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Sermón en el día miércoles, 6 de septiembre de 2006 Título: No es para muerte Biblia: San Juan 11:1-16 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada WWW.EVANGELIO123.ORG 1 Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana. 2 (María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos.) 3 Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. 4 Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. 5 Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. 6 Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. 7 Luego, después de esto, dijo a los discípulos: Vamos a Judea otra vez. 8 Le dijeron los discípulos: Rabí, ahora procuraban los judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá? 9 Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; 10 pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él. 11 Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle. 12 Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará. 13 Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño. 14 Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto; 15 y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él. 16 Dijo entonces Tomás, llamado Dídimo, a sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él. INTRODUCCIÓN:Una de las expresiones que usamos cotidianamente es “me muero de calor”, “me muero de frío”, “sino me muero…”. Pero por lado, tienen terriblemente miedo a la muerte, nadie desea hablar de ella, todos tratan de asegurarse el futuro pensando que las cosas durarán toda la vida. Así todo lo que implique obras para sí mismo, para su bienestar, para su salud, para su beneficio, para cultivar sus relaciones; nadie toma en cuenta la hora, el tiempo de duración, nadie piensa que está perdiendo el tiempo, nadie se incomoda en estar en una fiesta de amigos hasta altas horas de la noche, por ganarse un dinero extra, para no perder el trabajo hacen un esfuerzo muchas veces inhumano. Mas nadie piensa de la misma manera cuando se trata de las cosas de Dios. Aun para el que tiene mucha fe, esforzarse, permanecer, ser constante, perseverante; son palabras huecas hasta que no tenga un motivo válido, o sea, cuando esté en juego su vida o su muerte. Por eso dice la Biblia: pero acerca de Israel dice: todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde y contradictor. (Romanos 10:21) Seguro que varias veces escucharon de mí, que los hombres constantemente estamos desafiando a Dios, estirando hasta el límite una situación para ver hasta dónde llega, cuándo se corta, cuándo se quiebra, cuándo se rompe, cuándo me toca; pensamos que saldremos bien parados de Dios, que nos libraremos de sus manos, que el día que se enoje él, pediremos y nos perdonará y tendrá nuevamente misericordia. Mas el día en que estamos enfermos, el día que perdemos el trabajo, el día que se nos avecina el problema, cuando se cumplen las amenazas los hombres inicuos que te rodean, cuando el globo está por estallar, entonces rápidamente vienen los hombres ante Dios, como si nada hubiese pasado, como si fueran el más fiel de los hombres. Todos piensan que tienen infinidades oportunidades de recomenzar y recomponer las cosas, y principalmente en su relación con Dios. Pero siempre la limitante de los hombres es la muerte; sí, con la muerte no se juega. Pensamos que tenemos la oportunidad y la fe suficiente para superar la muerte, inclusive. O pensamos confianzudamente de que Dios no nos puede dejar que estas cosas sucedan. ¡CUÁNTO SUFRIMOS POR EL DESCONOCIMIENTO!¿Para qué hablaremos de las personas que están fuera de la iglesia? ¿Para qué hablaremos de los incrédulos? ¡Déjenlos, pues ellos tienen su propia condenación si no creen! Hablemos de nosotros, tú, yo, nosotros, quienes decimos que somos creyentes en Jesucristo, que decimos somos hijos de la promesa. Sí, tú y yo que tenemos fe. Pues jugamos con la paciencia de Dios y con su longanimidad. Pues pensamos que somos capaces de burlarnos, de hacer esperar a Dios, hasta el día que nosotros estemos predispuestos y sintamos la necesidad. Como dice la Biblia: porque mi pueblo es necio, no me conocieron; son hijos ignorantes y no son entendidos; sabios para hacer el mal, pero hacer el bien no supieron. (Jeremías 4:22) Y seguro que cuando yo hablo de esta manera, otra vez su corazón se endurece, se ponen a la defensiva; no son capaces de abrirla y confesar que Dios está en lo correcto. Sí, ¡cuánto sufrimos por el desconocimiento! Muchas veces pensamos: “yo seguiré desobedeciendo a Dios hasta que él se canse y me quiera bendecir”, o sino, “¿qué me puede hacer Dios?” Pues hoy pueden ver la actitud de este Jesús lleno de amor y misericordioso. Marta y María están pasando muy mal, están