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Sermón en el día miércoles, 30 de agosto de 2006. Título: Un problema simple Biblia: San Juan 11:1-57 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada WWW.EVANGELIO123.ORG 1 Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana. 2 (María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos.) 3 Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. 4 Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. 5 Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. 6 Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. 7 Luego, después de esto, dijo a los discípulos: Vamos a Judea otra vez. 8 Le dijeron los discípulos: Rabí, ahora procuraban los judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá? 9 Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; 10 pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él. 11 Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle. 12 Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará. 13 Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño. 14 Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto; 15 y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él. 16 Dijo entonces Tomás, llamado Dídimo, a sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él. 17 Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro. 18 Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios; 19 y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano. 20 Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa. 21 Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. 22 Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. 23 Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. 24 Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. 25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 26 Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? 27 Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo. 28 Habiendo dicho esto, fue y llamó a María su hermana, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí y te llama. 29 Ella, cuando lo oyó, se levantó de prisa y vino a él. 30 Jesús todavía no había entrado en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta le había encontrado. 31 Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María se había levantado de prisa y había salido, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro a llorar allí. 32 María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano. 33 Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió, 34 y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve. 35 Jesús lloró. 36 Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba. 37 Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera? 38 Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. 39 Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. 40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? 41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. 42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. 43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! 44 Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir. 45 Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él. 46 Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les dijeron lo que Jesús había hecho. 47 Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el concilio, y dijeron: ¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchas señales. 48 Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los romanos, y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación. 49 Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada; 50 ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca. 51 Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación; 52 y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos. 53 Así que, desde aquel día acordaron matarle. 54 Por tanto, Jesús ya no andaba abiertamente entre los judíos, sino que se alejó de allí a la región contigua al desierto, a una ciudad llamada Efraín; y se quedó allí con sus discípulos. 55 Y estaba cerca la pascua de los judíos; y muchos subieron de aquella región a Jerusalén antes de la pascua, para purificarse. 56 Y buscaban a Jesús, y estando ellos en el templo, se preguntaban unos a otros: ¿Qué os parece? ¿No vendrá a la fiesta? 