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Sermón en el día miércoles, 19 de julio de 2006 Título: UNA COSA SÉ, AHORA VEO Biblia: San Juan 9:1-34 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada WWW.EVANGELIO123.ORG 1 Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. 2 Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? 3 Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. 4 Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. 5 Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. 6 Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, 7 y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo. 8 Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba? 9 Unos decían: Él es; y otros: A él se parece. Él decía: Yo soy. 10 Y le dijeron: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos? 11 Respondió él y dijo: Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y recibí la vista. 12 Entonces le dijeron: ¿Dónde está él? Él dijo: No sé. 13 Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. 14 Y era día de reposo cuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos. 15 Volvieron, pues, a preguntarle también los fariseos cómo había recibido la vista. Él les dijo: Me puso lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo. 16 Entonces algunos de los fariseos decían: Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el día de reposo. Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión entre ellos. 17 Entonces volvieron a decirle al ciego: ¿Qué dices tú del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta. 18 Pero los judíos no creían que él había sido ciego, y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista, 19 y les preguntaron, diciendo: ¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora? 20 Sus padres respondieron y les dijeron: Sabemos que éste es nuestro hijo, y que nació ciego; 21 pero cómo vea ahora, no lo sabemos; o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a él; él hablará por sí mismo. 22 Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los judíos, por cuanto los judíos ya habían acordado que si alguno confesase que Jesús era el Mesías, fuera expulsado de la sinagoga. 23 Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle a él. 24 Entonces volvieron a llamar al hombre que había sido ciego, y le dijeron: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es pecador. 25 Entonces él respondió y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo. 26 Le volvieron a decir: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos? 27 Él les respondió: Ya os lo he dicho, y no habéis querido oír; ¿por qué lo queréis oír otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos? 28 Y le injuriaron, y dijeron: Tú eres su discípulo; pero nosotros, discípulos de Moisés somos. 29 Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moisés; pero respecto a ése, no sabemos de dónde sea. 30 Respondió el hombre, y les dijo: Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde sea, y a mí me abrió los ojos. 31 Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye. 32 Desde el principio no se ha oído decir que alguno abriese los ojos a uno que nació ciego. 33 Si éste no viniera de Dios, nada podría hacer. 34 Respondieron y le dijeron: Tú naciste del todo en pecado, ¿y nos enseñas a nosotros? Y le expulsaron. INTRODUCCIÓN:Seguro que hay muchas contradicciónes a la hora de hacer las cuentas poniendo todas las palabras de la Biblia sobre la mesa. Y simplemente existen palabras que confunden, porque si las pusiéramos lado a lado, confundiría y no que nosotros creemos, no es Dios de la confusión. Veamos un versículo de 1 Timoteo 2:3-6 que dice: Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo. Hoy existen muchísimas personas confundidas, porque creen en cierta doctrina, pues dicen que Dios ama a todos los hombres del mundo, y por todos ellos murió y quien hoy quiere a Jesús confesando su fe y arrepintiéndose de sus pecados es salvo. Bueno, este pasaje de 1 Timoteo y San Juan 3:16 es generalmente utilizado para aseverar esto. Pues según dicen, este pasaje de Timoteo claramente dice: el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Y sigue diciendo: porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos. El problema radica en definir este “todos”. Y he aquí donde tenemos las diferencias, porque cada uno quiere entender de diferente manera, algunos dicen que este todos es el “universo de todos los hombres actuales y de todos los tiempos”; otros hablan del universo de todos los hombres que creen, que alcanzan y deciden a tener fe; y finalmente crean una puerta trasera de escapatoria y dicen: también uno puede alejarse de la fe por decisión propia o cuando comete pecado que mata. Entonces vemos que existe el deseo y la buena voluntad de Dios, de que todo el universo de los hombres crea en Jesucristo, mas otra vez los hombres puede embarrar su decisión porque puede salirse de la voluntad de Dios por su propia cuenta. Según este principio, Dios tiene que quedarse quieto, esperando que el hombre haga su mejor esfuerzo. Mas también ocurrirá esto: ¡CUÁN FRUSTRADO SE ENCONTRARÁ JESÚS, PORQUE NO SON MUCHOS LOS QUE PERMANECEN HASTA EL FIN! Inclusive si observamos o si hacemos el conteo de todos los hombres que asisten a una iglesia que predica diciendo que la