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Palabras de Vida

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LLevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.  

 
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 Sermón en el día miércoles 19 de agosto de 2009.

Título: SOBRE MUCHO TE PONDRÉ

Biblia: San Mateo 25:14-30

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

Teniente Primero Leónidas Escobar 3913, Asunción, Paraguay

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14)           Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.

15)           A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.

16)           Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos.

17)           Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos.

18)           Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.

19)           Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos.

20)           Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos.

21)           Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

22)           Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos.

23)           Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré.

24)           Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste;

25)           Por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo.

26)           Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí.

27)           Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses.

28)           Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.

29)           Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

30)   Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

 

INTRODUCCIÓN:

Durante muchos años hemos salido por las calles llevando Palabras de Vida y el Señor Jesús nos ha enviado por calles, por ciudades; y siempre hemos tratado de ser fieles al llamado.

Una de las cosas que siempre nos ha sorprendido de parte de Dios son los lugares a donde nos ha enviado, los ministerios en estamos realizando. Porque sabemos y hemos visto que muchos de los ministerios no tiene directa repercusión en nuestra iglesia hoy.

Siempre hemos salido a sembrar, y lo hemos hecho con obediencia. Y eso nos ha permitido alimentarnos de la rica savia de Dios, quien nos ha fortalecido cada día, cada semana; hemos visto grandes milagros, hemos aprendido a amar a prójimos totalmente desconocidos, hemos orado por ellos, hemos sufrido por ellos, y aún hoy estamos llevando cargas ajenas; pero luego nunca más les vemos.

Y esto mismo les dije respecto al último ministerio que hemos iniciado, la evangelización y la oración que hacemos en el Hospital del Indígena de la Ciudad de Limpio. Más de uno habrá pensado: ¿De qué servirá? ¿En qué nos beneficiará? Ciertamente que si uno piensa estrictamente en costo, en crecimiento de la iglesia, en efectividad de los ministerios; ¡salimos perdiendo! ¿Y qué decir del comedor ambulante? Mas siempre hemos tenido este pasaje en cuenta y el cumplimiento de ella, Isaías 55:10-13 Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de la boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso. En lugar de la zarza crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán; y será a Jehová por nombre, por señal eterna que nunca será raída.

Generalmente en el culto de los miércoles, porque ustedes están aprendiendo a vivir la vida muy intensamente y trabajan con la sinceridad de un temeroso de Jehová, sé que están muy agotados; mas no puedo más que llamarles porque el sermón de hoy y el de este domingo, tendremos muchas revelaciones.

Hoy les enseñaré sus palabras y se nos abrirá una página más de la voluntad de Dios; les expondré y ustedes deberán creer con fe, y con la fe seguir porque es el deseo de Dios “ponerlos sobre mucho”, porque han sido “fieles” hasta ahora en todas las cosas que él les ha pedido.

Saben ustedes que la voluntad de Dios es siempre basada en las tres grandes promesas de Abraham, y todo creyente debe tener la fe, la visión y el deseo de recibir su tierra prometida, que su descendencia sea como las estrellas del cielo en multitud y que tú seas bendición, que tu nombre sea engrandecido y serás bendición para muchas naciones. Y esto es así porque la Biblia lo dice: Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa. (Gálatas 3:29)

Ahora bien, siempre les intrigó a ustedes cuál sería su tierra, porque es el primer paso, es la primera propuesta de Jehová a Abram para que saliera de su tierra, de su parentela a la tierra que le indicaría. Y muchos de ustedes pensaron ¿qué relación tiene la evangelización que hacemos con la tierra? ¿Dónde está mi tierra prometida? ¿Cuándo la veré? ¿Para cuándo la recibiré? ¿De qué forma se conseguirá? No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos (Zacarías 4:6)

Pues aquí está la respuesta que recibí y entendí de Dios entre ayer y hoy: por eso estoy muy emocionado y tuve para llamarles y enviarles los mensajes inclusive a las 5 de la mañana.

SEMBRANDO EN NUESTRA TIERRA

Hemos estado sembrando por las calles, por ciudades, por ciudades lejanas, incluso en otros países. Uno puede pensar, ¿cómo puede conseguirse toda la tierra hoy? Realmente Dios está obrando en todos los lugares, nos ha dado un pequeño folleto, nos ha hecho repartir por todos los lugares, nos ha hecho publicar en internet.

El Señor Jesús siempre se ha cuidado que nosotros seamos fieles en lo poco, una vez por semana, un poco cada día, caminar por las calles y repartir, orar y compartir, hemos estudiado con personas que nunca más vemos los rostros; e incluso nos hemos desanimado porque finalmente nadie llegó o permaneció en la iglesia.

