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Sermon en el día miércoles 8 de noviembre de 2006. Título: NO ES UN AGREGADO Biblia: San Juan 14:1-14 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada WWW.EVANGELIO123.ORG 1 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. 4 Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. 5 Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? 6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. 7 Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. 8 Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. 9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? 10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. 11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras. 12 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. 13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. INTRODUCCIÓN:Seguro que esto le sucede a todos los creyentes en Jesucristo, un día, sea entre aquellos que nacieron en la iglesia, aquellos que crecieron en la iglesia desde temprana edad, o aquellos que han recibido a Jesús como su Señor y Salvador, en tiempos recientes; se encontraron con un paredón. O con una bifurcación entre dos caminos que tienen que escoger, el mundo o Jesús. Que siempre han tratado de compatibilizar ambos mundos pero siempre, siempre han llegado a un lugar en donde debían decidir entre dos caminos. Algunas veces lograron y siguieron el camino de Jesús, difícil pero lo hicieron. En otros caminos y decisiones, en un comienzo no parecía que un debía tomar una decisión entre Jesús o el mundo, parecía normal y natural que se siguiera por ese camino, pero llegaron a la misma situación en que uno tenía que decidir entre Jesús o el mundo. Y finalmente aquellos caminos que no pudimos vencer el mundo, nuestra fe no nos alcanzó, tampoco teníamos el conocimiento de la Palabra suficiente; no nos enseñaron a tiempo, y se llegó a extremos muy difíciles de soportar y de resolver hoy. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué algo que era tan pequeño en un comienzo se ha ido creciendo y expandiendo en nuestra vida a tal forma de volverse incontenible hoy? Y por eso mismo, porque se ha hecho gigante, resolverlo por medio de la oración es sumamente difícil, existen cosas que se han manchado, que se han quebrado y otros que no nos permite volver atrás. DESTINOS CAMBIADOSSiempre ha sido la consigna de los evangelizadores que lo importante era creer en Jesús, para recibirlo como Cristo y tener el perdón de pecados. Como dice el pasaje de hoy, tantas veces utilizado y memorizado: yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Y ¿Cuántos no son los hombres que escuchando este evangelio creyeron y recibieron a Jesús como su Señor y Salvador? ¿Acaso no es verdad que nosotros nos renovamos cada vez que escuchamos estas palabras? Mas también existen ocasiones en que estas palabras están en el aire, pero que no te soluciona tu vida, como hemos dicho en la introducción. ¿Por qué? Porque siempre te han enseñado a estas palabras como un destino al que debes llegar. Es decir, que antes de conocer a Jesús, tu destino era el infierno y ahora que conoces el camino, la verdad y la vida, tu destino final ha cambiado para tener el derecho de irte al cielo. Sí, es evangelio, está en lo cierto lo que predican los evangelizadores y predicadores. Que tu destino final de la vida haya cambiado es real, es grandioso. Pero, hablando sinceramente, ¿le ayuda en el día día de su vida? ¿Les ayuda estas palabras a solucionar los problemas, a mantenerse firme en su fe y escoger siempre el buen camino? Creo que en tu comienzo sí, y ahora de tiempo en tiempo, sí de ayuda y te fortalece. Mas en tu vida diaria, es un versículo que está anotado en un gran cartel publicitario en la calle, iluminado con potentes focos, en el borde del camino, pero no llega a tu vida. Jesús dijo: YO SOY EL CAMINO, YO SOY LA VERDAD, YO SOY LA VIDA. Mas extrañamente no me ayuda a solucionar mi problema actual que se me ha presentado. ¿Por qué? Es porque siempre nos han enseñado que este versículo es el destino final, que es la realidad espiritual, siempre nos han dicho que somos una nueva criatura en Cristo. Y tampoco nos ha sido de mucha ayuda, ¿por qué? Porque siempre hemos pensado que JESÚS, SU CAMINO, SU VERDAD Y SU VIDA, es un agregado más a nuestra vida, que se ha incorporado a nuestra vida como un agregado. Como una actividad que tengo que hacer de más, una tarea nueva que tengo que asumir, y muchos piensan como un precio que hay que pagar a Dios, porque hemos creído en Jesús y tenemos salvación. Por eso, muchas personas sienten el peso de ser creyente, porque es un agregado más que se ha pegado a tu vida, que cuando estoy bien es llevadero, pero cuando estoy con problemas, se convierte en una carga; sí, a veces molestosa también, ¿por qué no decirlo, verdad? Por tanto, tratar de compaginar todas las cosas, a más de