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Sermón en el día 7 de octubre de 2009.

Título: EL QUE HALLA SU VIDA, Y EL QUE PIERDE SU VIDA

Biblia: San Mateo 10:26-42

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

Teniente Primero Leónidas Escobar 3913, Asunción, Paraguay

www.evangelio123.org

26.               Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse.

27.               Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas.

28.               Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.

29.               ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre.

30.               Pues aun vuestros cabellos están todos contados.

31.               Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos.

32.               A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.

33.               Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

34.               No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada.

35.               Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra;

36.               Y los enemigos del hombre serán los de su casa.

37.               El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí;

38.               Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.

39.               El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.

40.               El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.

41.               El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá.

42.               Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.

INTRODUCCIÓN:

Este es uno de los puntos más difíciles de calibrar para el creyente: ¿cuándo realmente el creyente está tomando su cruz y siguiendo a Jesús?

Y esto sucede porque cada persona considera una cruz la dificultad que encuentra en su vida y lo está sobrellevando con fe. Si existe alguna persona enferma en la casa, considera que está llevando una cruz. Si hay pobreza en la casa, vivir bajo esa condición es llevar la cruz. O porque se casó con una mujer incrédula y eso constituye su cruz, que necesita un trabajo extra porque tiene muchos hijos y es costoso la educación, por tanto es una cruz.

Se ha vuelto muy común utilizar la expresión “es mi cruz” para indicar que efectivamente está siendo “un buen creyente”.

Realmente no es qué expresión se utiliza, pues las personas desean auto designarse con el calificativo más duro y difícil, para mostrar su gran fe y la gran prueba que soporta, y levantar para sí la misericordia de la gente.

Por esta causa, cuando las personas dicen que están llevando la cruz, no es fácil que las personas contradigan porque no existe un parámetro que diga lo contrario. Mas la Biblia nos da una indicación de cómo o cuándo la persona está llevando la cruz correctamente o no.

EL QUE HALLA SU VIDA

La Palabra hoy indica en el versículo 39: el que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.

¿Cómo sé que estoy llevando la cruz en la manera que Dios espera que lleve?

Pues justamente la respuesta está en este versículo 39, la persona quien no quiere llevar la cruz, o que no lleva correctamente según el juicio de Dios es porque “está tratando de hallar su vida, o salvar su vida delante de los hombres”.

Porque si dice que Jesús ha venido para poner disensión al hombre contra su padre por causa de Cristo, y puede que la persona o haga bien o haga mal.

¿Cómo se sabe que la disensión que tiene es verdaderamente la cruz que Jesús espera que cada uno esté llevando? ¿Cómo se sabe que la disensión entre la hija contra su madre es por causa de la cruz de Jesucristo? Porque hay tantos y diferentes discusiones posibles entre los hombres, pero ¿a qué llamar que es causado por la cruz de Cristo?

¿Qué significa cuando hallas tu vida, la perderá?

Cuando hallas la vida que tú deseas encontrar y vives esa vida, sea la vida de comodidad, sea la vida de disfrute, sea la vida según y detrás de tus concupiscencias, sea tu vida porque deseas vivir como los hombres del mundo. Incluso, cuando tú y según tu criterio e interpretación de la Biblia dices que vives según la voluntad de Dios. Dice Dios: “la perderás”. O sea, perderás tu vida para con Dios, y finalmente hará que tu vida entera también se pierda, porque en algún momento el Señor hará justicia y juicio. Y si en ese momento tú no eres librado por tu justicia, caerás.

Incluso las personas quienes hoy asisten regularmente, quienes sirven en el templo en sus diferentes departamentos también pueden caer en el engaño, pues el mucho trabajo o servicio en los ministerios en la iglesia NO NECESARIAMENTE sea llevar la cruz de Cristo. Pues existen muchos quienes con la excusa de servir en la iglesia, cierra su corazón hacia cualquier otra cosa. En realidad no existe el cuánto, ni el basta, pues siempre que el Señor vea que tú has sido fiel en lo poco, te pondrá en lo mucho; ahora, si en la nueva medida no estás llevando suficientemente la obra, también puedes ser acusado de no llevar la cruz. Todo depende de cuándo, de qué, pues las situaciones y los tiempos difieren. Hay cargas de niños, hay cargas de adultos.

