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 Sermón en el día miércoles 5 de agosto de 2009.

Título: UN GALARDÓN SOBREMANERA GRANDE

Biblia: Génesis 14:21 – 15:21

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

www.evangelio123.org

CAPÍTULO 14:

21) Entonces el rey de Sodoma dijo a Abram: Dame las personas, y toma para ti los bienes.

22) Y respondió Abram al rey de Sodoma: He alzado mi mano a Jehová Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra,

23) Que desde un hilo hasta una correa de calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo, para que no digas: Yo enriquecí a Abram;

24) Excepto solamente lo que comieron los jóvenes, y la parte de los varones que fueron conmigo, Aner, Escol y Mamre, los cuales tomarán su parte.

CAPÍTULO 15:

1)   Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande.

2)   Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es este damasceno Eliezer?

3)   Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa.

4)   Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará.

5)   Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.

6)   Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.

7)   Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra.

8)   Y él respondió: Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar?

9)   Y le dijo: Tráeme una becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un carnero de tres años, una tórtola también, y un palomino.

10) Y tomó él todo esto, y los partió por la mitad, y puso cada mitad una enfrente a la otra; mas no partió las aves.

11) Y descendían aves de rapiña sobre los cuerpos muertos, y Abram las ahuyentaba.

12) Mas a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él.

13) Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años.

14) Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza.

15) Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.

16) Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí.

17) Y sucedió que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos.

18) En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates;

19) La tierra de los ceneos, los cenezeos, los cadmoneos,

20) Los heteos, los ferezeos, los refaítas,

21) Los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos.

INTRODUCCIÓN:

Existen algunas cosas que los creyentes en Jesucristo necesitan reformar:

a.     Por un lado es la idea de la bendición que tienen; porque desean la prosperidad material a toda costa, la sanidad plena, la solución de sus problemas. Para colmo son bendiciones inmediatas, soluciones instantáneas y sin discriminar cualquier pecado. Y no buscan las celestiales.

b.     También está mal de pensar que no tendremos  ninguna bendición terrenal, sino solamente las celestiales y estarse de brazos cruzados.

Lo correcto es un buen equilibrio entre las bendiciones terrenales y las celestiales, y a más de eso están las bendiciones que no son cuantificables monetariamente ni en factor tiempo porque se traspasa a generaciones posteriores.

Porque las bendiciones que aparecen en Deuteronomio 28 y Levítico 26 ciertamente son bendiciones terrenales pero sobre todo aquellas que se dan en la tierra prometida y que se perpetúan por generaciones siempre que se cumpla los términos del pacto de Dios. Y además de las que uno va ganando y acumulando en los cielos como Jesús nos lo dijo: No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. (San Mateo 6:19-20)

Mas hay que saber que cuando un creyente porque quiere ser un buen creyente y no ser tentado por las cosas materiales, desea solamente las cosas celestiales está equivocado y su vida espiritual no es sana. El perfeccionamiento de los creyentes se da cuando cada uno pretende y busca “todas” las bendiciones que menciona la Biblia.

Por eso, hoy queremos saber qué quiso decir Jehová cuando habló a Abram: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande.

Igualmente respecto a este galardón sobremanera grande dice en Hebreos 11:5-6: por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

Y para aquellos que aún dudan de ello, el apóstol Pablo también dice que él busca este galardón, sólo que utiliza otro término: “el premio”, que también es un galardón, ¿no es cierto? No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios. Pero en aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa. (Filipenses 3:12-16)

Por tanto, buscar y esforzarse para recibir el galardón de Dios es sumamente importante para que el hombre tenga una fe “correcta” y que viva en alabanza y deposite su “esperanza” en Dios.

LA FE Y EL GALARDÓN

Cuando se mira rápidamente sin pensar, uno pueden pensar que la fe y el galardón no tienen relación: fe y riquezas, o alguien podría pensar de creer en Dios por el galardón es muy materialista. Bueno eso sucede cuando tus valores están medidos en términos de dinero en efectivo.

Mas si tu galardón es la tierra donde estás pisando y viviendo, si tu galardón es la descendencia que será tan numerosa como las estrellas del cielo o como las arenas a la orilla del mar, o que tú serás bendito y que por tu causa muchos serán bendecidos o maldecidos; estamos hablando de otra clase de galardón. Y el dinero es solamente un medio presente pero nunca constituye en la meta final.

Si llamamos galardón al premio o recompensa que uno recibe por algún mérito o servicio que hace, significa que el galardón es por medio de un esfuerzo que despliega la persona para alcanzar un bien o promesa. Y el esfuerzo que hace todos los días, la senda que camina según las Palabras de la Biblia, la espera hasta que se cumpla el tiempo porque espera en el galardón prometido por Dios eso también es fe.

