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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

 

  Sermón en el día miércoles 12 de julio de 2006.

Título: ¿Quién Pecó?

Biblia: San Juan 9:1-11

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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1 Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento.

2 Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?

3 Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.

4 Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.

5 Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo.

6 Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego,

7 y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo.

8 Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba?

9 Unos decían: Él es; y otros: A él se parece. Él decía: Yo soy.

10 Y le dijeron: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos?

11 Respondió él y dijo: Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y recibí la vista.

 

INTRODUCCIÓN:

Hoy los discípulos hicieron una pregunta muy importante: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?

Talvez esta sea una de las tantas preguntas que hacen los hombres hoy, porque la enfermedad de los hombres se ha extendido tanto que se hizo una parte integral de la vida del hombre.

Mas existen ciertamente enfermedades que nos llama más la atención que otros, no porque no existan, sino que están más limitados a los hospitales. Normalmente cuando una persona frecuenta los hospitales, sea por su enfermedad o sea porque vamos a orar y evangelizar, nos damos cuenta que existe mucho más dolor del que nos imaginamos.

Nadie que no se ponga en el mameluco de los enfermos o el de familiares de los enfermos, entiende el dolor y las angustias que pasan los hombres dentro de los hospitales. En esos lugares, cualquier palabra de sanidad, de esperanza son bienvenidos.

En muchos casos las enfermedades son internas al hombre y algunas visibles. Mas el ciego es muy visible desde muy lejos, talvez más que cualquier otra clase de enfermedad, es una que más compasión despierta en los hombres.

Una de las obras que más realizó Jesucristo en su ministerio en la tierra, mientras estuvo como hombre era justamente sanar enfermos.

Talvez por esto, mas digo claro: EQUIVOCADAMENTE, muchas iglesias evangélicas han levantado su ministerio en base a la sanidad de las enfermedades. Incluso vemos a grandes anuncios de cruzadas de sanidad, y hombres quienes supuestamente han recibido dones de sanidad son bien recibidos, y mucho más queridos que maestros de la palabra.

Seguramente muchos cuando leen este pasaje estarán alegres dando la razón de sus ministerios o porque en sus iglesias se realizan grandes sanaciones. He visto a personas que día tras día, semana tras semana, no han hablado más que sanidad.

Hoy también, allí en donde se anuncia la sanidad de los enfermos, donde se prometen grandes milagros, y milagros en sus vidas, los hombres se llenan y están abarrotados. En cambio, cuando se anuncia solamente la predicación o la enseñanza de la Palabra, están vacíos y son pocos los que se interesan.

¿Por qué será? Y he aquí el problema de la CEGUERA DE LOS HOMBRES. Pues pueden ver y sentir la ceguera física, el dolor por las enfermedades físicas, mas no pueden ver la enfermedad del alma.

LA CEGUERA

¿Qué es la ceguera? Es el impedimento natural o accidental del hombre en su capacidad de visión. Ciertamente que nadie podrá imaginarse cómo se siente un ciego sin ser ciego.

Muchas veces me admiro de las personas quienes con un bastón blanco salen a recorrer las calles, pasan por peligros inmensos, pero de muchas de ellas, si tiene conocimiento. Mas yo que puedo ver con los ojos los peligros, por ejemplo del tráfico o de lo irregular que son las veredas, me da miedo el solo imaginarme que me tapen los ojos, me ponen un bastón blanco en mi mano y me dice que salga a las calles.

Ahora, que no pueda ver con mis dos ojos el mundo, eso es ceguera. Mas también es ceguera cuando no puedo ver mis pecados, el estado de mi alma ante Dios, de mi condición de hombre que tiene que ser juzgado ante el gran trono del Juez de los vivos y de los muertos.

Este mismo episodio por causa de la ceguera en donde los discípulos le preguntaron por el pecado de quién este hombre nació ciego, también le cuestionaron respecto a las parábolas y dice la Biblia: entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿por qué les hablas por parábolas? Él respondiendo, les dijo: porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado. Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis. Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos; para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane. (San Mateo 13:10-16)

Así que la ceguera que tuvo este hombre y por el cual Jesús le sanó justamente enviando a lavarse en el estanque que se llama Siloé, es para que los hombres puedan lavarse de su ceguera y puedan ver a Jesús.

