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Sermón en el día miércoles 16 de septiembre de 2009.

Título: ¿A DÓNDE IRÁS DE SU ESPÍRITU?

Biblia: Salmo 139:1-24

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

Teniente Primero Leónidas Escobar 3913, Asunción, Paraguay

www.evangelio123.org

1)                 Oh Jehová, tú me has examinado y conocido.

2)                 Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos.

3)                 Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos.

4)                 Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.

5)                 Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano.

6)                 Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; alto es, no puedo comprender.

7)                 ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?

8)                 Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.

9)                 Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar,

10)            Aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.

11)            Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá alrededor de mí.

12)            Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz.

13)            Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre.

14)            Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien.

15)            No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra.

16)            Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.

17)            ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!

18)            Si los enumero, se multiplican más que la arena; despierto, y aún estoy contigo.

19)            De cierto, oh Dios, harás morir al impío; apartaos, pues, de mí, hombres sanguinarios.

20)            Porque blasfemias dicen ellos contra ti; tus enemigos toman en vano tu nombre.

21)            ¿No odio, oh Jehová, a los que te aborrecen, y me enardezco contra tus enemigos?

22)            Los aborrezco por completo; los tengo por enemigos.

23)            Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos;

24)            Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.

INTRODUCCIÓN:

Control y confianza.

Son dos aspectos que el hombre trata de mantener siempre consigo. Y justamente el mayor temor del hombre es el desconocimiento y la incertidumbre del mañana, y siempre trata de tener previsibilidad.

Pero son aspectos que afectan principalmente la fe del creyente, en especial cuando hablamos del pacto, pues justamente el pacto es hablar de futuro y que tu vida se encuadre dentro de esas promesas desechando incluso los hechos conocidos.

Cuando las personas escuchan las promesas que compone el pacto de Jehová Dios con Abraham y sus descendientes, del cual también somos parte, a todos les gustan. Si bien existe una porción que es difícil y se llama: guardar los mandamientos para que el pacto tenga vigencia.

Mas cualquier creyente, quien ha vivido varios años de su vida espiritual en Cristo Jesús, sabe que cada día su vida en mayor o en menor grado, siempre estará viviendo y se acercará más a los mandamientos para cumplirlos. ¡Bueno estamos hablando de personas quienes tratan de amar a Jesucristo, por supuesto!

Pero existe aspectos fundamentales que exige fe y espera que el hombre crea en las promesas sin abocarse a perseguir esos objetivos con medios humanos, y es justamente: “el control de tu vida y la confianza en Jehová Dios”.

Y por esto mismo, muchas personas conociendo el pacto, viviendo cerca de ellas, incluso aplicando ciertos detalles y hablando de ellas no pueden perseverar ni esperar suficientemente para ver cumplir el pacto. Pues hay que ceder completamente el control de tu vida a Jehová Dios y confiar en que él te guiará hasta cumplir cada término del pacto, como dice la Biblia: Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. (Hebreos 11:13)

Porque los hombres del mundo corren, buscan, acaparan, se adelantan y pareciera que todo controlado bajo sus manos. En cambio tú estás perdiendo el tiempo simplemente con los brazos caídos y esperando el cumplimiento.

Así también funcionan las iglesias, ¿no es cierto? Todas buscan e intentan crecer a su manera, atraer a más personas, tener programas novedosos, mostrar la grandiosidad de la iglesia, de mostrar cómo sus visiones se van cumpliendo y con eso. Tratando de mostrar que Dios está obrando fuertemente en la iglesia. En cambio, en iglesias donde es guiado por el pacto, parece que no se mueve para aumentar los miembros, simplemente seguimos discipulando, seguimos evangelizando para afuera y no se ven resultados aún.

Hablamos de grandes cosas del pacto, hablamos de cómo las promesas se irán dando, pero no tenemos gran cosa en nuestras manos para mostrar ahora o demostrar las grandiosidades de la promesa. Por eso, el control y la confianza que se deposita en Jehová Dios es muy diferente.

