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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

 

  Sermón en el día miércoles 15 de noviembre de 2006.

Título: ¿Cómo se manifiesta el Poder de Dios?

Biblia: San Juan 14:1-31

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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1. No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.

2. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.

3. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

4. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.

5. Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?

6. Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.

7. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.

8. Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.

9. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dice tú: Muéstranos el Padre?

10. ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.

11.Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.

12.De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.

13.Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré; para que el Padre sea glorificado en el Hijo.  

14. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

15. Si me amáis, guardad mis mandamientos.

16.Y yo rogaré al padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:

17. El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

18. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.

19. Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.

20. En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.

21. El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.

22. Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?

23. Respondió Jesús y le dijo: el que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.

24. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del padre que me envió.

25. Os he dicho estas cosas estando con vosotros.

26. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

27 La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

28. Habéis oído que yo os he dicho: Voy, y vengo a vosotros. Si me amarais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo.

29. Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, creáis.

30. No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.

31. Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vamos de aquí.

INTRODUCCIÓN:

CONFUSIÓN. Es lo que predomina hoy en los distintos ámbitos de las iglesias de Jesucristo. Y esto ha sucedido porque las iglesias se han preocupado en escuchar al hombre y no a Dios.

Pues se ha sobredimensionado la importancia del hombre, de su salvación, de cómo debe ser amado, de cómo debe ser dolido, y las iglesias y los pastores, pues son sus líderes, se han encargado de borrar tantas leyes de Jehová que dañen al hombre.

Incluso han creado toda una imagen alrededor de Jesucristo sin ley, sin mandamientos, ni preceptos, ni ordenanzas. Pues aprendieron a mencionar el nombre de Jesús para borrar todo cuanto tenga visos de mandamiento.

En especial, las iglesias evangélicas que desde la lucha de Martín Lutero, de volver a las Sagradas Escrituras como única fuente de autoridad y de la salvación por fe; se ha perdido todo. Hoy en las iglesias evangélicas que tanto lucharon contra el catolicismo porque ésta había cerrado la Biblia y guardado bajo llave en el calabozo. Ahora, esta misma iglesia, 500 años después, les queda solamente una tapa negra de cuerina y dice: Sagradas Escrituras. Casi nadie lo lee, incluso he tenido experiencias de seminaristas que ni siquiera leyeron una vez toda la Biblia, y ansiaban ser pastores.

Pero no saben estas personas que han roto un nexo fundamental con Dios y el único camino para distinguir de entre todos los cristianos, al verdadero. Y hay algo más...

LOS MANDAMIENTOS Y JESÚS

HOY POR HOY, el cristiano promedio no sabe los 10 mandamientos en detalle, tampoco ha escuchado alguna predicación respecto a cada uno de los mandamientos. ¡Ah! Eso sí, han escuchado hablar de los 10 mandamientos porque justamente existe una famosa película que siempre pasan en la semana santa y que coincidentemente se llama los “10 mandamientos”.

Y digo esto con razón, porque nadie vive, ni aun los pastores viven según los mandamientos de Dios. En lo único que han mejorado es su repertorio de excusas y su locuacidad. Porque si hoy las iglesias enseñaran los mandamientos de Dios, no tendrían tantos problemas y los miembros de estas iglesias no estarían metidos en tantos pozos.

Sí, con Jesús han trazado una línea divisoria en la Biblia, y pusieron el nombre de Nuevo Testamento y Viejo Testamento. Pero no saben las personas que Jesús ya estuvo obrando desde antes de la fundación del mundo, desde la creación misma de los hombres, estuvo trabajando. Por eso dice en San Juan 1:1-3 dice: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

En todo el Antiguo Testamento, se habla de Jesucristo y la vida en Jesucristo, el modelo de vida que tendremos en Jesucristo y la perfección que alcanzaremos en Jesucristo.

Muchos creen que los mandamientos de Dios son de la época del Antiguo Testamento, son las leyes de Jehová, y ahora que Jesús vino a perfeccionar las leyes, nos hemos desligado de la obligación de cumplirlas. Mas no saben que justamente porque Jesús perfeccionó las leyes, y porque él las cumplió fielmente; también nos ha mostrado cómo podemos nosotros en Cristo Jesús ser perfeccionados en las Palabras de Dios. Y esto es fundamental, el cumplimiento para que Dios se manifieste en nosotros y por supuesto su poder en nuestra vida.

