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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

 

  Sermón en el día miércoles 22 de noviembre de 2006.

Título:  EL TERMÓMETRO DE JESÚS.

Biblia: San Juan 14:26-31

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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26. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

27. La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

28. Habéis oído que yo os he dicho: Voy, y vengo a vosotros. Si me amarais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo.

29. Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, creáis.

30. No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el prínciep de este mundo, y él nada tiene en mí.

31. Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vamos de aquí.

INTRODUCCIÓN:

Saben ustedes que existen termómetros que miden la temperatura de los distintos materiales físicos, tal es el caso de los termómetros que miden la temperatura ambienta, la temperatura del cuerpo humano. Ahora, ¿existe un termómetro que mide nuestra fe y nuestra vida espiritual?

De seguro que ustedes experimentaron, cada vez que salen a evangelizar, a llevar los folletos Palabras de Vida, y cuando le extiendes para que reciba la Palabra de Dios, muchos preguntan si es dinero. O luego de recibir el folleto, el siguiente paso es la pregunta que tanto se repite: ¿Y el dinero? También existen aquellos que reciben de mala gana pero en sus miradas existe un deseo, pues desean que les ayude de otra manera, porque su urgencia es el dinero y no a Dios con sus palabras. O mejor dicho, ¡Dios traducido en dinero! Pues es más práctico y útil (suponen).

Es el consuelo que buscan todos los hombres del mundo, incluso aquellos creyentes que aun no entienden la lógica y los caminos de Dios, desean que la iglesia les ayude en dinero, en especies, en soluciones, en trabajos. Y cuando alguno de estas personas escucha que estaremos orando por ella, si le decimos que deseamos que ore por sus problemas, es como darles una bofetada; pues queremos cambiar, a sus ojos, el consuelo por algo que no es consuelo.

Y es que el problema de los hombres se ha agravado tanto, el alejamiento de Dios les han hecho tan inconscientes del problema en que están inmersos. No saben los hombres que cuanto más dejan a Dios, cuanto más desinterés tengan de Dios, cuando más desoigan a Dios esos problemas aumentarán. Es como estar cavando un pozo cada vez más profundo y uno no se da cuenta de ello.

Incluso muchos creyentes, confunden el amor de Dios y no prestan atención en la Paz con Dios. Es decir, el termómetro de Dios cuanto mejor esté tu estado espiritual sentirás la temperatura óptima de Dios y su voluntad, cuánto más la temperatura baje, pensarás y sentirás como un hombre mundano cualquiera.

UN CONSOLADOR DIFERENTE

EL ORDEN de las cosas cambia terriblemente entre los hombres, sus puntos de vista cambia de acuerdo a su realidad y necesidades.

Vemos lo que queremos ver y nos interesa solamente aquellos puntos que estamos necesitados. Y fuera de ellos, nada nos despierta el interés.

En este orden de cosas, lastimosamente todos los creyentes también, cuanto más se aleja de la Palabra de Dios, o porque no es enseñado, porque está apartado todas las cosas le disgusta, entonces, siempre sus ojos estarán viendo con los ojos de los hombres incrédulos.

Y esto es sencillo, porque el Espíritu Santo que ha venido sobre los hombres, les ha dado la fe para que pueda creer en Jesús, obra en nosotros, hace que escuchemos sus palabras, pero también exige de nosotros la obediencia. Se comienza con pequeñas exigencias, luego va aumentando. Mas cuando el hombre desiste, no realiza estas pequeñas tareas, luego cuando vengan mayores problemas, situaciones más agravantes y apremiantes, no sabrá cómo resolverlo. También el Consolador también deja de actuar con nosotros directamente, porque nunca actúa por sí solo si el creyente no obedece los mandamientos de Dios, por eso en Romanos 8:26 dice: y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. En cambio, está gimiendo silenciosamente al Padre por la situación del creyente.

El Espíritu Santo que Jesús nos ha enviado en su nombre, no es un resolvedor de tus deudas o problemas, más bien es el Consolador quien te enseña las Palabras de Dios, te hace escuchar y entender, hace que aumente tu fe de acuerdo a cómo estás obedeciendo.

