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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

 

 Sermón en el día miércoles 7 de junio de 2006.

Título: La Verdad os hará libres

Biblia: San Juan 8:12~32

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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12 Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

13 Entonces los fariseos le dijeron: Tú das testimonio acerca de ti mismo; tu testimonio no es verdadero.

14 Respondió Jesús y les dijo: Aunque yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo, ni a dónde voy.

15 Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie.

16 Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre.

17 Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero.

18 Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí.

19 Ellos le dijeron: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mí me conocieseis, también a mi Padre conoceríais.

20 Estas palabras habló Jesús en el lugar de las ofrendas, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora.

21 Otra vez les dijo Jesús: Yo me voy, y me buscaréis, pero en vuestro pecado moriréis; a donde yo voy, vosotros no podéis venir.

22 Decían entonces los judíos: ¿Acaso se matará a sí mismo, que dice: A donde yo voy, vosotros no podéis venir?

23 Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.

24 Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.

25 Entonces le dijeron: ¿Tú quién eres? Entonces Jesús les dijo: Lo que desde el principio os he dicho.

26 Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros; pero el que me envió es verdadero; y yo, lo que he oído de él, esto hablo al mundo.

27 Pero no entendieron que les hablaba del Padre.

28 Les dijo, pues, Jesús: Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo.

29 Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.

30 Hablando él estas cosas, muchos creyeron en él.

31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;

32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

 

INTRODUCCIÓN:

Cuando uno lee la Biblia en el nuevo testamento, encontrará una parte que es sumamente llamativo, y es acerca de la tentación que recibe Jesús por parte del diablo, luego que él estuvo ayunando cuarenta días y noches en el desierto.

Porque generalmente uno pregunta, por qué será que Jesús, quien es Dios, quien es Cristo necesita ser tentado por el diablo. Porque sabemos o creemos que sin lugar a dudas, no caerá en la trampa del diablo, entonces, ¿por qué Jesús es tentado por el diablo? Incluso en el libro de San Lucas vemos al final que dice: y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un tiempo. (San Lucas 4:13)

Y luego cuando leemos los evangelios y vemos las obras de los apóstoles, vemos cómo esta prueba que tuvo Jesús al inicio de su ministerio se repite de tiempo en tiempo, de persona en persona, de iglesia en iglesia. Y hasta que uno no tenga en entendimiento de todas estas cosas, si no está afirmado en la palabra de Dios, siempre estará en medio de estos conflictos y habrá muchas calamidades para personas que no entiendan ni reciban estas palabras con fe.

No en balde, Jesús fue tentado por el diablo, y no en balde Jesús nos mostró cómo vencerlos. Pero también tiene una particularidad: que las tentaciones que el diablo puso a Jesús, que parecen 3 puntos específicos, también son 3 géneros de tentaciones a las que nosotros mismos estaremos expuestos.

Y para ello, existe solamente un palabra de Jesús que funciona para todos: VELAD. Velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo. Quedaos aquí y velad. Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.

Son las palabras de Jesús que nos avisaba de que esto también nos ocurriría. También decía el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. (San Lucas 22:31)

Así que tengamos bien presente esto: que el diablo existe y el diablo tienta. De cómo lo hace, de qué manera, cuándo lo hace, hay que estar alerta para saberlo.

Nuestro problema reside en que no estamos todos velando suficientemente para que tengamos entendimiento ni despiertos suficientemente o con el discernimiento espiritual al ciento por ciento, para saber que es una tentación del diablo. Incluso, los ataques que recibimos son muy sutiles, muy confusos o muy humanos, pues hace confundir la tragedia humana, y el dolor viene mezclado con la tentación.

Para entender mejor el pasaje de hoy, necesitamos entender el pasaje de San Mateo 4:1~11:

SI ERES HIJO DE DIOS

Vemos que en dos de las tentaciones, el diablo tienta diciendo: si eres hijo de Dios.

Hoy veremos la tentación en que el diablo pide que demuestre de que es hijo de Dios, y lo lleva justamente en lo alto del pináculo del tempo de Dios, no a cualquier lugar. Y desde allí dice que salte, porque está escrito en la Biblia que a sus ángeles mandará acerca de ti, y en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra.

Entonces Jesús le responde: escrito está también: no tentarás al Señor tu Dios.

Este episodio no nos tiene que pasar desapercibido, porque justamente el diablo vuelve de tiempo en tiempo para tentar a los hombres, y vean que los hombres que vinieron a probar a Jesús, lo estuvieron haciendo en el lugar de las ofrendas, en el templo cuando enseñaba.

