|
Es un Ministerio más de la Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada |
www.evangelio 1 2 3 .org |
LLevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar. |
|
Sermón en el día miércoles 23 de septiembre de 2009. Título: LA JUSTICIA DE LOS CIELOS Biblia: San Mateo 5:1-20 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada Teniente Primero Leónidas Escobar 3913, Asunción, Paraguay www.evangelio123.org 1) Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. 2) Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo: 3) Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. 4) Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. 5) Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. 6) Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. 7) Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. 8) Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. 9) Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. 10) Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. 11) Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. 12) Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. 13) Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. 14) Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15) Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. 16) Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. 17) No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. 18) Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. 19) De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. 20) Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. INTRODUCCIÓN:Según la parábola de los talentos, el señor entregó sus bienes en talentos a sus siervos para que los negociara hasta que volviera, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. Y vuelto el Señor comenzó a hacer cuentas y llamó al primero y éste le dijo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. (San Mateo 25:20-21). Igual sucedió con el que recibió dos talentos. Pero cuando llegó el que había recibido un
talento, dijo: Señor, te conocía que
eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste;
por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo
que es tuyo. Respondiendo su señor, le dijo: siervo malo y negligente, sabía
que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. Por tanto, debías haber
dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío
con los intereses. Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez
talentos. (San Mateo 25:24-28) Oíd
otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, la
cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos
labradores, y se fue lejos. Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió
sus siervos a los labradores, para que recibiesen sus frutos. Mas los
labradores, tomando a los siervos, a uno golpearon, a otro mataron, y a otro
apedrearon. Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con
ellos de la misma manera. Finalmente les envió su hijo, diciendo: Tendrán
respeto a mi hijo. Mas los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí:
Éste es el heredero, venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad. (San Mateo
21:33-38) EXIBIR TUS DONESCreo que los temas sobre “sal de la tierra” y “la luz del mundo”, es uno de los más enseñados y predicados. Y generalmente es interpretado como el ser “testigos de Jesucristo” en este mundo, de predicar el evangelio de la salvación y el de vivir como hombres rectos en la Palabra de Dios. Mas hoy les quiero hablar de otro aspecto, que el Señor me reveló que estuve meditando en este pasaje. Saben ustedes ¿cuáles son los talentos que Dios le ha entregado para que negocien hasta que él venga? Por lo general las personas consideran que son sus talentos los encargos que tiene en la iglesia: maestros, coro, tesorero y otros. Mas porque uno sea líder “no constituye necesariamente” en la sal de la tierra, ni toda persona es luz. Es por eso, que esa manera de pensar tiene sus limitaciones. Verán que toda persona quien “vive” desde la mañana hasta la tarde o noche en la iglesia, igualmente sentirán que “no están haciendo todo lo posible”, o cuando se hable de “evangelización o ser testigos verán que sienten vergüenza porque no lo fueron en todas las ocasiones necesarias”, en todo esto, la consciencia te lo reclama en tu interior. Mas tampoco siente la valentía para salir al mundo, porque siente que “falta algo”, que está “desnudo”. Por esto, cuando el Señor me enseñó qué significaba, desde las bienaventuranzas hasta el final del sermón del monte tiene una nueva visión y entendimiento. Por tanto, es más exacto si consideramos ser “la sal” y “la luz” como salar y brillar a través del “don espiritual” que has recibido, y siempre que perfecciones ese don, siempre que utilices ese don espiritual, siempre que por medio de ese don espiritual lo pueda utilizar en forma poderosa; sí constituye en una luz que ilumina, en sal que da real beneficio a los hombres. ¿Por qué digo esto? ¿Cuántas personas hay en la iglesia que son muy esforzados, trabajadores, entusiastas pero que en el aspecto espiritual dejan mucho que desear? Si a su esfuerzo para trabajar, para colaborar, para ofrendar, para servir en diferentes obras y por eso recibe cargos, títulos, nombramientos: se llega a lo que hoy es un mal o incluso un cáncer constante en la iglesia, que los