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 Sermón en el día miércoles 12 de agosto de 2009

Título: NO TEMAS, ABRAM

Biblia: Génesis 15:1-21

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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1) Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande.

2) Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es este damasceno Eliezer?

3) Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa.

4) Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará.

5) Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.

6) Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.

7) Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra.

8) Y él respondió: Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar?

9) Y le dijo: Tráeme una becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un carnero de tres años, una tórtola también, y un palomino.

10) Y tomó él todo esto, y los partió por la mitad, y puso cada mitad una enfrente a la otra; mas no partió las aves.

11) Y descendían aves de rapiña sobre los cuerpos muertos, y Abram las ahuyentaba.

12) Mas a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él.

13) Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años.

14) Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza.

15) Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.

16) Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí.

17) Y sucedió que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos.

18) En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates;

19) La tierra de los ceneos, los cenezeos, los cadmoneos,

20) Los heteos, los ferezeos, los refaítas,

21) Los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos.

INTRODUCCIÓN

Sabemos que la incertidumbre, el desconocimiento del futuro es un tema que siempre los hombres se preguntan y gastan fortunas para saberlo. Desde la observación de las estrellas hasta las consultas a demonios.

En realidad ningún hombre puede vivir netamente de las cosas presentes, porque casi todos buscan formas de asegurar su futuro, tratando de prever la mayor cantidad de factores: seguridad económica, familia, hijos, educación, pero también respecto a: robos, incendios, inundaciones, terremotos, salud, tifones y huracanes, lluvias, vientos, accidentes… y la lista es larga.

Y para nosotros, los creyentes, que estamos bajo el pacto de Abraham, de David y de Jesucristo, por citar los más importantes y representativos; igualmente pasamos por las mismas vicisitudes de Abraham. ¿Por qué? Porque como hijos de Abraham, también somos llamados y recibimos la promesa de la tierra, de la descendencia y de ser benditos para todas las naciones. Mas tenemos problemas para creer, para recibir, para persistir, para esperar, para hacer, para guardar, para permanecer, para afirmar y afianzar, para confiar, para dormir. Nadie quien tenga y haya recibido la fe en Jesucristo puede evitar esta vivencia. Existen varios ejemplos y caminos que han seguido los creyentes, algunos dentro del pacto y otros fuera del pacto, como Abraham, como Lot, como Isaac, como Jacob, como Israel, como Judá y los resultados están escritos en la Biblia.

Y ciertamente que no es fácil esperar el futuro solamente confiado en la fe, porque todos comenzamos con una semilla de mostaza y ésta debe crecer hasta hacerse un árbol para mover muchas montañas. El enemigo principal de todos los creyentes es ver lo que hacen los otros hombres y cómo ellos tratan de prever y cuidarse de todos los detalles; mas  a nosotros nos dice: “confía”, “espera”. Y esto también nos conduce a la incertidumbre y el temor que se genera cuando estás enflaquecido en la fe, o la pérdida del camino por el desconocimiento de la Palabra, o la desobediencia y rebeldía cuando se está en incredulidad. Y todo esto, teniendo fe en Jesucristo.

COMO EL MANÁ

Seguramente la sensación de la presencia de Jehová sobre el pueblo de Israel en el desierto tuvieron varios picos de mucha emoción, una de ellas fue cuando cruzaron por en medio del Mar Rojo como tierra seca y teniendo las aguas del mar como paredes, ese gozo indescriptible que aparece en la Biblia cuando todo el pueblo salió cantar y bailar. Mas pronto se acabó cuando faltó el agua para beber.

Luego vino el Maná, el pan del cielo que Jehová Dios enviaba, descendía y ni bien salía el sol la derretía. ¿Se imaginan cuán henchidos habrán estado sus corazones al ver un milagro tan grande de Dios? Era como tocar el cielo con sus manos…, es un momento en que el hombre piensa que jamás olvidará a Dios. Mas pronto se acabó esa fe, porque no les gustó comerlo todos los días y pidieron carne.

Esa fe que parecía iba a perdurar siempre se fue apagando. ¿No les ha sucedido algo parecido?

Igualmente Abram tuvo una gran victoria, porque con 318 hombres fue a perseguir a cuatro reyes que vencieron a Sodoma y Gomorra y llevando apresado a Lot su sobrino. Verdaderamente es una valentía tremenda, comparable con la del guerrero David. Recobró todos los hombres y los bienes, se encontró con el sacerdote del Altísimo Melquisedec, hizo una ofrenda nacida de una fe espontánea pero decidida.

