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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

 

 Sermón en el día miércoles 21 de noviembre de 2007.

Título: DISENSIONES Y DIVISIONES

Biblia: 1 Corintios 11:17-34

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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17.          Pero al anunciaros esto que sigue, no os alabo; porque no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor.

18.          Pues en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo.

19.          Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados.

20.          Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor.

21.          Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga.

22.          Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo.

23.          Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan;

24.          Y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.

25.          Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.

26.          Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.

27.          De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.

28.          Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.

29.          Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.

30.          Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.

31.          Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados;

32.          Mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.

33.          Así que, hermanos míos, cuando os reunís a comer, esperaos unos a otros.

34.          Si alguno tuviere hambre, coma en su casa, para que no os reunáis para juicio. Las demás cosas las pondré en orden cuando yo fuere.

INTRODUCCIÓN:

Cuando se lee el libro de Primero y Segundo Corintios, se puede apreciar todos los problemas a que se ven expuestos las iglesias. Principalmente porque la iglesia es un lugar donde se reúnen a personas de diversos orígenes y medios.

Además de las muchas cosas que es capaz y beneficioso la iglesia, tiene un fin específico: el perfeccionar al hombre a la estatura de Cristo, en la plenitud y para que seamos completos en él.

En este proceso, creo que existen diferencias en la percepción de la realidad y cómo lograrlo.

Pues existen personas quienes simplemente no los quieren tratar, existen personas quienes piensan que está mal que existan desavenencias en una iglesia. Porque creen que debe ser un lugar ejemplar de amor y de comunión entre los hermanos.

Unos tratan de tapar todo y poner encima capas y capas de maquillaje, animar a los miembros, fabricar un ambiente feliz y cómodo para cualquier persona que entre en la iglesia. Y este grupo de personas e iglesias piensan que el creyente naturalmente crecerá, se fortalecerá en la fe y conocimiento.

Nosotros encaramos de manera diferente, sabemos que si una persona no es tratada específicamente por la Palabra de Dios en todos los aspectos de la vida y de la biblia, no puede sanar ni cambiar según la voluntad de Dios.

¿Por qué? Porque el pecado no sale a luz si la Palabra de Dios no le revela.

El problema que se ve en la iglesia de Corinto es algo similar, porque se predica la Palabra de Dios, existen divisiones y dice la Biblia que es preciso que existan las divisiones.

¿POR QUÉ ES NECESARIO QUE EXISTAN DISENSIONES?

Existen porque está vivo.

Si en una iglesia no existiera disensiones y divisiones, significaría que no existe ningún miembro, o que todos los miembros están muertos, o que no se predica la Palabra de Dios porque dice: porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta. (Hebreos 4:12-13)

Yo sé de muchas iglesias y pastores quienes simplemente no hablan de pecados, a todo le da una conclusión maravillosa. Tratan de mostrar a una iglesia pacífica, armoniosa, llena de amor y alegría.

Jesús mismo dijo: ¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: No, sino disensión. Porque de aquí en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos, y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra. (San Lucas 12:51-53)

Así que no hay que temer a la disensión o a las divisiones que pueden existir en la iglesia. Porque siempre que se predique la palabra de Dios, siempre que ustedes estén vivos, existirán las disensiones. Pues ante una determinada persona, habrá personas quienes se duelen y otros a quienes pasa desapercibido, algunos se pondrán contentos y agradecidos. Todo un abanico de reacciones produce una misma palabra, entonces ¿cómo crees que no existirá disensiones?

Si uno por temor a causar disensiones y divisiones, deja de predicar la Palabra de Dios, esa persona o iglesia está equivocado, y no tiene fe en Jesucristo, pronto desaparecerá.

Las divisiones y disensiones existen porque cada persona tiene enfermedades diferentes, tiene perniquebraduras diferentes, cada persona está perdido en un lugar diferente, cada persona tiene una debilidad diferente.

Uno de nuestros peores errores es nuestra corta visión. Pues todos pensamos que mis debilidades, pecados y razones son válidos, pequeños; pero las debilidades y pecados ajenos son malos, muy malos y grandes.

Incluso se ven casos de personas quienes desean comparar pecados y pecados. Pensamos muy livianamente suponiendo que la desobediencia es menos pecado que un asesinato. Que la murmuración es menos que la codicia. La mentira menos que la envidia.