57 Y los principales sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que si alguno supiese dónde estaba, lo manifestase, para que le prendiesen. INTRODUCCIÓN:Hoy veremos uno de los problemas más cotidiano que sucede en la tierra, la muerte de un hombre. Si bien para el hombre es un suceso terminal y muy doloroso para todos los familiares, la forma en que Jesús está encarando todo este tema, lo hace con una sencillez tan trementa, lo trata como si fuera un problema simple. Tan sencillo que cuando uno lee el capítulo, es para preguntarse incrédulo: ¿Qué pasó aquí? ¿Están seguros que murió alguien? El otro punto importante es que esta muestra de la resurrección del hombre, solamente está escrito en el libro de San Juan, para mostrar que verdaderamente Jesús es el Salvador del mundo que vino a perdonar y dar vida a todos los hijos de la promesa. UN SUCESO IGUAL PARA TODOSLas reacciones de las personas que vemos en este capítulo es igual, sin importar la cultura, todos los hombres cuando se avecina la muerte, es como si tiñera de color tinieblas todo el ambiente, el sombrío de la tristeza alcanza a todos los hombres que están alrededor, uniendo los corazones de los hombres en un mismo dolor. Es el suceso más común que le acontece a los hombres del mundo, habrá enfermedades que alguno tendrá y otro no experimentará, mas algo inexorable que llega a todos los hombres es justamente la muerte. He concurrido a algunos funerales, he dirigido el culto en otros pocos, pero es algo extraordinario, algo que solamente la muerte o la proximidad de la muerte puede hacer que los hombres se sientan tan sombríos, sientan miedo, otros comiencen a meditar, pareciera que sienten algo muy frío y duro que envuelve a los hombres, es el temor a la muerte. Muchos porque no tienen conocimiento de la verdad, no saben qué ocurre, ni el por qué de ese sentimiento, mas la Biblia dice: porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. (Romanos 6:23). Y no existe hombre quien se libre de este versículo: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. (Romanos 3:10-12). Entiendase bien esto: la conciencia de que es pecador sólo lo puede tener el hijo de la promesa, por eso, cree en Jesucristo para ser salvado. Mas como el animal huele una gran tormenta que se avecina, así también el hombre siente la muerte que se avecina y cuando una persona se entera de una muerte. Incluso el enemigo rinde homenaje del difunto. También es común ver las reacciones de los hombres, de buscar a Jesús u otros se buscan de alguna solución religiosa cuando las cosas no se solucionan por medio de los médicos y remedios. Incluso he visto a personas de otras religiones acudiendo a mí, para que ore por si se sana el moribundo. Enviaron personas para que buscase a Jesús y que venga pronto a sanar a su hermano Lázaro, mas nos sorprende la respuesta de Jesús: esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. Incluso dice que se quedó en el lugar dos días más. Podemos aseverar esto, porque los discípulos quienes estaban ajenos a todo el dolor que estaba pasando la familia, los amigos y conocidos de la familia del occiso, solamente viendo la actitud de Jesús, dice: si duerme se sanará, pensado en una enfermedad cualquiera, como tantas que han visto. Mas cuando llegaron, vieron cómo Jesús hablaba de la muerte, el funeral ya había terminado, sepultaron al hombre. Por eso, la reacción de los hombres ante la muerte habla realmente de la fe que tienen los hombres, mas también habla si tienen solucionado el problema de la muerte o no. Es decir, la forma en que recibe la muerte, la forma que se afronta la muerte, de cómo lloran los hombres aun cuando han pasado los primeros momentos del dolor. ¿Estás preparado para afrontar tu muerte? SEÑOR, SI HUBIESES ESTADO AQUÍ…Las primeras palabras que dijo Marta fue esta: Señor si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Nuestro apego a la vida es realmente grande, el deseo de vivir, el miedo a la muerte, todo hace que los hombres tengan un instinto para seguir viviendo, mas pasa principalmente porque no sabe de lo que vendrá. Y sabemos que para eso está la fe de cada uno, si bien es cierto que en distintos momentos se demuestra la fe, la verdadera fe tiene que ser probado con la muerte y el fuego. En las palabras de Marta, notamos varios aspectos reveladores. Tiene fe de que si Jesús hubiese estado en ese lugar, su hermano no se hubiera muerto. Tiene fe de que si Jesús se lo pide, Dios le concederá. Tiene fe de que su hermano resucitará en el día postrero. Mas aquí puede presentar un dilema tan grande a Jesús y Marta, como puede aparecer en nosotros. Vamos a suponer que Jesús estaba en la casa de Lázaro, cuando se enfermó, Jesús lo vio y lo sana; ahora viene la pregunta: ¿Cuándo morirá finalmente el hombre en este ciclo? ¿morirá de vejez? Tampoco debería ocurrir. Entonces, ¿cuándo puede morir? Hoy pasa lo mismo, si Jesús está en todas partes, si el Espíritu Santo mora en ti y por tanto, Jesucristo, y todo cuanto pidas, Dios te responde: ¿sanarás a todos los enfermos? ¿Dios escuchará a todos tus pedidos respecto a la muerte, a la enfermedad de tus familiares? Pues normalmente, el deseo de los familiares es que los seres queridos no mueran nunca, incluso vemos a personas con más de noventa años, aquellos que han sufrido tanto por su enfermedad, pero el corazón de los familiares es que siga vivo. ¿Cuál es la edad adecuada para morir? ¿Cuántos años debe vivir para que sea suficiente? Mas antes, es