Y las decisiones que tienes que tomar, el esfuerzo que debes realizar, la paciencia que debes tener en todos los casos, son cosas que corresponden a ti realizar. Y esto hace que exista primeros y exista segundos, por supuesto que existirán los últimos. De ahí viene por qué Jesús dijo: Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros (San Mateo 19:30)

El Consolador Espíritu Santo, no saca el oro ni la plata de Dios para pagar tus cuentas, ni resuelve tus problemas de esa manera. Tampoco la iglesia está fundada para ese fin. Sino para enseñar la Palabra, para que siendo guiada por el Espíritu Santo enseñe a los hombres en todos los aspectos de su vida dentro de la Biblia para que tenga paz con Dios.

En este orden de cosas, el Espíritu Santo nos ha venido para ser el Consolador, para ser el Espíritu de Verdad; quien nos enseñará todas las cosas, quien nos hará recordar todas las palabras de Dios y nos dará testimonio de Jesucristo.

Y cada vez que escuchemos la palabra de Dios y el Espíritu Santo nos esté revelando y haciéndonos entender la palabra, comprenderemos el amor de Dios y correspondientemente nuestro amor aumentará.

Consecuentemente, cuando entendamos ese amor y esa verdad por medio del Espíritu Santo, cuando hagamos las palabras de nuestro Padre Celestial, el amor de Dios crecerá sobre nosotros y así aumentará también la paz con Dios.

EL AMOR DE DIOS

UN ASPECTO tan mal comprendido y mal utilizado es justamente acerca del amor de Dios.

Por eso Jesús nos dice hoy: La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

Seguro que para muchos de ustedes, esto es algo nuevo y difícil de entender, por eso digo que no hay que confundir el amor de Dios, la paz de Dios y la relación entre el amor y la paz de Dios. Por eso Jesús dice que no da la paz como el mundo la da.

Según el concepto humano de amor, según el concepto humano de paz, es que uno cubra sus necesidades, les compre remedios, llore y comparta su dolor, solucione sus deudas, que hable de cosas reconfortantes. Es no tener problemas con su prójimo, es estar bien con todo el mundo, estar en la buena onda, la comunión y la paz, sin tener enemigos ni hacerse de enemigos, no hacer el mal a nadie. Y cosas por el estilo. Por eso, piensan que está mal hablar de pecados en la iglesia y acusar a los creyentes de pecado.

En cambio, el amor de Dios se refiere al amor que ha derramado Jesús al venir al mundo para morir por los pecadores, nosotros que estábamos condenados a la muerte por los pecados, vino para salvar a los elegidos quienes creen en Jesús como Cristo.

Y este amor es lo que ha iniciado para restablecernos e hizo que tengamos no la ira de Dios, sino la paz con Dios.

Como dice la palabra de Dios: Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos) y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús. (Efesios 2:1-7). Este es el amor de Dios para con los hombres, que nos ha sacado de la ira de Dios para que hoy tengamos paz con él.

Anteriormente porque estábamos bajo la ira de Dios, su ira nos perseguía, nos destruía, nos sobrevenía las enfermedades, caían las calamidades sobre nosotros. Y naturalmente todo su enojo, como dice la Palabra: Jehová prueba al justo; pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece. Sobre los malos hará llover calamidades; fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos. Porque Jehová es justo, y ama la justicia; el hombre recto mirará su rostro. (Salmo 11:5-7). También dice: Mas Dios es el juez; a éste humilla, y a aquél enaltece. Porque el cáliz está en la mano de Jehová, y el vino está fermentado, lleno de mistura; y él derrama del mismo; hasta el fondo lo apurarán, y lo beberán todos los impíos de la tierra. (Salmo 75:8).

Así que, de toda esta ira de Dios hemos sido librados, y para que no estemos expuestos, ni para que volvamos a ellos por nuestra ignorancia, nos ha dado el Consolador, el Espíritu Santo quien nos enseñará todas las cosas y nos recordará todo. Esto es el amor de Dios.

LA CONFUSIÓN DE AMOR CON PAZ DE DIOS

HEMOS SIDO ALCANZADOS POR EL AMOR DE DIOS, que para cumplir su plan y voluntad que ha sido determinado desde antes de la fundación del mundo, cuando el hombre pecó, vino Jesús a salvarnos. Así nos ha dado su amor, nos ha demostado su amor para con nosotros e incluso nos hizo hijos de Dios.

