Es un Ministerio más de la Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

www.evangelio 1 2 3 .org

Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

 

  Sermón en el día miércoles 24 de mayo de 2006.

Título: MIL RAZONES PARA NO, UNA PARA SÍ

Biblia: San Juan 7:1~53

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

WWW.EVANGELIO123.ORG

1 Después de estas cosas, andaba Jesús en Galilea; pues no quería andar en Judea, porque los judíos procuraban matarle.

2 Estaba cerca la fiesta de los judíos, la de los tabernáculos;

3 y le dijeron sus hermanos: Sal de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces.

4 Porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo.

5 Porque ni aun sus hermanos creían en él.

6 Entonces Jesús les dijo: Mi tiempo aún no ha llegado, mas vuestro tiempo siempre está presto.

7 No puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a mí me aborrece, porque yo testifico de él, que sus obras son malas.

8 Subid vosotros a la fiesta; yo no subo todavía a esa fiesta, porque mi tiempo aún no se ha cumplido.

9 Y habiéndoles dicho esto, se quedó en Galilea.

10 Pero después que sus hermanos habían subido, entonces él también subió a la fiesta, no abiertamente, sino como en secreto.

11 Y le buscaban los judíos en la fiesta, y decían: ¿Dónde está aquél?

12 Y había gran murmullo acerca de él entre la multitud, pues unos decían: Es bueno; pero otros decían: No, sino que engaña al pueblo.

13 Pero ninguno hablaba abiertamente de él, por miedo a los judíos.

14 Mas a la mitad de la fiesta subió Jesús al templo, y enseñaba.

15 Y se maravillaban los judíos, diciendo: ¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado?

16 Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió.

17 El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.

18 El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia.

19 ¿No os dio Moisés la ley, y ninguno de vosotros cumple la ley? ¿Por qué procuráis matarme?

20 Respondió la multitud y dijo: Demonio tienes; ¿quién procura matarte?

21 Jesús respondió y les dijo: Una obra hice, y todos os maravilláis.

22 Por cierto, Moisés os dio la circuncisión (no porque sea de Moisés, sino de los padres); y en el día de reposo circuncidáis al hombre.

23 Si recibe el hombre la circuncisión en el día de reposo, para que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿os enojáis conmigo porque en el día de reposo sané completamente a un hombre?

24 No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.

25 Decían entonces unos de Jerusalén: ¿No es éste a quien buscan para matarle?

26 Pues mirad, habla públicamente, y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido en verdad los gobernantes que éste es el Cristo?

27 Pero éste, sabemos de dónde es; mas cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde sea.

28 Jesús entonces, enseñando en el templo, alzó la voz y dijo: A mí me conocéis, y sabéis de dónde soy; y no he venido de mí mismo, pero el que me envió es verdadero, a quien vosotros no conocéis.

29 Pero yo le conozco, porque de él procedo, y él me envió.

30 Entonces procuraban prenderle; pero ninguno le echó mano, porque aún no había llegado su hora.

31 Y muchos de la multitud creyeron en él, y decían: El Cristo, cuando venga, ¿hará más señales que las que éste hace?

32 Los fariseos oyeron a la gente que murmuraba de él estas cosas; y los principales sacerdotes y los fariseos enviaron alguaciles para que le prendiesen.

33 Entonces Jesús dijo: Todavía un poco de tiempo estaré con vosotros, e iré al que me envió.

34 Me buscaréis, y no me hallaréis; y a donde yo estaré, vosotros no podréis venir.

35 Entonces los judíos dijeron entre sí: ¿Adónde se irá éste, que no le hallemos? ¿Se irá a los dispersos entre los griegos, y enseñará a los griegos?

36 ¿Qué significa esto que dijo: Me buscaréis, y no me hallaréis; y a donde yo estaré, vosotros no podréis venir?

37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.

38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.

40 Entonces algunos de la multitud, oyendo estas palabras, decían: Verdaderamente éste es el profeta.

41 Otros decían: Éste es el Cristo. Pero algunos decían: ¿De Galilea ha de venir el Cristo?

42 ¿No dice la Escritura que del linaje de David, y de la aldea de Belén, de donde era David, ha de venir el Cristo?

43 Hubo entonces disensión entre la gente a causa de él.

44 Y algunos de ellos querían prenderle; pero ninguno le echó mano.

45 Los alguaciles vinieron a los principales sacerdotes y a los fariseos; y éstos les dijeron: ¿Por qué no le habéis traído?

46 Los alguaciles respondieron: ¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!

47 Entonces los fariseos les respondieron: ¿También vosotros habéis sido engañados?

48 ¿Acaso ha creído en él alguno de los gobernantes, o de los fariseos?

49 Mas esta gente que no sabe la ley, maldita es.

50 Les dijo Nicodemo, el que vino a él de noche, el cual era uno de ellos:

51 ¿Juzga acaso nuestra ley a un hombre si primero no le oye, y sabe lo que ha hecho?