No, todos son pecados, y por cada pecado su paga es muerte. Y porque se manifiesta el pecado del hombre, existe disensión y división.

HABRÁ TANTAS DISENSIONES COMO PERSONAS HAYA

Las disensiones y divisiones existen porque las personas son diferentes una de otra, tienen necesidades diferentes, caracteres diferentes, problemas diferentes, antecedentes diferentes, y realidades diferentes.

Por eso dijo Dios por medio de su palabra: Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios. Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados. Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane. Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado. (Isaías 40:1-5)

Es decir, que no todos los hombres crecemos de la misma manera, ni provenimos de un mismo lugar, ni tuvimos padres iguales, ni fuimos educados en la misma manera o principios.

Existirán personas que tienen muchos valles, otros que tiene muchos montes, otros con muchos caminos torcidos, y cuartos con un carácter o pasado muy áspero. También existirán aquellas personas que se combinarán dos, tres, cuatro defectos. Igualmente existen valles y valles, pues no todos son iguales; existen montes y montes, collados y collados; no todos tendrán el mismo tamaño ni la misma altura.

Vamos a explicar mejor: existen personas que crecieron con padres, cuyo carácter y ética eran muy rectos, y por ejemplo, jamás supo qué era robar, o era catalogado de muy grave. Para esta persona, el pecado del hurto es GRAVÍSIMO.

Pero también en la misma iglesia puede existir una persona que creció sólo, que proviene de padres separados, o que creció en la calle. Su medio de vida era el robo, y ya no lo considera ningún pecado o no grave. Un día conoció a Jesús y recibió el perdón.

Ambas personas están en la misma iglesia. ¿Qué actitud tomará cada persona ante una tercera persona que ingresa a la iglesia y tiene antecedente de robo?

El uno rechazará de gravísimo, y el otro le comprenderá. Aquí ya existe una disensión, ¿no es cierto?

Si a esta disensión se agrega otro y otro, si aumentan los grados de discusión, puede llegar a una división.

Por eso, es la responsabilidad del pastor enseñar que todo pecado es malo, que la Palabra de Dios tiene que tocar a todas las personas. Para algunos le llegará más rápido, otros más lento. Algunos serán constantemente corregidos, otros no serán tocados.

Y ustedes también serán más sanos, si cada uno comprende su debilidad, conoce la pecaminosidad que hay, que hubo en ti.

La palabra de hoy dice: porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados.

Porque somos hombres, y porque aún no fuimos perfeccionados en toda la amplitud de la Palabra, y por causa de nuestra fe y conocimiento de la Palabra, la reacción de cada persona, su respuesta a los pecados puede ser lento o rápido. Y esto causará disensiones y divisiones.

Que exista disensiones y divisiones es normal.

Pero debe existir la manifestación en vosotros de los que son aprobados, que es lo que realmente importa:

LA MANIFESTACIÓN DE LOS APROBADOS

Dice la Biblia: Si pecaren contra ti (pues no hay hombre que no peque), y te enojares contra ellos, y los entregares delante de sus enemigos, para que los que los tomaren los lleven cautivos a tierra de enemigos, lejos o cerca, y ellos volvieren en sí en la tierra donde fueren llevados cautivos, si se convirtieren, y oraren a ti en la tierra de su cautividad, y dijeren: Pecamos, hemos hecho inicuamente, impíamente hemos hecho; si se convirtieren a ti de todo su corazón y de toda su alma en la tierra de su cautividad, donde los hubieren llevado cautivos, y oraren hacia la tierra que tú diste a sus padres, hacia la ciudad que tú elegiste, y hacia la casa que he edificado a tu nombre; tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada, su oración y su ruego, y ampararás su causa, y perdonarás a tu pueblo que pecó contra ti. Ahora, pues, oh Dios mío, te ruego que estén abiertos tus ojos y atentos tus oídos a la oración en este lugar. (2 Crónicas 6:36-40)

Lo importante es que tengamos una misma actitud hacia el pecado, que sepamos que la paga del pecado es muerte. Y por causa del pecado, nuestro Señor Jesucristo tuvo que morir en la cruz, derramando su sangre.

Tenemos que ser muy firmes respecto al pecado. Hay que luchar para no cometer el pecado. Y cuando se comete pecado, hay que esforzarse para obtener el perdón de Dios. Y hay que esforzarse para restituir como dice la Biblia.

