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Sermón en el día miércoles 18 de octubre de 2006. Título: Los Lavados Biblia: San Juan 13:1-21 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada WWW.EVANGELIO123.ORG 1 Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. 2 Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase, 3 sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba, 4 se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. 5 Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido. 6 Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies? 7 Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después. 8 Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo. 9 Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza. 10 Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos. 11 Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos. 12 Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? 13 Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. 14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. 15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. 16 De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió. 17 Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis. 18 No hablo de todos vosotros; yo sé a quienes he elegido; mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar. 19 Desde ahora os lo digo antes que suceda, para que cuando suceda, creáis que yo soy. 20 De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. 21 Habiendo dicho Jesús esto, se conmovió en espíritu, y declaró y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar. INTRODUCCIÓN:ESTE pasaje es conocido como la última cena, porque Jesús cenó por última vez con todos sus discípulos, pues después de esta cena subieron al monte para orar y fue entregado y apresado para su posterior muerte. La semana pasada habíamos escuchado la primera parte de este pasaje, y hemos hablado de cómo Jesús, nuestro Cristo lava los pies de los discípulos y dice: Vosotros me llamáis Maestro y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Y habíamos visto cómo eran las condiciones, de cómo deben ser los pastores y maestros. También de cómo debemos lavarnos los pies, los unos a los otros. Y en nosotros siempre existirá una faceta: que somos enviados y que somos siervos. Y que en ningún modo seremos los que enviamos ni que seremos señores. Hoy hablaremos de una parte sumamente difícil pero también que entendido nos aclara muchísimo el panorama. Y como somos simplemente siervos y enviados, no nos corresponde a nosotros discutir ni rebatir la situación de las cosas. CIERTAMENTE DOCE DISCÍPULOSCuando leemos el texto de San Juan 13 y también comparando con los otros pasajes de los evangelios, estaban los doce discípulos con Jesús sentados. Y en medio de la cena, Jesús se levanta para lavar los pies de sus discípulos, incluyendo Judas Iscariote. Pero también no existen registros de que hayan estado otras personas en el lugar, ni Jesús ha querido que estén otras personas, porque era la cena con sus discípulos, quienes le habían acompañado a lo largo de todo ese tiempo y porque le enseñaría el nuevo pacto y les hablaría acerca del reino y de las cosas que sucederían. Durante la cena, Jesús se levanta, toma un lebrillo con agua y una toalla, y comienza a lavar los pies de los discípulos, a los doce. No sabemos exactamente el suceso, podemos pensar que Pedro fue la primera persona a quien vino o puede que sea después de haber lavado a algunos. Cuando Pedro sorprendido se negó a ser lavado por el Maestro y Señor, Jesús le dijo: lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después. Entonces Pedro respondió: no me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: si no te lavare, no tendrás parte conmigo. Pedro responde: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza. Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos. Jesús dijo de esta manera, que no todos estaban limpios y había un motivo: porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: no estáis limpios todos. EL LAVAMIENTO DE LOS PIESCUANDO Pedro se negó a que sus pies sean lavados por Jesús, el Señor dijo: si no te levare, no tendrás parte conmigo. (v. 8) CUANDO Pedro le pidió entonces que le lave todo su cuerpo desde la cabeza hasta los pies, Jesús le dijo: el que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis. (v. 10) CUANDO Jesús terminó de lavar los pies y se sentó dijo: Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. (v. 14) La cuestión que surge aquí es esta: sabemos que Jesús vino para perdonar nuestros pecados, aún él no había muerto, ni había derramado su sangre. Entonces, ¿cómo