ricos, los pudientes siempre tienen a ascender y los pobres, los que trabajan por el pan de cada día, porque no pueden ofrendar, ni tienen disponibilidad de tiempo o holgura económica, nunca podrán ser líderes, presbíteros o diáconos. Por eso, las iglesias de Jesucristo está categorizado en iglesias ricas e iglesias pobres. Y dentro de una misma iglesia, se categorizan en ricos y pobres. Y casi la completa mayoría de las personas quienes están en cargos importantes son ricos, porque “ofrendan mucho”, porque “tienen tiempo disponible para dedicarse”, y son agraciados con mayor trato por parte de los pastores. ¿Dónde está la justicia de los cielos? Si la iglesia de Jesucristo no es más que una extensión de los modelos “empresariales” o si la iglesia misma está gobernada como una “ empresa multinacional”, ¿dónde está la justicia de los cielos? ¿Podrá alguna vez un pobre tener un cargo importante? Esa es una de las razones de por qué todos los creyentes desean asistir a una iglesia de ricos y finalmente se convierte en una competencia de quién ofrenda más, quién recibe la preferencia del pastor. Mas la palabra de Dios dice: Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman? Pero vosotros habéis afrentado al pobre. ¿No os oprimen los ricos, y no son ellos los mismos que os arrastran a los tribunales? ¿No blasfeman ellos el buen nombre que fue invocado sobre vosotros? si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis; pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores. (Santiago 2:5-9). ¡Claro que saben versículos como estos! Pero silenciosamente se maneja según estos principios, alegando que es la única forma de administrar una iglesia y llevarlo adelante. Mas como toda iglesia que no está edificada según los términos bíblicos de la justicia, todas las iglesias terminan enfrentando unas contra otras. Por eso, el concepto “aceptado” de “Sal de la Tierra” y “Luz del Mundo” está mal, y muy mal. Y ejemplos he visto muchos, no es en balde que las personas pobres de las iglesias, aquellas que no pueden disponer de dinero o de tiempo cuando quieren, cuando no disponen de bienes para exhibirse se alejan de la iglesia o se mantienen apartados y dicen: “trabajaré en la iglesia cuando sea rico” o “asistiré a la iglesia cuando sea rico”. Incluso he visto creyentes muy fieles quienes han renunciado a ser diáconos o presbíteros porque eran pobres. Así de viciado está la mente de todos los creyentes, e iglesias de hoy. Incluso no faltan iglesias que reparten cargos y hacen nombramientos en función a la ofrenda económica que hacen para alguna causa, principalmente en la construcción del templo. Los creyentes que han ofrendado terreno para la iglesia, aquel que ofrendó para construir el templo, son “intocables”; ¡antes el pastor debe renunciar! ¿Será cierto? Para que tú puedas ser sal de la tierra, para que tú puedas ser luz del mundo, ¿la única condición necesaria es que seas rico? Hay que ser rico porque es bueno, porque es señal de la bendición de Dios, hay que ser iglesia rica porque hace muchas obras, tiene muchos programas, tienen templos nuevos, mayores comodidades, etc. Justamente esta es la desvalorización de las iglesias, porque en las iglesias también los hombres consideran “dones” los bienes materiales; y las cosas posibles y realizables con ese dinero. Y verán que toda iglesia que está fundada y construida bajo estos principios siempre tiene problemas, porque hay más personas que puestos, porque la codicia es insaciable. ¿Por qué les parece que toda iglesia tiene peleas, luchas, conflictos, se dividen, se cierran? Porque Jehová mismo lo prometió en Jeremías 7:8-15 He aquí, vosotros confiáis en palabras de mentira, que no aprovechan. Hurtando, matando, adulterando, jurando en falso, e incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis. ¿Vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: Librados somos; para seguir haciendo todas las estas abominaciones? ¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa sobre la cual es invocado mi nombre? He aquí que también yo lo veo, dice Jehová. Andad ahora a mi lugar en Silo, donde hice morar mi nombre al principio, dice Jehová, y aunque os hablé desde temprano y sin cesar, no oísteis, y os llamé, y no respondisteis; haré también a esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, en la que vosotros confiáis, y a este lugar que di a vosotros y a vuestros padres, como hice a Silo. Os echaré de mi presencia, como eché a todos vuestros hermanos, a toda la generación de Efraín. Aquí pueden ver que Dios no tiene problema para destruir una iglesia como la que se erigió en Silo, que fue la primera iglesia en la tierra prometida. En cambio, cuando hablamos que la “sal de la tierra” es aquel creyente quien con el “don celestial” recibido del Espíritu Santo lo utiliza, y realmente se convierte en un elemento útil, necesario e imprescindible para los hombres del mundo. Y únicamente el “DON” es lo único que nos hace notablemente diferentes, y cuando tú realmente utilizas en nombre de Jesucristo tu don, siempre las personas sentirán la sal que emana de ti, siempre verán tu luz y no podrás esconderlo. Por eso, toda persona quien ha recibido
dones y no se perfecciona en ellas; cuando algunos creyentes ni cuenta tienen
que han recibido dones, o están aquellos que aún no saben cuáles son sus dones.
