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Sermón en el día miércoles 28 de octubre de 2009. Título: AL QUE CREE TODO LE ES POSIBLE Biblia: San Marcos 8:38-9:32 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada Teniente Primero Leónidas Escobar 3913, Asunción, Paraguay www.evangelio123.org CAPÍTULO 8: 38. Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles. CAPÍTULO 9: 1. También les dijo: De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder. 2. Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó aparte solos a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos. 3. Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos. 4. Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesús. 5. Entonces Pedro dijo a Jesús: Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí; y hagamos tres enramadas, una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. 6. Porque no sabía lo que hablaba, pues estaban espantados. 7. Entonces vino una nube que les hizo sombra, y desde la nube una voz que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd. 8. Y luego, cuando miraron, no vieron más a nadie consigo, sino a Jesús solo. 9. Y descendiendo ellos del monte, les mandó que a nadie dijesen lo que habían visto, sino cuando el Hijo del Hombre hubiese resucitado de los muertos. 10. Y guardaron la palabra entre sí, discutiendo qué sería aquello de resucitar de los muertos. 11. Y le preguntaron, diciendo: ¿Por qué dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero? 12. Respondiendo él, les dijo: Elías a la verdad vendrá primero, y restaurará todas las cosas; ¿y cómo está escrito del Hijo del Hombre, que padezca mucho y sea tenido en nada? 13. Pero os digo que Elías ya vino, y le hicieron todo lo que quisieron, como está escrito de él. 14. Cuando llegó a donde estaban los discípulos, vio una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos. 15. Y en seguida toda la gente, viéndole, se asombró, y corriendo a él, le saludaron. 16. Él les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos? 17. Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo, 18. El cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron. 19. Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo. 20. Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos. 21. Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño. 22. Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos. 23. Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. 24. E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad. 25. Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él. 26. Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto. Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó. Cuando él entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera? 27. Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno. 28. Habiendo salido de allí, caminaron por Galilea; y no quería que nadie lo supiese. 29. Porque enseñaba a sus discípulos, y les decía: El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres, y le matarán; pero después de muerto, resucitará al tercer día. 30. Pero ellos no entendían esta palabra, y tenían miedo de preguntarle. INTRODUCCIÓN:¿Alguna vez vieron a través del agujero de un caño largo? Habrán sentido una sensación muy extraña. Porque la visión que se tiene a otro lado del caño y la visión a simple vista pareciera diferente y tratamos de ubicarnos y comprender qué está pasando. Y si esto pasa con las imágenes de este mundo, imagínense qué sería si nuestros ojos están viendo a simple vista el mundo y a través del caño el reino de Dios. Pues justamente esa es nuestra realidad. A simple vista vemos el mundo que siempre hemos vivido y conocido hasta ahora, mas desde el día que conocemos a Jesús, nuestro conocimiento de Dios es un mundo nuevo, y la fe está en función al diámetro del caño y según su largo. Y cuanta más fe tengas, cuanto más conocimiento y experiencias tengas de Dios personalmente podrás ver mayores cosas. Por eso, el hombre de fe ve este mundo y vive este mundo con un concepto muy diferente. Justamente el texto de hoy muestra dos realidades, dos mundos que están sucediendo al mismo tiempo. Jesús divide a los discípulos en dos grupos. Un grupo de 3 que le acompañan y en una visión extraordinaria, la transfiguración de Jesús y la aparición de Moisés y de Elías. Por el otro lado, cómo los 9 discípulos restantes deben lidiar con el grupo de hombres con quienes están discutiendo y disputando el por qué sí, el por qué no de la sanación de un endemoniado. El pensamiento en que están enmarcados estos dos grupos de discípulos será muy opuesto. Uno tratando de entender la visión que presenciaron y otro tratando de lidiar pero también confundidos y avergonzados porque no pudieron hacer el milagro de sanar a un enfermo. Y evidentemente en el texto de hoy vemos un poco el enojo y la decepción de Jesús cuando dice: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo. Pero también está la desesperación de un padre cuyo hijo desde niño tiene el ataque de un espíritu inmundo que hace daño al hijo. Y escucha el clamo de un padre desesperado. Finalmente un grupo de mirones quienes están para presenciar “algún milagro” para el comentario y las discusiones posteriores. Bueno esta es la realidad que está atravesando también las iglesias y los creyentes de hoy:
Por eso Jesús dijo al padre: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. Es como a modo de decir: el hombre pide lo que puede ver con su fe o lo que ha experimentado y visto del mundo de Dios. Es como la visión a través del caño. Piensen por un momento, ¿cómo sería la oración de esa noche y días subsiguientes de estos dos grupos de discípulos? UN DESFASAJE EN LA FEAsí también sucede cuando tenemos conversación con otros creyentes, se puede conversar mientras ambos estamos hablando de cosas conocidas por ambos. Mas cuando tocamos ciertos puntos que uno de los locutores no conoce, allí termina toda conversación y entendimiento. ¿Por qué? Porque la persona con quien conversabas no puede acompañar en la conversación que están realizando. Porque su fe no logra ver lo que tú has visto y conoces del reino de Dios. ¿Qué pasó? Sucedió que una de las personas está hablando pero la fe que tiene llegó a su límite, no le puede encaminar en un terreno que es muy totalmente extraño para él. Es por eso, que ellos volverán a repetir las mismas palabras, los mismos hechos, los mismos versículos, las mismas experiencias. ¿Cómo se entiende esto? Es que la fe solamente puede existir donde hay conocimiento de Dios y está limitado a cuánto conoce del Padre Celestial. Por eso volveremos al ejemplo de la visión que uno ve por el caño. El mundo de los hombres, ustedes ya lo conocen muy bien, talvez puede cambiar entre un país a otro por causa de la cultura, del clima, de las personas y sus tradiciones. Mas rápidamente el hombre los asimila. Ahora, la dificultad que encuentra el creyente es que luego del encuentro con Jesucristo, y ese encuentro con el señor Jesús no es más que una pequeña visión al final de un caño bastante fino. ¿Por qué? Porque conoce poco a Dios, y es lo que uno está viendo dentro del caño. Y además tiene que aprender a ver al Señor a través del caño. Finalmente se dará cuenta que es la misma realidad que uno ve a simple vista, pero desde una perspectiva de Dios, con lo que decimos: “los ojos de la fe”. Solamente que esta visión que se tiene a través de la fe se agranda, es decir, que el diámetro del caño se agranda para ver más y mejor, en la medida en que el hombre conoce a Dios, cuando adquiere más sabiduría y entendimiento de las Escrituras, este caño se acorta. Y de lo que es la misma realidad que se puede contemplar dentro del caño, a eso se agrega la experiencia de la presencia real de Dios para que el hombre crea, tenga fe y aprenda a contemplar a Dios en las diferentes cosas de la vida diaria. Justamente este es el desfasaje de la fe. Porque dos creyentes con fe, verán una imagen más grande o más pequeña, más nítida o menos nítida, verá más a Dios o verá menos a Dios en la vida diaria. Talvez uno habrá visto el norte de una ciudad y el otro al sur. El otro problema es justamente cuán entrenado está para ver a través del caño, aprender a contemplar con los ojos de la fe basados en el conocimiento de Jesucristo. Es la razón de por qué muchos conocen la palabra de Dios, asistieron mucho tiempo en la iglesia y conoce casi de memoria cada una de las historias de la Biblia, mas no sabe reconocer los hechos, ni puede ver con fe, y menos puede sacar los detalles: compararlos y relacionarlos con los hechos de la Biblia. El siguiente punto difícil es encontrar dentro de esa realidad y conocimiento, ver cómo se cumple y las cosas son hechas y guiadas, y puedas comprobar las doctrinas bíblicas. Y finalmente es la comprensión de los tiempos de Dios y la voluntad del Señor. Y todo esto parte de lo que uno ve por medio de un pequeño conocimiento que tiene, de una pequeña semilla que tiene en su persona. La única forma en que el creyente pueda crecer es justamente adentrarse dentro del caño y acortar la distancia para que la visión aumente; y también es aumentar el diámetro del caño para ver con más claridad. Las personas que entran por un largo túnel y finalmente salen de ella, saben qué significa ello. Porque al comienzo del túnel, lo único que se observa es la luz y es confuso, mas cuando finalmente llega al final del túnel o está del otro lado ve todo el paisaje. APRENDER Y EXPERIMENTARHoy Jesús está decepcionado y molesto justamente por eso, pues que los hombres ya deberían de conocer, que por sí solos podrían hacer las cosas; mas la realidad es tan grande que la fe que tienen no alcanza a ver toda la realidad. Porque Dios no está simplemente para sanar y curar enfermedades o echar demonios. No está solamente para atender las aflicciones de los hombres, sus problemas económicos y demás cotidianos. Jesús desea que nosotros tengamos “también” otros frutos, otros conocimientos por “encima” como esa visión que apreciaron los 3 discípulos. También están aquellos quienes se quedan