ÉL HACE LAS OBRAS

EN CAMBIO, Jesús antes de fundar nuevamente toda la Palabra de Dios, como hoy enseñan en las iglesias, el Salvador dijo: No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. (San Mateo 5:17)

Cuando un rico desde el infierno pide a Abraham para que envíe a Lázaro para que resucite de los muertos y predique el camino de Salvación a sus otros hermanos que estaban vivos, dice el padre de todos los creyentes: Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levante de los muertos. (San Lucas 16:29-31)

Y hoy tenemos el testimonio de Jesús quien dice: ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.

Como muchos piensan, si Jehová es sinónimo de mandamientos, cómo puede Jehová estar y morar en Jesús y hacer las obras que hace. E incluso Jesús dice: No soy yo quien hace las obras de milagro, de sanidad, de multiplicación, ni son mías las palabras que les estoy enseñando; sino todo proviene del Padre que mora en mí.

Y porque el Padre mora en Jesús, Cristo tiene esta capacidad y poder para realizar su obra.

De la misma manera, si nosotros también creemos y aprendemos las leyes de Dios, los mandamientos que tanta repulsión crea en muchos, Jesús nos dice: de cierto, de cierto os digo: el que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. Deben saber que éste es el único camino para que en nosotros el Padre more y se manifieste, cuando amamos a Jesús y cumplimos los mandamientos.

¿Cómo es esto posible? Es posible porque por su muerte somos justificados, y por su resurrección y ascensión somos glorificados. Dice que nos enviará al Espíritu Santo, el Espíritu de Verdad, quien nos enseñará todas las cosas. Pues hará que todas las Palabras de Dios, sean grabadas en nuestro corazón, como dice en Hebreos 10:16-17: Éste es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré, añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.

Otra vez, ¿cómo es esto posible? Dice la Biblia: Di, por tanto: Así ha dicho Jehová el Señor: Yo os recogeré de los pueblos, y os congregaré de las tierras en las cuales estáis esparcidos, y os daré la tierra de Israel. Y volverán allá, y quitarán de ella todas sus idolatrías y todas sus abominaciones. Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios. (Ezequiel 11:17-20) .

Así que ésta será la señal de que realmente el Espíritu Santo ha venido sobre un hombre que dice ser creyente: el que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.

Por tanto, todos los cristianos que hoy dicen que creen en Jesús, es imposible de discernirlos, si no se les predica y se les enseña los mandamientos de Dios (la Biblia en toda su extensión) y se comprueba que escucha los mandamientos atentamente y los obedece. Entonces sí podemos afirmar: respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él (v. 23). Y además nos advierte para que tengamos discernimiento: El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió (v. 24).

Nos preguntamos: ¿Por qué los cristianos no quieren escuchar ni hablar de las leyes de Dios?

LA DEBILIDAD

ES QUE LA LEY DE DIOS tiene un poder extraordinario, y es justamente mostrarnos que existe pecado en nosotros. Por eso dice la Biblia: ¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí? En ninguna manera; sino que el pecado, para mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso (Romanos 7:13) .

Es decir, que la ley se introdujo para que los hombres vean que tienen pecado en ellos.

Mas aquí se produce una incongruencia, muchos evangélicos dicen: de modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. (2 Corintios 5:17). Por eso alegan diciendo que han dejado atrás el lastre de los mandamientos y ahora, libre de ello, son felices, capaces y tienen paz y gozo en Jesús. Y justamente con este argumento, han borrado de una vez para siempre el Antiguo Testamento.

Mas no saben ellos que justamente por esto, están viviendo en la indigencia, el Padre no les manifiesta ni les revela. Porque tanto Jesús como el Espíritu Santo nada pueden hacer cuando están cerrando la Biblia.

En cambio se debe entender de esta manera: es cierto que la ley de Dios nos muestra que somos pecadores y que nadie por sus propios medios puede cumplir las leyes de los mandamientos. Pero Jesús cumplió y pagó el precio exigido por la ley de Dios respecto al pecado. Y a partir de ahí, en Jesucristo, estando justificados y glorificados, sí podemos cumplir las leyes; porque el Espíritu Santo nos ayuda en toda debilidad, para que nos acordemos de las leyes, pues lo tenemos grabado en nuestro corazón y en la mente.