¿Por qué? Porque no entendíamos completamente la obra de Dios, porque en lo poco que nos hacía permanecer fieles; y por la gracia de Dios y cuando estábamos cansados fue posible hacerlo porque el Señor derramó su gracia alentándonos, afirmando nuestro rostro más duro que un pedernal, levantando un muro contra toda crítica y persecución; y otras veces ha sido porque nos “impuso” con temor reverente. Para que sigamos entregando los folletos, para que salgamos a las calles, para que seamos fieles, un año, dos años, durante los casi 8 años que implica este ministerio.

¿Por qué lo novedoso de hoy? Porque Dios me mostró que la tierra que él me ha mostrado como heredad, y siempre me ha dado el sueño de plantar una iglesia en cada ciudad, entre Panamá y la Antártida, entre Angola y la Isla de Pascua, incluyendo las islas del Mar Caribe. El Señor me ha dicho que esa es la tierra para ustedes, es la tierra que será dividida a ustedes, por sus familias. Para eso, y toda esa empresa no es fácil, ni es posible realizarlo sólo, sino como puse un principio: aquella persona que haya sido discipulado personalmente conmigo.

Mi intención es plantar desde siempre fue discipular y formar a fieles pastores, evangelistas, líderes de iglesias con mucho celo. Enviarles, acompañarles para plantar iglesias en cada una de las ciudades de este inmenso territorio.

Pues justamente esa es la tierra que Dios les quiere entregar a ustedes. Hoy ustedes son pocos, individuos, pequeñas familias; incluso muchos tienen problemas personales, familiares; como les dije, para que sea un linaje donde la palabra de Dios se pueda comprobar con plenitud necesitamos que pasen dos o tres generaciones, como Jehová le dijo a Abraham: Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años. Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza. Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez. Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí. (Génesis 15:13-16)

Realmente las personas a quienes llegábamos viven hoy en nuestro territorio. Es cierto que esas personas no asisten a nuestra iglesia, pero sí viven en la tierra que nosotros recibieremos como heredad. De ahí el motivo de por qué nos encargó ir de ciudad en ciudad, por lugares que hoy no tiene ninguna relación para nuestra iglesia. Estuvimos sembrando en nuestra tierra, cuidamos de nuestras ovejas, vigilamos y estuvimos recorriendo la tierra que el Señor nos quiere dar como heredad, porque sobre mucho te pondrá. Así, todo lo que hicimos, en realidad fue para nosotros, simplemente el Señor no lo contó, simplemente nos probó para ver si seríamos fieles; mas ahora nos dice su decisión: "esta tierra será tuya y tu descendencia para siempre."

No hemos sembrado en tierra ajena, ni hemos invadido en ministerio ajeno, sino simplemente fuimos a cuidar nuestra heredad, nuestra herencia en Cristo Jesús. No importa lo que los hombres o iglesias digan en su deseo de grandilocuencia, lo importante es Dios quien concede y nos hace prevalecer en el tiempo hasta que recibamos plenamente. Porque todo esto es una obra grande, gigantesca; es una montaña muy grande que hemos de mover, si tienes fe: es tuya; mas a eso se agrega la promesa de Dios: SOBRE MUCHO TE PONDRÉ.

Ahora nos resta trabajar y seguir evangelizando y cuidando de nuestra heredad con otros ojos, con otros ánimos, como nuestra heredad. A recorrer y hacernos cargo de todos los hombres que viven hoy, para que la lluvia del evangelio llegue a todos los rincones de esta tierra.

Mas lo poco que hemos hecho hasta ahora, y por los resultados que hoy tenemos y sabemos, Dios nos dice: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

Que hoy Dios nos muestre, nos aclare las cosas, es porque ha llegado una visita del Señor y nos ha visto, ha recibido de nuestras manos el fruto del talento que nos ha entregado; y nos dice que esta tierra que me había mostrado les dará a ustedes. ¿Amén?

Parece algo increíble, extremadamente grande para nuestra realidad o posibilidad, mas ¿puedes creer? Yo sí, yo creo en Dios así como lo he hecho hasta hoy.

¿Cómo harán para conquistar tanta tierra?

UNA GRAN NACIÓN

Y esto también es fe. Hoy somos pequeños, ¿cómo es posible? Bueno, Abraham también era uno, y por la gracia de Dios llegó a creer que sus hijos serían tan numerosos como las estrellas del cielo y como el polvo de la tierra. Y dice la Biblia que hoy nosotros somos sus hijos por Cristo Jesús. Al igual que Abraham, quien recibió la promesa de una tierra grande, vivió, trabajó, sembró y crió ganados en aquella tierra. Pero recibió la promesa, de que sus hijos serían como las estrellas en multitud, como el polvo de la tierra en multitud. Y vemos en la Biblia cómo Israel creció, se multiplicó se hizo poderoso.

