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Sermón en el día miércoles 31 de mayo de 2006 Título: Esclavos del Pecado Biblia: San Juan 8: 1~59 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada WWW.EVANGELIO123.ORG 1 y Jesús se fue al monte de los Olivos. 2 Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les enseñaba. 3 Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, 4 le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. 5 Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices? 6 Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. 7 Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. 8 E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. 9 Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. 10 Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? 11 Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más. 12 Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. 13 Entonces los fariseos le dijeron: Tú das testimonio acerca de ti mismo; tu testimonio no es verdadero. 14 Respondió Jesús y les dijo: Aunque yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo, ni a dónde voy. 15 Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie. 16 Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre. 17 Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. 18 Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí. 19 Ellos le dijeron: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mí me conocieseis, también a mi Padre conoceríais. 20 Estas palabras habló Jesús en el lugar de las ofrendas, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora. 21 Otra vez les dijo Jesús: Yo me voy, y me buscaréis, pero en vuestro pecado moriréis; a donde yo voy, vosotros no podéis venir. 22 Decían entonces los judíos: ¿Acaso se matará a sí mismo, que dice: A donde yo voy, vosotros no podéis venir? 23 Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. 24 Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis. 25 Entonces le dijeron: ¿Tú quién eres? Entonces Jesús les dijo: Lo que desde el principio os he dicho. 26 Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros; pero el que me envió es verdadero; y yo, lo que he oído de él, esto hablo al mundo. 27 Pero no entendieron que les hablaba del Padre. 28 Les dijo, pues, Jesús: Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo. 29 Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada. 30 Hablando él estas cosas, muchos creyeron en él. 31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. 33 Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres? 34 Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. 35 Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. 36 Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. 37 Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros. 38 Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre. 39 Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais. 40 Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham. 41 Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces le dijeron: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios. 42 Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió. 43 ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. 44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. 45 Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis. 46 ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? 47 El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios. 48 Respondieron entonces los judíos, y le dijeron: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano, y que tienes demonio? 49 Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honro a mi Padre; y vosotros me deshonráis. 50 Pero yo no busco mi gloria; hay quien la busca, y juzga. 51 De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte. 52 Entonces los judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas; y tú dices: El que guarda mi palabra, nunca sufrirá muerte. 53 ¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? ¡Y los profetas murieron! ¿Quién te haces a ti mismo? 54 Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios. 55 Pero vosotros no le conocéis; mas yo le conozco, y si dijere que no le conozco, sería mentiroso como vosotros; pero le conozco, y guardo su palabra. 56 Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó. 57 Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? 