Pero no es un paso único, sino constante, ¿por qué? Porque no conocemos toda la Biblia, no nos ha sido revelado toda la Biblia. ¿Por qué necesitamos seguir aprendiendo la Biblia? Para hacerlo, para cumplirlo en Jesucristo. ¿Y para qué? Para santificarnos cada día más. ¿Y por qué necesitamos santificarnos si ya hemos sido hechos una nueva persona? Una cosa es legalmente, que Dios considere y te justifique en Jesús. Mas otra cosa es tu realidad que aún falta ser renovado. ¿Y para qué necesitamos ser renovados por medio del aprendizaje de la Palabra y de los cumplimientos de los mandamientos? Para que seamos perfeccionados, como dice en Hebreos 11:39-40 Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros.

Ahora, ¿por qué tanto rechazan los mandamientos si aprendiéndolos somos perfeccionados? Y parece que muchos no entienden este lazo, esta relación.

Pues cuando más escuchas los mandamientos de Dios, a una persona a quien la Biblia dice y te enseña de que eres una nueva criatura en Cristo, comienza a aflorar los pecados que tenemos en nuestra vida (que parece contraria a la obra de Jesús). Y tanto más escuchamos acerca de los mandamientos, más pecados encontramos y nos preguntamos incluso si realmente somos salvados.

Aquí, la salvación no tiene nada que ver, porque la obra que Jesús hizo con todos los escogidos de Dios está terminado aun desde antes de la fundación del mundo en Cristo Jesús.

Pero es necesario que para ser perfeccionados, aprendamos de los mandamientos y aflore los pecados que hay en nuestra vida. Entonces los verdaderos cristianos se arrepentirán y los falsos protestarán. Y cuando más se arrepientan de sus pecados se sentirán débiles, frágiles.

En este punto, se produce dos caminos:

1. El debilitamiento del hombre y del yo pues nos muestra la desnudez de nuestros pecados.

2. La gracia de la salvación en Jesucristo, y que solamente en él y en su gracia somos salvos, pues nada de bueno hay en nosotros, nada en qué gloriarnos, y si no fuera por el amor de Jesús, de ninguna manera seríamos salvos. Y comprenderemos verdaderamente que somos justificados por la Gracia Divina de Jesús y no porque nació de nuestro interior la fe, mas bien, la fe es un testimonio de la Gracia de Jesús derramado en nosotros para que tengamos un asidero y testimonio del Espíritu Santo.

Otra vez, ¿qué conseguimos al debilitar al hombre carnal y sentir la gloria de Jesús? Todo esto tiene un motivo y la encontramos en la Biblia: Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias, porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. (2 Corintios 12:9-10) .

O sea, cuanto más débil soy, más acudiré al Poderoso, más pediré por su ayuda, y pediré su Poder. ¿Entiendes? Entonces...

LAS OBRAS QUE YO HAGO, ÉL LAS HARÁ TAMBIÉN

Jesús puede hacer todas las obras que hizo, uno porque es Dios. Pero segundo porque siendo hombre era sin pecado, entonces el Espíritu Santo se manifestaba plenamente en él.

Mas nosotros a diferencia de Jesús, tenemos de por medio los pecados con que hemos nacido, pues no hay justo ni aun uno. Y los pecados con que hemos nacido nos ha hecho sobremanera pecaminoso que ni reconocemos la corrupción que hay en nosotros en todas las áreas de nuestra vida. Porque se escucha con frecuencia: “No soy tan malo”, “No he hecho mal a nadie”, quiere que hablemos livianamente acerca de los pecados.

Ahora, gracias a Jesús, somos justificados por gracia, pero el legado de los pecados existe. Y cuando aprendamos los mandamientos de Dios y mostremos que amamos a Jesús, como dice hoy su palabra: Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y los cumplimos, entonces el poder del Espíritu Santo se manifiesta cada vez más y llegará el punto en que haremos las obras de Jesús y aun mayores haremos, porque Jesús está hoy con el Padre. Es como las matemáticas, un mandamiento que obedeces y haces, es un pecado que estás resolviendo en tu vida y eso se traduce en un aumento en la manifestación del Poder de Dios en ti.

