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Sermón en el día miércoles 3 de junio de 2009.

Título: Con el poder del Espíritu de Dios

Biblia: Romanos 15:1-21

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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1. Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos.

2. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación.

3. Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: Los vituperios de los que te vituperaban, cayeron sobre mí.

4. Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.

5. Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús,

6. Para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

7. Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios.

8. Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres,

9. Y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: Por tanto, yo te confesaré entre los gentiles, y cantaré a tu nombre.

10. Y otra vez dice: Alegraos, gentiles, con su pueblo.

11. Y otra vez: Alabad al Señor todos los gentiles, y magnificadle todos los pueblos.

12. Y otra vez dice Isaías: Estará la raíz de Isaí, y el que se levantará a regir los gentiles; los gentiles esperarán en él.

13. Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.

14. Pero estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que vosotros mismos estás llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros.

15. Mas os he escrito, hermanos, en parte con atrevimiento, como para haceros recordar, por la gracia que de Dios me es dada

16. Para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo.

17. Tengo, pues, de qué gloriarme en Cristo Jesús en lo que a Dios se refiere.

18. Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras,

19. Con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo.

20. Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno,

21. Sino, como está escrito: Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; y los que nunca han oído de él, entenderán.

INTRODUCCIÓN:

Hoy existe una confusión bárbara entre los creyentes, pues piensan que se puede recibir poderes del Espíritu Santo sin conocer la Biblia y sin cumplir con la palabra de Dios.

Además, los poderes del Espíritu Santo especialmente aquellos para sanar (sea de enfermedades o sea de espíritus demoníacos) son los más deseados, creen que son los más preponderantes, y consecuentemente los más ansiados en obtener. Y tienen esa creencia de que una vez con este poder, pueden transformar a cualquier persona, a cualquier iglesia y sobretodo convertir a cualquier incrédulo en creyente. Que puede mejorar la vida del hombre, que se inicia una vida de extraordinarios cambios para bien.

Mas lo que me pone en duda es: ¿puede una persona quien no puede obedecer y guardar una Palabra de Dios, ni puede vivir como Dios dice que se haga, recibir el poder para hacer milagros en nombre de Dios?

¿Puede una persona que es ignorante respecto a las diversas doctrinas tener el poder para hacer toda obra de Jesucristo? ¿Y además hacerlo en su nombre?

Pues esto sabemos:

  • Cuando uno no puede hacer, ni guardar, ni cumplir la Palabra de Dios, siempre se queda con culpabilidad, se siente disminuido, que siente vergüenza respecto a esa palabra. Si en una palabra no tiene el poder de la fe para vencer al hombre, para vencer al medio y las persecuciones, pero “sí cree” tener el poder para luchar contra el diablo o llevar los pecados de otros. ¿Es coherente?
  • Jesús dice que el que le ama, que guarde sus mandamientos. Si una persona no guarda los mandamientos, consecuentemente no es amado por Dios; mas ¿puede esta persona recibir el Poder del Espíritu Santo y en nombre de Jesús hacer sanaciones? ¿Puede así mostrar él quien no ama a Dios demostrar el amor de Dios a otros?
  • Por otro lado, y extrañamente, muchas personas no consideran que sea “un poder del Espíritu Santo” el conocimiento de la Palabra de Dios.
  • Tampoco piensan que estar llenando la ciudad, la tierra con el evangelio de Cristo sea hecho con el poder del Espíritu Santo quien nos ha fortalecido.

UNA CASA SIN FUNDAMENTO

Ciertamente que se puede construir casa sobre la arena, mientras no venga la lluvia, ni el agua que arrasa, hasta que no arrecie el viento es difícil juzgar la construcción de la casa.

Mas no faltan las personas quienes construyen sus casas hermosas en apariencia, grandes y confortables a los ojos mas se preguntaron por la opinión de Dios ni fue puesta en prueba bíblicamente.

