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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

 

 Sermón en el día miércoles 4 de octubre de 2006

Título: Para que no permanezcas en tinieblas

Biblia: San Juan 12:23-50

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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23 Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado.

24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.

25 El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.

26 Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.

27 Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora.

28 Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez.

29 Y la multitud que estaba allí, y había oído la voz, decía que había sido un trueno. Otros decían: Un ángel le ha hablado.

30 Respondió Jesús y dijo: No ha venido esta voz por causa mía, sino por causa de vosotros.

31 Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.

32 Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.

33 Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir.

34 Le respondió la gente: Nosotros hemos oído de la ley, que el Cristo permanece para siempre. ¿Cómo, pues, dices tú que es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo del Hombre?

35 Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va.

36 Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz. Estas cosas habló Jesús, y se fue y se ocultó de ellos.

37 Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él;

38 para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor?

39 Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías:

40 Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; Para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón, Y se conviertan, y yo los sane.

41 Isaías dijo esto cuando vio su gloria, y habló acerca de él.

42 Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga.

43 Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.

44 Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió;

45 y el que me ve, ve al que me envió.

46 Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.

47 Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.

48 El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.

49 Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.

50 Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.

INTRODUCCIÓN:

Hoy parece que no existe ninguna persona que no tenga y conozca a Jesucristo, pareciera que todos viven con Jesús y saben qué hacen. Conocen las enseñanzas de Jesús, conocen sus palabras, conocen alguno que otros principios.

Así también fue en la época de Jesús, dentro del pasaje que hemos leído, vemos a personas quienes buscaron a Jesús, personas que gritaron con voz en cuello: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!

Personas que vieron a Jesús, personas que comieron juntamente, que vieron milagros, personas quienes seguían a Jesús. Sus discípulos, personas que escucharon sus palabras.

En el pasaje de hoy, incluso hay personas que escucharon la voz que venía del cielo que dijo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez. La multitud estuvo ahí, oyeron la voz que provenía del cielo pero no se dieron cuenta, diciendo que solamente era un trueno. Jesús dijo que esta voz no había venido para él, sino para todos quienes estaban alrededor de él para que creyeran que el Padre le había enviado.

Pero cuando él decía que debía ser levantado de la tierra y que así le atraería a todos los hombres, otra vez había un velo que les cubría sus ojos.

Por eso, Jesús dijo: aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va.

ENTRE TANTO QUE TENÉIS LA LUZ, CREED EN LA LUZ

Claramente el señor Jesús está diciendo acerca de cómo el tiempo no se detiene, que los sucesos ocurren rápidamente, que él también estaba dispuesto para morir, que su hora había llegado.

En muchas ocasiones este es un mal que ataca a los creyentes, se consuelan pensando que tienen luz y conocimiento, pero no para bien, sino para relajarse, pensando que han alcanzado lo que otros no saben.

Pero la forma en que viven, las cosas que hacen, de cómo y en qué sirve la fe que tiene en Jesucristo, y vemos que están todavía en tinieblas. Por eso Jesús dice hoy: andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas.

Pongamos como ejemplo a los discípulos, ellos pensaron que tenían a Jesús siempre a su costado, y en cualquier momento podían consultarlo y que siempre podían recurrir a él. Cualquier milagro, cualquier problema, cualquier falta, Jesús resolvería. Incluso pensaron que ese tiempo se prolongaría, pero Jesús les fue arrebatado en una noche y no lo entendieron, fueron esparcidos y cuando finalmente Jesús fue crucificado y murió. Todos anduvieron deambulando sin rumbo fijo. Es así que Jesús tuvo que ir en busca de dos de sus discípulos, quienes iban caminando a Emaús desconsolados, ellos conocían las cosas que sucedieron, pero no podían ver a Jesús quien caminaba con ellos.

En el mundo antiguo también fue así. Cuando José fue vendido por sus hermanos, las palabras de Jacob denotan su desconocimiento y su dolor; esto se evidencia cuando Jacob se encuentra con Faraón y le dice: los días de los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han sido los días de los años de mi vida, y no han llegado a los días de los años de la vida de mis padres en los días de su peregrinación. (Génesis 47:9) . ¿Por qué pocos y malos?