Por ejemplo: los israelitas cuando salieron de Egipto, constantemente estuvieron en desacuerdo con Dios, nunca estuvo en ellos el agradecimiento, ni fueron observadores de las obras de Dios, ni procuraron conocer más a Jehová para dejar de ser incrédulo la siguiente vez. No intentaron crecer en su fe, ni se esforzaron en crecer.

En todas las obras de Dios, les antecedió las quejas, el descontento, la crítica. Porque Jehová les había sacado de Egipto, que allí comían mejor, que allí vivían y hacían lo que les parecía bien. Es cierto que la vida era dura, mas vivían contentos, comían bien.

¿Qué es todo esto? Es interesarse solamente en hallar su vida, cumplir todos sus deseos. O sea, nunca apreciaron la salvación que les dio por medio de Moisés su siervo. Ni las maravillas que les mostró hasta ese momento fue suficiente, e incluso el pan del cielo que les enviaba todos los días, el agua que salía de las rocas, no les bastaba y se aburrían fácilmente.

Porque buscaban su vida, y no a descubrir la nueva vida en Jehová Dios, finalmente cuando les llegó el momento de escoger y conquistar la tierra prometida con su fe; no pudieron hacer. Pues a la hora de la verdad, los enemigos eran gigantes y ellos como langostas de pequeños, mas no aprendieron a ver y conocer a Jehová Dios de los ejércitos. ¡Y cómo conocer si nunca se esforzaron en caminar en fe! Consecuentemente retrocedieron, nuevamente se quejaron contra Jehová. Quisieron poner un nuevo líder quien les guiase de vuelta a Egipto.

Fue el colmo de la rebeldía y de la incredulidad, de idolatría.

Finalmente, porque dijeron que la tierra preparada por Dios no era buena, era buena mas tenía enemigos muy poderosos, que sus hijos serían presa. Que fueron rescatados de Egipto para morir en el desierto o en manos de los enemigos de Canaán.

Jehová se enojó contra el pueblo, e hizo que todo adulto de mayor de 20 años muriese en el desierto, y les hizo deambular por el desierto durante 40 años. Ninguno de ellos entraron, como dice la Biblia: y oyó Jehová la voz de vuestras palabras, y se enojó, y juró diciendo: No verá hombre alguno de estos, de esta mala generación, la buena tierra que juré que había de dar a vuestros padres, excepto Caleb hijo de Jefone; él la verá, y a él le daré la tierra que pisó, y a sus hijos; porque ha seguido fielmente a Jehová. (Deuteronomio 1:34-36)

Quisieron preservar sus vidas, no quisieron encargar o entregar sus vidas por el camino que Jehová les guiaba, porque pensaron que morirían en la batalla, pensaron que sus caprichos serían nuevamente escuchados y tolerados. Hallaron sus vidas, mas la perdieron delante de Jehová, porque jamás un adulto de esa generación pudo ingresar en la tierra prometida; Dios se desentendió de ellos en muchos aspectos. ¿No es eso perder la vida?

EL QUE PIERDE SU VIDA

En cambio, Josué y Caleb, quienes aún viendo la enormidad de los enemigos, de las batallas que vendrían porque había que conquistar la tierra; ellos confiaron y dejaron que sus vidas esté en las manos de Dios. Y justamente esto es perder su vida, mas en Jehová Dios de los ejércitos halló su vida porque entró en el “reposo de Dios”. Fueron los dos únicos adultos que salieron de Egipto y entraron en Canaán recibiendo la tierra prometida.

Ciertamente que no es fácil entregar el control y destino de tu vida en manos de Dios, cuando él es invisible, cuando no le oyes, ni le ves. Hacer todo esto por “fe” no es fácil, ni es una tarea a realizar en un día. Por eso Dios tiene un proceso de guía, de enseñanza, de comprobación del Dios Todopoderoso. Es la razón de por qué no hay que desaprovechar las oportunidades que el Señor te da y pide para que hagas una obra de fe, que creas en una palabra.