puede decir Jesús: el que está lavado, no necesita sino lavarse los pies? Pero también es evidente de que tenemos que lavarnos los pies hoy en Jesús, en fe y en su nombre, pues Jesús dijo: si no te lavare, no tendrás parte conmigo. La cuestión surge aquí: ¿cuándo los discípulos fueron lavados? ¿Por qué dice Jesús que ya están lavados? ¿Cómo puede decir que están todo limpio? Aunque no todos, refiriéndose a Judas Iscariote. Al igual que todos los otros discípulos, Judas Iscariote que era también contado entre los doce, le fueron lavado los pies por el mismísimo Jesús, pero no estaba lavado ni el Señor lo lavó. ¿Por qué Jesús lava solamente los pies diciendo que el cuerpo ya estaba lavado y limpio? ¿Cuándo ocurrió esto? Realmente estas son cosas que sobrepasan lo que normalmente los hombres entendemos y enseñamos comúnmente en las iglesias. Además, Jesús dice: vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. ¿Cuándo creen ustedes que fueron lavados de sus pecados? La Biblia no puede ser contradicha en ningún punto, pues si existiera un error, en una tilde o en una coma, no sería perfecta. Y Dios no es Dios de error. Alguien podría decir: cuando uno cree en Jesús y se arrepiente de sus pecados, es limpio, es lavado. Mas en la Biblia, la confesión que tenemos es la que dijo Pedro y dice en San Mateo 16:16 Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Mas Jesús en ese entonces también le responde: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Aquí también debemos preguntarnos, cuando Pedro hizo esta confesión, ni Jesús le había lavado los pies, ¿pero ya estaba lavado? Evidentemente que sí, porque si no, ¿cómo podría recibir la revelación del Padre que está en los cielos? ¿Cómo puede este hombre, si antes siquiera de confesar su fe, fuera lavado? Porque muchos evangélicos hoy dicen: Uno desea creer, toma una decisión, desea pertenecer a Jesús; por eso, por voluntad propia decide creer, nace en él la fe para creer y recibir a Jesús. Por eso, cualquiera que desee y tome esta decisión, puede recibir a Jesús. Pero si asociamos con el pasaje de hoy y lo que dijo Jesús en el capítulo 13 de San Juan y 16 de San Mateo, podemos entender así: que el hombre tenga deseos o que le nazca la fe para creer y recibir a Jesús es porque fue lavado en su cuerpo entero por Dios, primeramente. Luego hace su confesión y posteriormente se lava los pies, tantas veces como el Espíritu Santo le indique. Así que el lavamiento de los pies sirve para aquellos que están lavados de cuerpo entero, pero como en el caso de Judas Iscariote, de nada sirve que se lave los pies si su cuerpo no está lavado. ¿CÓMO ESTABAN LAVADOS LOS ONCE DISCÍPULOS?Estas palabras no pueden equivocarse: ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. (Romanos 3:9-12) Por eso dice la Biblia: mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes. Pero antes que viniesen la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. (Gálatas 3:22-24) Sigue la pregunta pendiente: ¿Cuándo los discípulos fueron lavados? ¿Cuándo fuimos nosotros lavados? Existen algunas iglesias que preguntan, ¿cuándo es tu nacimiento espiritual? Y piden la fecha. Mas en realidad esto está mal. Pues deberías saber verdaderamente la fecha en que fuiste lavado de cuerpo completo, no la fecha que fuiste lavado de los pies, o la fecha en que confesaste en la fe en Jesucristo. Porque en el libro de Efesios 1:3-6 dice: Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinados para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado. Así que, desde antes de la creación, ya hemos sido elegidos para ser santos y sin mancha, para que fuésemos aceptos en el Amado. Pero también en la Biblia dice: Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. (Hebreos 12:14). Igualmente dice en 1 Pedro 1:15-16 como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir, porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. Por consiguiente, fuimos escogidos para que seamos santos y sin mancha desde antes de la creación. Y si sin santidad nadie puede ver a Dios, pero Pedro y todos aquellos que confiesan su fe en Jesucristo como su Cristo, están confesando con sus bocas lo que ya existe en su interior; y además la confesión es revelado por el Padre Celestial, significa que antes que el hombre es lavado de cuerpo entero, antes. Y porque fue lavado de cuerpo entero y es limpio, puede ver a Jesucristo y desea creerlo, y así confiesa con sus labios. Y cuando Pedro dice: no me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo. Significa que seamos lavados de los pies por Jesucristo para que tengamos parte con él se entiende también que por Jesús, también