No simplemente porque las acusaciones y las discusiones que hoy estamos escuchando se hizo en el templo, sino porque el tema también se refiere a ¿cómo sabemos que tú eres hijo de Dios? ¿Cómo sabes que tú tienes autoridad como hijo de Dios? ¿Acaso crees que sólo tú eres hijo de Dios?

Por eso, los fariseos le acusaba: tú das testimonio acerca de ti mismo; tu testimonio no es verdadero. Mas Jesús respondía: aunque yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo, ni a dónde voy.

Porque son bandos contrarios, la discusión es tan acalorada. Porque por un lado está Jesucristo y por el otro lado el diablo. Por un lado están los hijos de Dios por medio del poder de Jesucristo y por el otro lado están los hijos de condenación.

Y esta discusión se extiende hasta el día de la muerte de Jesús, él estaba sobre la cruz, luego de la muerte y después de su resurrección. Hoy se levantan reyes y naciones, hombres y mujeres, ancianos, jóvenes y niños, se hacen alianzas, todo con el propósito de destruir la verdad y a los hijos de Dios. Y ellos continuamente nos exigen: si eres hijo de Dios.

Así que si no tenemos el entendimiento y el discernimiento suficiente, estaremos bajo la voluntad del diablo y de sus hijos, porque entraremos en su discusión.

Por tanto, si eres un hijo de Dios, siempre te sobrevendrán estas pruebas, las tentaciones no se acabarán hasta el día de tu muerte. Mas Jesús dijo de esta manera a un rey del mundo: mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. (San Juan 18:36).

Cuando los hijos del diablo le dijeron: a otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él. Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios. (San Mateo 27:42)

Porque este pueblo no tiene entendimiento, porque no puede reconocer a Jesucristo quien está delante de ellos y en medio de ellos, Jesús dijo en el pasaje de hoy: yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Así también dijo Jesús: vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Y porque no se dan cuenta de esta grandísima diferencia, dice la palabra: por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.

¿TÚ QUIÉN ERES?

En toda esta disputa, hay algo que no coincide.

¡Claro! Porque éstos hombres hablaban de las cosas de abajo y Jesús hablaba de las cosas de arriba. Y el único punto de encuentro es Jesucristo, pero como ellos rechazaban al Mesías, no había forma de que entendieran.

Hoy también nosotros pasaremos por muchos dolores si no tenemos bien en claro la respuesta a esta pregunta: ¿Tú quién eres?

Y nadie puede librarse de responder a esta pregunta alguna vez, los que creen verdaderamente en Jesús deberán responder ante las tentaciones del diablo y sus seguidores: ¿tú quién eres?

Mas también aquellos falsos creyentes quienes subrepticiamente ingresaron a la iglesia, también deberán responder la misma pregunta, sólo que esta vez hay que responder al rey de los reyes: y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció. Entonces el rey dijo a los que servían: atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Porque muchos son llamados, y pocos escogidos. (San Mateo 22:11~14).

Si hubo discusión en la época de Jesús, si hubo discusión en la época de los apóstoles, es natural que hoy también tengamos discusión entre estos dos bandos.

Mas he aquí lo interesante y lo maravilloso de Dios, mientras un grupo criticaba y discutía con Jesús, había un grupo que creyó en las palabras que decía Jesús, dice la Biblia: hablando él estas cosas, muchos creyeron en él.

O sea, fielmente se cumple las palabras de Jesús que dice: pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. (San Juan 10:26~28)

¿CONFUSIÓN?

Por eso, es importante la fe en Jesucristo, pero es necesario creer en Jesús con doctrina, y la sana doctrina.

Hoy porque muchos están durmiendo espiritualmente, porque muchos no entienden cómo el diablo ha ingresado en la iglesia y ha implantado doctrinas destructoras para confundir a los hombres. Por eso, el diablo en la época en que tentaba a Jesús, lo trajo y lo puso justamente sobre el pináculo del templo y ordenó que se echase abajo, para que todos los hombres que estén presentes en el templo puedan verle.

Así que la doctrina diabólica también está en la iglesia, ha entrado en la iglesia y está destruyendo a los hombres. Y aquellos que no conocen la diferencia, aquellos que no tienen discernimiento ni pueden ver a Jesucristo, hoy también discuten con todos los hijos de Dios y les desafían diciendo: ¿Tú quién eres? ¿Dónde está tu Dios?