desesperadas porque su hermano está muy grave, a punto de morir. ¿oraron? Seguro. ¿buscaron médicos? Seguro. ¿Pidieron oración por su hermano? ¿estaban desesperadas? Claro. A tal punto, se sintieron desesperadas que enviaron a personas para que salgan a buscar a Jesús por todo Israel. ¿Se imaginan el corazón y la aflicción en que estarán estas dos personas? Un minuto es importante, cada minuto que corre es una desesperación porque ven que el enfermo está empeorando. Las fuerzas se debilitan más y el espíritu parece que le está saliendo. Y vean con qué palabras hablan a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. Mas sorprende la reacción de Jesús: esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. Imagínate. Tú tienes a tu hermano a quien le amas y está enfermo, a tu hijo que está enfermo, a tu madre que está enfermo; por supuesto y la lógica nos dice, la situación nos dice que Jesús debería venir inmediatamente o por lo menos levantar las manos y ordenar desde ese lugar para que el enfermo se sane. Pero Jesús dice que esta enfermedad no es para muerte. Incluso, dice la Biblia que Jesús se quedó dos días más en ese lugar. Pero ubiquémonos en el lugar de las mujeres. ¡Cuánta desesperación habrán sentido! Cuánto habrán esperando que venga Jesús. Ellas sabían si Jesús venía, podía solucionar y sanar a su hermano de una sola vez. Seguro que hasta el último instante tenían fe de que Jesús vendría a tiempo para sanar a su enfermo. ¿No ocurre esto todos los días? Cuántas personas me respondieron: ¡Esto es una prueba de Dios quien desea ver nuestra fe! Hasta el último momento desean tener fe y esperar en Dios. Mas en muchísimos casos viene la fatalidad, la muerte, el problema no se soluciona y se remata, se pierde, se le condena, se separan, se rompen los lazos, los matrimonios se disuelven. Y lo que era fe en Jesús hasta el último hálito, se convierte en bronca, en enojo, en decepción, en una grandísima incógnita: ¿Dónde estuvo Dios? ¿Por qué Dios no protegió? ¿Por qué no sanó a mi enfermo? La noche se hace más larga, las lágrimas más dolorosas, y en muchos casos, el creyente está más confundido: ¿Dónde estuvo Dios? Talvez oiga palabras y miradas que le dicen: ¿Y? ¿Dónde está el Dios que tanto creíste? Y los creyentes tratan de consolarse con la esperanza, con la resurrección, mas siempre les queda una pregunta incontestada: ¿Dónde estuviste Dios cuando más te necesitaba? Así también lo dijo Marta ni bien Jesús vino llegando al pueblo: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Aquí necesitamos aprender cómo Dios no mira los problemas como nosotros lo miramos. Jesús no tiene la misma apreciación de las cosas como la hacemos nosotros. Para los hombres, la muerte es algo que nos desespera, ahora no queremos pensar en las cosas extremas, preferimos cerrar los ojos. Mas tenemos que aprender que Dios no mira las cosas como nosotros la miramos. PARA DIOS NO ES PARA MUERTELo que es vida o muerte para los hombres, Jesús dice: no es para muerte. Cuando Jesús escucha que Lázaro está enfermo, se queda dos días más en el lugar y llega cuatro días después al lugar de los hechos. Cuando el enfermo murió, Jesús dijo: Nuestro amigo Lázaro duerme. Cuando le enterraron en su tumba, en su lugar de descanso, Jesús dice: voy para despertarle. Cuando sus discípulos pensaron que simplemente Lázaro estaba dormido porque estaba enfermo, Jesús dice claramente: Lázaro ha muerto. ¿Quién le entiende a Dios cómo mira las cosas? Cuando oro y le pido que venga, se queda dos días más. Cuando la calamidad viene, dice que no es para muerte. Cuando estoy muerto, dice: voy para despertarle. Por eso siempre les digo que oren y estén velando. Tienen que saber que Dios siempre se mueve bajo una principios únicos: no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. Esta es la gran diferencia que hoy nos separa entre Dios y los creyentes. Usualmente los creyentes pensamos como hombres pero Dios piensa como Dios. ¿Resulta difícil de entender? Nosotros miramos desde abajo, Dios mira desde arriba. Nosotros miramos dentro de estas cuatro paredes, Dios mira desde su trono y el universo no es más que una pequeña pelota en sus manos. Nosotros nos hundimos y tememos en un vaso de agua, Dios pequeño soplo desencadena una tormenta que rompe marcas históricas. Y justamente de esto le habla Jesús cuando habla con las dos hermanas: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? Tienes que saber que Dios siempre se mueve bajo estos principios con sus hijos: para la gloria de Dios, para que el Hijo de dios sea glorificado por ella. Y Dios para mostrar esta su gloria y recibir esta gloria de sus hijos, nosotros los creyentes, siempre el Señor llegará a nuevos límites en nuestra