salvación es por la fe con respecto a los hombres que están fuera de la iglesia, y veremos que es un rotundo fracaso. Pues en nuestro país, aún contando generosamente no llega al 10% de la población. Tampoco todas las iglesias están haciendo toda la obra necesaria para que los restantes 90% de la población escuche y se acerque a Jesús. Al final, llegamos a la conclusión que Dios no tiene tanta fuerza, ni su voluntad férrea, también él está mintiendo. ¿Mas no será que son las iglesias quienes se equivocan en su doctrina? ¿No se equivocaron ellos de camino? ¿Cómo se explica que el campeón de los apóstoles que es Pablo según muchas personas haya dicho esto? Y algunos asentían a lo que se decía, pero otros no creían. Y como no estuviesen de acuerdo entre sí, al retirarse, les dijo Pablo esta palabra: Bien habló el Espíritu Santo por medio del profeta Isaías a nuestros padres, diciendo: Ve a este pueblo, y diles: de oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis; porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyeron pesadamente, y sus ojos han cerrado, para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y entiendan de corazón, y se conviertan, y yo los sane. (Hechos 28:24-27). Es decir, el apóstol Pablo dijo esto cerca del final de su obra misionera, estando en la última cárcel de Roma. ¿Corrió en vano? ¿Por qué agrega: sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y ellos oirán? Y ¿cómo refutar ante la evidencia? Como el caso de este ciego de nacimiento que fue sanado y regresó del estanque de Siloé ya con sus ojos abiertos. NO HABÉIS QUERIDO OÍREste era un gran fenómeno, un milagro sorprendente. Pues todos conocían a este ciego, era ciego de nacimiento. Todas las personas que lo conocían, reconocían que era ciego de nacimiento, pero algo sorprendente había ocurrido. Los fariseos lo llevaron delante de su concilio, porque se había hecho una obra, pues ese Jesús a quienes perseguían, había hecho una obra en el día de reposo. Pues para ellos, era más importante que el hombre cumpliera con las leyes de los padres y su tradición que considerar un hecho y verificar o creer si no era verdaderamente el Mesías quien había hecho el milagro. Todo lo tiran, la sanidad de un ciego, el testimonio del ciego, la señal que se había hecho y era visto y comprobado al pueblo quien lo conocía, el hecho que los padres del ciego testificaban que era ciego, nacido ciego y hasta esa misma mañana había salido de su casa ciego. ¿Por qué estos fariseos no podían creer en Jesús? ¿Por qué no podían ver el hecho que un ciego haya sido sanado? No es un cuento que es contado por generaciones, sino teniendo al ciego delante de ellos, no podían ver ni entender que Jesús era el Salvador del mundo. Ellos dicen: sabemos que Dios ha hablado a Moisés; pero respecto a ése, no sabemos de dónde sea. (v. 29). Mas Jesús ya había dicho en otra ocasión: vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces le dijeron: nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios, Jesús entonces les dijo: si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais, porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mi mismo, sino que él me envió. (San Juan 8:41-42) Esta es la confusión que les sobreviene. Tienen un hecho irrefutable delante de ellos, seguro que algunos de ellos también vieron a este ciego varias veces, incluso le habrá dado limosna. Y un ciego es una persona muy notoria entre los demás hombres para que pase desapercibido. Discuten acerca de la ilegalidad de la obra de Jesús, porque está sanando a personas en los días de reposo. Varias veces pidieron al cieglo que narrara lo que había pasado, llamaron incluso a los padres. Mas un suceso era innegable, Jesús había abierto los ojos de un ciego y ese ciego estaba delante de los hombres y dando su testimonio. Lo escucharon una vez, dos veces, tres veces. Pregunta: ¿cómo puede ser que estos fariseos no puedan ver a Jesucristo si la voluntad de Dios es que todos los hombres lleguen al conocimiento de la verdad que es Jesús? ¿Qué hace que un ciego al que le fue abierto los ojos vea al ciego y los fariseos que no eran pocos en número, viendo el resultado de la sanidad no pueden creer? Hoy también existen muchas personas quienes no quieren oír. Se aferran a una doctrina, la que fue enseñada por sus maestros y no consideran las otras palabras. Aquí podemos decir con certeza que estos hombres han negado a Jesús, el ciego incluso les trató en enseñar la verdad, pues les testificaba con hechos, su propia sanidad. Pero no creyeron. Finalmente las palabras de Dios son mentirosas, porque Dios dice: el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Si leemos con atención, aquí la voluntad de Dios es bien firme, no da lugar a elección por parte del hombre, ni que el hombre pueda rechazar al conocimiento de la verdad. ¿Cómo se resuelve este dilema? Es más, existe versículos como este y que está escrito en la misma Biblia: ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. Escrito está en los profetas: y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí. (San Juan 6:44-45) Yo creo que el libro de San Juan es Biblia, ¿o no? Y sabemos que Dios no puede negarse a sí mismo. O ¿cuántas veces hemos repedido versículos como: además, el que es la Gloria de Israel no mentirá, ni se arrepentirá, porque no es hombre