¿Por qué es una manera correcta que “encamina” y “endereza” la fe? Es porque tiene un objetivo que alcanzar o conquistar, esto hace que nunca un creyente esté ocioso, sino que cada día que se levanta está buscando recibir el galardón que Dios le ha prometido. Y cuando el galardón en Dios es mayor que tus pretensiones materiales, buscarás y serás firme a Jehová Dios y sus promesas. Así esperó Abraham el cumplimiento de las promesas como galardón, así esperó David pacientemente ser rey sobre Israel.

Es la razón de por qué cuando el rey de Sodoma ofreció a Abram la recompensa por haber librado a los cinco reyes de manos del rey Quedorlaomer, Abram dijo que él nada tomaría para que no diga después que el rey de Sodoma enriqueció a Abram. ¿Por qué? Porque en este punto, Abram estaba muy seguro de quién iba a recibir las bendiciones, de dónde vendría el galardón.

Así también cuando un creyente está bien firme en el galardón que le ha prometido Jehová Dios, y cree firmemente en ella, entonces tiene la fe del galardón y tiene fe en Dios quien le ha ofrecido darle ese galardón. Todo se hace más claro.

Por eso, la seguridad del galardón prometido, y la fe para ir tras ese galardón hace que tu fe se “perfeccione”, que la fe se “encamine a la dirección correcta de Dios”, fe que “hace su voluntad”. Incluso Jesús mismo lo dijo:  Incluso Jesús mismo lo dijo: Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.  (San Mateo 25:20-23). Ven cómo la alabanza de Dios es dado para el que negocia el talento, es galardonado porque negoció bien con los talentos recibidos.

Ahora, a preguntas como: ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Por qué? Son respuestas que nosotros necesitamos, y es preciso descubrir en Dios. Cada día.

Por eso se sabe que el galardón proviene de Dios, cuando uno se acuerda de la promesa cada día, y se goza, se confía, se tranquiliza, se llena con ese galardón a recibir, y justamente el galardón se confunde con la fe.

También ante diferentes situaciones que suceden, la senda desconocida por el cual está siendo encaminado Dios, cuando el Señor lo confirma cada día, cuando es fortalecido, cuando es revelado por medio de Palabras y sabidurías sabe que es un galardón genuino de Dios.

Cuando uno tiene la promesa de un galardón, y la fe comienza a afirmarse en ese sentido, es como tener una brújula en la mano, porque ve nítidamente al galardón por los ojos de la fe. El galardón siempre se hace presente, y toma forma en el corazón de uno. Como dice la Biblia: “creyó en esperanza contra esperanza”. Supongamos que el Señor nos habla de un galardón, existe una fe inicial. Y Dios siempre está conduciendo al hombre hacia una dirección, entonces ve que el camino que el Señor te indica o te guía está direccionado por ejemplo hacia el “ESTE”. Todo lo que hay hacia el ESTE uno desconoce, no está claro a qué distancia, ni sabe los peligros que existirá, ni el esfuerzo que necesitará para ello. Pero siempre que esté direccionado hacia el ESTE, verá que su conocimiento aumenta, de tanto en tanto Dios consuela el corazón, le fortalece, apacigua los ánimos. Igualmente de tiempo en tiempo Dios va confirmando sus promesas, da señales como este de los animales que ofreció Abram en donde una antorcha de fuego pasaba entre los animales divididos.

Dios también pondrá obras para que hagas, ministerios para que soportes. Así se cultiva la fe que tienes, hasta hacerse más y más grande. Porque para alcanzar el galardón es necesario que la fe tenga una cantidad de conocimiento y crecimiento en la dirección apropiada, pues vendrán pruebas como las que Dios a Abraham respecto de Isaac en el monte Moriah. O que te diga: Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia. Estas palabras, no sirven para cualquier persona, ni de consolación; mas sirvió para Abram, ¿por qué? Porque confirmaba y le abría los ojos para ver el galardón.

¿Se dan cuenta de por qué perfecciona la fe y se tiene una fe correcta? Porque justamente cuando se persigue el galardón fielmente, todos los días con fe y se vence los momentos difíciles y críticos, tu galardón se ve con más claridad y crece la fe y tu confianza. ES LO QUE LLAMAMOS ESTÁS HACIENDO LA VOLUNTAD DE DIOS.

¿Se nota la diferencia respecto a muchos que simplemente viven una vida “supuestamente de fe” pero hacen todo su deseo y siguen su concupiscencia?

NO TEMAS, YO SOY TU ESCUDO

En el capítulo 15 vemos que el miedo aflora en el ánimo de Abram, porque pasaron varios años y aún no había recibido una de las grandes promesas: el hijo. Por eso comenzó a desesperarse, entonces vino Jehová: no te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará. Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.