Tenemos paz para con Dios porque no nos condena. Por eso Jesús nos dice hoy: Yo no os la doy como el mundo la da. No significa que tendrás paz con el mundo, porque Jesús dijo: Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. (San Juan 16:33).

Piensen, la paz que buscan los hombres del mundo, sin guerras, sin ladrones, ni secuestros, ni corrupción, igualdad, paz entre naciones, paz entre pueblos. Esta es la paz que buscan los hombres del mundo, y su manera de ver la paz, pero para nosotros esa no es paz. ¿Por qué? Porque esas cosas no existirán nunca. Porque Dios tiene ira constante y enojo constante con todos los hombres que hacen maldad, que idolatran y son corruptos. Porque Jehová derrama el cáliz de su ira sobre los hombres y sobre el mundo.

Que un creyente haya recibido y tenga el amor de Dios no significa necesariamente que tenga paz con Dios. O sea, puede ser que un cristiano, quien cree en Jesús como su Señor y Salvador, puede vivir sin la paz de Dios. Y esto es algo que usualmente está pasando. Y este es el Termómetro de Jesús.

Y no es para que se confundan. Jesús dice: La paz os dejo. Se refiere mucho más a la paz que nos da con respecto a la ira de Dios, a nuestra salvación. Que el Espíritu Santo nos es dado para que more en nosotros y nos dé testimonio de que somos hijos de Dios.

Pero cuando dice: Mi paz os doy. Recuerden que anteriormente toda nuestra vida era para condenación, nuestros dioses de madera, piedra o metales, nuestra forma de vida, los pensamientos, hábitos, costumbres, todo era motivo de ira. Pero Jesús nos dio primeramente su paz por medio de su amor traducido en la muerte por cruz. Hemos restablecido la paz con Dios. Pero nuestra vida misma, nuestros pensamientos, nuestras obras en su Palabra aun no ha alcanzado, ni han sido cambiados; y por eso no estamos alcanzando la paz en todos los sentidos de la vida.

Y esta es la paz que necesitamos conquistar. Muchos cristianos hoy no quieren obedecer y se recurren al amor de Dios, pensando que el amor suplirá todos los errores y tapará toda desobediencia a los mandamientos, toda la vida no cambiada que viene de nuestra corrupción anterior. Por eso, siempre existe algo que les dice que está mal, el Termómetro de Jesús, la paz que no tienen en su corazón y en su vida, les reclama que están en falta.

Mas verán y podrán comprobar de que no están alcanzando la paz con Dios, no se sienten en paz, siempre les remuerde la consciencia, las palabras de Dios que les persigue, que se acuerdan porque no obedecieron. Siempre necesitan de estímulos externos que les hace perderse por un momento de su inseguridad: músicas, buenas palabras, consuelos, ser amado, amigos que siempre tienen que consolarte, que te tienen que llamar constantemente para animarte, consuelos amorosos. Pero ni bien termina el efecto, otra vez les huye la paz. El termómetro está marcando que estás fuera del rango, estás en peligro.

SI ustedes abren el Antiguo Testamento, en donde están escritos mayormente la vida de los cristianos, verán que los hombres creen en Dios, creen en Jehová de los ejércitos, pero no por eso significa que tengan la paz con el Señor, van tras dioses ajenos, hacen negocios y se unen con el mundo.

Que aun teniendo la fe en Jesucristo, estando en el amor de Dios, podemos no estar en paz con Dios. ¿Y esto por qué? Es como un hijo que tiene el amor de padre pero es desobediente como hijo dentro de la familia. Entonces, este hijo siempre será hijo, pero siempre será disciplinado, el padre le perseguirá y el hijo no tendrá paz con su progenitor hasta que cumpla la voluntad del padre. ¿Tiene paz este hijo en su casa? NO. ¿Están entendiendo?