dormidos, perezosos y no crecen en el conocimiento de Dios; ni se preocupan en
crecer en la fe, por eso cuando suceden hechos nuevos, les sorprende y no saben
cómo reaccionar. Están confundidos. Y siempre, siempre buscan soluciones
rápidas, fáciles. Por eso del enojo de Jesús. Por eso Jesús dijo: Cualquiera, pues, que me oye estas
palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa
sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y
golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.
Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un
hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y
vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y
cayó, y fue grande su ruina. (San Mateo 7:24-27) Por eso Jesús dijo: si puedes creer, al que cree todo le es posible. Mas ¿cómo creer si nunca experimentó y vio cosas grandes? Y ¿cómo llegará a ese conocimiento si nunca lo busca? Si nunca trata de agrandar el diámetro del caño de la visión de su fe. Lo único que verá serán los eternos problemas diarios de los hombres. Debes haber visto, debes haber comprobado por lo menos en casos parecidos, un poco menores en otras oportunidades para que puedas pedir en oración, para que lo desees de corazón. Es por eso que Jesús se decepciona y dice: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Porque nunca están avanzando. Porque existe un tiempo prudente y propicio par aprender, a construir tu casa, para que pueda soportar luego el agua, la lluvia, el diluvio y el viento. Y justamente el proceso de adentrarse en esa pequeña visión que se tiene, dejando un poco la realidad, y aprender a ver el mundo desde la perspectiva de la fe y de Dios; requiere de una práctica, de paciencia, de una fe ciega en Dios, de confiar y poder caminar incluso con los ojos cerrados. Y esa es la parte del discipulado. Porque no consiste solamente en leer la Biblia, ni en orar por largas horas u cualquier otro método que los hombres quieren utilizar ahora. Es sencillo y nos lo dijo Jesús: Porque el que se avergonzare de mí y de
mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se
avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos
ángeles. Esta es también la razón de por qué Jesús se ausentó de los demás, llevó a tres discípulos al monte para que pudieran contemplar la gloria de Dios, la transfiguración de Jesús mostrando su gloria, y la aparición de Moisés y de Elías; para finalmente tener esa impactante presencia de Dios Padre. Cuando los cuatro volvieron, encontraron a los hombres discutiendo con los otros discípulos. En especial eran los escribas. Y seguro que discutían por qué ellos no podían sanar al endemoniado. Los nueve discípulos estaban confundidos, avergonzados, sin respuestas que dar ni poder que mostrar a los hombres quienes reclamaban la sanidad del endemoniado. Pero imagínense ¿cómo estuvieron pensando y contemplando esa situación los tres discípulos que vieron la gloria de Dios? ¡Seguro con otros ojos! Y Jesús que sabiendo lo que se puede hacer porque él tiene todo el conocimiento, dijo: si puedes creer, al que cree todo le es posible. Una cosa es el conocimiento de la Biblia leída, y otra cosa muy diferente es la Biblia vivida en carne propia todos los días. Una cosa es el conocimiento de Dios para aquel que se avergüenza de Dios y de sus palabras en este mundo y en medio de los hombres, y otra cosa diferente es seguir a Jesús negándose a sí mismo. Jesús dijo cuál es la consecuencia: ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo
el mundo, y perdiere su alma? (San Marcos 8:36) Se acuerdan que les dije esto en un sermón de domingo: el que vive y cree en mí, no morirá eternamente. Hoy Jesús lo dice de otra manera: De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder. PARTICIPAR DE LOS PADECIMIENTOSMuchos piensan que por estudiar mucho, por leer mucho, por participar de muchos estudios, cursos, seminarios o disertaciones se agrandará la visión que ve al final del caño. Por eso Dios puso todo esto bajo una sola
llave, la llave del padecimiento como Cristo, al decir: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su
cruz, y sígame. 1 Corintios 1:18-31 dice así: porque la palabra de la cruz es locura a
los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de
Dios. Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el
entendimiento de los entendidos. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba?
¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría
del mundo? Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios
mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la
predicación. Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría;
pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente
tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como
griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios. Porque lo insensato de Dios
es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.
Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la
carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió
para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para
avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y
lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su
presencia. Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido
hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que,
como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor. Es extraño, mas Jesús ha puesto todo este conocimiento bajo una llave. Pues si quieres adentrar en este mundo de Dios existe una llave que se llama: “la cruz de Jesucristo”. Y cuando el creyente cree en Jesús sin hacer ninguna obra que signifique padecimiento respecto a su actual nivel de fe, porque cada persona debe recibir un padecimiento diferente. Y si eso no hace, no experimentará cosas nuevas, ni tendrá nuevas revelaciones del conocimiento de Dios. Y si no sabe… no podrá pedir. Jesús dijo: llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. (san Mateo 1:29-30). Y este es el mecanismo donde todas las cosas son posibles. Hoy muchos simplemente se sientan, y cuando surge un problema quieren una solución inmediata delante de Dios, vienen y piden al pastor y a la iglesia que se ore. Mas para entonces su fe estará en falta, no podrá sostenerse ni llegará finalmente a obtener incluso lo que desea. Mas aquellas personas que sí llevan el yugo de Cristo hoy, empieza a ver un mundo completamente diferente de Dios y su obra. Su fe crece y a tiempo soluciona muchos problemas, y está en la búsqueda de cosas mayores. Los 9 discípulos orarán para tener mayor poder para sanar enfermos y no pasar otro papelón como este. En cambio, los 3 discípulos orarán para comprender la visión, se preguntarán cómo Moisés y Elías aparecen juntos, acerca de la transfiguración, de la voz del Padre Celestial. Por eso Pedro dijo: como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han
sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó
por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y
grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la
naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa
de la concupiscencia; vosotros también, poniendo toda diligencia por esto
mismo, añadid a vuestra fe virtud; … (2 Pedro 1:3-5) CONCLUSIÓN:La fe está supeditada al conocimiento. Se cree lo que conoce, se pide por lo que ha visto y sabe. Y ciertamente la fe crece hacia la dirección de las experiencias. No estoy negando las sanidades físicas, sino estoy tratando de enseñar que existen muchas cosas que el creyente debe conocer y experimentar. No puede ser que la sanidad sea el todo del creyente ni de la iglesia de hoy. Y esa visión celestial es de otro orden de cosas. Tampoco hemos de estar parados simplemente como una lectura, pues si los discípulos lo vieron y conocieron; ciertamente que hemos de pedir para que nosotros también participemos y podamos comprobar que todo lo podemos en Cristo. El interés que muestra el creyente en las cosas de Dios, los temas de conversación que tiene muestra hasta dónde conoce a Dios, qué ha visto del Señor y el reino de Dios. Al que cree, todo le es posible. Que Dios te bendiga. Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito. |
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