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Sermón en el día miércoles 27 de mayo de 2009. Título: EL DIOS DE LA PROMESA Biblia: Romanos 15:1-19 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada www.evangelio123.org 1. Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. 2. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación. 3. Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: los vituperios de los que te vituperaban, cayeron sobre mí. 4. Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza. 5. Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, 6. Para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. 7. Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios. 8. Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres, 9. Y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: por tanto, yo te confesaré entre los gentiles, y cantaré a tu nombre. 10. Y otra vez dice: alegraos, gentiles, con su pueblo. 11. Y otra vez: alabad al Señor todos los gentiles, y magnificadle todos los pueblos. 12. Y otra vez dice Isaías: estará la raíz de Isaí, y el que se levantará a regir los gentiles; los gentiles esperarán en él. 13. Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo. 14. Pero estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros. 15. Mas os he escrito, hermanos, en parte con atrevimiento, como para haceros recordar, por la gracia que de Dios me es dada 16. Para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo. 17. Tengo, pues, de qué gloriarme en Cristo Jesús en lo que a Dios se refiere. 18. Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras, 19. Con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén , y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo. INTRODUCCIÓN:El miércoles pasado le hablé acerca del Dios de esperanza. Y el anterior acerca del Dios de la paciencia y de toda consolación. Hoy hablaré acerca del Dios de la promesa, pues dice en el versículo 8: Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres Para que los gentiles cuando lean la Biblia puedan creer también en las mismas promesas. Pues justamente por medio de la paciencia y consolación, por medio de la esperanza y de las promesas, nuestro Padre Celestial se distingue de cualquier dios inventado y adorado por los hombres. Porque las promesas de Dios son de variados grados, están aquellas promesas de cumplimiento diario, rápidos, mas también aquellos que se tardan en cumplir, incluso vemos el cumplimiento de la promesa de Jehová Dios hecho a Abraham que se cumplió cercano a los quinientos años de pronunciado. Ni qué decir de lo que dice el versículo
8, porque es la promesa de Dios de que enviaría a un salvador hecho
primeramente a Adán. Hoy nosotros tenemos por medio de la Biblia, y de la
historia cómo todas las palabras de Jesús que se vienen cumpliendo sin
excepción: Vosotros sois mis testigos,
dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y
entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después
de mí. Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve. Yo anuncié, y salvé, e
hice oír, y no hubo entre vosotros dios ajeno. Vosotros, pues, sois mis
testigos, dice Jehová, que yo soy Dios. Aun antes que hubiera día, yo era; y no
hay quien de mi mano libre. Lo que hago yo, ¿quién lo estorbará? (Isaías
43:10-13) Justamente la fe de los creyentes se identifica y se distingue por estos aspectos: paciencia, consolación, esperanza y promesas. Todas las personas que no crecen en y hacia este sentido y así permanecen en el cumplimiento de toda la palabra de Dios no puede ser llamado “creyente con fe en Jesucristo.” UNÁNIMES GLORIFIQUÉIS A DIOSCreer en las palabras de la Biblia, escritas bajo la inspiración del Espíritu Santo dado a Moisés y a los profetas, para que creamos en ellas y esperemos pacientemente el cumplimiento, porque nosotros creemos en el Dios de la promesa. Porque si tú aceptas que el Dios Celestial que crees y confías es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, naturalmente estás diciendo que crees en el Dios de la promesa quien hizo tantas promesas a estos padres y se cumplieron todas las promesas. ¿Cómo saber? ¿Cómo poder atestiguar de que el que hoy te promete es tu Dios? ¿Por qué uno no puede creer en el Dios de la promesa? ¿Y cómo se puede demostrar que una persona no cree en el Dios de la promesa? Por ejemplo, cuando uno compra muchos objetos por medio del crédito bancario, en cuotas, por medio de parcelas. Pues justamente eso es ir en contra de toda la promesa que Dios está haciendo para los hombres. Dice la Biblia según lo que hemos leído
hoy: Cuando Jehová tu Dios te haya
introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te
daría, en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste, y casas llenas de
todo bien, que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y
olivares que no plantaste, y luego que comas y te sacies, cuídate de no
olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de
servidumbre. A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás, y por su nombre
jurarás. (Deuteronomio 6:10-13) Y luego que conquistaron la tierra
prometida guiados por mano de Josué y luego que conquistaron toda la tierra, se
distribuyó la tierra, leemos la confesión que hace con el pueblo delante de
Jehová: Y envié delante de vosotros
tábanos, los cuales los arrojaron de delante de vosotros, esto es, a los dos
reyes de los amorreos; no con tu espada, ni con tu arco. Y os di la tierra por
la cual nada trabajasteis, y las
ciudades que no edificasteis, en las
cuales moráis; y de las viñas y olivares que no plantasteis, coméis. Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con
integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales
sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová.