Por eso digo que no hay que confundir el amor con la paz de Dios. Muchos cuando escuchan mis prédicas y enseñanzas dicen que no tengo amor, porque hablo demasiado del pecado y mis métodos están fuera del amor. Pero tienen que entender que el amor de Dios para salvarte no puede cambiar nunca si está establecido, pero sí puede quitarte la paz en tu interior. Al contrario, porque existe el amor de Dios para contigo, él tiene celo para contigo y por ese celo no te deja en esa descomposición moral, en una vida sin cambios, sin obediencia a toda la Palabra de Dios.

Y el testigo que te pone Dios en tu vida para que sepas si estás obedeciendo o no en sus palabras, es la paz que tienes o no en tu vida. Es tu termómetro que es medido por el Espíritu Santo. Por ejemplo en el libro de los Jueces, verán que los israelitas creían en Jehová Dios, pero cuando ellos se apartaban tras dioses ajenos, Dios enviaba a los pueblos de los alrededores para que les invadiera, les quitaba la paz y tenían que vivir en aflicción, en dolor, en ruinas y pasar hambre.

Entonces la paz que tienen en sus vidas, es fiel testimonio y medida del termómetro de cuánto están viviendo bajo la voluntad de Dios.

Y siempre que ustedes no vivan de acuerdo a la Palabra de Dios, el Señor romperá la paz de tu vida en algún punto. No tendrás gozo. Alguien que no tiene paz en su corazón siempre aflora esa intranquilidad hacia fuera, hacia otras personas. Por eso la Biblia dice: ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios? ¿O no pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él nos ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente? (Santiago 4:4-5)

Por eso, cuando Dios te quita la paz, no hay forma de que tengas buen sueño, no hay forma que tu vida esté tranquila. Y cuanto más quieras estár bien con el mundo, mayor será la persecusión y pérdida de paz con Dios.

En cambio, cuando deseas seguir la paz con Dios, tendrás muchos enemigos del mundo, el mundo te perseguirá, pero tendrás paz y gozo en el Espíritu Santo.

Por eso Jesús no fue comprendido en ese tiempo ni en los tiempos actuales.

CONCLUSIÓN:

Esta es la incongruencia que muchos creyentes encuentran y se sienten confundidos, y Jesús nos dice hoy: no se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. Y les puedo asegurar que hay que estar bien con Dios, porque si tú desprecias la voz de Dios y deseas estar en paz con el mundo, Servid a Jehová con temor, y alegraos con temblor. Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; pues se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían. (Salmo 2:11-12)

No confundan el amor de Dios con la paz de Dios. La medida de la paz que tengas con Dios, mide el amor que tienes de Dios y sus palabras. Pero lo contrario no siempre es cierto: no porque tienes amor de Dios ahora, significa que tengas paz de Dios.

Y muchas son las causas que te quitan la paz, y si te quita la paz y no puedes tener gozo y tranquilidad, primeramente hay que arrepentirse y segundo ver en dónde has fallado en la Palabra de Dios. Hay que hacerlas, pues si no, jamás puedes ganarte la paz de Dios.

También cada vez que aprendas nuevas palabras y si no obedeces, Dios te quita la paz; por eso hay que hacer, obedecer cuando el Señor te enseña. También cuando pasa el tiempo y es tiempo que crezcas, que aprendas nuevas cosas, pero si no lo haces, también la paz irá disminuyendo. O sea, la fe es evolutivo, la obediencia también, y la paz fruto de esa evolución.

La paz que Jesús te deja, la paz que Jesús te da, es un termómetro de cuánto andas en la Palabra de Dios para hacerlas. Que no aparezcan problemas en tu vida que te rompa la paz es una bendición de Dios, porque tu termómetro con Dios está en lo más alto, no dejes que se enfríe.

Estad siempre gozosos, orad sin cesar, dad gracias en todo, no apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías, examinad todo, retened lo bueno. Absteneos de toda especia de mal. y el mismo dios de paz os santifique por completo, y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.  Fiel es el que os llama, el cual también lo hará. (1 Tesalonicenses 5:16-24).

Cuando tienes paz en el Espíritu Santo, puede sobrevenir cualquier embate en tu vida y estarás confiado; en cambio cuando te falta la paz, hasta tu amor en Jesucristo te parece inestable. Y existe una sola respuesta en todo esto: escuchar y hacer todos los mandamientos de Dios. ¡Es sencillo, pruébalo!

Que Dios te bendiga.

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