52 Respondieron y le dijeron: ¿Eres tú también galileo? Escudriña y ve que de Galilea nunca se ha levantado profeta.

53 Cada uno se fue a su casa;

INTRODUCCIÓN:

La semana pasada estuvimos viendo de qué manera Jesús hablaba cómo él era el pan que vino del cielo y quien comía su carne y bebía su sangre, tenía vida eterna. También había dicho que nadie podía venir al Padre si él no traía a los hombres.

Los hombres aún comiendo el pan que Jesús había multiplicado delante de sus ojos, que comieron con sus bocas, lo que tocaron sus manos, pero no entendieron.

De tanto en tanto, me encuentro con personas quienes hoy también quieren dar a entender que si es correctamente predicado y aplicado la Palabra, no hay nadie que rechace el Evangelio, que todos acabarán creyendo.

Es por esa razón que estuvimos escuchando el sermón: La Fe del Punto Final.

Hoy queremos hablar de un tema mucho más grave, no es simplemente es importante tu fe en Jesucristo para la salvación personal, sino también está en no dejar que otra doctrina inunde en tu vida, diciendo que puede existir otra que se está predicando.

Si estamos defendiendo la salvación por la fe en Jesucristo y que esta fe es recibido por la exclusiva gracia de Dios, también tenemos que defender contra aquellos quienes nos quienes quieren enconar.

Pues algunos dicen, está bien, estamos en un país libre y democrático, tus pensamientos acerca de la gracia de Jesucristo, no me gusta del todo pero lo acepto; mas también quiero que tú hagas lo mismo, quiero que aceptes mi manera de pensar y creer.

Por eso, muchos quieren dejar tu fe, tus enseñanzas y tu posición en duda. Pues dejando en la duda, ellos pueden elaborar y enseñar sus enseñanzas destructoras e introducirlos como otro polo de verdad.

Mas contra todo esto, contra todos estos enemigos, contra todos estos destructores, tú tienes que defender tu fe.

Por eso, como el texto bíblico de hoy, encontraremos a mil razones para el no contra Jesús y su doctrina, pero no es suficiente solamente una razón para el sí, y con eso nos tiene que ser suficiente.

EL JUEGO DEL RECONOCIMIENTO

En el mundo de los hombres, tener el reconocimiento es sinónimo de autoridad, que le permite tener una voz con peso, donde muchos inclinan sus oídos para escuchar con atención; y donde no muchos podrán discutir ni enfrentarte públicamente, a menos que hayas cometido un grave error pero que sea demostrable.

Es el juego del poder humano, es así como se gira el mundo de los hombres, por eso, muchos buscan obtener o ganarse una posición de reconocimiento y autoridad.

En el pasaje de hoy, los mismos hermanos de Jesús no le creían en un principio como el Mesías, e insistían con él para que fuera a presentarse a la fiesta de los judíos en Jerusalén y que allí los hombres le vieran de nuevo, que enseñara allí y se ganara el reconocimiento de los hombres. Pues a los ojos de sus hermanos, Jesús no tenía esa autoridad.

Manifiéstate al mundo, le decían . Y era un tema que ellos no podían entender, porque en ese momento les estaba velado para que no entendiesen, porque decían también: porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto.

Incluso ellos mismos veían cómo los hombres, el mundo, antes que acercarse más a Jesús, antes de aumentar sus seguidores y por tanto, los discípulos, cada vez era menos las personas que les seguía. Y esto, la falta de popularidad, para los ojos de sus hermanos era preocupante. Por eso, ellos también, en alguna manera preocupados por su hermano y su ministerio, quería que alcanzase la fama, el reconocimiento, que se elevase como un gran maestro. Y esta fiesta de los tabernáculos, era una ocasión buenísima para que Jesús se mostrase al público y ganara reconocimiento.

Mas vemos que Jesús mira y actúa de forma diferente. El tiempo que él maneja es diferente, las obras que él hace es incomprensible para los hombres, y la medida como se juzga su ministerio es contrario a todo lo conocido por los hombres.

Por eso, Jesús dice hoy a sus hermanos: mi tiempo aún no ha llegado, mas vuestro tiempo siempre está presto. Entendamos esto, el tiempo de Jesús viene siendo profetizado desde los principios, desde antes de la creación del mundo, pues Dios nos creó de tal manera que sus escogidos según su gracia, sean santos y sin mancha delante de él. Como lo dice en Efesios 1.4~5: según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad.

Por eso, lo que estaba preestablecido y profetizado desde la caída de Adán cuando prometió Jehová: y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. (Génesis 3:15). Jesús sabía que él haría la obra, que completaría la obra que le fuera encargado, pero los hombres, nosotros, no tenemos tanto tiempo, porque nadie sabe cuándo morirá.

Y también este es un problema que tenemos ahora, muchos de ustedes piensan que siempre hay un tiempo mañana. Siempre podemos comenzar mañana, que podemos recomenzar mañana. Mas ¿quiénes les aseguran que vivirán? Por eso, si no vivimos hoy como el último día, si no estamos prestos siempre, si no estamos consciente de la fe que nos fue dado, Dios puede cansarse contigo y puede desviar o no tener el mismo favor y misericordia. Y esto sí que es peligroso y grave.