Todo esto porque no estaban entendiendo qué sucedía, por qué debía ser de esta manera, por qué José desapareció de esa manera; hoy los creyentes se gozan por el presente, mas nadie busca a Dios en su sabiduría. Simplemente se conforman con el gozo presente, lo que tienen ahora, como dice Jesús: andad entretanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas.

Ahora, aquí viene la pregunta: si nosotros somos hijos de luz hoy, ¿por qué debemos preocuparnos que nos sorprendan las tinieblas? Porque Jesús dijo: cuando anochece, decís: buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles. Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! Que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis! La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. (San Mateo 16:2-4)

Por eso Jesús vino al mundo: Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas. Muchos creyentes piensan que hoy han alcanzado todo el bien que se puede alcanzar, porque hoy creen en Jesús, pueden dedicarse a deleitar de los bienes del mundo, porque tienen la salvación.

Mas Jesús dice que vendrán tiempos difíciles, incluso para los creyentes, que si los tiempos no fueran acortados por Dios, no habría ningún salvado; pero por amor a los santos, el tiempo fue acortado.

AMAN MÁS LA GLORIA DE LOS HOMBRES

Así como dice el versículo en que nos habla el Señor Jesús que había personas de los gobernantes que habían creído en Jesús, pero no lo confesaban públicamente, porque no deseaban ser expulsados de su círculo o sociedad, y dice la Biblia: porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.

Hoy también existen muchos creyentes que simplemente se conforman con el hecho de ser creyentes, porque asisten a la iglesia, porque tienen toda la apariencia de un cristiano, porque se reunen en las iglesias, tienen actividades cristianas; pero no se preocupan de caminar más por el camino de la luz, y no se perfeccionan más como hijos de luz, para saber cuál sea la anchura, la altura, la longitud del conocimiento que él nos ha permitido.

Porque si el creyente hoy no se perfecciona, se cuida de sí mismo y no busca entender el tiempo de la historia de Dios; ciertamente que le sobrevendrán solamente los hechos, y nunca tendrá la anticipación necesaria para cuidar su vida y su fe. No sabrá como enfrentarlo, ni qué interpretación bíblica tiene, en qué tiempo están viviendo.

Y seguro que todas estas cosas, Dios las revela a hombres que como niños le buscan diariamente pero será esquivo para todos los sabios.

Aparentemente hoy todos los creyentes están construyendo sus casas en Jesucristo, mas cuando vengan las tormentas, los vientos y la lluvia y el agua inunde, y cuando haga derrumbar las casas, entonces se verá lo que cada cristiano construyó. Algunos estarán levantados pero otros caerán, y deberán volver a construir de nuevo, perdiendo un tiempo precioso.

Y este fuego de prueba vendrá, viene y hay que estar preparado, sino andará en tinieblas. Te perderás si solamente estás buscando la gloria de los hombres, estás buscando pasar el mejor tiempo posible en la iglesia y no te preparas.

ANDAD COMO HIJOS DE LUZ

Jesús nos advierte que andemos como hijos de luz, que seamos hijos de luz. Muchos se contentan pensando que hoy tienen a Jesucristo, pero les digo que llegará pronto los días en que si tú no sabes cuál es la voluntad de Dios para este tiempo y si no te has preparado, sobrevendrá tantos males que no sabrás cómo salir. Hay que estar lejos para no ser tentados y salvos de las maldades.

Por eso dice en salmo 27:5 porque me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada; sobre una roca me pondrá en alto.

Y también nos dice la Biblia: por lo cual dice: despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo. Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. (Efesios 5:14-18)

Hoy nosotros no somos poderosos, ni ricos, no tenemos los medios que otros tienen, nuestras fuerzas no se comparan a las de los inicuos. Pero sí tenemos en Cristo Jesús, el conocimiento y el discernimiento de los tiempos, que Dios revelará a sus hijos, las cosas que sucederán, que podremos prepararnos antes que ocurran los males que sobrevendrán.

Mas también existirá un creyente como Abraham, que esté apartado del mal, que viva en un lugar donde Dios quiere y mirará de lejos la condenación de los hombres malvados. Mas existirá creyentes que hoy están amando la gloria de los hombres, que aman el codearse con los hombres del mundo, pensando que asegurados en su salvación, también pueden gozar de todos los bienes del mundo y no se preocupan por sus almas. Hombres como Lot que deberán huir con las manos vacías y que perderán y recibirán muchos males en el camino de la huida.