58 Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy. 59 Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue. INTRODUCCIÓN:En varias ocasiones lo he escuchado, este es un pasaje bastante polémico, principalmente porque Jesús, según los críticos, perdona a una mujer adúltera y la deja sin castigo. Por eso hablan de la misericordia de Jesucristo respecto a los pecados. Incluso van más adelante y con este pasaje da pie que el Antiguo Testamento respecto a la ley del adulterio no tiene aplicación en el tiempo presente del nuevo pacto. Porque en Levítico 20:10 dice: Si un hombre cometiere adulterio con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera indefectiblemente serán muertos. Pero aquí vemos que Jesús también dice: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más. Por esto hablan de la misericordia de Jesucristo, porque no condena al pecador. E incluso cuando se le dice: porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro (Romanos 6:23), no muchos lo creen. Y cuando un pecado es perdonado según este principio de Jesús, y como no hay hombre que no peque, la misericordia aplicada a esta mujer se aplica a todos los pecadores en general. Finalmente no existe juicio eterno, no hay condenación eterna. Por eso necesitamos entender correctamente el pasaje y esta clase de error surge porque se lee la Biblia y lo toman por pedazos. Es así que hemos leído todo el capítulo 8, pues más adelante está la respuesta y el Espíritu Santo nos guiará también al entendimiento. EL JUICIO SEGÚN JESÚSDeberemos saber de qué manera Jesús encara el juicio, de qué manera se une las palabras de Jesús, el juicio que emite con todas las palabras del Antiguo Testamento. Antes de este episodio, Jesús ya había enseñado acerca de cómo se realizaría el juicio, quién lo haría, y de qué manera lo haría. En el mismo libro de San Juan Jesús dijo en 5:22 Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió. Aquí claramente Jesús nos enseña que Dios le dio todo el reino a Jesucristo, y como lo dice en 1 Pedro 4:4-6 A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan; pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos. Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios. Por tanto, la Biblia dice que Jesús es el rey de reyes y que él finalmente juzgará a todos los hombres, los vivos y los muertos. Y que todo juicio ha dado al Hijo. Pero, si todo el juicio el Padre le dio a Jesús, ¿por qué en este momento, con respecto a la mujer adúltera, Jesús no la condenó, no emitió su juicio? Mas Jesús sí emitió su juicio, pues dijo: el que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. No no implica que esté negando que el pecado del adulterio o cualquier otro pecado no tenga consecuencias de muerte. Luego dice a la mujer: ni yo te condeno; vete, y no peques más. En estas palabras, si analizamos con cuidado, no implica que Jesús perdona o se olvida del pecado, sino que está diciendo: SÍ, ERES PECADORA, ENTIENDE QUE HAS PECADO Y ARREPIÉNTETE Y NO PEQUES MÁS. Pero no queda una duda, ¿por qué Jesús no aplicó todos los términos de la ley que está escrito en Levítico 20:10? Porque por un lado, los hombres malvados quienes trajeron a la mujer quien estaba cometiendo adulterio, estaban aplicando un juicio parcial, porque la ley dice: Si un hombre cometiere adulterio con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera indefectiblemente serán muertos. Mas los hombres, en su maldad, trajeron solamente a la mujer y no al hombre. Por eso Jesús dijo: si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre. (8:16) Entonces, ¿cómo es el juicio de Jesús? Talvez cuando dice: el que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. Porque los hombres no tienen entendimiento de qué significa “tener pecado o no tener pecado”, estamos diciendo que Jesús no emitió juicio y perdonó. Pero sí lo hizo. Por eso hay que leer todo el capítulo 8 y todo el libro de San Juan y tener el entendimiento de toda la Biblia. Jesús dijo a la multitud: el que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. Jesús dijo a la mujer: vete, y no peques más. A simple vista no tiene juicio, que Jesús lo perdona, tanto a la multitud como a la mujer, mas luego dice: de cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. Es decir, que todos, tanto la multitud como la mujer son pecadores, y esta expresión es importante: ESCLAVO ES DEL PECADO. O sea, no porque Jesús en ese momento no haya dicho que tomen la piedra y apedréenla, toda la multitud y la mujer quedan exentos del pecado. Porque hay una condenación sobre ellos: esclavos son del pecado. Y los esclavos no quedan en la casa para siempre, pero sí los hijos de Dios. Y es Jesucristo el único que puede liberar a los hombres de esta esclavitud del pecado y para siempre. ¿POR QUÉ ESTA DIFERENCIA?Pues, sabemos que antiguamente, el pecado del adulterio era castigado directamente con la muerte, tanto el adúltero como la adúltera. ¿Por qué Jesús no ordenó que se aplique de la misma manera? Seguro que tenemos respuesta con la ayuda de la Biblia, con otro pasaje parecido, en donde Dios muestra su juicio respecto al pecado, y en especial como este que está taxativamente escrito que deben ser muertos tanto el hombre como la mujer que comete adulterio. Veamos el caso de Caín en Génesis 4:8-16 Y dijo Caín a su hermano Abel: salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató. Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra. Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser soportado. He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará. Y le respondió Jehová: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que le hallara. Salió, pues, Caín de delante de Jehová, y habitó en tierra de Nod, al oriente de Edén. En este caso de Caín, Jehová dice que la sangre de su hermano Abel clama a Dios y el Señor emite su juicio que son para tenerse en cuenta: 1) maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. 2) Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza 3) Errante y extranjero serás en la tierra. 4) Que implica que será echado a la tierra y andará errante y se esconderá de la presencia de Dios. 5) Y cualquiera que mate a Caín, para el segundo Caín y a los subsiguientes que maten, todos estos castigos anteriores se le aplicarán multiplicados por siete. Jehová no mató a Caín, pero como la paga del pecado es muerte, él tuvo que llevar la muerte sobre sus hombros hasta el día que viva sobre la tierra y luego tendría un nuevo juicio, el juicio del fuego eterno. Por eso, Jesús también aplica este juicio y como dice también en el versículo 29: porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada. Significa que el juicio de Jesús está sobre la mujer y sobre los hombres malvados, sobre todos los pecadores. Y cada vez que los pecados aumentan, los hombres se hacen más y más malditos sobre la tierra. La tierra deja cada vez más y más de dar su fuerza. Y los hombres andarán más y más errantes y extranjeros sobre la tierra. Estarán más y más alejados de Dios, y esto crea una espiral en donde la maldad aumenta, cada vez más, de siete en siete veces más. Jesús no ha dejado sin juicio a la mujer, o a la multitud; hoy también, pueden los hombres pensar que Jesús nos ha abandonado a merced de los malvados y de los pecadores, que nuestros pecados no tiene su correspondiente castigo. Mas dijo él: todo aquel que peca, ESCLAVO ES DEL PECADO. ¿ENTONCES POR QUÉ NO MATA?No solo el adulterio, sino todos los pecados tiene un solo resultado: LA MUERTE. ¿Entonces por qué Jesús no mandó que se mate a la mujer? ¿Por qué no ordenó que se mate a todos los pecadores que trajeron a la mujer? Jesús primeramente tiene que hacer una obra, el sacrificio de su vida por los pecadores, por los escogidos de Dios. Por eso Jesús dijo: por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis. (v. 24) Y seguro que los hombres no entenderán esto, por eso agregó Jesús: les dijo, pues, Jesús: cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy (v. 28) Es que aún faltaba su muerte, su crucifixión, aun faltaba que resucitase de los muertos, aun faltaba que Jesús ascendiera a los cielos y recibiera el reino, para que tenga toda autoridad sobre los vivos y los muertos. Ya había promesa del Padre, por eso Jesús hablaba así, y Jesús lo decía de esta manera porque sabía que él cumpliría plenamente el mandato de Dios y de salvar a los hombres de sus pecados. Mas faltaba el hecho, faltaba que se realizara. Hasta en ese momento de la mujer adúltera y de los pecadores, es una promesa cierta. Dios no puede mentir, se haría, mas faltaba el hecho en sí para confirmar que todas las profecías acerca de Jesús se cumplen. Por eso Jesús dijo: un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver. (San Lucas 19:12). Ahora, este hombre noble, cumplió con todos los mandatos, fue muerto, llevó el pecado de todos nosotros, Jehová recibió la expiación por los pecados, resucitó y ascendió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Todopoderoso. Señal de que ha recibido el reino. Ahora es rey de reyes. Y como el Juez de los vivos y de los muertos, volverá para juzgar, tanto a los hombres malvados como a la mujer adúltera, a todos los pecadores. Aquellos que creyeren en Jesucristo como Señor y Salvador, aquellos que fueron liberados de la esclavitud del pecado por la fe en Jesucristo, serán libre y quedará como hijo para siempre. Pero aquellos que rehusaron creer, como esclavos del pecado serán muertos, en el juicio eterno. CONCLUSIÓN:El juicio de Dios no tarda, está ya aplicado la ley de Dios. Y Jesús también ya emitió su juicio. El esclavo del pecado muere indefectiblemente, aquel que crea en Jesús y fue liberado en el día de la muerte en cruz, hoy es Hijo de Dios. Por eso dice: porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. (San Juan 3:16~18). Es importante saber si estás como esclavo del pecado, o como hijo de Dios. Porque el esclavo no permanece, mas el hijo permanece para siempre. Por eso dijo a los judíos que habían creído en él: si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. ¿Tienes confianza y seguridad que eres hijo? ¿Eres libre? Que Dios te bendiga. |
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