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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

 

  Sermón en el día miércoles 27 de setiembre de 2006.

Título: GRANO CERO, TREINTA, SESENTA, CIEN

Biblia: San Juan 12: 9-26

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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9 Gran multitud de los judíos supieron entonces que él estaba allí, y vinieron, no solamente por causa de Jesús, sino también para ver a Lázaro, a quien había resucitado de los muertos.

10 Pero los principales sacerdotes acordaron dar muerte también a Lázaro,

11 porque a causa de él muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús.

12 El siguiente día, grandes multitudes que habían venido a la fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén,

13 tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!

14 Y halló Jesús un asnillo, y montó sobre él, como está escrito:

15 No temas, hija de Sion; He aquí tu Rey viene, Montado sobre un pollino de asna.

16 Estas cosas no las entendieron sus discípulos al principio; pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que estas cosas estaban escritas acerca de él, y de que se las habían hecho.

17 Y daba testimonio la gente que estaba con él cuando llamó a Lázaro del sepulcro, y le resucitó de los muertos.

18 Por lo cual también había venido la gente a recibirle, porque había oído que él había hecho esta señal.

19 Pero los fariseos dijeron entre sí: Ya veis que no conseguís nada. Mirad, el mundo se va tras él.

20 Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta.

21 Éstos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús.

22 Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús.

23 Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado.

24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.

25 El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.

26 Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.

INTRODUCCIÓN:

Por lo general, el cristiano es un ser bastante contradictorio, se ufana de su fe pero a la hora de la verdad es un mudo impotente en muchos casos.

Vencer ese miedo no es fácil, sobre los papeles, en palabras, en fe, habla de cómo mover el mundo. Pero a la hora de la verdad, es como una pelota desinflada.

Cuando se habla de actividades dentro de la iglesia, muchos están presentes, cuando se habla de actividades entre iglesias y que compete entre creyentes, uno es mejor que el otro.

Pero cuando se le dice: sal al mundo a predicar el evangelio de Jesucristo, y no muchos pueden hacerlo. Muchos hablan de proyectos, de ministerios, pero cuando se planifica todo y luego se pregunta: ¿quién ofrendará? Entonces es hablar a las paredes sordas, todos esperan que el pastor sea quien consiga los fondos.

¿De quién sacrificará su tiempo? ¿De quién renunciará a ganancias para dedicarse al ministerio? ¿De quién renunciará a sus actividades predilectas para servir al Señor Jesús? Bueno, una vez puede ser, pero no siempre.

Pues siempre estamos pensando que estamos haciendo lo suficiente, que hacemos lo suficiente y se pregunta: ¿Por qué los otros no hacen?

GRANO CERO, GRANO TREINTA

Jesús nos dice hoy: de cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.

Por lo general, los creyentes que hablan y hablan, no saben exactamente el precio de esas palabras para que se haga realidad. Pues nunca existe las condiciones ideales, siempre existe una falta, siempre se hace necesario un sacrificio, una pérdida, una renuncia, algo que escoger y algo que dejar. Por consiguiente, será difícil que la persona pueda ceder su vida, o cuando cede un poco piensa que lo ha hecho mucho o lo suficiente.

Por eso hablo del grano cero y el grano treinta, el grano cero es el creyente siempre ocupado, el dominguero, el que nunca puede, el que siempre tiene excusas para no hacerlo, o porque no se presentan las condiciones perfectas para realizar el trabajo.

Pues muchos creyentes, desean ser como aquel que trae en su mano y hace un gran esfuerzo de traer una tijera, para cortar la cinta de inauguración. Pero el trabajo sucio, el pesado, el doloroso, el desgastante, lo vergonzoso, las pérdidas, lo tiene que hacer otros. Que sean otros los que hacen el ridículo de cabalgar sobre un pollino de asno, que sea amado y alabado, pero despreciado y sucio al día siguiente.

¿Quién sería la persona hoy que pasaría lo injustificado y los vergonzoso para hacer cumplir las palabras del profeta que están escritas en la Biblia? Amado por pocos y odiado por muchos. Pues estas mismas personas que hoy decían ¡Hosanna! A la semana siguiente clamaron: ¡Queremos a Barrabás! ¡Crucifícale!