¿Cómo se ve una casa sin fundamento? ¿Cómo es la persona, el creyente, la iglesia que ha construido su edificio sobre la arena?

Jesús dijo: Cualquiera, pues que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le comparé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa, y fue grande su ruina. (San Mateo 7:24-27)

No son pocos los que conocen este pasaje, mas no muchos han imaginado cómo se verá y cómo es una persona quien ha construido su casa sobre la roca y cómo se verá y se ve a una persona quien ha construido su casa sobre la arena. Y menos son las personas quienes se han planteado a sí mismo como uno que construyó sobre la arena y se preguntó dónde y cuándo falló.

Ambos aparecen como personas quienes han construido su casa de fe, su vida en la fe de Jesucristo. Que para ojos no tan conocedores puede engañar a cualquiera. Porque generalmente los fundamentos no se ven.

Mas la verdadera diferencia está cuando viene el viento, la lluvia y las aguas que golpean contra la casa. Y en ambos les suceden los mismos vientos, tormentas, aguas; pero los resultados son diferentes. Y esto también es cierto: que no muchos quienes sus casas cayeron porque su fundamento estaba sobre la arena, sabe o reconoce que su casa estaba mal plantada. Porque si el hombre supiera de ese mal, corregiría; mas hoy son pocos quienes notan la diferencia; raros son los casos que he escuchado de personas quienes reconozcan que su casa, todo lo que sobreedificó se incendió y no quedó nada. Y esto sucede porque está espiritualmente muy ciego y sordo, hace mucho dejó de escuchar a Dios, y hoy se guía simplemente por sus pensamientos y dichos de otros.

Igualmente sucede con la parábola del sembrador que les he explicado ayer en la hora de la oración: ¿Qué se hace para producir 30, 60 y 100 veces más frutos? ¿Qué tienes que hacer para convertir tu corazón en una tierra buena? Porque ciertamente que ninguna tierra es “buena tierra”, porque somos pecadores y se debe “trabajar” para lograr una buena tierra. La Biblia dice claramente: Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia. Nadie que enciende una luz la cubre con una vasija, ni la pone debajo de la cama, sino que la pone en un candelero para que los que entran vean la luz. Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a luz. Mirad, pues, cómo oís; porque a todo el que tiene, se le dará; y a todo el que tiene, aun lo que piensa tener se le quitará. (San Lucas 8:15-18)

Y tened en cuenta este pasaje: mirad, pues cómo oís.

Hoy muchos oyen la palabra de Dios y “piensan” que tienen fe en Jesús, se “consideran” pertenecen a la palabra. Muchos porque recuerdan la Palabra de Dios que escucharon en algún momento. Y es la razón que mayormente dicen que “tienen fe en Jesús”.

Mas Jesús dijo: Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia. Claramente estas palabras tienen algunas características de la buena tierra: que tienen 1) “corazón bueno” y 2) “recto para retener” la Palabra oída, y que luego 3) “da frutos de perseverancia”.

No es importante cuánto oye, ni qué oye. ¿Qué significa esta parábola del sembrador con respecto a la casa sin fundamento? En la parábola del sembrador, lo que es la lluvia, el agua, los vientos están equiparados a las persecuciones por causa de la palabra (los pedregales), con las tentaciones de las riquezas, bienes y glorias del mundo (los espinos).