(Josué 24:12-14) Ciertamente este era el momento más eufórico del pueblo de Israel, porque todas las cosas salían a pedir de boca. Sus enemigos no prevalecían delante de ellos, con sus ojos, con sus manos tenían todas las cosas, vivían en ellas. Jehová Dios les proveía. Y esta es la gloria que Dios desea recibir de los hombres, de que el hombre reconozca que Dios es justo, que es el Dios de la promesa, que su nombre es Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob. Que las promesas hechas a los padres, ellos lo recibieron. Si Jesús utilizó este nombre para mostrar que Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Este nombre también significa el Dios de la promesa, porque las promesas hechas, los pactos celebrados con Abraham, con Isaac y con Jacob se cumplieron con la conquista de la tierra de Canaán. Es de esta forma que hoy también desea escuchar la glorificación. Hoy muchos dicen: “gloria a Dios”, “alabado sea Dios”. Pero con ¿qué significado lo dicen? ¿Sirve de algo glorificar a Dios si no tiene sentimiento, ni agradecimiento? ¿De qué se gloría con Dios? ¿Qué promesas se cumplieron en su vida por el cual se gloría y alaba a Dios? Pues todas las cosas que tiene lo compró en cuotas, si su salud está asegurado en un sanatorio, si su seguridad está confiado en una agencia de protección contra incendios y robos. ¿Cómo glorificará unánimes a Dios? Es la razón de por qué nuestros hijos se pierden por el mundo, es por la falta de enseñanza y ejemplos enseñados por los padres quienes creen en el Dios de la promesa y por tanto también de toda Esperanza. Solamente cuando uno espera pacientemente, cuando es alimentado en la paciencia, gozoso en la esperanza, y cuando crece en la fe y finalmente llegan las promesas de Dios, es entonces cuando se glorifica a Dios “uniformemente”, con el “mismo corazón”. Hoy no queremos sufrir esa espera, ni queremos consumirnos interiormente con los bienes del mundo, porque el mundo (el Egipto de hoy) presenta innumerables comodidades y facilidades para que el hombre de fe no vive por su fe. “Mas el justo por su fe vivirá”. Por eso no pueden ver a Dios, por eso no se encuentran con Dios; porque siempre que trabaje duro, ganará un dinero para pagar las mensualidades y luego de 12 meses, el producto será suyo. ¿Qué necesidad tiene de orar? ¿A qué esperar? SE VENCEN OBSTÁCULOS CON FEHoy la línea del desierto es muy difícil de ver, los israelitas vivieron, comieron, durmieron en el desierto, con falta de pan, de agua, y físicamente no pudieron entrar en la tierra prometida hasta que Dios les ordenó. Y justamente cuando uno cree en el Dios de la promesa, antes que se llegue a recibir la promesa, es necesario vencer muchos obstáculos, esperar pacientemente, confiar en Dios, no tener nada en tus manos cuando otros lo consiguen con los métodos de Egipto. Y seguro que tú te mueres carcomido interiormente, mas la Palabra de Dios te sostiene, deseas hacer la voluntad de Dios y sobre todo ver “su milagro”. Los diez espías que no pudieron vencer los
obstáculos aún cuando estaban en medio de la tierra donde fluía la leche y la
miel. Finalmente cayeron e hicieron caer en el desierto todas las personas que
no pudieron prevalecer en la fe de Jehová Dios, en las promesas de Dios hechas
a los padres Abraham, Isaac y Jacob. Como dice la Biblia: Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en
muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición;
porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando
algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. Mas
tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la
fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. (1 Timoteo 6:9-11) Para encontrar al Dios de la promesa, hay que vencer el desierto, hay que vencer las dificultades y hay que vencer el obstáculo del tiempo; y aun prevalecer en FE. Y justamente esta es la dificultad hoy, porque hoy las fronteras de qué es Egipto, de qué es el desierto, de qué es la tierra prometida es tan débil. Incluso puedes ver a muchos creyentes quienes consiguieron sus casas, sus automóviles, sus empresas, sus negocios, sus profesiones, sus bienes, su familia basados en métodos de Egipto pero hoy aparecen como hombres llenos de fe, que recibieron muchas bendiciones de Dios. Mas siempre encontraremos flaquezas, debilidades, hoyos en su fe y conocimiento, temores a perder todo. Y nunca encontrarán un crecimiento firme y fiel al Señor Jesús. Seguro que afirmarán y querrán aparentar como hombres de fe y que por la