necesario que nosotros resolvamos primero el problema de la resurrección. YO SOY LA RESURRECCIÓNEstos cuestionamientos existe justamente porque desconocemos o no tenemos la esperanza de la resurrección, ni la certeza de la resurrección. Hoy Jesús dice: yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. No sé si existirá alguna religión que utilizando estas palabras de la Biblia, diga que puede darle vida incluso a tu antepasado muerto si haces algún obsequio a la iglesia. Mas verdaderamente estas palabras hablan acerca de un hombre. Vayemos por lo primero: Desde la antigüedad Dios muestra que es de los vivos, no de los muertos, pues dice: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios. (Éxodo 3:6) Jesús cuando replicaba a los saduceos, dijo: pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. (San Mateo 22:31-32) También dijo Jesús cuando el pobre Lázaro murió fue recibido en el cielo por Abraham en San Lucas 16:22-26 aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. Y porque es Jesús quien da la vida, dice: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Recién vimos que ninguno, de los tres que murieron y al cual se refiere Jesús están muertos: Abraham, Lázaro y el rico. Mas sí existe una muerte, para aquel que está en el lugar de los tormentos y vida para aquellos que están en el cielo. Parece un poco confuso, mas no es así: cuando Jesús dice: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. No habla de los que están sepultados en el cementerio (es cierto que luego habrá también una resurrección del cuerpo que será transformado), primeramente está hablando de aquellos quienes hoy estando vivos en la tierra de los vivientes, están muertos por causa del pecado: Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús. (Efesios 2:1-6) Esta es la promesa del perdón de pecados para todos quienes creen en Jesús. Ahora, cuando dice: y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¡Claro que el que vive es por que cree en Jesús! Pues la fe es la gracia concedida a todos los elegidos como testimonio, pues dice: porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. (Efesios 2:8-9). Por eso, desde el momento en que se cumple el tiempo de tu promesa, para que efectivamente seas llamado, justificado y glorificado, tienes vida eterna. Significa que no morirás eternamente, así como ocurre como Abraham, Isaac, Jacob. Porque Jehová es Dios de vivos y no de muertos, si hoy decimos que es nuestro Padre Celestial, ¿cómo decimos que moriremos? ¿Acaso hoy él es nuestro Padre Celestial y mañana el Padre Celestial de muertos? En este orden de cosas, vemos cuán mal están las doctrinas de ciertas iglesias evangélicas, quienes dicen que incluso los salvados hoy si pecan pueden perder la salvación. Entonces, ¿cómo un vivo por la fe en Jesucristo con promesa de que no morirá eternamente mañana por un pecado perderá la salvación y que morirá eternamente? ¿Cómo hoy si eres creyente, eres hijo del Padre Celestial, pues estás vivo eternamente; mañana Dios se convertirá en Dios de muertos porque pecaste? Por esto, ellos pecan por desconocimiento, pecan por mala enseñanza; y por eso, nunca pueden entrar definitivamente al reposo de Dios, pues dice la Biblia: no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras cuarenta años. A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, y dije: siempre andan vagando en su corazón, y no han conocido mis caminos. Por tanto, juré en mi ira: no entrarán en mi reposo. (Hebreos 3:8-11) La resurrección es algo tan sencillo como esto para Jesucristo, a pesar que él personalmente tuvo que pagar el precio del pecado entregando su cuerpo como ofrenda. CONCLUSIÓNPor lo general, en los funerales, hay mucho silencio, hay mucho llanto, hay mucha tristeza. Pero también, nosotros que conocemos la palabra de Dios, nosotros quienes creemos y confesamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, debemos saber que con nuestra actitud ante la muerte, de cómo afrontamos la muerte, nuestras palabras, nuestra actitud, nuestros pensamientos, nuestro silencio, todo habla de nuestra fe en la resurrección. Hoy, ¿tienes gozo? ¿tienes alabanza en tu vida? ¿Amén? Pues este mismo entusiasmo, este mismo amén, este mismo gozo debería aparecer en cualquier funeral de un hermano en Jesucristo. Y espero que todos vengan vestidos de blanco para el mío y hagan una gran fiesta con alegría. Como dijo Pablo: porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor, pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros. (Filipenses 1:21-24) Es necesario que seamos crecidos en la fe respecto a la resurrección, ¿ya tienes la resurrección? ¿ya estás preparado para morir hoy? Entonces, hasta luego, nos veremos en el reino de los cielos. ¿Te estoy deseando tu muerte? ¡No, te estoy afirmando la vida en Cristo Jesús! Que Dios te bendiga.
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