Hoy Jesús nos habla de dos clases de granos de trigo, el grano tipo cero y el grano tipo 30, 60, 100. Y por lo general es muy fácil de distinguir. Del tipo 0 al 100 se distingue inversamente a la cantidad de palabras y cuestionamientos de los creyentes. El que nunca puede servir al señor Jesús porque no está disponible, el que cuestiona por todas las cosas porque no son las correctas o perfectas, son granos del tipo cero. O sea, este grano de trigo no puede caer en tierra para morir, ni quiere morir.

En este mundo, y menos en la iglesia, encontraremos las condiciones ideales para que uno pueda trabajar; por eso, Jesús anticipadamente nos habla de que el grano de trigo tiene que morir. Pues si no muere, queda solo; pero si muere lleva fruto.

Siempre que tengas conversación entre dos personas, el uno hablará y el otro escuchará; luego uno preguntará y el otro contestará. Deberá dar razones a lo que dice y en algún momento se pondrá en contradicho dos ideas. También encontramos a personas con quienes no deseamos estar juntos, ni trabajar juntos. Jesús llevaba consigo a 12 discípulos que en un momento determinado, todos le abandonaron. Uno le vendió, todos huyeron.

¿Alguna vez fueron a un velorio? Habrán visto algo muy extraño, el muerto acostado en el centro y los familiares, parientes y amigos a su alrededor, hablándole, tocándole, llorándole. Pero el muerto no responde.

Si el creyente que es como un grano de trigo, si no muere como un muerto en un velorio, jamás podrá servir ni trabajar para el Señor Jesucristo. Si no hace de oidos sordos, si no hace de ojos ciegos, si no hace de lengua muda, no puede morir completamente.

GRANO CIEN, EJEMPLO DE LÁZARO

No puedo asegurarles qué tipo de grano haya sido Lázaro. Pero seguro que antes de su enfermedad y muerte posterior, no era más que un simple grano, más cercano al tipo CERO como muchos creyentes.

Lo que el apóstol Pablo dijo: porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. (Filipenses 1:21), para Lázaro fue una verdadera realidad, pues se enfermó y murió físicamente. A esto, Jesús dijo: esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. (San Juan 11:4).

Pónganse por un momento en los pantalones de Lázaro. Cuánto miedo e incertidumbre, cuánto dolor habrá pasado en su lecho de enfermo. Luchando para vivir, no deseando la muerte, incluso podemos pensar que fue él quien pidió que se llamase a Jesús. Pero murió. Fue llorado. Fue sepultado. Lázaro aprendió qué es la muerte del hombre, el dormir en Cristo Jesús. Estuvo bien muerto durante cuatro días, tiempo suficiente para que el cuerpo entre en descomposición. Pero desde allí, Jesús clamó ordenando: ¡LÁZARO, VEN FUERA! Y el hombre resucitó de entre los muertos.

Ahora les pregunto, este hombre Lázaro comprobó qué era la muerte, ¿habrá vivido el resto de sus días como GRANO DE TRIGO TIPO CERO? ¿O habrá vivido para ser un GRANO DE TRIGO TIPO CIEN?

Porque este hombre sí probó qué es la enfermedad, qué es la muerte, y qué es la resurrección en Cristo Jesús.

Y este hombre que con su muerte y resurrección, a partir de ahora, ya no vivirá ciertamente como antes, ahora vivirá tratando de llegar a ser GRANO TIPO CIEN. El solo hecho de estar vivo es algo muy extraordinario para todos los hombres, pues todo el pueblo venía junto a él para verificar y como dice la Biblia: porque a causa de él muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús.

Porque era un hombre GRANO TIPO 100 de ahora en adelante, es una persona peligrosa para el imperio de las tinieblas, por eso, los principales sacerdotes, enemigos del evangelio de Jesucristo deciden darle muerte juntamente con Jesús.

EL QUE AMA SU VIDA, EL QUE ABORRECE SU VIDA

Hoy Jesús nos dice: el que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.

Entender estas palabras es difícil y aún más practicarlo.