Mas luego de esta gran victoria, y ya en su casa, le sobrevino un vacío, porque aún no veía un hijo, vivía en la tierra pero no sabía cuando lo recibiría. Y esto le preocupaba, es justamente la incertidumbre, de cómo sucederán las cosas para que Dios dé cumplimiento a sus promesas.

Es que la fe que no se basa en el conocimiento de Dios y si no se alimenta constantemente de la Palabra no tiene continuidad ni se revuelva, porque la fe que surge como un gran fuego de intensidad por un hecho milagroso, aislado, siempre tiende a apagarse.

Así también fue el caso de Elías, luego de luchar contra Acab y sus sacerdotes en el monte Carmelo, escuchando la consigna de Jezabel huyó porque vio que su vida estaba en grande peligro. Y dice la Biblia: Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado. Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó en un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres. Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: Levántate, come. Entonces él miró, y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y una vasija de agua; y comió y bebió, y volvió a dormirse. Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, lo tocó, diciendo: Levántate y come, porque largo camino te resta. Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios. Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías? Él respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. (1 Reyes 19:3-10)

Porque Abram también estaba más o menos en esta situación, cansado de seguir a Jehová, cansado de esperar, cansado de pelear, cansado de seguir con fe…, en fin: ¡cansado de esperar el cumplimiento en el pacto! Los otros creyentes que siguen como Lot, ellos buscan sus propios caminos, hacen, construyen, amplían; pero finalmente quedan en un vacío terrible, abrumados por las muchas cargas y trabajos que tienen, pero finalmente sienten que todo es en vano.

Por eso, Jehová le dice al creyente: NO TEMAS, ABRAM.

Porque la falta de respuesta de Dios produce incertidumbre, y la fe rápidamente decae en niveles muy bajos. Cuando la vida transcurre día tras día sin cambios aparentes, cuando Dios se mantiene silencioso el hombre se desespera. Mas siempre viene en tiempo oportuno:

NO TEMAS

¿Qué se debe hacer cuando el temor ha invadido a la vida del creyente como Abram? ¿Cómo hacen ustedes?

Por lo general, los hombres se enfrascan en hechos del mundo, persiguen las cosas del mundo con su esfuerzo y tratan de acaparar lo más posible para asegurar cualquier resquicio de temor posible.

Ahora, ¿qué nos dijo Jesús? No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran en seguida. Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles. Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos. Pero sabed esto, que si supiese el padre de familia a qué hora el ladrón había de venir, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa. (San Lucas 12:32-39)

Por eso, tanto en el pasaje de Génesis 15, como en el caso de Elías, o en las palabras de Jesús, dice que hemos de buscar los tesoros del cielo:

  • El conocimiento de Dios como tesoro: Desde las palabras de Jehová que hablan a Abram diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. Porque ayuda al creyente a re-ubicarse correctamente en la espera, y cuanta más sensibilidad tenga porque su vida es santificado cada día, notará más las mínimas diferencias y reacciones de Dios.
  • Reafirmar en las promesas como tesoro: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará. Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. Es una explicación y ampliación de las palabras de Dios que hasta ahora conocía. Eso hace que el creyente sepa que “las cosas están bien encaminadas”. Aparte hacer fortalecer al que camina, porque Dios te está diciendo “llegarás a la meta”.

En las palabras de Jesús dice: No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino.

Es un alivio que se siente al saber que seguimos siendo observados y guiados por el Padre Celestial, que no ha quitado sus ojos de nosotros.

  • Aligerar la carga como tesoro:
    • Resolviendo muchos problemas del mundo: Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. Nos enseña Jesús. Esto, cuando realmente se toma en serio, y el creyente se va despojando de muchos bultos, hace que su viaje a través del “tiempo de la esperanza” te hace mucho más sencillo. Al contrario, cuanto más cargas, responsabilidades, actividades y compromisos tengas y que utilizan tu tiempo, tu descanso, tu relacionamiento para orar y leer tranquilamente con Dios se hace difícil esperar en el pacto, por eso en Hebreos 11 habla de “vivir como extranjeros y peregrinos”.
    • Conocimiento de las cosas que vendrán: Versículos 13-16: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años. Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza. Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez. Cuando Dios te revela las cosas que sucederán, eso hace que el camino se hace más fácil, porque los cambios no son “tan” sorpresivos. Como ejemplo tenemos la “actitud de Jacob ante la noticia de la muerte de José”, verán que él nunca se acordó de estas palabras de Jehová dadas a Abraham.
  • Velar como tesoro: Y descendían aves de rapiña sobre los cuerpos muertos, y Abram las ahuyentaba. Mas a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él.