Entonces, solamente la persona que escuchó “una Palabra determinada”, y si tiene corazón bueno y recto, escucha y guarda la palabra, o sea, es hacedor de esa palabra que su fe (o sea el Espíritu Santo) le dijo que es la voz de Dios que le enseña, le amonesta, le exhorta, le redarguye para que obedezca y cambie, que transforme, que sea una nueva persona respecto a esa palabra. Y seguro que en la primera vez no podrá, pero persevera en “guardar” la palabra hasta conseguirlo y cuando lo haga tendrá los frutos de perseverancia. Esto en la parábola del sembrador significa: que escuchas la Palabra (la semilla) que cae en tu tierra, pero cayó entre pedregales, y crece rápido, cayó entre espinos, y crece; mas en ambos ves que existe algo que se opone al fiel cumplimento de la Palabra escuchada con fe, entonces tener frutos de perseverancia significa que tienes que hacer el esfuerzo de quitar la piedra para que la semilla crezca y no que queme con el calor; que la semilla para que no se ahogue tienes que arrancar las plantas próximas de espinos aunque te sangre y duela en todo ese proceso. Entonces en la tierra alrededor de esa semilla, habrás hecho una buena tierra porque está libre de piedras, de espinos. Y así debe suceder para cada palabra que el Señor te plante en tu vida. Esto significa que con corazón bueno y recto (porque viste la justicia de Dios y la comparaste con tu vida llegando a la conclusión que estás en falta para con el Padre Celestial).

Mas si no puedes guardar la palabra sino que retrocedes, si en lugar de cambiar de vida, sigues haciendo lo mismo. Si siempre que suceda algo en su vida, un padre enfermo, ante la amenaza de perder un trabajo y quedar en incumplimiento de los compromisos económicos, y por esta causa relegas la obediencia de la Palabra de Dios, de sus mandamientos, de sus estatutos, de sus ordenanzas; dejas que la semilla que cayó en tu tierra muera quemado o ahogado. Tu fe y el temor de Jehová (que no tienes suficiente), hace que no puedas quitar la piedra de tu campo de pedregales, que no puedas arrancar el espino que está creciendo a tu lado.

Si no puedes vencer estos problemas, la palabra que tanto dijiste que escuchaste con fe y que tienes fe, no te ha servido de nada, no te ha dado frutos, la palabra quedó quemada entre las piedras (persecuciones por causa del evangelio de Cristo y porque no puedes sobrellevar la cruz de Jesús), la palabra quedó ahogada entre los espinos de los bienes y necesidades del mundo (tu amor por el mundo y sus riquezas han hecho inútil la Palabra de Dios). Significa que tu casa cuando llueva, cuando corra el desbordamiento del río, anegará tu casa y no podrás estar en pie. Y generalmente uno de los males que utilizan estos que “retroceden” en la justicia de Dios y no guardan su alma del mal es la famosa frase de consuelo de todo perdedor: “Dios conoce mi corazón”, “Dios es misericordiosos y aún me ama”.

Yo digo, que Dios te amara… “debería salvarte”, “debería librarte de todo mal”, “deberías tener seguridad” como dijo el salmista: Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada; sobre una roca me pondrá en alto. Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificio de júbilo; cantaré y entonaré alabanzas a Jehová. (Salmo 27:5-6)

Es la razón de por qué tantos y tantos creyentes vuelven y vuelven a construir nuevamente su casa. Nunca pueden avanzar más allá de su piedra de tropiezo.

Mas siempre existe un problema en este vaivén de los creyentes que no pueden vencer definitivamente: la falta de confianza, no existe confidencia con Dios. ¿Por qué? Porque nunca ha vencido, nunca sabe la capacidad de su fe, no sabe qué montaña puede mover, ni sabe la prueba que es capaz de soportar. Y el poder espiritual siempre tiene una debilidad grande si no existe confianza ni confidencia, porque no está nunca seguro de qué manera le responderá Dios.

EL PODER DEL ESPÍRITU: PREVALECER EN LA PALABRA

Les digo bien claro, el mayor Poder del Espíritu Santo que un hombre puede recibir es el “ESCUCHAR” LA PALABRA, “COMPRENDER O ENTENDER” LA PALABRA DE DIOS, Y “GUARDAR O HACER” LA PALABRA en cualquier circunstancia. No estoy negando los otros dones o poderes del Espíritu Santo, mas el mayor poder del Espíritu Santo es que la PALABRA DE DIOS PREVALEZCA EN TU VIDA Y MÁS QUE TU VIDA, porque eres de Cristo Jesús.