Por ejemplo, yo como pastor, tengo que cuidar mi vida personal, tengo que cuidar mi vida espiritual dentro de la Palabra de Dios, más que cualquiera de ustedes, tengo que realizar toda la tarea que el señor Jesús me asigna diariamente, tengo que ser ejemplo de creyente, tengo que guiar a cada uno de ustedes, orar por ustedes, llevar su cruz por medio de la oración ante Dios, tengo que predicar la Palabra de Dios, como lo dice la Biblia y en todos los términos que ordena el Espíritu Santo, sin sacar una tilde ni una coma. En este proceso, dolerá a muchos, levantará críticas, burlas, contrariedades, enemigos, adversarios, personas que desearán mi mal, que yo caiga; pero ante todo eso, tengo que hacerme de muerto o intentar hacer de muerto.

Si quisiera vivir amando el mundo pero enemistado de Dios, jamás hablaría de cosas ofensivas para el corazón malo del hombre, jamás hablaría de pecados o de mandamientos.

Por eso, cuando tengo que hablar de cosas duras que sé molestan a las personas, porque se les acusa de pecado o por la maldad, el temor de Jehová tiene que ser mayor que mi muerte, que mi familia, que mis amigos o ante las iglesias. ¿Has visto a un muerto que tenga miedo de los hombres?

Piensen entonces, ¿cuántas veces tengo que morir cada vez que vengo a la iglesia? Por eso, necesitamos aprender a amar con el amor con que Cristo nos ama, no el amor de hombres, sino el amor de nuestro Señor Jesucristo.

Como dice en la Biblia: despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, exprerimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó el nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.

También dice igualmente: angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. (Isaías 53)

PARA SALIR DE GRANO TIPO CERO: MORIR PRIMERO

Jesús hacía cosas impredecibles para los discípulos, extraños en extremo, y siempre iba primeramente con su ejemplo. Primero en todo, incluso en la humillación y para dar cumplimiento a las Sagradas Escrituras pasaba por peligros inaceptables para los hombres.

No hacía unos días, los judíos querían matarle, volvió a Betania para resucitar a Lázaro, pero hoy, vuelve a Jerusalén para cabalgar sobre un pollino de asno y recibir las alabanzas de los hombres.

Jesús hacía cosas incomprensibles para los discípulos, era porque lo hacía primero, y decía: como un grano que cae a la tierra y muere. Dice de los discípulos: estas cosas no las entendieron sus discípulos al principio; pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que estas cosas estaban escritas acerca de él, y de que se las habían hecho.

Si miras a tu alrededor, si miras primero a los otros creyentes en la iglesia, si preguntas a los creyentes, lo primero que conseguirás es que no podrás morir por Jesús.

Por eso, tienes que morir primero, tienes que morir siempre. Este es el único camino para que dejes de ser Grano tipo Cero.

Para eso, necesitarás hacer una oración muy difícil: SEÑOR JESÚS ENSÉÑAME A MORIR EN CRISTO. ENSÉÑAME A MORIR COMO CRISTO. ENSÉÑAME EL TEMOR DE JEHOVÁ, MÁS QUE MI VIDA. QUIERO TENER FRUTOS TREINTA, SESENTA, CIEN VECES MÁS.

Pues solamente así es extender tu fe al límite, al máximo, traspasar el umbral de la muerte.

CONCLUSIÓN

Desechar, perder, renunciar, padecer, sufrir.

Muchas veces pensamos que estamos haciendo todo esto, pensamos que otros, miramos a nuestro alrededor y no vemos a nadie quien nos alcance.

¿Estamos muertos? Un muerto puede trabajar en cualquier ministerio, con cualquier persona, luchar por la verdad del evangelio hasta el punto final.

Pues necesitamos preguntar al Señor Jesucristo, vernos en el espejo de la Biblia. Escuchar qué nos dice el Espíritu Santo.

¿Cómo sabremos que estamos en lo correcto? La seguridad te la dará el Espíritu Santo, la Biblia y en tu vida tiene que suceder según todas las palabras de la Biblia, ser renovado constantemente y revitalizado en poder desde lo alto. Y se podrán ver frutos, TREINTA, SESENTA Y CIEN VECES MÁS.

QUE DIOS TE BENDIGA.

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito. Siempre que desees utilizar como una cita bibliográfica debe hacer referencia a: www.evangelio123.org, Pastor Dong Han David Lee, título del sermón o estudio bíblico.

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