No hay que desaprovechar el tiempo, ni las oportunidades que cada día el Señor te alimenta con la Biblia, con las diversas experiencias. Cuando uno sigue este proceso de Dios, verá que ciertamente es un camino angosto mas tiene un crecimiento y dificultad gradual; es más eres alcanzado por su amor y misericordia. Como dice la Biblia:  volveos a mi reprensión; he aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros, y os haré saber mis palabras. (Proverbios 1:23)

Mas cuando el hombre simplemente desecha, y hace su voluntad y deseo, verán que después de un tiempo, los obstáculos a vencer son verdaderos escalones que son difíciles de superar.

Y justamente esto es llevar la cruz de Jesucristo, cuando obedeces la Palabra de Dios a su debido tiempo y tienes que renunciar a todo método conocido y tienes que entregar tu vida simplemente en las manos de Dios. Cuando tienes que tomar decisiones, caminar por sendas que indican la Biblia; en principio siempre parecerán que es muerte, que pierdes tu libertad, que no te deja con libertad de movimiento ni de pensamiento. Es como morir mientras ves que otros ni siguen a Dios y pareciera que viven mejor. Esta es la cruz. Incluso, los males que escuchamos de la Biblia, nunca les sobreviene, parecen simplemente advertencias y miedos que nos infunden los pastores y la Biblia.

Pues justamente esto es fe. La fe es tomar decisiones. La fe es elegir entre dos vidas, entre dos caminos, entre dos verdades, entre Dios o el hombre y asumir las consecuencias inmediatas porque escogiste a Dios: ESTO ES CRUZ DE JESUCRISTO.

Por eso Jesús dijo: Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? (San Mateo 6:24-25)

Ahora bien, esto es más grave y serio de lo que muchos creyentes piensan, porque las acciones y decisiones que tomes, el rumbo de vida que decidas, al comienzo tiene muchos frutos de dolor, de caminar en solitario, de burlas, de menosprecio, de incertidumbre. ESTO ES CRUZ DE CRISTO. Esto es perder tu vida por causa de Dios, mas cuando el Señor mira que realmente estás caminando este camino de cruz, que estás perdiendo tu vida como hombre para caminar como hijo de Dios; luego de un tiempo de comprobar tu corazón, vendrá para darte la abundancia de la vida en el Espíritu Santo.

CUANDO YA ES TARDE

Mas en muchas ocasiones, los hombres responden tarde, luego que viene la calamidad, luego que se rompe algo, luego que Dios como padre amoroso disciplina porque tú eres hijo. Ese dolor que se siente y tienes que atravesar para reponer, para recomponer lo quebrado, para enderezar tu vida al cauce de Dios, difícilmente pueda ser llamado “llevar la cruz”, porque es un fruto de la desobediencia. Ahora, luego que entiendas y camines correctamente, entonces sí será cruz.

Mas existe casos en que el Señor te guía, te enseña, te muestra; y llega el momento en que debes realmente mostrar tu fe, hacer uso de la fe para seguir el camino que Él te indica; como el Cades Barnea al pueblo de Israel. Mas cuando uno desobedece, cuando se dice que es malo el camino preparado por el Señor. Cuando se prefiere al mundo y su idolatría, puede que Jehová Dios se enoje y nunca más tengas el perdón respecto al reposo.

Como dice la Biblia: No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras cuarenta años. A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, y dije: Siempre andan vagando en su corazón, y no han conocido mis caminos. Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo. Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy, para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado. (Hebreos 3:8-13)

Al contrario de lo que hoy muchos creyentes se imaginan que Dios siempre y eternamente es tolerante, es amor, es misericordioso. Todo tiene su límite. Y más cuando “provocamos” su ira porque no podemos creer en su Poder y Camino.

Luego cuando los israelitas dijeron que sí querían entrar en la tierra prometida, se armaron para la guerra y fueron. Mas Dios ya no estaba con ellos, y subieron a Horma, pero Jehová les advirtió por medio de Moisés que no lo hiciera, y fueron derrotados delante de los cananeos.

