (San Mateo 7:28-29)

Y ELLOS, SALIENDO, PREDICARON

Por una parte, el poder creer en todas las palabras de Jesús y de toda la Escritura para poder hacerlo, hace que te salve: tanto de tu incertidumbre como ante los hombres del mundo; porque en ti mismo tienes el poder del Espíritu Santo.

En segundo lugar, como dice aquí: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

Esta es la condición fundamental para que los poderes del Espíritu Santo se manifiesten en el creyente que cree: es creyente porque cree, es creyente porque recibe, es creyente porque se bautiza en el poder del Espíritu Santo, es creyente porque obedece y sale a predicar el evangelio, es creyente porque cuando salió a evangelizar y predicaron en todas partes, les ayudó el Señor, es creyente porque lo que ellos predicaron, lo que ellos creyeron y lo que ellos recibieron tuvo su bautismo de fuego delante de los hombres por medio de las señales que les acompañaron.

Hoy existen discusiones porque los hombres están sentados a la sombra de su iglesia, no mueven ni un dedo y dicen que las Palabras de Dios no funciona porque no ven señales. Tienen que bautizarse con la Palabra, y sin muerte personal porque cree, sin padecimiento porque va al mundo, sin sembrar confiado en aquel que le dijo: “Id por todo el mundo”, siempre, siempre se quedará vacío y ¡AVERGONZADO!

Hay que salir a predicar, salir a anunciar el evangelio para comprobar que el Señor Jesús te ayuda, que te confirma por medio  de la palabra que predicas con las señales. Muchos dudan, piensan que harán un papelón, se preguntan ¿qué diferencia de fe puede haber entre yo que me quedo resguardado en la iglesia y otro que va al mundo y predica el evangelio?

La Biblia dice claramente: Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. (Romanos 8:12-16)

Entonces, estarás seguro de tu salvación, estarás seguro de lo que hay en ti. Porque serás confirmado por el Espíritu Santo que eres HIJO DE DIOS.

No tendrás duda, sabrás lo que hay en ti. No tendrás duda en las conversaciones. Porque el poder de Dios se manifiesta, porque te ayuda. Porque sientes al autoridad que Dios te da en tu interior para hablar todo lo que has vivido.

Luego por este gozo que se genera, querrás vivir más, querrás experimentar en mayor grado y con más plenitud todo el Poder del Espíritu Santo. ENTONCES, ¡NO HAY MODO DE PARARTE!

REPROCHÓ SU INCREDULIDAD

Hoy la Biblia nos dice: Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de quien había echado siete demonios. Yendo ella, lo hizo saber a los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando. Ellos, cuando oyeron que vivía, y que había sido visto por ella, no lo creyeron. Pero después apareció en otra forma a dos de ellos que iban de camino, yendo al campo. Ellos fueron y lo hicieron saber a los otros, y ni aun a ellos creyeron. Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado.

Sí, Jesús les reprochó por la incredulidad, porque no creían en las palabras de las personas que sí vieron a Jesús resucitado.

Hoy también sucede lo mismo, existe una gran incredulidad entre los creyentes porque se sientan, dicen que creen, mas no creen lo suficiente para levantarse de sus sillas y “bautizarse” confiado en el Señor.

Este es el problema de los creyentes, es el problema de la incredulidad de las iglesias.

Y cuando no se cree y se bautiza; y jamás se conduce a las ovejas para que también crea y se bautice.

Hay que salir de esa incredulidad, y la única forma que Dios nos ha dado como camino es eso: El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. (Romanos 8:16-17)

No hay secretos, ni son palabras especiales para personas especiales. Si tú crees en Jesús, Dios te ha dado la potestad de ser hechos hijos de Dios. Pero nunca sentirás que eres hijo, hasta que creas, y te bautices como Jesús lo hizo. Cuando recibas el padecimiento por causa de la Palabra, entonces serás bienaventurado.

CONCLUSIÓN

LAS SEÑALES DEL PODER DE DIOS NO HAN DESAPARECIDO.

Simplemente el creyente no está haciendo las cosas como la Biblia lo dice, lo está guardando suficientemente la Palabra de Dios para “cree” y ser considerado por Dios como “creyere”.

No están viviendo suficientemente la Palabra de Dios que cree, porque no la está llevando al punto de “bautizarse” en la Palabra.

Entonces es imposible que vean “la gran salvación” que Dios les ha dado. No tienen autoridad de Dios, ni tienen un conocimiento que les convenza en mayor profundidad sobre otros y nuevos temas. Se mantendrás ocultos para estos creyentes porque no creen, ni se bautizan en ellos.

Vive cada palabra, intenta bautizarte plenamente como Dios desea yendo y predicando el Evangelio de Cristo por todas partes; SEGURO QUE LAS SEÑALES TE SEGUIRÁN Y TE CONFIRMARÁN. Te dará una grande salvación.

Que Dios te bendiga.

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