Que no los busca para averiguar, que no los perfecciona, que no los utiliza,
que no se esfuerza para recibir más dones: no
sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Es la razón de por qué los creyentes no brillan en el mundo, pasan desapercibidos, ni son necesarios, ni son buscados por los hombres, porque no ven su “luz”. Porque ellos mismos se han escondido debajo de la cama llamada “las medidas de las riquezas del mundo que se mide con el dinero en primer lugar”. Y solamente cuando ustedes hacen brillar la luz que hay en ustedes con los dones recibidos, no hay forma de esconder esa luz, porque lo utilizan, porque son poderosos, porque todos notan ese poder espiritual que hay en ustedes. Así, sí o sí sucederá el versículo 16: Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. ¿Quién de los hombres del mundo glorifica a Dios porque tú con tu dinero ayudas a los hombres en comida, en vestido o en vivienda? ¿Acaso han visto a alguien glorificar a Dios por ello? ¿Alguien glorifica a Dios porque construyeron un templo grande, hermoso y confortable? Mas cuando ustedes exhiben los dones de Jesucristo que han recibido, cuanto más ese don se manifiesta, cuanto más brillan más necesarios son para los hombres del mundo. Y ellos te lo agradecen, y ven que Dios vive en tu corazón. Según el principio del Don Espiritual, la justicia de los cielos es igual para todos sus hijos, sin importar la condición económica. El pobre que recibió su don y lo utiliza, el rico que recibe su don y lo utiliza; y midamos según los frutos que ha producido con esos dones. Entonces la justicia de los cielos gobierna en la iglesia. Porque no existe ninguna condición humana que le favorezca a recibir más dones, porque la única forma de perfeccionarte en los dones, la única forma de recibir más dones es que el Señor vea lo que has negociado y que el Señor te juzgue por ello y te aumente o te quite. ¿Han visto a algún rico arrodillado en la iglesia? ¿Han visto a algún acomodado humilde y sirviendo a Dios como un siervo? ¿Han visto a algún pobre, huérfano o viuda gozarse por su condición? Pues justamente estos son los frutos de las iglesias de hoy con sus enseñanzas. Mas si tú recibes alabanza por tus dones, si la iglesia se maneja según el principio de los frutos que resultan de los dones, de ser fiel en lo poco. ENTONCES EL PRIMERO SERÁ POSTRERO Y EL POSTRERO PRIMERO. ENTONCES SOBRE POCO HAS SIDO FIEL, ENTRA EN EL GOZO DEL SEÑOR, Y SERÁS PUESTO SOBRE LO MUCHO. Y el primer paso para romper toda esta estructura, todo este sistema de pensamiento que los creyentes arrastran desde años y siglos, es por medio del discipulado, aprendiendo a ser siervo de Jesucristo, sabiendo servir como niño, a creer toda la palabra de Dios como niño para ver el reino de Dios. EL ORDEN EN LA IGLESIALa Biblia dice en 1 Corintios 12:27-31 vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo,
y miembros cada uno en particular. Y a unos puso Dios en la iglesia,
primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que
hacen milagros, después los que sanan,
los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. ¿Son todos
apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? ¿Tienen
todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos? Procurad,
pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente. En este pasaje, ¿dónde entra el hombre con su dinero? ¿dónde entra el rico? Incluso hoy se quieren alabar a las iglesias que tienen muchos recursos económicos, que hacen grandes obras, y es la envidia de todo pastor. Y muchos ojos de los hombres, porque han sido encaminados erróneamente, consideran que las muchas obras y programas son la sal y la luz del mundo. Pero están permitiendo que crezca el siguiente dios en la iglesia: las riquezas que confrontará finalmente y en algún día contra Jehová Dios del cielo y de la tierra. Verán que los dones que Dios reparte en la iglesia también tienen diferente principios, se antepone los dones del apostolado, el de la profecía, el del maestro, de los que hacen milagros, de los que sanan, ayudan, los que administran y los que hablan en lenguas. Toda iglesia que es gobernada de esta forma, se constituirá en la sal y en la luz de los hombres de la tierra. Una iglesia que buscan y donde sus miembros todos se destacan según los dones espirituales jamás será hollada, y jamás estará escondida debajo de un almud o bajo una cama. Sino que será la luz de los hombres, un candelero que ilumina constantemente. Que da sus frutos, que sus hojas no caen, que dan frutos a su debido tiempo. En estas palabras de 1 Corintios 12, no hay lugar para el creyente quien con su dinero, con su ofrenda, con su generosidad compre o alcance posiciones, nombramientos o cargos. Toda iglesia que hoy es manejado de esta manera, quedará postrado. Porque la justicia de los cielos siempre se impondrá. Esta es la iglesia que nosotros estamos construyendo, es por esta razón que aun no hemos nombrado a personas en cargos electivos, porque no están discipulados suficientemente. Esta es la iglesia que trataremos de construir, aun en contra de muchos factores internos y externos. Yo sé que no es una tarea fácil, muchas veces tenemos que