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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

 

  Sermón en el día miércoles, 13 de setiembre de 2006.

Título: El Reino de Jesucristo.

Biblia: San Juan 11:31~57

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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31 Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María se había levantado de prisa y había salido, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro a llorar allí.

32 María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano.

33 Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió,

34 y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve.

35 Jesús lloró.

36 Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba.

37 Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera?

38 Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima.

39 Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días.

40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?

41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído.

42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.

43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera!

44 Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.

45 Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él.

46 Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les dijeron lo que Jesús había hecho.

47 Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el concilio, y dijeron: ¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchas señales.

48 Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los romanos, y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación.

49 Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada;

50 ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca.

51 Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación;

52 y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.

53 Así que, desde aquel día acordaron matarle.

54 Por tanto, Jesús ya no andaba abiertamente entre los judíos, sino que se alejó de allí a la región contigua al desierto, a una ciudad llamada Efraín; y se quedó allí con sus discípulos.

55 Y estaba cerca la pascua de los judíos; y muchos subieron de aquella región a Jerusalén antes de la pascua, para purificarse.

56 Y buscaban a Jesús, y estando ellos en el templo, se preguntaban unos a otros: ¿Qué os parece? ¿No vendrá a la fiesta?

57 Y los principales sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que si alguno supiese dónde estaba, lo manifestase, para que le prendiesen.

INTRODUCCIÓN:

Era la noche de la última cena de Jesús con sus discípulos, terminado la cena, fueron al monte para orar. Y vinieron Judas Iscariote y todos los enviados por los sacerdotes para que prendiesen a Jesús.

Y dice la Biblia: y Jesús le dijo: Amigo, ¿a qué vienes? Entonces se acercaron y echaron mano a Jesús, y le prendieron. Pero uno d elos que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, e hiriendo a un siervo del sumo sacerdote, le quitó la oreja. Entonces Jesús le dijo: vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán. ¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles? ¿Pero cómo entonces se cumplirían las Escrituras, de que es necesario que así se haga? En aquella hora dijo Jesús a la gente: ¿Cómo contra un ladrón habéis salido con espadas y con palos para prenderme? Cada día me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis. Mas todo esto sucede, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. (San Mateo 26:50-56)

Esa trama que habían hecho los sacerdotes de que era bueno que muriera una persona en lugar de destruirse el templo o la nación judía, se estaba cumpliendo.

A esta altura de los sucesos, nadie entendía por qué Jesús simplemente se entregaba, no utilizaba sus poderes, ni luchaba contra aquellos que le prendían. Como un cordero mudo, fue llevado.

Justamente para eso está escrito: mas todo esto sucede, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Resulta realmente increíble cómo un Señor Todopoderoso como Jesucristo, se someta como el más débil de los hombres a la Biblia, a todas las palabras que fueron escritas por los profetas.

Por eso, hoy tenemos tantas contradicciones dentro de las iglesias de Jesucristo y fuera de ella. Y el problema sigue prolongando porque las iglesias no están entendiendo el espíritu de la Biblia, es decir, que no están entendiendo lo que Dios está haciendo.

Por eso, existen tantos casos como aquel que dijo Jesús: el que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama (San Lucas 11:23)

LA MUERTE Y RESURRECCIÓN COMO FIN

La muerte y la resurrección de Lázaro es un corolario de la obra que haría Jesús, él mismo. Así como él era capaz de resucitar a un muerto de cuatro días, él mismo resucitaría de entre los muertos. Y justamente esto se hizo delante de muchos hombres, utilizando a una familia quienes tuvieron que padecer por todo un proceso de enfermedad, de dolor, de sepultura; por un lado para que ellos mismos, Lázaro, Marta y María, tuvieron la fe en Jesús y en la resurrección; también juntamente con aquellos que creyeron delante de la tumba porque vieron que Jesús es el Cristo.

Pero Dios, utilizando a esta familia para proclamar al mundo de cómo Jesús también moriría y resucitaría.

Las actitudes que toman las distintas personas que están involucradas en todo este proceso, Jesús, los discípulos, la familia de Lázaro, los que creyeron, los que no creyeron, los sacerdotes y el concilio, los romanos; refleja cómo la obra de Dios sobrepasa la comprensión de la mente humana.

Así también hoy, vemos a muchas personas quienes suponen que comprenden la voluntad de Dios, y así accionan, hacen las obras y conducen la iglesia. ¿PERO SERÁ QUE ES SEGÚN LAS ESCRITURAS?

Jesús vino justamente para cumplir con todas las Escrituras, pues no había hombre capaz de hacerlo, y así en santidad pero llevando el pecado de todos nosotros murió en la cruz, para que nuestros pecados fuesen perdonados. Era necesario que Jesús resucitara de los muertos para vencer al poder del pecado que es la muerte, y resucitado presentarse delante de Dios como el sumo sacerdote e interceder continuamente por nosotros.

Pero el pensamiento de los hombres es diferente: Marta y María deseaban que su hermano no muriera, que se sanara. Los judíos también deseaban eso, por eso dice la Biblia: ¿no podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera?

Los sacerdotes y los hombres del concilio, simplemente deseaban la muerte de Jesús, querían evitar que los romanos destruyesen el templo que tenían, deseaban que los hombres se unieran en torno al templo y su religión.

Es como ver cómo las iglesias se preocupan en dejar contentos a sus asistentes, engrandecer la iglesia, y mantener floresciente la iglesia. Y piensan que haciendo eso, es cumplir con la voluntad de Dios. Nadie quiere sufrir por Cristo, nadie quiere ser testigo de Cristo, nadie quiere padecer en nombre de Jesucristo.