Jesús dijo: Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles. Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos. Pero sabed esto, que si supiese el padre de familia a qué hora el ladrón había de venir, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa. (San Lucas 12:32-39)

Dios siempre muestra u ordena una actividad o ministerio a qué dedicarnos durante el tiempo que resta para llegar a cumplir los tiempos. A Abram le dijo: y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada. Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré. Abram, pues, removiendo su tienda, vino y moró en el encinar de Mamre, que está en Hebrón, y edificó allí altar a Jehová. (Génesis 13:14-18). Aquí pueden ver que Jehová le dijo que recorriera toda la tierra, mas Abram vino y se asentó en Hebrón.

Hoy también Jesús nos dijo: “Id y haced discípulos”, “bautízalos”, “enséñalos hasta que guarden todas las cosas que les he mandado”; cuando se hace estas cosas fiel y sostenidamente, entonces se está velando, y “EL TEMOR” será ínfimo, imperceptible. Mas como Abram, si no guardan el mandamiento de Dios, y hacen otras cosas, ciertamente que el temor, la desesperación, la impaciencia y la imprudencia tendrá sus frutos en ti.

TEMOR MIENTRAS NO CAMBIA LA PERSPECTIVA

Solamente cuando existe cambio de vida, cuando la Palabra de Dios gobierna la vida del hombre, es cuando realmente crece la fe y se eleva a nivel superior. Por esa causa Pablo enseñaba a Timoteo: Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente. El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero. Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo. (2 Timoteo 2:3-7)

El hombre para eliminar la incertidumbre, el miedo que ella produce, generalmente intenta controlar todo, que todo sea previsible, trata de acaparar todo para que no falte nada. En cambio, para el hombre de Dios, quien vive según el pacto de Dios, el Señor siempre trata de que tú te despojes, que vivas más liberado de esas preocupaciones de aquellos que viven en la incertidumbre, para que tu vida sea más simple y sencilla, y tú dediques tu tiempo a lo que verdaderamente Dios desea y deposites en él tu confianza para el resto. Por eso, la Biblia resume eso en vivir en la tierra y caminar como “extranjeros y peregrinos en la tierra.”

Incluso el apóstol Pablo habla de que es preferible vivir soltero si es que tiene ese don, porque se evita muchas preocupaciones y cargas.

Mientras el hombre no busque correcta y concretamente según las palabras de Dios, siempre la ansiedad y la incertidumbre hará que el creyente tome decisiones erróneas y siga caminos que le llevarán a muchas pérdidas. Y un ejemplo clásico de cómo un creyente quien nace bajo el pacto de Dios puede perderse porque no sigue estos pasos, es Jacob. Pues éste hombre no hereda los bienes de su padre Isaac, tiene que huir de su hermano Esaú, tiene que vivir 20 años en tierra extraña, trabajar para un hombre malvado y ambicioso, regresar a la tierra prometida y perderse nuevamente en el caso de Dina y de José.

El tiempo de decisión en respuesta a Dios y aceptar la invitación del Padre Celestial en los primeros llamados es oportuno y fundamental. Porque Dios quien conoce todas las cosas, que ha previsto, que sabe y controla los corazones y la vida de todos los hombres, de antemano guía tu camino para que no sufras pérdidas, ni pases apuros. Por eso, es fundamental que puedas obedecer con fe y seguirle cuando existe un primer o segundo llamado. Hay que aprender y acostumbrarse a responder a Dios de esa manera, y verás mucha gloria de Jehová de los ejércitos y del Dios Todopoderoso. Mas cuando vuelves después de ser apercibido, de ser golpeado, o de caer y arrepentirse, ¡su gracia nunca es la misma que al principio!

Generalmente los creyentes que han caído, que han abandonado o viven con mucha ansiedad o desesperación es debido a que no han realizado las cosas bien, omitieron ciertos detalles, tienen una carga muy pesada respecto al mundo, desconocen a Dios, no reafirman en las promesas o han dejado de velar como corresponde. No han respondido en tiempo oportuno, no aprovechó la bondad de Dios; pues los problemas y obstáculos se resuelven muy fácilmente, las puertas se abren con sólo pedir, buscar y golpear.