Conocido es este pasaje bíblico: seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor (Hebreos 12.14).

Yo sé que existen muchas personas quienes oran y claman deseando recibir los dones y poderes del Espíritu Santo, mas no quieren escuchar ni obedecer a los mandamientos de Dios. Les puedo decir que están trabajando de balde. Porque estas palabras son ciertas: el que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él (v. 21).

Como dije al comienzo, porque hoy los pastores y las iglesias han dejado de enseñar y predicar acerca de los mandamientos de Dios, se ha quitado de la iglesia de Jesucristo, todo poder de discernimiento y de separación entre lo santo y lo inmundo. Y se tienen cristianos débiles, miedosos, no pueden sufrir, ni perdurar, y siempre están buscando consolación y ayuda, nunca crecen. ¿Y cómo, si no escuchan ni cumplen los mandamientos y así se perfeccionen y se manifieste Dios en sus vidas?

¿CÓMO CREER EN UN CRISTIANO?

HAY QUE DEJAR LAS ACTUACIONES Y LAS CONCESIONES. El árbol bueno siempre será bueno y al árbol malo siempre será malo. Como dijo Jesús: por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis. (San Mateo 7:16-20)

Y estas son palabras de discernimiento: respondió Jesús y le dijo: el que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió (v. 23-24)

Entonces, ¿por qué los pastores y las iglesias no predican ni enseñan de esta manera? ¿Por qué no enseñan los mandamientos y se exige que los cumplan? Porque no tienen fe en la Palabra de Dios, porque no la creen. Y quieren hacer lo imposible, sacar uvas de los espinos e higos de los abrojos. Pero en primer lugar porque ni ellos lo hacen, ni saben. Entonces, ¿cómo exigir a otros?

Mas los que esto hacen y así enseñan y predican, no están exentos de culpa y seguro que cada día que hagan esto, irán perdiendo el poder del Espíritu Santo que alguna vez tuvo (¡si es que la tuvo alguna vez!).

En cambio, aquellos que predicamos y enseñamos los mandamientos, la perfecta ley de Dios, talvez tardemos un poco en avanzar pues los hombres somos reacios a creer y aceptar, pero nuestro poder aumentará más y más, porque nos perfeccionamos juntamente con ustedes.

Y sabemos que todo lo que pidiéremos en el nombre de Jesús, él nos hará.

CONCLUSIÓN:

No estamos diciendo nada de más ni nada de menos. Todo está escrito y es demostrable.

Los mandamientos de Dios no está para nuestra perdición, sino para aquellos que no reciben la gracia de Jesús. En cambio, para nosotros es el primer camino para el perfeccionamiento en Dios y su manifestación.

Pues cuando somos más y más débiles, entonces más y más confiaremos en Dios y afirmaremos que él es justo. Y Sólo y Soberano Dios.

¿Quieres ver días mejores? ¿Quieres probar los poderes de Dios en tu vida? ¿Quieres que se manifieste el Poder en tu vida? Dice Jesús: El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.

Otros dicen si no somos demasiado exigentes, que somos intolerantes. Mas así es la ley de Dios. Los mandamientos nos mata, nos muestra y dice en Hebreos 4:12-13 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.

Sí, la ley es dura, pero se nos ha derramado la gloria de Dios, la gracia de Dios que nos da sanidad y vida en Cristo Jesús. Y cuanto más te debilites bajo la mano poderosa de Dios expresada en sus mandamientos, mayores poderes se te concederán y harás muchas, muchas obras en Cristo.

Y así discerniremos a los falsos cristianos en las iglesias, pues no pueden obedecer los mandamientos, ni se arrepentirán, ni cambiarán sus vidas. Pues no tienen ojos para ver, ni oídos para oir y su corazón está endurecido desde los principios del mundo.

¿Puedes creerlo? ¿Amén? Entonces, esfuérzate en leer la Biblia, 5 capítulos por día, a orar 1 hora por día. Y si terminas, repite y repite. Haz la obra de Dios en tu vida, entonces sí verás días mejores. Y todo lo que pidiereis al padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Que Dios te bendiga.

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito. Siempre que desees utilizar como una cita bibliográfica debe hacer referencia a: www.evangelio123.org, Pastor Dong Han David Lee, título del sermón o estudio bíblico.

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