fuimos lavado todo el cuerpo y somos limpios. Porque somos elegidos y predestinados por Dios para ser santos y sin mancha desde antes de la creación, el Señor nos lava el cuerpo anticipadamente y también como testimonio a esta justificación, tenemos fe en Jesús y confesamos. Porque sabemos que la fe también es un don de Dios. Cuando la Biblia habla de justificados por la fe, no es nuestra fe, sino la fe que tiene el Padre Celestial de su hijo Jesús, porque el Padre está plenamente convencido de que Jesús cumplirá con su misión de morir en la cruz por los pecadores según las Sagradas Escrituras, por eso, él puede justificarnos. Así que, no piense que somos justificados por nuestra fe, sino por la fe del Padre en Jesús. Por eso dice en Romanos 1:17: porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá. ¿Cómo puede ser justo? ¿Y por qué el justo vivirá por fe? Es justo porque fue lavado primero y vivirá por fe porque es justificado en la fe que recibe y confiesa. TODO LO CONTRARIO CON JUDASTODO LO CONTRARIO es el caso, Jesús dice que no todos están limpios y se refería a Judas Iscariote como un ejemplo de todos los hombres no elegidos. Y porque no está lavado de cuerpo y limpio, no importa que le sean lavados los pies, aun cuando el mismo Jesús le lave. También porque no está limpio, dice en el versículo 2: y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase. Y finalmente, ya no pudo estar las tinieblas al lado de Jesús: a quien yo diere el pan mojado, aquél es. Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón. Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto. (San Juan 13:26-27) EL QUE RECIBE AL QUE YO ENVIARESEGUIMOS aún con una cierta confusión, ¿cuándo somos lavados? ¿quiénes son los que son lavados? En el versículo 20, Jesús nos habla para que tengamos una luz: De cierto, de cierto os digo: el que recibe al que yo enviare, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. Evidentemente es el Espíritu Santo, mas nosotros no sabemos dónde está el Espíritu Santo, ni sabemos cuándo viene para que nosotros podamos recibirle. Así que, deberíamos entender este versículo así: al elegido para ser santo y sin mancha, recibirá el Espíritu Santo y lavado, ése recibirá y confesará. Entonces sí vemos que es acorde con las palabras de Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. (San Juan 3:3). También dice: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espiritu es. Cuando dice el que recibiere, es decir, no somos nosotros quienes tomamos una acción activa para recibir el Espíritu Santo, sino en forma pasiva, estática, incluso cuando no lo deseamos, pero lo podemos recibir porque fuimos predestinados. Ése será lavado, justificado por la fe de Dios en Cristo que finalmente morirá por nuestro pecados. Entonces, Dios puede lavar antes de la muerte de Jesús a los discípulos y a todos los santos del Antiguo Testamento, y a nosotros, santos y sin mancha, nos limpió primero y luego nos llamó, nos justificó y nos glorificó. LAVARNOS UNOS A OTROSEsta es la gracia que nos ha dado primero, nos lavó primero, nos hizo limpios, justificados en Cristo. Y Jesús nos manda que lavemos los pies los unos a los otros, así como él lo hizo primero. Esta es la gracia que necesitamos entender, porque sin comprender la dimensión de estar “lavado”, “limpio”; será difícil que estemos perdonando, estemos lavando los pies de otros. Si no tenemos este agradecimiento en nosotros, si no experimentamos esta gracia del perdón en Jesucristo, será difícil perdonar a nuestros deudores, será imposible lavar los pies de otros. También para lavar los pies los unos a los otros, es necesario que prediquemos del pecado, tenemos que enseñar acerca de los pecados, porque estar limpios, lavar implica justamente quitarnos por medio de Jesús, nuestros pecados. CONCLUSIÓN:Esta es la gracia que nos ha dado nuestro Padre Dios, nos ha limpiado completamente. Pero cuando eres niño, puede decir que tú tuviste fe para creer en Jesús, mas cuando eres adulto, debes saber que fue pura y exclusiva gracia de Dios. Así entenderemos mejor las palabras de Romanos 8:29-30 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. Todo esto, es estar lavado, limpio. Pero mientras nosotros estemos viviendo como hombres debemos lavarnos los pies, lavarnos los unos a otros. Para esto también somos enviados y para cumplir esto, es necesario que tengamos la marca y la señal de servidumbre, entendiendo plenamente la palabra. Porque nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: el que ama a Dios, ame también a su hermano. (1 Juan 4:19-21) Que Dios te bendiga. |
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