NO ES EL NOMBRE SINO LA VIDA

No porque se dice: “tengo un pacto con Dios” sea todo pacto, por eso se demostró eso con la vida de Jacob, porque él habiendo nacido y teniendo la promesa de Dios, se apresuró y él quiso anticiparse a los hechos, y finalmente salió mal, porque arrebatando la bendición tuvo el enojo de Esaú su hermano, y esa diferencia que tuvo continuó hasta en los tiempos del regreso del cautiverio. Porque siempre Esaú o sus descendientes fueron enemigos de Israel y de Judá.

No es el nombre. No porque tú digas “tenemos un pacto con Dios”, eso ya signifique un pacto válido. Porque muchos quienes están en el pacto, como el pacto de Jesucristo, muchos no viven como si lo tuvieran. Porque no pueden ceder el control y la confianza de su vida en Jesucristo.

Por eso digo que es importante “la vida” de todos los días que se enmarca en la esperanza del pacto, que siembra pacientemente creyendo en la siega posterior; porque la persona quien cree en el pacto realizado con Jehová Dios tiene una actitud de vida diferente, tiene una confianza en Dios y vive con principios diferentes. Pues puede ceder el control de su vida en las manos de Dios y él… simplemente dejarse guiar.

El “pensamiento y el sistema de razonamiento” debe estar acorde a los términos del pacto, porque así el sistema de valores, de deseos, de bienes, los “métodos” con que procede para realizar una obra y cómo afronta los diferentes actos de la vida tiene un “color” específico del pacto, porque está confiado en Jehová Dios. Y por más que hoy las situaciones no lo parezcan, si Dios prometió… estar confiado que ya llegará el tiempo y se llegará hasta la meta prometida por Jehová. Por eso, el creyente que aguarda en el pacto lucha en su fe para que pueda esperar el tiempo oportuno de Dios, en cambio los otros creyentes buscan en su fe que el Señor le responda inmediatamente las cosas y etapas que él tiene pensado obtener.

Por eso, una persona quien “vive en el pacto” puede sembrar aun cuando no lo vea, espera cuando otros no lo hacen, permanece cuando todos se han ido o han abandonado. Cuando todos tratan de hacer obras, de establecer alianzas, de engrandecer su obra o su nombre, pero tú estás sembrando como el Señor te pide. Es como ejemplo, las decisiones que toman Lot y Abraham. Lot se separa e inmediatamente se dirige a Sodoma y Gomorra, hacia la llanura rico en pasturas para engrandecerse rápido. En cambio, Abraham queda en ese mismo lugar, Jehová le muestra a los cuatro lados cardinales y le promete toda esa tierra.

Cuando siembras aun cuando no tienes frutos inmediatos, cuando otros tratan de abarcar mucho, de competir para ser el mejor; mas tú sigues esperando el tiempo de Dios y haces el mejor esfuerzo en glorificar a Jehová.

Es cierto que no todo es sin errores, como los apresuramientos que tuvo Abraham quien tuvo que mentir, dio a luz hijos que luego fueron para enemistad a sus hijos.

Mas en todos los sentidos, Jehová Dios hizo que Abraham pudiera aguardar las promesas, dándole señales, confirmando y reconfirmando el pacto; confortando su corazón, enriqueciendo espiritualmente.

Y esto también sucede hoy.

CONOCIMIENTO Y FE EN JEHOVÁ DIOS

Ustedes mismos habrán notado, que lo más difícil para un creyente es ceder el control de nuestras vidas y depositar en Jehová Dios toda confianza.

Por eso, la Biblia muchas veces nos habla como hijos, otras veces como siervos donde no existe voluntad propia, como creyentes, como amigos y como un Dios Omnipotente; cada uno de ellos tiene un significado diferente y especial para cada momento.

El problema es que nosotros mismos no tenemos control, ni podemos asegurar nuestra vida para mañana, ni estar seguros sobre la vida, sobre la seguridad, sobre el camino, sobre la salud; mas muchos creen que llevando sus hijos de la mano estarán a salvo de cualquier malvado, si se ponen una ropa más abrigada se prevendrá de cualquier resfriado, si andan de día nunca serán tocados por el mal, si tienen guardias de seguridad jamás serán lastimados o secuestrados, si tienen seguros médicos se salvarán de los males, de muchos gastos y podrán dormir más tranquilos.