Generalmente todos ustedes conocen qué significa cuando Dios dice “no temas”, “yo soy tu escudo”. Mas existe otro significado para Abraham, porque lo entiende teniendo el galardón en mente. Saben ustedes que Dios dice escuchó y viendo la fe de Abram, por esa fe le fue contado como justicia. Y por eso, le bendijo.

Pues justamente aquí está el “secreto”: cuando tú estás viviendo y guiándote para recibir el galardón, es natural que todo hombre se debilite, se canse de esperar, sea tentado por las cosas que ven tus ojos, cómo otros parecen que consiguen más fácil y rápido sus premios. Mas si saben esperar un poco, verán que siempre Dios responde porque sabe que tú estás teniendo una falta espiritual, una ausencia espiritual de palabra y de fortaleza, por eso Jehová dice: no temas, yo soy tu escudo. Porque cuando estás bien direccionado para recibir el galardón, siempre viene la ayuda de Dios, y el Señor te mostrará y SIEMPRE EL ESPÍRITU SANTO OBRARÁ PARA QUE TENGAS FE EN LAS PALABRAS DE DIOS QUE TE PROMETIERON EL GALARDÓN, y que así te reanimes. Bueno eso es YO SOY TU ESCUDO.

Cuando Jehová dice yo soy tu escudo no se refiere solamente a que te protegerá de los malvados, de los peligros, de las pestes, de de cualquier cosa que pueda alterar al hombre. Cuando dice “no temas, yo soy tu escudo” también el Señor se refiere a ayudarle para que tu fe que busca alcanzar el galardón no le falte y que se pierda por el camino equivocado.

SOBREMANERA GRANDE

Somos hombres, y lo poco que estamos conociendo de Dios hace que todas las cosas midamos y sopesemos en función a riquezas de naturaleza humana, es por eso que el evangelio de la prosperidad que predican muchos está muy lejos de la verdad, porque Jehová dice: tu galardón será sobremanera grande.

¿Lo dice Dios en términos de riquezas de hombres o en riquezas de Dios? Por eso Jesús dijo: Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo. (san Juan 3:12-13). Por esto mismo, es necesario que se busque en la Biblia de qué manera “el galardón sobremanera grande” sobrepasa inmensamente el conocimiento del hombre, y una cosa que no ve ni entiende, no lo puede desear. Por eso, hoy estamos peleándonos o buscando tronos de hombres, glorias de hombres, poderes de hombres; y así también se está portando las iglesias.

Nadie da valor, y menos podemos “etiquetar” un precio por lo que Jesucristo nos hizo, pero seguimos amargados porque Dios no abrió las ventanas del cielo, que ni haya abierto el granero del cielo. Todo esto ocurre porque los hombres no pueden ver a Dios, ni miden con la “regla de medir” que el Padre Celestial utiliza.

Es decir, ¿cuánto cuesta o cuánto has ganado o cuánto has recibido y cuán rico te has vuelto? Porque no pasas temores como los hombres del mundo, cuando miles caen a tu lado y tú no eres tocado. Que todos teman a la muerte y que tú tengas esperanzas en Jesucristo con quien ya has resucitado y estás sentado a la diestra de Dios en los lugares celestiales. ¿Puedes ver cuán grande y sobremanera grande es el galardón porque fuiste elegido por Dios por su pura voluntad desde antes de la fundación del mundo? ¿Y de cuántos males te has librado, de cuántos vicios y vida de perdición te has escapado porque hoy estás en Cristo Jesús? ¿Cómo medirás el precio cuando Dios hace un pacto contigo y con tus hijos, y dice el Señor que él cuidará para que tus hijos estén bajo su misericordia?

Y una manera de mostrar de qué forma el pacto con Abraham se va progresando y cuidando de que el pacto esté firme a lo largo de la Biblia. Eso mismo pasará contigo, porque estás en el pacto de Abraham, de David y de Jesucristo. Tú mides en miles de guaraníes o en dólares americanos, mas Dios mide en generaciones, en siglos, en estrellas del cielo, y pone como testigo firme en el cielo al sol y a la luna.

Por eso, si tú no aprendes y con fe por medio del conocimiento de Jesucristo no obtienes la sabiduría para conocer el galardón sobremanera grande, fácilmente te perderás por las concupiscencias de los hombres, te compararás en términos de hombres, en automóviles lujosos, en casas propias. Y hoy la iglesia está inmersa en esa clase de comparaciones y nadie se guía por el galardón sobremanera grande, nadie busca el premio del supremo llamamiento en Cristo Jesús.

Esta lucha de poder, de comparación por medio de ojos humanos es lo que más destruye a las iglesias de hoy, y esclavizan la vida de los creyentes en las iglesias.