fe consiguieron todo cuanto tienen, pero no habrán crecido en el conocimiento ni hoy están haciendo aquellas cosas que agrada a Dios: amar a Dios y amar al prójimo como bíblicamente se requiere. Tampoco ingresaron en mayores niveles de confianza con Dios. Solamente aquella persona quien vence todos los obstáculos y espera con fe en el Dios de la promesa, tiene el temor de Jehová, sirve al Señor en integridad y en verdad. Incluso puede ver lo que Dios está haciendo en el tiempo y puede anticiparse en el tiempo, porque tiene la intimidad con Dios. El gozo que tiene en su interior le permite esperar en el Dios de la promesa. Recuerden, siempre que ustedes sigan correctamente y esperen al Dios de toda promesa, vendrán muchos obstáculos, querrás dejar todo y “ser como cualquier otro hombre del mundo con sus métodos”, y justamente esa tentación y obstáculo hay que vencer para encontrarse con Dios en la intimidad. NO POR TU JUSTICIA, NI POR TU RECTITUDComo dijo a los israelitas: entiende, pues, hoy, que es Jehová tu
Dios el que pasa delante de ti como fuego consumidor, que los destruirá y
humillará delante de ti; y tú los echarás, y los destruirás en seguida, como
Jehová te ha dicho. No pienses en tu corazón cuando Jehová tu Dios los haya
echado de delante de ti, diciendo: Por mi justicia me ha traído Jehová a poseer
esta tierra; pues por la impiedad de estas naciones Jehová las arroja de
delante de ti. no por tu justicia, ni por la rectitud de tu corazón entras a
poseer la tierra de ellos, sino por la impiedad de estas naciones Jehová tu
Dios las arroja de delante de ti, y para confirmar la palabra que Jehová juró a
tus padres Abraham, Isaac y Jacob. Por tanto, sabe que no es por tu justicia
que Jehová tu Dios te da esta buena tierra para tomarla; porque pueblo duro de
cerviz eres tú. (Deuteronomio 9:3-6) ¿Creen que hoy también existen las
promesas hechas a Abraham para ti? ¿Qué toda la tierra donde tú pisares será
tuya? Sino ¿por qué te parece que Jesús dijo: Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por
heredad? (San Mateo 5:5) También Jesús dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o
hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa
de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo;
casas, hermanos, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo
venidero la vida eterna. Pero muchos primeros serán postreros, y los postreros,
primeros. (San Marcos 10:29-31) Y hay que saber que el juicio de Dios sobreviene sobre esta tierra de tiempo en tiempo, y cuando la maldad de estas naciones y pueblos acreciente, cuando los individuos sobresalgan a todo lo inimaginable en sus maldades, vienen los juicios de Dios y esa tierra le será dado al fiel de Jehová, al que creyó en el Dios de la promesa. Por eso, hay que cuidar en todo tu andar, todos los días, esperanzado y gozoso de las promesas que has recibido. Así crecerás en la fe, verás a Dios todos los días, te recrearás y verás que tu encuentro con Dios es mucho más precioso que el oro y la plata. Es cierto que puedes quedarte quemando interiormente, algunos pueden pensar, es mejor tener los bienes ahora, y seguir buscando a Dios. Mas jamás podrá compararse con aquella persona quien espera fielmente al Dios de la promesa. Igualmente las respuestas de Dios será diferente y ciertamente porque es el Dios de la justicia, hará distinción entre lo uno y lo otro. Por eso, Jehová dice: No digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han
traído esta riqueza. Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder
para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres,
como en este día. Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en
pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy
contra vosotros, que de cierto pereceréis. Como las naciones que Jehová
destruirá delante de vosotros, así pereceréis, por cuanto no habréis atendido a