Es primordial que cada día aprendas de Dios, reconfortes el corazón, reafirmes en las promesas y ores por ellas, a reafirmarse que la próxima vez harás en la primera vez con fe para ver “la gloria de Dios en acción”.

SABER LA FORMA COMO DIOS REALIZA SUS OBRAS

En la medida que pasa el tiempo y diversas situaciones donde Dios te muestra, enseña, pide y vas calibrando tus “respuestas en momentos oportunos” vas aprendiendo la forma de obrar que tiene Dios. Aprendes a reconocer sus señales, su voz.

No hay que leer la Biblia simplemente por leerla, hay que leer para descubrir a Dios, hay que leer la Biblia para conocer los principios con que el Señor trabaja.

Seguramente todos los creyentes leen la Biblia, mas no están acostumbrados a cómo Dios realiza sus obras, los tiempos que utiliza, las circunstancias que crea alrededor para que él trabaje, y aún cuando hoy está obrando, los hombres no saben reconocer la obra de Dios.

Leen la Biblia pero no tienen “el temor de Jehová” y al no tener este temor de Jehová, no poseen sabiduría de Dios.

También por medio de la vida de oración que llevan se sabe si un creyente conoce la forma en que trabaja Dios. Hoy muchos creen que con solo pedir, sin importar si eres agradable y celoso por Dios o no, obtendrán todas las respuestas y el favor de Dios.

También está en el camino, hoy muchos siguen y viven como el creyente Lot, fuera del pacto y tampoco leen la Biblia como el Libro del pacto de Dios con el hombre; y quieren que Dios esté disponible siempre que le necesite y le responda en el primer pedido.

Cuando estas cosas suceden en nuestra contra, el temor quebranta a los creyentes.

No es simplemente encontrar versículos inspiradores, ni cualquier versículo quita el temor en el creyente; solamente las palabras correctas y justas para ese creyente es capaz de quitar los temores, y eso: el Espíritu Santo sabe; pero tú las tienes que buscar, o si andas correctamente, la recibirás sin que el temor te paralice.

TODAS SUS PALABRAS SON OPORTUNAS

Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, habiendo de ser Abraham una nación grande y fuere, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra? Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él. (Génesis 18:17-19)

Mas cuando el creyente está ausente, cuando el creyente no escucha, ni obra, ni pone en práctica, ni se esfuerza en escuchar, sabrá que siempre hubo Palabra de Dios, siempre hubo profeta de Dios sobre la tierra.

Con todas tus fuerzas, con toda valentía hay que tratar de acompañar la obra de Dios, pues entonces siempre podrás anticipar, serás enseñado, revelado en todas las situaciones, no tendrás sobresalto por algún imprevisto.

Por eso, la larga y constante oración es imprescindible: así dijo Jehová: En tiempo aceptable te oí, y en el día de salvación te ayudé; y te guardaré, y te daré por pacto al pueblo, para que restaures la tierra, para que heredes asoladas heredades; para que digas a los presos: Salid; y a los que están en tinieblas: Mostraos. En los caminos serán apacentados, y en todas las alturas tendrán sus pastos. No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá; porque el que tiene de ellos misericordia los guiará, y los conducirá a manantiales de aguas. Y convertiré en camino todos mis montes, y mis calzadas serán levantadas. (Isaías 49:8-11)

CONCLUSIÓN

El temor siempre existe como una penumbra que avanza sobre el hombre.

Mas cuando el creyente hace debidamente todas las palabras que le son reveladas o requeridas, será vencedor y más que vencedor. Cada día se hará más valiente porque va comprobando la presencia y la obra de Dios.

Aprenderá y conocerá que Dios tiene las palabras y respuestas necesarias, hay que saber buscarlas según las experiencias que has tenido con Dios, por medio de la oración, en la Biblia, en ser fiel a los ministerios que tú estás realizando, dando frutos en tus labranzas. Porque justamente tus talentos son para eso, para que trabajando incansablemente en ellas, aprendas, te entretengas y vayas avanzando siempre realizando una obra, entonces el tiempo transcurre rápido. Y tus bendiciones, los contactos diarios y permanentes con Dios vence todo temor.

Pero cuando tienes temor, hay que buscar las cosas correctas en Dios, porque si los temores suceden y te refugias en los hombres y en los métodos o bienes del mundo, te será otra carga para despojar.

Ten fe y sé fiel en las obras que ahora estás haciendo. Y verás la presencia de Dios manifestarse.

Que Dios te bendiga.

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito.


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