para que se arrepienta. (1 Samuel 15:29) ¿No te parece que aquellos que no quieren aceptar que la salvación del hombre es por la gracia de Jesucristo están ciegos? ¿Por qué no queréis oír? Pues el que oye, será sanado por Jesucristo. UNA COSA SÉEl interrogatorio de los fariseos al ciego no terminó, porque no hay un punto conciliatorio, ninguna de las partes quiere ceder, ni entender la razón de la otra. Por eso, las cuestiones de religión son tan difíciles, porque sobrepasan simplemente el mundo humano y la comprensión racional de la mente humana, sino que se adentra en el mundo espiritual, es la lucha del mundo de la luz y del mundo de las tinieblas. No sabemos cuán inteligente haya sido el ciego, ni sabemos cuán letrado sea la persona, pero sí que tuvo palabras sabias con que rebatir las acusaciones de los fariseos difamando a Jesús: si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo. (v. 25). Por eso el apóstol Pablo habla en su predicación: y nosotros también os anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres, la bual Dios ha cumplid a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús, (Hechos 13:32-33) Y esta salvación como en el caso de este ciego, se manifiesta por la gracia, como dice en Efesios 2:8-9 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Entonces teniendo a los hombres frente a frente, sobre una balanza, el ciego veía en sí mismo la obra que Jesús le había hecho, los fariseos viendo el milagro no creían, y no solamente este milagro sino toda la obra de Jesucristo. Por eso es cierto la palabra que dice: así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Porque la Escritura dice a Faraón: para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece. (Romanos 9:16-18) Hoy también es lo mismo, tú eras ciego espiritualmente y has visto a Jesucristo, por eso sus palabras viven en ti, por eso, te sujetas a la Palabra, viendo con tus ojos lo que otros no pueden ver. Pues hoy, ¿quién en su sano juicio, obedecería a las palabras de Dios con temor si no lo ve con sus ojos y tiene el testimonio en su corazón? Y tú eras, también un ciego de nacimiento y Dios en su misericordia te ha elegido y dado la gracia. Alguien me preguntó el domingo cuáles son los principios o verdades que distinguen a la iglesia presbiteriana, y son estos: 1. Total depravación del hombre. Que no existe ningún hombre desde Adán en adelante que no tenga pecado, y totalmente en pecado que no existe nada de bueno en él, y por causa de estos pecados, nadie puede salvarse por sí mismo. 2. Elección Incondicional del hombre: Que es Dios quien elige al hombre incondicionalmente, sin ningún mérito propio del hombre, y esta elección se realizó desde antes de la fundación del mundo. Nada puede cambiar ni quitar ni agregar la lista de los elegidos. 3. Expiación limitada: la obra, muerte y resurreción de Jesús por medio de la cruz para pagar los pecados de los hombres es precisamente para “todos” los elegidos de Dios. 4. Gracias irresistible: Ningún hombre puede negarse o resistir a la gracia de Dios cuando fue elegido, y todos aquellos que son elegidos son salvados. Así también nadie puede pretender recibir esta gracia si no fue elegido por Dios con anterioridad. 5. Perseverancia de los santos: toda persona que ha sido salvado por Jesucristo (los elegidos), nadie puede perder la salvación ni puede cometer ningún pecado que lleve a ello. Y si alguien cae ciertamente también volverá como hijo pródigo. Es por esto, que por ahora, no tenemos el tiempo suficiente para demostrar uno a uno por medio de versículos bíblicos, pero si leen todos los sermones que están en www.evangelio123.org, verán que siempre nos basamos en ello. Seremos criticados como este ciego, mas no podemos negar ni dejar de predicar lo que hemos visto, oído y creemos. Sino, estaríamos negando nuestra fe y la gracia recibida en Jesucristo. CONCLUSIÓNPor eso corresponde a cada uno de ustedes verificar y reconfirmar si realmente has dejado de ser ciego, si estás viendo realmente a Jesucristo. También tienes que verificar tu fe respecto a los 5 puntos que he dicho anteriormente. Porque si en algún punto tienes duda, tu fe tambaleará, no tendrá firmeza, porque estás dudando de una parte de la Palabra de Dios, y esto significa que estás dudando de toda la obra de Dios y de Jesucristo. Indirectamente estarás acusando que Dios es falso y que no tiene tanto poder ni potestad de hacer aquello. Hoy también nos enfrentamos a muchas personas quienes como los fariseos nos acusan, diciendo que no fuimos ciegos, ni que fuimos sanados por Jesucristo, mas lo que nosotros hemos visto, lo que hemos oído, lo que creemos, nadie nos puede quitar. Tampoco nosotros hacemos las leyes de Dios, así se nos dieron y así lo hemos aprendido y obedecemos. Y seguro que muchos dirán que nunca fuiste ciego, también dirán que nunca has visto a Jesús. Pero tu vida, tu nacer de nuevo en el agua y en el Espíritu Santo tiene que mostrar que has visto y conoces a Jesús. Que Dios te bendiga. |
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Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito. Siempre que desees utilizar como una cita bibliográfica debe hacer referencia a: www.evangelio123.org, Pastor Dong Han David Lee, título del sermón o estudio bíblico. |
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