¿QUIÉN HA CREÍDO EN NUESTRO ANUNCIO?

Aquí, entre nosotros también, ¿cuántos de ustedes creen en las palabras que yo les estoy diciendo? Muchos lo escuchan simplemente de buenas ganas porque están sentados aquí.

No se embriaguen con las cosas del mundo, con los bienes del mundo ni con los hombres del mundo. No busquen lo que ellos buscan. Y nos dice el Señor: por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. (1 Tesalonicenses 5:6)

Y también dice: no apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno. (1 Tesalonicenses 5:19-21) .

Hoy es día todavía en que hay luz, pero llegará los días en que no habrá tiempo, porque los fuegos caerán. Y anticipadamente hay que saber dónde, cuándo. Y aquellos que hoy son agradables a Dios, el Señor les revelará.

Por eso, hay personas que siempre andan resolviendo los problemas que explotan, cuando resuelven uno, explota y entran en otro. Andan de problemas en problemas, y aun así no quieren reconocer la autoridad de Dios.

Pero dice Jesús: si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.

Es decir, Dios siempre hablará con aquella persona que siempre es fiel, para contar las cosas que vendrán.

Pero nos compete hoy construir la casa más sólida, en la roca. Escuchando toda palabra de Jesús y haciéndola meticulosamente.

AUTORIDAD Y SOBERANÍA DE DIOS

Todo comienza y sigue con cuánto tú aceptas la Autoridad y la Soberanía de Dios en tu vida. Por Dios ¿puedes tú renunciar, aceptar, someterte, apartarte, olvidar, dejar en manos de Dios, padecer?

Si uno no tiene en si a Jesucristo como la cabeza, que gobierna todo, que dirige todo, entonces tampoco es tu cabeza.

No son las palabras sino los hechos, no lo que aparentas frente a los hombres, sino lo que haces ante Dios; quien escudriña tu mente y tu corazón.

Respecto a los bienes del mundo también es así. Talvez hoy tenga paz y tranquilidad en tu vida espiritual, estás viviendo estable en tu vida espiritual, ya no es un problema asistir a la iglesia, no faltas el culto; mas la historia de Dios sigue, los tiempos cambian, los hombres son pasajeros y jamás una situación es igual ni se repite indefinidamente.

Por eso, tienes que creer en Dios, renunciar a ciertas cosas hoy como cristiano, aceptar otros y nuevos desafíos, buscar a Dios con fe, buscando su voluntad y tratar de saber el plan de Dios para mañana, para dentro de un año, dentro de 10 años.

No puedes quedarte aquí, estar pensando que has llegado a un buen puerto porque estás viviendo en la iglesia; piénsalo como una estación de tren, donde el tren para momentáneamente, pero seguirá viaje. Dios seguirá de viaje, pero tú tienes que seguir con él.

Tu pides que Dios esté a tu lado, pero él está caminando en el avance de la historia, en su plan. Si tú quieres estar al lado, codo a codo con Dios, es necesario que tú camines al paso de Dios, por la misma senda que él va. Entonces, siempre él estará a tu lado.

CONCLUSIÓN:

Si miras un reloj verán cuán rápido el segundero avanza inexorablemente, pero nunca es estático, ni vuelve atrás. Con eso, puedes ver que el tiempo no te espera.

Así también Dios tiene muchas cosas que hace y hará en el mundo, y muchas cosas que sucederán a tu alrededor.

Pero si te detienes tú en tu reloj de creyente, volver a alcanzar ese tiempo de Dios implica mucho sacrificio. Debes ganarte el favor de Jehová, pues solamente así te comentará lo que él estará haciendo.

No dejes que las tinieblas de la ignorancia te deje embargar la vida, pues mientras haya luz, mientras haya quien te enseñe, aprovecha el tiempo. Asiste a todo cuanto sea útil y provechoso.

Sólo no permanezcas en tinieblas teniendo a la luz de la verdad tan cerca de ti.

Que Dios te bendiga.

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito. Siempre que desees utilizar como una cita bibliográfica debe hacer referencia a: www.evangelio123.org, Pastor Dong Han David Lee, título del sermón o estudio bíblico.

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