rechazar a muchas personas quienes desean venir con sus títulos de “pastor”, de “diácono”, de “evangelista”. A los cuales les digo que deben discipularse primero durante 3 a 5 años, para que aprenda a utilizar sus dones hasta que brillen como luz del mundo, que tanto las personas dentro y fuera de la iglesia vean esa luz inconfundible y glorifiquen a Dios. Ahora sí tiene sentido, el por qué hay que ser “pobre de espíritu”, porque esa es la persona quien busca incansablemente a Dios para ser fortalecido en toda la armadura del Espíritu Santo. Y para ser la sal de la tierra muchas veces deberán llorar, deberán ser mansos como las palomas, tener hambre y sed de la justicia de Dios, cuidar su corazón para que sea cada día más limpio, entenderá a ser pacificador, se gozará porque padece persecución por causa de la justicia, y por ser sal y luz será vituperado como los profetas. Esta es la iglesia bienaventurada, esta es la iglesia que agrada a Dios. Esta es la iglesia que nosotros estamos construyendo, donde no funcionarán otros métodos, por eso insistimos en el discipulado. Y verán que hoy mismo, el postrero es primero y el primero postrero. Surgen naturalmente los líderes, aquellos que han negociado con sus talentos y ya se están viendo los frutos. Y por eso mismo Jesús nos dijo: “sobre mucho les pondré”, porque su “sal y su luz” están brillando fuertemente y están dando mucho sabor a esta tierra. LA JUSTICIA DE LOS CIELOSLa iglesia que nosotros asistimos, la iglesia que nosotros estamos construyendo debe ser el primer lugar donde la justicia de los cielos es aplicado y vivido. Y apartar de aquí salir hacia el mundo. Pues si la iglesia es una extensión más de cómo funciona la sociedad, el mundo de la iglesia será muy injusta. Como resultado de este mal es la hipocresía que reina, las luchas de poder que produce, los favores ocultos en los cuales un pobre jamás podrá entrar. Realmente será un cambio grande para una iglesia existente, pero es la iglesia que hemos estado construyendo durante años, y aquella persona sin contar su riqueza económica, su preparación académica, su origen no influye salvo que hoy su don espiritual, basado en el servicio constante y tesonero, la sabiduría bíblica en que es engrandecido; y en lo mucho que Dios mismo le estará poniendo mostrará quién es el mayor y quién el menor. Nunca puede ser una lucha de talentos, porque el Espíritu Santo distribuye armoniosamente como un cuerpo todos los dones. Por eso pasajes como 2 Pedro 1:3-8 Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Verán que jamás puede encajarse una persona quien confía en sus riquezas en este proceso de añadir la sobre edificación. Mas si se habla del don espiritual que va creciendo y dando frutos en cada etapa, se les abrirá mucho el panorama de la Biblia y del reino de Dios. Esta es la iglesia que estamos construyendo, es cierto que hasta que cada uno de ustedes puedan ser en sus respectivos dones como “la luz del mundo”, pareceremos pequeños. Mas verán cómo cada uno de nuestros ministerios tienen sus años de constancia y cada día estamos más fuertes, gozosos y sobretodo “conociendo cómo va desenvolviendo del reino de Dios”. Muchos quisieron o preguntaron para acoplarse a nuestro ministerio, mas no pudieron sobrellevar el discipulado, porque no es de un día para el otro que una persona consigue descubrir su don, o utilizar de tal modo a que sea la sal de la tierra. También somos conscientes de las dificultades, pero hoy luego de 8 años de seguir este camino, vemos más claramente y constatamos los frutos. Y esto es lo justo, porque incluso un pastor si no desarrolla su don, podrá quedar relegado. Cada uno debe preocuparse ante Dios, cada uno deberá orar y vivir una vida santa según los mandamientos de Dios, pues así podrá agradar a Dios. Y todos sabemos que el Señor es el justo examinador. Jesús mismo dijo: Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.
Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que
tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera;
allí será el lloro y el crujir de dientes. (San Mateo 25:28-30) CONCLUSIÓN:¿Qué mejor justicia que esta? El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo? Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. el que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió. (San Juan 14:21-24) Y esto se manifestará en los hombres, porque el Padre nos mostrará quién es el creyente que verdaderamente le ama, porque guarda sus mandamientos. Y ese amor se manifestará en forma notoria y como sal de la tierra y como luz del mundo. Nadie podrá tapar o ocultar lo que el Padre revele a un creyente. Tardará pero no fallará, porque ciertamente Dios mostrará su gloria y su voluntad. Esa es la justicia de Dios y se empieza a guardarse y a observarse en la iglesia, en esta Iglesia Esperanza. Y la luz con que hoy estamos alumbrando es inconfundible, constante pero que irá creciendo y haciéndose más potente y alto. Los verdaderos hombres de Dios vendrán, y también crecerán; serán la sal de la tierra a su vez. Ten confianza. Pues así ocurrirá. Que Dios les bendiga. Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito. |
Informes sobre esta página:
|