Por esta causa Jesús dijo: no es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.

En este caso, este hombre era ciego, ciego físicamente para los hombres del mundo y ciego para con Dios. Hoy existen muchas personas quienes tienen estas dos cegueras. Mas existen en muchísima más proporción las personas quienes son ciegos espiritualmente, porque no pueden ver a Jesús como salvador.

Incluso de ciegos que son cristianos, quienes gustan de perseguir y buscar solamente la sanidad de sus cuerpos físicos, mas no buscan las aguas de refrigerio que es la Palabra de Dios para que puedan ver mejor la voluntad de Dios.

POR ESO, NO HAY QUE CONFUNDIR EL MINISTERIO DE JESÚS RESPECTO A LAS SANACIONES QUE HIZO, el principal objetivo es la predicación del evangelio, el perdón de pecados de los hombres y la salvación de su alma. Mas cuando se dejan estas cosas, para encarar solamente las enfermedades que uno ve y siente en su cuerpo, viviendo está muerto.

Cuando una iglesia enfoca su ministerio y su obra en el mundo, enfocado en la sanidad de los hombres, está ciega y enferma. Pensar que cuando los hombres al ser sanados recibirán a Jesús también es ceguera. El pensar que el ministerio de sanidad es lo mejor para la predicación del evangelio también es ceguera. Pensar que una iglesia que no tiene obras de sanidad física no tiene el poder de Dios, es ceguera.

Las sanidades físicas de las enfermedades puede producir o no, no es un imprescindible; mas el camino para la sanidad de las enfermedades espirituales sí debe existir siempre, es decir, siempre debe existir la enseñanza de la Palabra de Dios que conduzca a los hombres a ver su realidad pecaminosa. Algunos buscarán su sanidad espiritual, otros, simplemente huirán de la luz.

Así que, al igual que escuchar las palabras de Dios, cuando ves una sanidad de las enfermedades y si no te arrepientes, si eso no te conduce a creer en Jesús y a tener frutos dignos de arrepentimiento; tu ceguera espiritual permanece.

Mas existe otra clase de ceguera que afecta a los creyentes en Jesucristo.

LA CEGUERA DE LOS TIEMPOS

Hoy todos quienes creen en Jesucristo como su Cristo, ciertamente ya no es ciego espiritual.

Mas aun así, existen muchos creyentes verdaderos que son ciegos, aquellos que no han puesto a Dios en primer lugar para su vida, aquellos que aún busca las riquezas y se debate entre Dios o las riquezas, aquellos que aun se afanan por el día de mañana, aquellos que no pueden orar, aquellos que tienen doble ánimo y es inconstante en sus caminos, aquellos que no guardan los mandamientos para amar a Dios, aquellos que pierden el tiempo en cosas que no perdura.

En este sentido, hoy existen MUCHÍSIMOS CIEGOS CREYENTES. Pues buscan lo que ven, lo que pueden tocar, lo que pueden percibir, persiguen los bienes materiales y no sabe cuál sea la voluntad de Dios en el tiempo presente. Son ciegos porque no entienden qué está haciendo Dios en este momento, no saben qué pretende Dios.

Asisten a las iglesias los domingos, están llevando la vida en la iglesia, viven en la comunión de los santos, mas son ciegos respecto a la voluntad de Dios y su tiempo.

Así también había ceguera en todos los tiempos, en el tiempo de Noé, dice Jesús: mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre. Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. (San Mateo 24:37-40)

Había ceguera en los tiempos de Elías, porque el pueblo no sabía distinguir quién era Jehová y quiénes eran los dioses de Baal y de Astarot.

Hoy muchos cristianos se embarcan y malgastan sus tiempos en cosas que no dan frutos, o piensan que hacen alguna obra de Dios, mas porque son ciegos, no entienden cuál es la voluntad de Dios. Porque muchos pastores están engaños, piensan que porque somos cristianos, y cuando hacemos todo en nombre de Jesucristo, porque estamos dos o tres en su nombre, todas las cosas son para la gloria de Dios.

Son como los discípulos quienes se peleaban para saber quién de ellos sería el mayor, como los dos discípulos y su madre, quienes vinieron a Jesús a pedirle que sean puestos a la derecha y a la izquierda, cuando Jesús sea rey.