Y es la razón de por qué existen pasajes bíblicos tan expresivos como el de hoy, donde muestra de qué forma, desde cuándo Jehová nos está cuidando, nos está velando. Incluso cuando no sabíamos de la presencia de Dios, él ha sido fiel. Dice que cada sentarme, cada levantarme, todo está bajo el conocimiento de Jehová.

Y mucha de la incredulidad de los hombres es justamente por la falta de conocimiento de Dios. Es que de las muchas manifestaciones que el Señor Jehová hace, no nos damos cuenta de sus obras, de sus manos. O sea, si en cada instante pudiéramos comprobar su presencia, si cada vez pudiéramos conversar y pedir su opinión, si en cada peligro o amenaza pudiéramos ver cuán cerca y protegido estamos; nuestra confianza cambiaría, cederías con más facilidad el control de nuestra vida. Mas ¿por qué no sucede de esa manera? ¿A dónde se irá Dios todas las veces que le necesitaba? ¿No les parece que contradice “tu realidad” con las palabras de este salmo?

Hoy Jehová dice que conoce cada vez que nos sentamos, cada vez que nos levantamos, incluso desde lejos conoces nuestros pensamientos. Ninguno de tus caminos estuvieron escondidos de sus ojos, y como dice: pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano. Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; alto es, no lo puedo comprender. (v. 4-6)

¿Y cómo hacemos para ver a Dios? ¿Por qué si Dios está tan cerca no se deja ver? O ¿por qué somos incapaces de verle si está tan cercano? ¿Nunca te lo has preguntado? Y ¿nunca te ha interesado averiguarlo? Generalmente esto sucede en los creyentes porque sus responsabilidades como hombre que “gobierna y dirige” su vida es tan ajetreado que no tiene tiempo para detenerse a preguntar.

También es porque no nos proyectamos lo suficiente para caminar en fe para verle. ¿Es que no tenemos fe? ¿O existe otro obstáculo?

Una causa posible es el pecado que obstruye los ojos, porque el hombre sin santidad no puede ver a Dios.

Mas incluso esto está  relacionado más con esta gracia:

  •         El mayor obstáculo son versículos como estos: bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia; porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, y sus frutos más que el oro fino. Más preciosas es que las piedras preciosas; y todo lo que puedes desear, no se puede comparar a ella. Largura de días está en su manos derecha; en su izquierda riquezas y honra. (Proverbios 3:13-16)
  •         Jesús dijo: Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará. El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá. Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa. (San Mateo 10:35-42)

¿Saben por qué no pueden ver a Jehová Dios quien les formó desde el vientre de su madre? ¿Saben por qué no pueden ver la mano de Jehová que les guía incluso más allá de la muerte?

Es porque no buscan amar a Dios más que el oro, ni más que la plata, ni más que las piedras preciosas. Es porque no quieren entrar en disensión con su mujer, con su marido, con sus hijos, no quiere perder su vida por buscar a Jehová. Porque siempre que tienen estos conflictos, siempre que deben decidir entre el “oro” o “Jehová” se han inclinado por el oro. ¿Por qué? Porque es inmediato, porque luego pueden dedicarse a Dios cuando tienen más tiempo. Y así han ido relegando a Dios, una y otra vez. Mas finalmente cuando buscaron a Jehová, él no les responde pronto. Y lo peor, no dice: “fue un error mío”, en lugar de buscar a Dios, deja pasar ese momento, pierde esa oportunidad que Dios le llama y porque su vida está muy atareada en la “búsqueda” de su riqueza, no tiene tiempo para “perder” con Dios.

Por eso, si no renuncia a ese “oro, plata y piedras preciosas” unas veces, si no renuncia a “ser un poquito más rico” y te dejas llevar para leer la Biblia y guardar sus mandamientos, de evangelizar y ser testigo de Cristo Jesús, jamás encontrarás ni verás a Jehová Dios.

Si constantemente abandonas a Dios, si dejas de orar o lo que te propusiste hacer, porque eso influye en tu relación familiar, porque tu marido o tu mujer, o tus hijos, o amigos, o parientes reclaman tu presencia; si no puedes luchar y “amar a Dios más que los de la sangre” es imposible que veas a Jehová Dios.