la voz de Jehová vuestro Dios. (Deuteronomio 8:17-20) Y cuando estás clamando a Dios todos los días, él siempre te muestra ciertas señales, pequeñas señales de respuesta de cómo va evolucionando la concesión de las promesas. De cómo se está preparando y construyendo lo que él te prometió. Cuando la maldad del mundo que aumenta, cuando hay muchos derramamiento de sangre, cuando la idolatría de los hombres aumenta, cuando las pestes, las enfermedades surgen vertiginosamente, cuando ocurren grandes señales naturales, tú que has construido una relación de intimidad con Dios sabrás qué significa. Sabe que el tiempo está más cerca. Ciertamente que hoy no es discutible sobre estos puntos con un hombre materialista, que utiliza la fe en Jesús como un “as” para recibir más bendiciones. Pero también verán que todas las personas quienes se olvidaron de Dios, quienes no quisieron esperar en el Dios de la promesa, en algún momento recibirán males, les sobrevendrá juicios, aparecerán peligros, las condiciones económicas no serán favorables, los problemas incrementarán y finalmente ellos estarán tratando de apagar los fuegos, tratarán de evitar que todo cuanto construyeron se derrumbe. Y vivirán y morirán como un simple hombre, y no como un hombre de Dios. LA CONFESIÓN DE FEEl siguiente punto que Dios exige de ti, es la confesión de fe. No es simplemente esperar a oscuras, ni es callarte en tu promesa. Sino que Dios te exige que tú confieses tu fe delante de muchos hombres, creyentes e incrédulos. Que tú digas en voz alta cuáles son las cosas que Dios te ha prometido, y lo tienes que decir con fe, con convicción, que no tengas vuelta atrás. Y así comenzarán las burlas a tu fe, comenzarán las persecuciones de hombres que nunca entendieron al Dios de la promesa. Como aquellas personas quienes siempre nos dicen que la Iglesia Esperanza es eso: siempre está en esperanza. Mas las personas que dicen esto, no saben cuáles son nuestras promesas. ¿Y cómo puedo decir que yo o nuestra iglesia estamos mejor que ellos? Porque cada día Dios se comunica con nosotros. Siempre estamos creciendo en la fe, siempre aprendemos y recibimos nuestros conocimientos, vemos cosas que otros no ven, comprendemos cosas que los demás fieles no llegan a entender. En estas cosas lideramos, y les podemos enseñar. Nosotros sabemos qué camino estamos siguiendo. Siempre nos perseveramos en nuestros ministerios. Nuestros ministerios duran años, y siempre somos enriquecidos espiritualmente, seguimos firmes, es decir: todos los días Dios nos está alimentando. Entonces, ¿estamos equivocados en esperar al Dios de la promesa? ¿EXISTE EL DIOS DE LA PROMESA EN TI?Cuando tú consigues y haces todas las cosas según el orden de los hombres, es difícil que tú puedas ver y sentir al Dios de la promesa. Jesús vino al mundo para confirmar y cumplir las promesas hecha a los padres, dice hoy el pasaje. Y así también los gentiles fueron llamados y hoy son llamados, hasta que la plenitud de los gentiles entren y luego los israelitas también entrarán. Estas son las palabras de la promesa de Dios. Y si hoy dice que los gentiles confesarán, que se alegrarán, que los gentiles también esperarán en él significa que también es Dios quien se hará cumplir la promesa. Ustedes y yo somos testigos de esta realidad que nos ha sucedido. ¿De qué manera tú vives y esperas en el Dios de la promesa? ¿Cuáles son las promesas que Dios te ha hecho? ¿Cuánto esperas en esas promesas? ¿Cuánto eres renovado por Dios para que puedas permanecer en esas promesas? ¿Cuánto has crecido espiritualmente porque cumples las palabras de Dios? ¿Cuáles son las cosas que tú haces diferente a los demás hombres del mundo porque tú crees en el Dios de la promesa? Además, cuando uno escucha las promesas que ha recibido una persona, puede saber cuánto está en relación directa con el Señor. Y cuánto el hombre persevera en esas promesas, podemos saber que realmente las promesas han sido ciertas, que fueron dadas por Dios. CONCLUSIÓNCiertamente que existen cosas que Dios nos da inmediatamente, mas verán que siempre las grandes promesas tardan en concretarse. Y esto es lo extraño, pero se entiende como la obra grandiosa del Espíritu Santo que mora en la persona. Que la persona quien recibe unas promesas de Dios siempre va en busca de esas promesas, que espera en ellas y vive esperanzado. ¿Por qué es el Dios de la esperanza? ¿Por qué nuestro Padre Celestial trabaja como el Dios de las promesas? ¿Por qué él nos dice que es el Dios de toda paciencia y consolación? ¿Por qué es el Dios del pacto? Pues siempre tiene un motivo que le mueve, y estas respuestas veremos el día domingo en el sermón. Mas mientras tanto les digo, que él nos da todos los instrumentos, los medios para que podamos perseverar. Y es la distinción muy especial de la FE. La convicción, la certeza en las promesas, es la marca registrada de la FE. Y cuando tú tienes esa fe para esperar en todas las promesas, podemos decir por de pronto que eres hijo de Abraham, de Isaac y de Jacob. Que Dios te bendiga. Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". 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