Tiempo y ocasión es para todos, mas no es indefinido, ni para siempre la paciencia de Dios. Cuando tienes edad para ser adulto espiritualmente, el Señor no es tolerante cuando actúas como niño. Y justamente esto es conocimiento de Dios.

TIEMPO PARA DAR FRUTOS

Existe un tiempo oportuno para que tú crezcas en la fe.

Hay un tiempo prudencial en donde Dios te instruye, muestra su poder. Y cuando tú le sigues, a pesar que la obra pareciera que sobrepasa tu medida de la fe, se puede. Porque el Señor es el primero en medir tu capacidad. Cuando se enfrenta a montañas que nunca antes has afrontado, siempre debes tener en mente que si el Señor permite, es porque hay posibilidad en ti, tienes la suficiente fe, solamente falta encontrar el camino y que se abran las puertas correctas. Y esto se consigue con la obediencia, la paciencia y la oración.

Hay que caminar lentamente, y más cuando el camino es lejano, y el horizonte sin fin. Tienes que caminar simplemente mirando lo que tienes delante de ti, unos pasos más adelante para no desesperarte. Entonces verás la obra de Dios.

Todos tienen que dar frutos en la fe que ha recibido. No puedes asistir indefinidamente a la iglesia y considerarte buen creyente. Ni puedes culpar la inmovilidad de la iglesia o su parálisis para decir que no tienes buenos maestros. Tienes en mano la Biblia, y el Espíritu Santo quien te enseña provechosamente.

Porque si tienes misericordia y compasión hay lugar en todos los lugares alrededor tuyo para hacer uso de tu fe y hacer la obra de evangelista.

Y hay que proponerse a perder la vida cada día, un poquito cada semana, un  poco más el mes siguiente. Y en poco tiempo verás una nueva vida que Cristo te hace vivir.

También hay que saber que siempre el tiempo para dar frutos llega, los tiempos para que el Señor busque los frutos por medio de sus ángeles siempre llega.  Simplemente que tú no puedes saber el tiempo, mas existe. Y es más frecuente de lo que muchos se imaginan. Porque así como se tiene una cosecha de frutos por año en los árboles frutales, también así es  para los creyentes.

Mas cuando no das frutos, cuando el tiempo de los frutos ha llegado y Dios busca en ti los frutos de tu árbol,  y si te encuentra que estás dudando, talvez tengas una o dos oportunidades, mas nunca es indefinido. Porque al que le entregó un talento y no le rindió frutos, el Señor le quitó el talento y entregó a otra persona.

Es tiempo de hacer un juicio. Y Jesús nos dice hoy: el que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.

CONCLUSIÓN

Existen ocasiones en que los creyentes ellos mismos se juzgan y piensan que tienen muchos y suficientes frutos para mostrar delante de Dios.

¿Quién dice que esos son frutos? Pues es común encontrar a personas quienes se “buscan” ministerios que no sean muy comprometedores con la “cruz” y dicen que están atareados. Y que ya no les sobra tiempo para otro ministerio o cruz.

Recuerda que el que juzga es Dios, el que recompensa también es Dios. ¿Qué te dice Jehová Dios? ¿Que eres justo, que eres buen siervo y fiel? ¿Te dice que te pondrá sobre lo mucho? ¿Qué conocimiento, qué secreto, qué cosas grandes y ocultas te ha mostrado el señor Jesús por tu fidelidad? Pues solamente así puedes estar seguro, porque entonces has hallado la vida.

Pues si no, pensando que tienes obras, puede que seas como las cinco vírgenes insensatas quienes pensando que tienen las lámparas están pronto para recibir al esposo. Mas en la hora de la verdad, no tiene nada y estará entre los que crujen los dientes.

Verifica cada día si estás perdiendo tu vida por causa de Jesucristo y que estás hallando vida en abundancia en el Espíritu Santo, es tu salud, es tu vida.

Que Dios te bendiga.

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Fecha de creación: 17 de octubre de 2009