En algo más que “estas cosas tan necesarias para la vida diaria del hombre”, es necesario que ustedes muestren a Dios que confían y desean más a él. Tienen que mostrar que el control de su vida está en las manos de Dios y no es el oro, ni la plata, ni el trabajo, ni la mujer, ni el marido, ni los hijos, ni la familia, ni la casa. Pues este paso inicial no lo consiguen hacer, ¿y desean ver a Jehová Dios? Este es el primer paso que debe dar tu fe en Jesucristo.

Por eso, que dice Jesús: el que halla su vida terrenal, perderá su vida espiritual de contacto con Jehová; mas el que halla a Jehová, hallará la vida.

EL GATO Y EL RATÓN

Hoy la Biblia nos dice: ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra. Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá alrededor de mí. Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz. (v. 7-12)

Se preocupan porque Dios se olvidó de ustedes, se pasan preguntando cómo encontrar a Dios. Se esconden de Dios, buscan hacer las cosas en oculto y luego tardan otra vez días y años en resolver sus problemas, y en recomponer su relación con Jesucristo.

Buscan cómo esconderse de Dios como un ratón. Y cuando las cosas salen mal, están detrás de Dios para que les salve.

¿Cuándo se rendirá el hombre? ¿Cuándo será el día que finalmente declaren que no pueden esconderse de Jehová y se dejarán vencer para confiar plenamente y entregar el control de su vida en las manos de Jehová Dios?

Y el problema está en que no conocemos bien a Jehová Dios. Hoy muchos se quieren gozar de Jesús y siempre que tienen pecados desean ver a Jesucristo. Mas no quieren aprender y creer en Jehová en tiempo de paz, de tranquilidad; en realidad el silencio de Dios no es tu paz sino tu destrucción y perdición.

Por eso, es necesario que ustedes experimenten a Dios en diferentes etapas, en diferentes necesidades, en problemas, en alegrías, en tristezas, en lamentos, en apuros, en la enfermedad, en aprietos, en desesperación, en aludes de problemas, en ahogamientos. Entonces sabrán que Jehová está en todas partes y responde de una manera específica para cada ocasión.

Jehová, Jehová Dios de Abraham, Jehová Dios Todopoderoso, Jehová Dios del cielo y de la tierra, Jehová de los ejércitos, Jehová Dios de Israel, Jehová proveerá, hasta aquí nos ha ayudado Jehová.

Porque hoy tienen salvación por medio de Jesucristo, pueden ver a Jehová Dios, mas es preciso que ustedes crucen el puente desconocido, caminen un trecho de oscuridad y silencio, y generalmente Jehová Dios te responde cuando tu fe “ha terminado” y a eso “hay que agregarle unos días más de espera y fe”. Es la razón de por qué aparece mencionado el nombre de Jehová más de 6800 veces en la Biblia.

¿Hasta ahora no has visto a Jehová Dios? ¿Ni ha escuchado su voz, ni sentido su presencia? Generalmente la vida de ratón lo delata.

CONCLUSIÓN:

Vemos con qué precisión de detalles realmente Jehová nos está cuidando, comenzando desde el vientre de nuestras madres. No hay un aspecto de nuestra vida del que no tenga conocimiento, que no tenga presencia.

Por eso es problema de nuestra fe, de nuestra falta de conocimiento de Jehová Dios. Porque nosotros dejamos de ver, decimos que Jehová no puede cuidarnos, o decimos queremos vivir liberados del control de Dios. Realmente no es más que la pecaminosidad en su expresión pura, pues hablamos como hombres que no creen en Dios.

Y esto es un buen ejercicio, buscar y confiar en Dios desde las cosas pequeñas para ir acrecentando. Hay que leer la Biblia y comprobar cada porción de la Palabra de Dios, y por supuesto esforzándose en guardar la Palabra. De esta manera se crece en confianza. Pero es necesario esperar hasta el final.

En lugar de huir, es bueno buscar el Espíritu de Dios, entonces será encontrado. Y cuando el Espíritu Santo sea confiable, serás capaz de entregar el control de tu vida.

Que Dios te guíe y muestre su presencia.

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito.


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