Han masificado la religión, han aceptado a todos los hombres sin igual, incluyeron doctrinas destructoras, doctrinas de hombres y los dicen que es de Dios. Hablan de tradición, de mayoría, de humanismo, de ecumenismo, y porque están en todas partes, quieren justificar su doctrina.

Pero Jesús dijo una verdad que ellos no podrán rebatir: yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

También hay que saber que Jesús ha dejado que los hombres crean en el engaño, en la mentira; para que sientan que creen en “un cierto Jesús” y hoy les parece que tienen en él vida. Esto es cierto porque los fariseos creían que tenían fe en un Dios, pensaban que tenían por padre a Abraham.

Hermanas y hermanos, que nadie les engañe, siempre existirá esta confusión, pero recuerden lo que dijo Jesús a los hombres que después de escuchar estas discusiones del Señor, creyeron en él: dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Es necesario que hoy también te hagas la pregunta y tengas la respuesta y la confianza en tu corazón: conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. O sea, los verdaderos hijos de Dios, tendrán tal testimonio en su corazón, seguridad, que no se verán afectados por estas disputas. Porque sabe a quién ha creído, no hay que confiar en tu fe, sino en aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría. (San Judas 1:24)

Por esto, las personas que enseñen el evangelio de Jesucristo tratando de ajustarse a todos los hombres, para que no haya esta clase de reacción o disputa, aquellos que desean complacer a todos los hombres, o desean presentar un evangelio más común y universal, irá de mal en peor. Serán confundidos, y esto ya estaba anunciado desde tiempos antiguos y dice:

Porque Jehová me dijo de esta manera con mano fuerte, y me enseñó que no caminase por el camino de este pueblo, diciendo: no llaméis conspiración a todas las cosas que este pueblo llama conspiración; ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo. A Jehová de los ejércitos, a él santificad; sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo. Entonces él será por santuario; pero a las dos casas de Israel, por piedra para tropezar, y por tropezadero para caer, y por lazo y por red al morador de Jerusalén. Y muchos tropezarán entre ellos, y caerán, y serán quebrantados; y se enredarán y serán apresados. Ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos. Esperaré, pues, a Jehová, el cual escondió su rostro de la casa de Jacob, y en él confiaré. He aquí, yo y los hijos que me dio Jehová somos por señales y presagios en Israel, de parte de Jehová de los ejércitos, que mora en el monte de Sion. Y si os dijeren: preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿no consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido. Y pasarán por la tierra fatigados y hambrientos, y acontecerá que teniendo hambre, se enojarán y maldecirán a su rey y a su Dios, levantando el rostro en alto. Y mirarán a la tierra, y he aquí tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia; y serán sumidos en las tinieblas. (Isaías 8:11~22)

CONCLUSIÓN:

Para que la Verdad te haga libre, es necesario que tú leas todos los días la Biblia con hambre y sed. Y el Espíritu Santo te llevará para toda verdad.

Tienes que leer la Biblia para que te afirmes entre las muchas doctrinas y discusiones, no dejándote guiar por las apariencias de los fariseos, los escribas y sacerdotes.

Y toda simiente santa permanecerá en la Verdad y la Verdad los hará libres, porque podrá ver el sol de Dios.

Mas también es necesario que tomes decisiones, firmeza en tu fe; hay que saber decir Sí y hay que saber decir NO. Y para ello tienes que estar preparado, estudiar en toda Verdad y ser valiente testimoniando a Jesucristo, a todas las personas que hoy demandan ver a Jesús en tu vida y al diablo quien te pregunta todos los días: ¿Eres hijo de Dios? Y si eres hijo de Dios, muéstranos y danos señales.

De todas estas cosas necesitamos estar libres. Pues necesitamos de seguridad y de ver el rostro de Dios, para rechazar al diablo y a sus seguidores diciendo: escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.

Y para que puedas decir esto, es necesario que permanezcas en la Verdad y sepas que la Verdad está en ti y que eres verdaderamente libre en Cristo Jesús.

Recuerda también que esta lucha no terminará hasta tu muerte y hasta el día que Jesús vuelva y juzgue para siempre al diablo y sus seguidores. Naciones, gentes, líderes, reyes, religiosos vendrán para ver y probarte.

Por eso, Jesús nos habló de este pasaje de la biblia: 13 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres (San Mateo 5:13). La sal es la doctrina del evangelio de Jesucristo que hay que defenderla, y si tú no defiendes, tu sal habrá perdido el sabor y serás hollado por todos los hombres del mundo.

De todo esto tienes que ser LIBRE EN JESUCRISTO DE NAZARETH.

Que Dios te bendiga.

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