HECHOS QUE CONFUNDEN EL GALARDÓN

Un hecho que confundió a Abram fueron su avanzada edad y la insistencia de Sarai. Sabemos que Abram a esta altura tenía 87 años, entonces Sarai tenía 77 años. Y Sarai pierde la esperanza, porque no ve el galardón como Abram, y también Abram ante la insistencia de su mujer accede, porque se cansó de esperar a Jehová por el hijo. (Parece que nunca aprendemos de Adán y Eva, o parece que siempre se repite esa flaqueza).

Bueno, estas son las cosas que hacen confundir al creyente en la búsqueda del galardón, porque humanamente, según términos humanos, según métodos humanos, según el camino de los hombres incrédulos, o incluso de otros creyentes, solucionan fácilmente sus problemas. Fácilmente formulan justificativos, y si no los encuentra en su iglesia, busca una iglesia o un pastor que les dé la razón.

Y cuando uno accede, y tiene un hijo así, eso hace que la búsqueda del galardón se vea muy perturbada, porque aparecen nuevas responsabilidades y obstáculos. ¿Cuántas veces Dios dijo a Abram que de Sarai iba a tener un hijo que sería su descendencia?

El pecado que cometió Abram hizo que el galardón que debía recibir, ciertamente se pospuso, se hizo difícil de sostener teniendo finalmente a dos hijos, ambos de Abram pero de mujeres diferentes. Por eso, es importante que ustedes sepan estar con fe, pues si no  siempre se confundirán, cualquier salida humana hace que eso suceda.

Por eso, las iglesias de hoy también están confundidas bajo los dos hijos de un mismo hombre Abram: así también son las iglesias de hoy, o se construye en la Jerusalén actual, o la Jerusalén de arriba. Y lo difícil es que son hijos de un mismo hombre Abraham, pero uno es libre y el otro es esclava, como dice la Biblia: Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa. Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar. Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud. Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre. (Gálatas 4:22-27). Esto es un capítulo muy difícil, pero es el mismo ejemplo que les había hablado de los grupos de creyentes o grupos de iglesias: la iglesia basado en el camino del pacto de Abraham, o en el camino de creyentes o grupos de iglesias que siguen el camino de Lot.

Los otros hechos que confunden la vida de los creyentes y su camino para recibir el galardón sobremanera grande es: el tiempo, las comparaciones con otras personas, la vida de otros creyentes, de otras iglesias, las burlas, las habladurías, o el deseo exagerado y apurado como Jacob para recibir las bendiciones.

NO AGRADAN A DIOS

La Biblia dice en Hebreos 11:6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

También dice: Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. (Romanos 8:7-8)

Si el creyente hoy no busca el galardón sobremanera grande, y basa su vida en el pacto de Abraham, lo abraza, lo vive en fe, y pone sus esperanzas en el galardonador, dice Dios que no es de su agrado. Y hay que saber que toda persona que vive sin agradar a Dios no puede asegurar que el Señor le responderá bíblicamente en todas las situaciones de la vida. Y también no puede tener la seguridad de que permanecerá para siempre en la casa de Dios.

Porque de aquellos israelitas inconstantes e incrédulos que no quisieron ni supieron esperar en el galardón de la tierra prometida, fueron prohibidos de entrar en la tierra prometida a sus padres, sino que vagaron en el desierto durante cuarenta años y finalmente murieron.

Por esto, la fe basada y que busca un galardón que es sobremanera grande encamina correctamente al creyente, perfecciona su fe y recibirá mayores cosas.

CONCLUSIÓN:

Es tan importante que el hombre rápidamente crezca en la fe y la fe que busca recibir el galardón sobremanera grande que Dios ha prometido a todos los que le aman.

Cambiar la visión del hombre incrédulo, para que podamos ver con los ojos de Dios, que podamos abrazar el galardón y que nos gocemos de los bienes que el Señor nos tiene preparado.

Porque si no puedes ver y desear con fe y amarle, siempre amarás las riquezas y dejarás de amar a Dios. Y este galardón es de vida, este galardón traspasará los tiempos de las generaciones, como las estrellas del cielo, y cuando uno lo persigue y lo busca diariamente, verá que su gran galardón está preparado en el cielo. Eso hará que aprenda a vivir como extranjero y peregrino en la tierra.

El premio del supremo llamamiento en Cristo Jesús es grandioso, es mucho más de lo que hasta hoy has visto.

Buscando y esforzándote en recibir este galardón sobremanera grande podrás llegar a ver cosas mayores y ocultas a los ojos de muchos. Nuestra iglesia siempre ha tratado de perseguir y recibir este galardón, y es una de las razones de por qué no es tan atractivo a muchos, porque el galardón que perseguimos es diferente.

Esto también es una decisión de fe.

Que Dios te bendiga.

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