¿Pueden creer en esto? ¡Esto sí que es fe en visión!

Lo que ustedes muchas veces hicieron sin ganas, porque otros hacían decidieron a salir con nosotros, pero se fueron afirmando. Y hoy el Señor nos muestra una promesa mucho más grande. Que cada uno de ustedes, por sus familias van a recibir una porción de esa tierra, que ustedes serán cabezas de las familias, y muchos se unirán otros serán injertados al olivo: No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoros en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. (San Lucas 12:32-34)

Como dice la Biblia, que cada uno se multiplicará, y según la fe y el fruto de su obra, una familia recibirá una mayor o una menor porción. Estoy hablando de muchos países, al igual que muchas naciones que ya estaban establecidas en esa tierra de Canaán en los tiempos de Abraham, hoy también parece una empresa y una visión imposible.

Tanto la multiplicación para ser una nación grande, como el tiempo en que se realizará esto, es algo que aún hemos de orar, de seguir fieles en lo poco para que el Señor les ponga a ustedes sobre lo mucho.

Y seguro que siempre será así.

Es por eso que el Señor me hizo reafirmar en su deseo de que nosotros vayamos este 29 de septiembre a la Ciudad de Encarnación. Y si no tenemos condiciones de rentar un colectivo, nos iremos individualmente, uno por familia o la familia entera de los que puedan irse.

Hoy tenemos la Biblia abierta como un libro de instrucciones, mostrando qué hemos de hacer, también tenemos cuáles son los peligros, los males, los errores que han cometido los creyentes israelitas y que están registrados en la Biblia.

¿De cuánto creemos, de cuánto perseveramos? Dependerá mucho de nosotros. Pero una cosa es firme: la promesa de Dios respecto a la tierra. Y seguro que aquellos quienes hoy creen, y con quienes caminemos juntos, llegarán a recibir.

Por eso, yo seguiré, porque las cosas que ha hecho y dado el Señor Jesús a mí, las cosas que me ha enseñado el Señor respecto a los hijos que me ha dado el Señor y las funciones que le han sido asignados, así lo testimonian. El colegio por el cual estamos orando todos los días, el local de nuestra futura iglesia por el cual también Dios ha hecho orar todos los días, e incluso ha ordenado que Virgilio vaya y ore por ella, así lo afirma.

Las personas que hasta el presente han leído Palabras de Vida, los alumnos que han estudiado el discipulado con nosotros, y sabiendo que ninguna semilla que fue sembrado, ninguna volverá a Dios vacía, así lo testimonian. Ningún folleto que hemos repartido, las casas que hemos visitado, los enfermos encontrados en los hospitales, los presos de las cárceles. Así también vemos cómo valientes jóvenes se están afirmando cada día más y “recibidos la gracia de Jesucristo” obedecen en la evangelización incluso en ciudades que nunca hemos puesto un pie pero ha llegado como Buenos Aires, Argentina.

Saben ustedes que nunca hemos utilizado de algún método tradicional para “crecer” como iglesia, simplemente hemos sembrado u obrado siguiendo las órdenes del Espíritu Santo.

¿Creen ustedes que sobre mucho les pondrá? Pues afírmense. Las palabras de Dios están puestas en mí, y me alegro por ustedes. Pero falta que estas mismas palabras se graven como cincel en sus corazones, que tengan fe como Abraham lo hizo viendo las estrellas del cielo, mirando la tierra. Que cada pedazo de tierra por donde la planta de vuestros pies pisaron, serán vuestras y de sus hijos.

Por eso la oración es muy importante, porque las palabras que parecen increíbles, se afirmarán en ustedes, también la creerán y desearán recibirlas. Ciertamente que las palabras que hoy he recibido, y lo que escucharemos el domingo nos revelará más. Pero es preciso que ustedes también sean parte.

DIOS DE ABRAHAM, DIOS DE ISAAC, DIOS DE JACOB

Ustedes que tienen un conocimiento aproximado de la Biblia, de los sucesos que acaecieron a Abraham y a toda su descendencia; de cómo se multiplicaron, de cómo entraron y conquistaron cada palmo de la tierra con el liderato de Josué, de David y luego el ejemplo de los apóstoles, de cómo el evangelio fue predicado, levantado iglesias; pues justamente eso es el libro de Hechos.

Tenemos muchas cosas que aclarar aún, porque talvez en todas las ciudades ya existan iglesias, al igual que la iglesia Esperanza y las otras que están a nuestro alrededor; mas ustedes la han recibido como heredad, porque Jesús ha dicho: “SOBRE MUCHO TE PONDRÉ, ENTRA EN EL GOZO DE TU SEÑOR”.