En el versículo 18 dice: porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras.

En realidad y más que cualquier otro milagro, señal, o prodigio, el mayor de todos es que los hombres que eran idólatras, que eran pecadores, hoy reconozcan a un Dios, que conozcan sus Palabras y que sean obedientes al Evangelio de Cristo. Hombres que antes vivían sin ley, que tenían como única ley la ley de su vientre, hombres corruptos, pecadores, fornicarios, idólatras, blasfemos, maldicientes, hacedores de maldad; pero un día escuche la voz de Jesús y entienda que es la voz de Dios y se regenere por el poder del Espíritu Santo. Y ahora viva según la ley y la justicia de Dios. Si antes vivía según su propia ley y el de sus intereses, ahora la Palabra de Dios domina y gobierna su vida, y es su nueva ley de vida para todos los casos.

Que aprenda y cumpla: no cometerás adulterio, no robarás, no mentirás, no dirás falso testimonio, no matarás, no cometerás fornicación con otros dioses. Y que la persona quien anteriormente vivía en medio de estos males, hoy conozca que son pecados y deje de hacerlos porque el Poder del Evangelio de Cristo está obrando en su vida. ¿No es esto el Poder del Espíritu Santo que está obrando en tu vida? Y ahora además está el Temor de Jehová en tu vida para guardar tu vida de todo mal y pecado consecuente. Sí, esto es Poder del Espíritu Santo que está obrando y transformando tu vida.

Entonces, también es poder del Espíritu Santo que ustedes hoy pueden escuchar y retener toda Palabra porque tienen un corazón bueno y recto. Que guarden la Palabra y que el mandamiento de Dios prevalezca en sus vidas por encima de cualquier interés, circunstancia o situación. Eso también es Poder del Espíritu Santo que gobierna su vida.

Y cuando esto pasa, como dice la Palabra que les leí en San Lucas: Nadie que enciende una luz la cubre con una vasija, ni la pone debajo de la cama, sino que la pone en un candelero para que los que entran vean la luz. Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a luz. No hay de ocultar su luz, no hay manera de guardarlo debajo de una cama, porque la luz que brilla en ustedes porque a diferencia de los hombres pecadores del mundo, en ustedes se hace la “justicia de Dios”. Y esto hace que la luz que brilla en ustedes por esa nueva obediencia a la nueva palabra que recibieron, hace imposible ocultar su luz, sí o sí será manifestado al mundo, porque estás obrando en forma diferente a los demás, y tu regeneración a una nueva vida donde la ley de Dios, la ley del Espíritu Santo te guía es la luz que brilla en medio de las tinieblas.

La luz no brilla cuando ustedes escuchan la Palabra, sino brilla cuando en situaciones adversas, contrarias, ustedes guardan la palabra porque retuvieron con fe la buena palabra. Porque entonces como creyente en Jesucristo estás viviendo como “HIJOS DE DIOS”.

Y cuando esto pasa todos los días, con todas las palabras de Dios, ustedes son luminares en el mundo y ciertamente que las tinieblas no prevalecerán contra ustedes.

¡Y ESTO ES PODER! Y PODER DEL ESPÍRITU SANTO.

VERÁN, ENTENDERÁN

Leamos juntos el versículo 21: Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; y los que nunca han oído de él, entenderán

Hoy, al igual que los gentiles que escuchaban la predicación de Pablo no pueden ver a Jesús, mas muchos lo ven; Escuchan su voz que es leído, que es predicado, que es enseñado y a partir de ahí cambian sus vidas. Como dice las palabras de Efesios 2:1-3 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Mas a esta clase de hombres y mujeres, el Poder del Espíritu de Dios obró en sus vidas para darles vida nueva, les transformó y les dio un corazón de carne, escribió en sus mentes y en sus corazones la ley del Espíritu de Dios. Por lo cual, hoy obedecen en toda palabra que es enseñado, predicado y leído.