vida, siempre nos mostrará cosas más grandes, más maravillosas, cosas con que podamos glorificar su grandeza y fuerza. Así que, si entiendes este principio, te ahorrarás de muchos dolores, entenderás mejor el tiempo de Dios y la obra que hace con sus manos. Por eso dice Dios: humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. (1 Pedro 5:6) Por tanto, hasta que aprendas esto, Jesús tardará dos días más, cuatro días más, veintiún días como el caso de Daniel. Por eso, cuando es un creyente entendido, sabe aproximadamente en cuánto tiempo, estará dando Dios la respuesta a sus promesas. ¿Tiene tú fe para esperarlo? También tienes que saber que Dios siempre buscará su gloria, que espera que nosotros, sus hijos, le glorifiquemos. Que de nuestro corazón y de nuestros labios salgan alabanzas de gratitud, que nos salgan lágrimas por lo conmovedor de la obra de nuestro Padre Dios. ¿Amén? Y nos enseña Jesús, que él tiene el control de la vida, la muerte, la resurrección y la vida eterna. Así que, todo cuanto te pase, está cubierto por el seguro que se llama Jesucristo. Por eso le dice a sus discípulos: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él. Si tienes conocimiento de estos principios, sabrás que nada en Jesucristo es para muerte, nada le puede detener, nadie se puede oponer. Ahora, creo que podemos entender mejor esta palabra de Dios: por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre. (San Juan 10:17-18) APRENDE A BUSCAR COMO GLORIFICAR A DIOSEstamos con mayor conocimiento, ante cualquier situación, siempre tienes que estar velando, orando en espíritu, leyendo la Palabra de Dios para tener toda sabiduría. Pues si tienes entendimiento, andarás en la luz que Dios te alumbra y no te tropezarás, pero si te olvidas y no le glorificas, ni le buscas a tiempo, hasta con las tinieblas de este mundo te tropezarás. Hoy es tiempo para que aprendas, para que estés preparado. Tienes que saber que Dios es Celoso, y cuando te olvidas de Dios por cualquier otra cosa del mundo, tienes que saber que no durará demasiado. Pero si aprendes a glorificar a Dios dentro de las cosas que tienes hoy, incluso sigues después de algunas pruebas, entonces Dios te concederá esa gracia. Mas tienes que saber que en cualquier momento, tu fe tiene que estar preparado para abandonar y renunciar. También tienes que saber que lo que tu llamas muerte, Dios sabe que no es para muerte. Así que, aprende a no hablar con el mismo lenguaje de los hombres mundanos e incrédulos, aprende que Dios no mira como tú miras, no aprecia las cosas como lo haces tú. Mas te ha concedido Dios el Espíritu Santo para que puedas entender el corazón de Dios, hasta lo más profundo de su corazón. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. (1 Corintios 2:10-11) Para esto el Señor nos dio el Espíritu Santo y nos hizo morar dentro nuestro: y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. (1 Corintios 2:12) Por tanto, tienes que aprender en estos tiempos de tranquilidad, a escuchar al Espíritu de Dios, entender el corazón de Dios, saber acomodar lo espiritual a lo espiritual. Tienes que aprender a pensar y sentir en el Espíritu de Dios. Pues si no entiendes, pasarás por muchos dolores y no tendrán respuestas. CONCLUSIÓN:HAY QUE SABER QUE TODAS ESTAS COSAS, VENDRÁN A TODOS LOS HIJOS DE DIOS. Pues no en balde Jesús murió por ti. Y tienes que saber que el dueño del huerto vendrá cada año y verá que fruto tienes, y si al final de un tiempo prudencial no tienes fruto, mandará que lo quite y que dé espacio para otros. Dice la Biblia: dijo también esta parábola: tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló. Y dijo al viñador: he aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra? Él entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone. Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después. (San Lucas 13:6-9) Aprende a vivir en el Espíritu Santo, aprende a escuchar su voz. No llames calamidad a todo lo que el mundo dice calamidad. Aprende a mirar con los ojos de Dios, aprende a hablar como Dios habla. Aprende a pensar como Dios piensa. Aprende que Dios busca y espera y hace que sus hijos le glorifiquen en nombre de Jesucristo. Y es capaz de quitar, de remover, de matar, de romper, todo es posible, si no aprendes a apreciar a Jesús más que todo el mundo. Nada es eterno, sólo el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; y nosotros en Cristo. Después no hay nada. Tienes que saber la Biblia es tu base de conocimiento, de principio en todos los casos y tus juicios salgan acorde a las palabras allí escritas. Recuerda que nada es para muerte, sino para vida. Y vida abundante en Jesucristo. ¿Amén? Que Dios te bendiga.
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