Talvez tenemos hoy más incógnitas, como los tiempos, como los medios. Mas tenemos el testimonio de la Biblia, y nuestra fe en las Palabras de Dios. Las obras que se hicieron en tiempo de Abraham, las obras que se hicieron en el tiempo por medio del apóstol Pablo para la expansión del evangelio de Cristo, hoy y mañana se hará en estas tierras que les mencioné, en su tierra.

Mas lo importante, es que cada persona, cada generación reciba, confirme y se reafirme en el pacto de Abraham, de David y de Jesucristo, que cada uno de ustedes y sus hijos por generaciones subsiguientes reciban el pacto como Isaac y como Jacob. Porque no existe mayor seguridad de cumplimiento que esto, que nosotros busquemos el rostro de Dios y confirmemos y reafirmemos el pacto, que lo que Jesús nos dice hoy por medio del Espíritu Santo siga creciendo todos los días: SOBRE MUCHO TE PONDRÉ.

Ciertamente que hoy no matamos con espadas, sino que hasta ahora el Señor nos ha dado un instrumento mucho más poderoso que es la Palabra de Dios, el evangelio de nuestro Señor Jesucristo con ella y nosotros armados con toda armadura y fe, con la certeza de la promesa de Dios lo recibiremos.

Sabemos que el discipulado es una parte fundamental. Pero falta que ustedes oren todos los días. Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal. (San Mateo 6:33-34).

Además es necesario que los creyentes que están caminando por el camino de Lot aprendan y vuelvan al camino del pacto en Abraham. A estos creyentes también les hemos en enseñar, reencausar su visión de Dios, enseñarles las promesas para que sueñen y tengan certeza de Dios, en estos tiempos.

Talvez tengamos muchas interrogantes, y seguro que también tenemos muchas respuestas en nuestras manos que es la Biblia. Solamente falta que el Señor haga que su Palabra sea viva y eficaz en cada instante de nuestra vida, que perseveremos y aguardemos las respuestas oportunas.

Así nos corresponde enseñar a nuestros hijos con mucha firmeza, mostrando con ejemplo vivo la esperanza que hay en nosotros para que ellos también tengan la misma esperanza. Sabiendo hacia dónde vamos, qué les vamos a legar, cuál será su herencia en Cristo Jesús.

REINAREMOS CON CRISTO JESÚS.

Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. (San Mateo 5:5)

“Sobre mucho te pondré, entra en el gozo del Señor”, es una afirmación de Dios para con ustedes. Es la decisión de Dios para con ustedes. Porque les ha dado unos pocos talentos y han sido fieles, las han llevado y las han negociado; y porque sobre lo poco han sido fieles, serán puestos sobre lo mucho; específicamente le ha placido daros esta inmensa tierra para que gobiernen y reinen con Jesucristo.

Como hasta hoy le sucede al padre Abraham, viendo cómo sus hijos crecen; así también será para ustedes, si pueden creer “sobre mucho te pondré”. Esperemos con mucha ansiedad y fe, las palabras de Dios para este domingo, porque nos ampliará y nos dará algunas señales que se irán cumpliendo para mostrarles que todas estas palabras son ciertas.

Son palabras grandes, son palabras que no caben en una sola generación, pero Abraham creyó en esperanza contra esperanza y le fue contado como justicia.

Así como Abraham está reinando con Cristo Jesús, también eso sucederá con ustedes si creen, si permanecen fieles en el pacto y sus promesas.

CONCLUSIÓN

SOBRE MUCHO TE PONDRÉ es hoy.

Sobre la tierra que nos ha asignado es hoy y es mañana.

Por eso, la oración de fe nos permitirá ver todo esto en el Espíritu Santo y nos fortalecerá, caminaremos por desiertos, por valles de sombra de muerte, nos pararemos ante enemigos poderosos, requerirán de nuestras vidas, mas para el que cree, la promesa será firme; pues es Dios quien hace la obra.

Yo estoy sorprendido cómo en lo poco que hemos hecho, Dios nos recompensa con una promesa tan grande, y HOY DICE: SOBRE MUCHO TE PONDRÉ.

El camino que seguiremos no es muy diferente a lo que hemos hecho hasta hoy, pero aparecerán ciertos cambios, grandes obras, vendrán a ayudarnos, pero hemos de ser siempre fieles y seguir con mucho discernimiento espiritual los tiempos y obras de Dios.

Aquella persona que cree y se hace cada día más fiel, seguro que será una familia más numerosa, y una familia numerosa recibe más tierra, más ciudades.

Otros muchos vendrán, pero hemos de ser siempre fieles a nuestros principios de discipulado en Cristo Jesús, en nuestra forma de trabajar, de creer y practicar la Biblia.

Tengan fe, sobre mucho te pondrá. Ora para que llene tu ser con esta visión de Dios.

Que Dios te bendiga.

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