las tareas usuales de mi vida, se ha convertido en una tarea pesada. Y siempre busco una salida, por eso, siempre la iglesia se convierte en el blanco, si no tengo tiempo, falto a la iglesia; si estoy cansado, dejo de leer la Biblia y de orar; si tengo un compromiso, es lógico que escoja el mundo y las cosas del mundo. ¿Por qué? Porque el mundo en donde vivimos, trabajamos, es ahora y Jesús y el reino de Dios, es el DESTINO. Así nos hemos preocupado en apagar el fuego que está cerca, el fuego que se ve, el fuego que nos invade inmediatamente. Jesús y su iglesia, los domingos, cuando tenga tiempo, en días feriados, y cuando no tenga nada mejor que hacer. Por consiguiente, como Jesús es un destino (cuando esté muerto) y no la realidad actual y acuciante, ¿adivinen qué escogeré? Y así han ido las cosas y los negocios de la vida, yo, mi vida, mi salud, mi trabajo, mi familia, mis amigos, mis negocios, mi tiempo, mi mundo. Y como Jesús se presentaba siempre como una opción más, como un agregado más a mi vida y es un destino: CREÍMOS QUE NUNCA TENDRÍAMOS PROBLEMAS. Pero increíblemente los problemas surgen. Y surgen porque hemos entendido mál la palabra, porque no hemos creído que tener a Jesús como un agregado más a nuestra vida, que podíamos llevar tranquilamente nuestra vida actual, pues a Jesús le encontraríamos al final del camino. A Jesús lo tenemos en la mente, lo tenemos en el corazón, en la iglesia y está bien que el pastor nos hable y nos enseñe de él. LA PREOCUPACIÓN DE TOMÁS Y DE FELIPEDespués de los sucesos del lavamiento de los pies, con Judas Isacariote y esa extraña conversación con Pedro, de que le negaría tres veces, que todos le abandonarían en esa noche. De pronto, la conversación del Señor Jesús, el tono de su voz, los temas que estaba tocando Jesús cambió bruscamente. Porque Jesús hablaba con un tono totalmente diferente, y estaba hablando como si realmente partiera para algún lado, con gravedad y seriedad del momento y de la hora. Entonces saltaron en los corazones de estos dos hombres, preguntas que necesitaban de respuestas, aspectos que nunca se habían preocupado mientras Jesús estaba con ellos todos los días. ¿Dónde está el camino? ¿Cómo sabremos el camino? Y el otro pedía: Muéstranos el Padre. Las palabras de estas dos personas, la preocupación que les embargaba, los problemas que estaban afrontando, es como cualquiera de nosotros: no pusimos demasiada atención en las enseñanzas de la Biblia, no prestamos demasiada atención a las palabras que nos predicaban; MAS AHORA QUE SURGÍA UN PROBLEMA, NO SABEMOS CÓMO RESOLVERLO, ES COMO DECIDIRSE POR UN CAMINO Y ESTÁN CAMINANDO TRANQUILAMENTE Y DE REPENTE SE ENCUENTRAN CON UNA CALLEJÓN SIN SALIDA. Ayer les pasaba esto a ustedes: ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. ¿Saben por qué? Porque creyeron y aun hoy creen en Jesús como un destino, un final del camino de la vida, a Jesús lo creen simplemente como el Señor que lo encontrarán en la última estación de su vida, cuando su vida termine, que despertarán con Jesucristo. Y porque hoy piensan a Jesús solamente como un agregado más de su vida, no toman las cosas demasiado en serio, y el planteamiento de su vida, de cómo conducen su vida es totalmente diferente, lo hacen a Jesús como un agregado más. Constantemente luchan contra el mundo (cuando estoy bien espiritualmente) pero muchas veces cedo ante la presión de los familiares, de los hijos, de los amigos, de los vecinos, de la realidad de la vida diaria, de las cuentas, del trabajo, de las necesidades. Pero nunca supieron, ni pudieron prever que los problemas saltarían de aquí y allá, y que saltarán más y más. ¿Por qué? Porque no están tomando las palabras de la Biblia en serio, lo hacen como una opción, como un agregado. Y también en muchos casos porque les enseñaron que Jesús era el destino. Hoy viven este mundo y mañana, después de la muerte) en el mundo de Dios. CUANDO JESÚS DICE:Cuando Jesús dice: YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA; NADIE VIENE AL PADRE, SINO POR MÍ. Cuando Jesús y sus palabras dicen: de modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. (2 Corintios 5:17), No está hablando de un estado (cambio, transformación) que hemos alcanzado en el espíritu, no habla que Jesús es un agregado más y que hemos cambiado de religión, no es un destino al cual caminamos inexorablemente, sino estamos hablando de una VIDA QUE TIENE QUE CAMBIAR COMPLETAMENTE EN JESÚS. Que nuestro camino con que caminamos y decidimos todas las cosas en la vida tiene que cambiar, que toda nuestra vida tiene que reglarse con las leyes de Dios, en su verdad. Que toda nuestra vida tiene que cambiar. Como hemos recibido la vida eterna por medio de Jesús, desde ahora tenemos que vivir toda la vida, la vida diaria según las reglas de Dios. Es por eso, que muchos problemas se nos presentan, por eso estamos creando nuevos problemas y continuamos en los problemas, porque estamos indecisos entre dos mundos, el de las tinieblas y el de Dios. Por eso Jesús dijo: Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo, porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura. Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero echan vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente. (San Mateo 9:16-17) Hoy tienen el vestido viejo en su vida por el mundo y le han puesto un remiendo nuevo que se llama Jesucristo y sus palabras. Por eso, se rompe por todos lados. Y cuando Jesús dice: YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA, está hablando que tenemos que ser odre nuevo completamente para cargar el vino nuevo en nuestra vida. Es nacer de nuevo, es rehacer toda nuestra vida en Cristo. ¿Me entienden? Cuando Jesús dice: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Éste es el primero y grande mandamiento. (San Mateo 22:37). No está hablando de amar a Dios con la mente del mundo tratar de amar a Dios en un rinconcito de tu mente, de tu corazón y de tu alma. Sino como dice la palabra: En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. (Efesios 4:22-24). Es por eso que necesitamos leer tanto la Biblia y orar en el Espíritu Santo, para todas las cosas. Porque sino, el hombre engañoso, que no ha sido totalmente transformado en nosotros saldrá y relucirá. Porque hemos vivido en ella y tenemos tantos ejemplos de ello a nuestro alrededor. Pero del hombre nuevo en Cristo, tenemos que encontrarlo, descubrirlo con la ayuda del Espíritu Santo, la Biblia y la oración. Y esto es cierto: ¡Ningún problema que tienen ahora se solucionará! Y lo que ahora parece que les va bien y viento en popa, también llegará a tener problemas. Uno: porque el malvado está encontra de ustedes, y segundo: porque Dios mismo estará en contra de ustedes porque están yendo por el camino equivocado, están viviendo con Verdades equivocadas y su vida está en la senda equivocada. Porque tienen a Jesús como un agregado, lo consideran simplemente una religión. No tu vida, no como tu única vida y toda la vida. Si no creen en estas palabras, todavía tendremos muchos problemas que no se solucionarán. Como Jesús dice: creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras. Pongan a trabajar a su mente, y recuerden ¿Cuándo Dios te respondió y resolvió tus problemas y necesidades? ¿Cuándo te han ido bien las cosas en tu vida? No basta hacer con la fe de la mente, de la mente de un hombre viejo del mundo, sino hay que hacerlo con la vida actual de hombre nuevo en Cristo Jesús. EL PADRE QUE MORA EN MÍ, ÉL HACE LAS OBRAS¿Cómo sabemos de todo el Camino y los caminos? ¿Cómo sabemos de toda la Verdad y las verdades? ¿Cómo sabemos de toda la vida y las sendas de la vida? Este es el inmenso poder que Jesús nos da a cada uno de sus hijos por medio del Espíritu Santo que nos ha derramado. Por eso Jesús nos muestra cómo tenemos que buscar y encontraremos ese camino: Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. Así también, toda persona que camina y vive en esta verdad, Dios le hará conocer su camino y su verdad. También nosotros hablaremos como Jesús, porque no lo hacemos por nuestra propia cuenta, sino el Padre que mora en nosotros. También cuando toda tu vida cambia y está cambiando para vivir como un odre nuevo que contiene al Espíritu de Dios, dice Jesús: De cierto de cierto os digo: el que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. Igualmente, en esto sabremos que estamos en el Padre: y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Por tanto, toda esta capacidad y todo este poder está en nosotros, pero necesitamos cambiarnos de vestido, no solamente hacer remiendos. Necesitamos cambiar nuestra actitud, nuestra mente, nuestra forma de hacer las cosas. Hay que cambiar la forma de tomar decisiones, hay que aprender a consultar a Dios. CONCLUSIÓN:EL QUE AMA SU VIDA, LA PERDERÁ; Y EL QUE ABORRECE SU VIDA EN ESTE MUNDO, PARA VIDA ETERNA LA GUARDARÁ. (San Juan 12:25) Por eso, necesitamos orar más, necesitamos aprender la Palabra, necesitamos orar y pedir por el Poder del Espíritu Santo. Saber que hemos sido cambiados en toda nuestra persona. Ten por seguro que esta palabra es cierta y Dios perseguirá al que no obra de esta manera: ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente? Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. (Santiago 4:4-8) Ciertamente que Dios en lugar de ayudarte, te perseguirá, si insistes en vivir como vive el hombre del mundo, también te perseguirá si eres indeciso. No creas en Jesús como un agregado más, sino como TODO TU CAMINO, COMO TU ÚNICA VERDAD Y COMO TODA TU VIDA. Que no conoces otro camino, ni verdad ni tienes otra vida si no es en Jesucristo Señor nuestro. ¿Amén? Entonces podrás probar esto y te confortará el alma: si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. QUE DIOS TE BENDIGA. |
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