EL EJEMPLO DE JESÚS INCOMPRENDIDO

En Hebreos 11 habla de todos los hombres que vivieron por fe y murieron convencidos y con convicción de todas las cosas que Dios les había prometido. Y todos los hombres que están escritos en la Biblia padecieron por el Dios que ellos creyeron, convencidos de que tenían una mejor herencia en los cielos. Por eso dice que tantos y tantos creyentes murieron y padecieron por el nombre y amor de Jesucristo: ¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección. Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros. (Hebreos 11:32-40)

Hoy en las iglesias, nadie quiere sufrir, nadie quiere pasar mal por el nombre de Jesús. Incluso piensan que cuando eso pasa, en algo están equivocados y están haciendo mal.

Desde hace mucho tiempo, no he escuchado sermones que digan que el verdadero creyente, para tener el testimonio de verdadero creyente tiene que recibir padecimientos por su nombre.

Miren lo que dice en Romanos 8:16-17 el Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Aquí claramente nos dice el Señor, que si verdaderamente somos herederos de Dios, también tenemos que participar de sus padecimientos y así ser parte en su glorificación.

He escuchado y he visto muchos ejemplos de personas, de pastores e iglesias quienes desean dar una experiencia espiritual a los miembros de la iglesia, lo pintan con color de rosa, alegan de lo maravilloso que es la vida en la iglesia y de lo que es la verdadera comunión en amor.

Incluso piensan que han mejorado la Biblia y el reino de Dios, pues ahora han vencido toda persecución e incomprensión con los incrédulos y otros cristianos, y a su tiempo han pagado y vencido, hoy pueden gozar de los beneficios.

Este es el Jesús incomprendido hoy también, alegan paz y tranquilidad en nombre de Dios, mas no saben los principios básicos de la Biblia. No saben que es correcto que nosotros paguemos con tribulación a los que nos atribulan, pues es el justo juicio de Dios. Por eso dice la Biblia: esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis. Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; (2 Tesalonicenses 1:5-8)

No practican ni predican la Biblia como corresponde para evitar ser perseguidos, y así piensan que han alcanzado el bienestar. Muchas personas explican que han alcanzado esto justamente porque Jesús venció nuestros pecados y resucitó de la muerte.

Mas no entienden que nos ha dado “paz” pero con Dios respecto a nuestros pecados y no “paz con el mundo y el mundo de tinieblas”. Por eso dice la Biblia: justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de dios. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. (Romanos 5:1-5).

Muchos dicen que pasan padecimientos, pero no pasa de ser el premio de las injusticias que cometen. Así se duelen y se consuelan, pensado que están siendo probados por su fe, mas deberías agarrar la Biblia, leerla de principio a fin y ver primeramente en qué puntos estás teniendo problemas. Y no llamar a todas las cosas pruebas de fe.

EL REINO DE JESUCRISTO

Entonces, ¿dónde está el reino de Jesucristo? Primeramente donde está él ahora, en los cielos. También está en nosotros por medio del Espíritu Santo, y sentiremos el reino de los cielos por el reposo que él nos da.

Por eso dice la Biblia: el que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía. (Apocalipsis 22:11)

Pero también veremos por los frutos, veremos si suceden según las bendiciones de Dios escritas en la Biblia o según las maldiciones de Dios escritas en la Biblia. Puede que toda tu vida la pases como viviendo en el desierto porque no puedes entrar en el reposo de Dios o viviendo en el reposo de Jehová porque has sido esforzado y valiente, porque nunca se ha apartado de tu boca las palabras de la ley de Dios.

Y Jesús mismo le dijo a Pilato: respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz. (San Juan 18:36-37).

Por tanto, corresponde que nosotros quienes conocemos la verdad, que defendamos esta fe que nos ha sido dado, ser perseguido y padecido por causa del nombre de Jesucristo. Y como dice la Biblia: los enemigos del hombre serán los de su casa (San Mateo 10:36).

Y todo aquel que padece por causa de Jesucristo bíblicamente, tendrá paz y gozo indescriptible en su interior. Y sentirás cómo EL REINO DE JESUCRISTO está en medio de ti y también sabrás que tienes parte de la resurrección y del reino celestial.

CONCLUSIÓN:

Mientras que tú participas de la alegría de Jesucristo y de la resurrección de entre los muertos como Lázaro, Marta, María, los discípulos y los creyentes. Cuando vivimos agradecidos por las grandes obras de Jesucristo; existirá hombres malvados quienes estarán maquinando, planeando cosas malvadas en contra de ustedes.

E incluso pensarán estos hombres que hacen un bien para su iglesia y para la nación. Y todo esto, lo harán en nombre de su dios, ponen el nombre de Jesús pero no el Cristo bíblico, sino el de sus pensamientos corruptos y extraviados.

Por eso necesitamos aprender y purificarnos nosotros cada día en la palabra de Dios, porque si nosotros no limpiamos nuestra casa con las Escrituras, tampoco tendremos la sabiduría ni el discernimiento para con todos los enemigos que de afuera nos invaden y desean vernos caer.

Porque nuestra fortaleza está en la comunión del Espíritu Santo, pero si eres reacio a cambiarte tú, ¿cómo evitarás los males que vienen invadiendo constantemente desde fuera? Incluso, vienen vestidos de ovejas y se presentan como pastores y toda una iglesia que les idolatra.

Mas el que es de la verdad, ve y cree en la verdad de la resurrección de Lázaro, aun sin verlo, pues lee y entiende la Biblia, pues el Espíritu Santo te asegura en tu interior.

Tienes que sentir el reino de Jesucristo en tu interior y en tu vida todos los días, para no caer jamás en las artimañas del error.

Que Dios te bendiga en su sabiduría y discernimiento.

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