Esta es la manifestación de los aprobados. Que ante el pecado, reconozcamos nuestros pecados, nuestros errores delante de Dios. Confesar y arrepentirnos. Cambiarnos y alejarnos del pecado. Y luchar para no pecar más. También restituir lo que el pecado causó.

Esta es la manifestación de los aprobados. No hay hombre que no peque, hay que saber que ningún pecado es más liviano o más pesado. Es cierto que deja huellas más grandes o más pequeñas. Algunas son fáciles de restituir, otras muy difíciles y costosas.

Pero es necesario mostrar los signos de un aprobado de Dios. ¿Qué significa esto? Al que arrepentimiento, pagar arrepentimiento; al que restituir, restituyendo.

Por eso, la palabra de Dios no pide que sepamos qué es la santa cena, que uno como con discernimiento; que sepa las implicaciones, que sepa discernir el bien y el mal, que sepa por qué se hace y tiene que participar. Hoy muchos escuchan la Palabra de Dios, muchos hablan de Dios, de Jesucristo, del Espíritu Santo, pero pocos conocen ni disciernen los alcances e implicaciones.

Suelen hablar de misericordia, de amor de Dios, de perdón; mas no hay discernimiento.

No está hablando solamente de cómo comen la santa cena, sino también cómo se alimentan espiritualmente y qué reacción produce el pan del cielo en los creyentes.

Pues escuchan o leen la Biblia, pero no tiene ninguna reacción, ni su vida muestran signos de que entendieron las Palabras de Dios. Incluso desean que respondan de la misma manera, desean que se enseñe de la misma manera, que se acepten las enseñanzas y doctrinas llanamente difundidas por todas las iglesias evangélicas.

Por eso dice la Biblia hoy: si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.

Hoy tantos quieren que seamos iguales a los otros, que aprobemos sus hechos, que nos adaptemos a los dictados y corrientes filosóficas y doctrinarias del momento. Desean que seamos condescendientes, que comprendamos las situaciones especiales que implica nuestra gente y sociedad. O que se necesita urgentemente de líderes porque la mies es mucha pero los obreros pocos.

Así desean que comamos cualquier inmundicia y si nos negamos, nos hacen guerra; soliviantan las opiniones para enfrentarte, incluso dicen que Dios ha cambiado en la época actual y que esto es gracia.

Mas la Biblia no miente y Jesús dijo: El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.

Esta es la causa de por qué es tan importante que los creyentes se discipulen, que estudien la Palabra de Dios y que aprendan a vivirlo en el mundo de hoy, en toda la extensión de la Palabra. Porque si uno cierra sus ojos, y come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.

Así que más que la celebración de la Santa Cena en la iglesia, necesitamos comer del pan espiritual y de la bebida espiritual con mucho más celo, con entendimiento y responsablemente.

No hay que temer al hombre, sino a Dios. No hay que temer por las disensiones que pueda suceder y las divisiones que pueda acarrear; mas bien es necesario tener un buen discernimiento espiritual acerca del bien y del mal con las Palabras de Dios como regla.

CONCLUSIÓN:

Seguro que la unidad y la comunión de los miembros en una iglesia y entre iglesias es importante. Pero únicamente puede darse cuando tenemos una misma regla y un mismo principio bíblico.

Las disensiones existen, pero no hay que temerlas, sino enseñar con firmeza y paciencia. Como dice Dios por medio del apóstol Pablo al pastor Timoteo: Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, aptos para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él. También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. (2 Timoteo 2:24-3:5)

Así que las disensiones y divisiones son causados más que las diferencias en la palabra de Dios, es por causa de las concupiscencias de los hombres cuyos pecados no han sido curados. Por eso dice la Biblia: pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios. (Romanos 15:5-7)

Viendo de qué manera responde en medio de la disensión causado por la Palabra de Dios, podremos saber quiénes son los aprobados por Dios. Porque todos los hijos de Dios en quienes existe la verdadera fe puede reaccionar de una manera ante Dios, donde la Palabra de Dios sale victoriosa sobre el hombre. ¿Amén?

En el interín, hay que ser paciente con los débiles y niños espirituales, pacientes para enseñar pero siempre firmes en el orden de las reglas de Dios.

Que Dios te bendiga.

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