Si no es por el Poder del Espíritu de Dios cómo dejarían las mentiras, las iras, las murmuraciones, las fornicaciones, los adulterios, los derramamientos de sangre, los robos. ¿De dónde viene el temor para que el hombre deje de robar? ¿Quién es el que retrae la mano del hombre para que no cometa más pecados? Sí, Jesucristo y sus palabras. El Poder del Espíritu Santo que domina para que cambie. ¡Y eso que son pocos quienes vieron a Jesús y recibieron sus enseñanzas en persona!

Mas si en ti hoy existe el temor de Jehová y sus palabras gobiernan tu vida, condicionan delante de las situaciones, si eres capaz de quitar las piedras (por más grandes que sean) y los espinos más profundos porque la Palabra de Dios toca tu corazón y tu conciencia en Cristo Jesús te dice que es la Verdad, y a partir de ella tú te cambias y obedeces: ¡SÍ QUE ERES GOBERNADO Y EL PODER DEL ESPÍRITU DE DIOS GOBIERNA TU VIDA!

UN PODER PRÁCTICO, DIARIO

Es un poder práctico, es un poder que debe guiar tu vida todos los días, y a cada instante.

Por eso dice en 2 Pedro 1:3-10 Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.

Ciertamente que todas estas cosas no te sobreviene porque lo conseguiste una vez, que hayas vencido una vez, pero es un gran comienzo. Y yo personalmente viendo estas señales, de cómo la persona tiene el poder del Espíritu de Dios para quitar las piedras, para quitar los espinos para decir que es un creyente. Porque todo lo demás es habladuría.

La confianza y la confidencia que la persona va recibiendo de Dios porque a cada palabra de Dios, en él se demuestra el Poder del Espíritu de Dios para vencer cualquier obstáculo hace que viva en gozo, en confianza, y cada día siente la fortaleza de Jesucristo en su ser. Y ahora sí puede practicar y esta palabra es viva en su vida: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Filipenses 4:13)

CONCLUSIÓN

¿Saben ustedes cuán difícil es para una persona oriunda de una cultura dejar su cultura? Imaginen que ustedes tienen el hábito de comer el pan o la mandioca como un manjar inseparable; o el cocido en la mañana o el tereré durante el día. ¿Con qué tipo de palabras se podría convencer a ustedes para que dejen esta cultura? Pues para muchos es como decir: ¡deja de ser paraguayo!

Y así fue con los gentiles, y hoy la palabra de Dios dice: Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras, con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo.

O que los diferentes cultores de religiones paganas y magias hayan traído sus libros para quemarlo en la plaza pública en Éfeso, y dice la Biblia: Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata. Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor. (Hechos 19:19-20). Como dato comparativo, recuerden que Jesús fue entregado al concilio por treinta piezas de plata por Judas Iscariote.

Si no fuera por el Poder del Espíritu de Dios, ¿cómo esos hombres podrían desechar todo su tesoro? ¿Cómo cambiar su hábito de vida de ser magos y astrólogos?

Por eso, hay que saber que cuando la Palabra de Dios cambia tu vida, cambia tu estilo de vida, cambia y transforma la forma usual que venías viviendo y hoy eres capaz de quitar piedras, espinos o ablandar tu corazón para que tierra fértil, entonces realmente el MAYOR PODER DEL ESPÍRITU SANTO ESTÁ ACCIONANDO EN TI. Y tienes en ti el primer y mayor tesoro de Dios en ti. Además tienes que saber que todos los otros dones, irán disminuyendo en la medida en que la Palabra de Dios aumente y prevalezca.

Así que, tienes que agradecer a Dios por su misericordia. Y a no quedarse disminuido porque otros están dando voces por ahí diciendo de que tienen dones diversos, mas si no se sujetan a la Palabra de Dios; ninguno de esos dones proviene de Jesucristo.

QUE DIOS TE BENDIGA.

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito.


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