Cuando hoy los pastores y las iglesias piensan que todos los métodos son válidos para la gloria de Dios, cuando se alcanza el objetivo y se olvida de lo más importante, la misericordia, la justicia y la fe.

Así también hoy, en todos los creyentes verdaderos, el Espíritu Santo mora en ellos, confiesan el nombre de Jesucristo, mas en algunos por su debilidad el Espíritu gime porque el hombre no sabe cómo pedir, ni pide, estos son los creyentes ciegos de hoy. Mas en otros, quienes escudriñan saben cuál es la intención del Espíritu, estos son los que tienen los ojos abiertos, porque Dios le revela su corazón, como dice: hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. (1 Corintios 2:6-8)

Estos son los ojos que tienes que abrir, oh hermano en Cristo: pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque todo lo que escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. (1 Corintios 2:10-13)

Hoy Jesús dice: me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. Si hoy, tú eres un verdadero creyente tienes que poder ver cuál es la obra que tienes que hacer en el Señor Jesucristo. Cuál es la misión que te corresponde hacer, como embajador de Cristo en esta tierra y en este tiempo. Y tienes que saber cómo está el día, si aun es de día o si está anocheciendo.

¿CÓMO HACEMOS PARA ABRIR LOS OJOS?

Sí, ¿cómo hace un creyente para abrir estos ojos espirituales para conocer la voluntad de Dios?

En primer lugar: el que oye y hace

Tienes que oír la palabra de Dios, tienes que hacer toda la palabra que has escuchado. Y siempre la carga, la fe que necesitas ya lo tienes para que puedas obrar hoy.

En segundo lugar: tienes que orar

Mucho más profundamente de lo que estás haciendo hoy, también es necesario que ores por cosas espirituales, orar para que puedas obedecer a las palabras de Dios.

En tercer lugar: tienes que pedir por la llenura del Espíritu Santo

Y para ello tienes que orar, basado en la Palabra de Dios. Y hay que buscarlo afanosamente, hasta recibirlo.

En cuarto lugar: tienes que leer la Palabra y estudiar la Biblia.

Tienes que leer, meditar y hacer toda la palabra, cambiando todas las cosas que el Señor te indica. Hay que estudiar la Biblia.

En quinto lugar: tu vida tiene que cambiar

Acorde a todo lo que está diciendo el Señor, pues si no eres testigo, si no eres orgulloso de mostrar a Cristo en tu vida y defenderlo. Será difícil.

En sexto lugar: tienes que salir a evangelizar. Pues dice la Biblia: mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacer de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace. Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana. La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones y guardarse sin mancha del mundo. (Santiago 1:25-27)

CONCLUSIÓN

No existe ninguna persona que no tenga problema, que no tenga necesidad, que no le falte algo, que no tenga alguna preocupación.

Mas si nosotros conocemos perfectamente esto: no es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifieste en él.

Todo creyente tiene que saber perfectamente cuáles son las obras que Dios está haciendo en su vida, cuáles son las obras que desea Dios manifestarse por medio de tu vida y vivir en base a ello.

Imagínense, si este ciego que nació de esta forma, supiera que está haciendo una obra de Dios. Imagínate que has nacido en este país, que estás en esta iglesia por una manifestación de la obra de Dios, entonces, tu vida tendrá mucho más sentido y sabrás a dónde tienes que caminar.

No vivirás perdido, sino firme. Si el Señor Jesús dijo: entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. Así también, si crees que eres elegido de Dios, que eres hijo de Dios, que por medio de Jesucristo hoy eres salvado, tu objetivo y lo que aspiras para vivir debería ser mucho más alto que las tormentas que afectan a todos los hombres del mundo.

Y tú también dirías y vivirías diciendo: ENTRE TANTO QUE ESTOY EN EL MUNDO, LUZ DE JESUCRISTO SOY DEL MUNDO. ¿AMÉN?

No basta con abrir los ojos una vez, no basta que lo hayas abierto una vez, sino tienes que tenerlo abierto todos los días, pues los días de Dios y su tiempo está cambiando todos los días.

Sé sabio en el Espíritu Santo.

Que Dios te bendiga.

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