Mas lo que el mundo piensa que con el reconocimiento se obtiene la autoridad, hoy también muchas iglesias utilizan este esquema para mostrarse y elevarse por encima de las otras. Más publicidad, pastores que desean aparecer siempre en los listados, en las radios, en la televisión, en cualquier reunión desea siempre tener los primeros asientos.

Pero la medida que Jesús nos muestra es diferente: no puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a mí me aborrece, porque yo testifico de él, que sus obras son malas.

Vemos con frecuencia cómo los hombres y las iglesias se equivocan, porque piensan que en una obra, porque están muchos pastores reunidos tienen la bendición de Dios, porque muchas iglesias están respaldando y participando, tienen la venia de Jehová.

Pero Jesús dice: no puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a mí me aborrece. Y lo que el mundo y las iglesias hoy no quieren entender es que la medida con que mide Dios es justamente esto: ¿cuánto te aborrecen a ti por causa de Jesucristo porque predicas al mundo que sus obras son malas?

Y esta manera de obrar, de predicar y de trabajar es en contra de todo principio humano dentro del juego del reconocimiento público.

Díganme, ¿Jesús el reconocimiento de quién buscaba? Para los hombres trabajaba, pues vino para llevar los pecados de todos los hombres, mas nosotros le veíamos como culpable, como malhechor y por eso los hombres le condenaban a la cruz. Por eso la Biblia dice: despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino, mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. (Isaías 53:3~6)

Sí, en contra del juego del reconocimiento y del aplauso, Jesús llevó él nuestros pecados, nadie le reconocía, incluso nosotros, como los mismos hermanos de Jesús, le injuriaban diciéndole que se manifestara al mundo.

Ciertamente son mil razones para el NO, pero solamente una para el SÍ. Y ésta solamente Jesús lo sabía.

EL QUE HACE SU VOLUNTAD, RECONOCE LA DOCTRINA DE DIOS

En ese entonces, en Jerusalén, miles de personas estaban reunidas, muchos habían visto a Jesús, miles habían escuchado sus palabras, seguro que estaban quienes vieron sus milagros y otros que fueron curados, quienes comieron el pan.

Miles discutían acerca de su obra y de sus enseñanzas, algunos decían que era profeta, otros que era engañador.

Pero Jesús les dijo: mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.

¿Cómo se entiende esto? Jesús un día, muchos tiempo antes que este hecho ocurriera, dijo: porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan ni bebía vino, y decís: demonio tiene. Vino el Hijo del Hombre, que come y   bebe, y decís: Éste es un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Mas la sabiduría es justificada por todos sus hijos. (San Lucas 7:33~35). Significa que Jesús no trabajó para que todos los hombres del mundo, la humanidad toda se enterara o que se entere que él es el Mesías, el Cristo que vino para salvar a los hombres de sus pecados. Mas le interesa a Jesús que los suyos, aquellos que le fueron encargados por el Padre, ellos escuchen la doctrina de Jesús, lo entienda y lo crean.

Por eso es cierto lo que dice en Romanos 8:29~34: porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

Así que si un día Jesús preguntó a sus discípulos: y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. (San Mateo 16:15~16). Hoy también es importante que nosotros también confesemos a Jesús de esta manera y delante de los hombres confesemos así.

Mas también es importante que delante de los hombres, delante de mil razones que NO, nosotros podamos decir con fe y convicción por una razón que SÍ.

Si como está escrito en este capítulo persiguieron y difamaron a Jesús, piensas que hoy, conociendo y predicando a Jesús, ¿no serás difamado? ¿Piensas que a ti no te aborrecerán? Mas ¡ay si no te aborrecen a ti por causa de Jesucristo que hay en ti!

Significa que hoy también, como dice Jesús, tiene que cumplirse en ti: si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado. (San Juan 15:18~21)

Por eso, el que hace la voluntad de Dios, sabe cuál es la verdadera doctrina de Dios. Ahora, si sabes la doctrina de Dios, contra mil razones que NO, tienes que defender una razón que SÍ, con todas tus fuerzas e incluso con la muerte si el Señor te concede.

Mas también habrá por causa de la única razón del Sí, por Jesús; tengas que morir mil veces para defender y hacer LA VOLUNTAD DE DIOS.

FINALMENTE LA AUTORIDAD DEL MUNDO TE CONDENARÁ

Finalmente aquellos que han alcanzado el reconocimiento en el mundo de los hombres, aquellos que son cabezas, líderes, autoridades de las iglesias del mundo de los hombres, dictarán su juicio: ¿Acaso ha creído en él alguno de los gobernantes, o de los fariseos? Mas esta gente que no sabe la ley, maldita es.

No aceptarán a personas quienes se interpongan en sus juicios como a Nicodemo: ¿Eres tú también galileo? Escudriña y ve que de Galilea nunca se ha levantado profeta. Y cada uno irá a su casa.

Como diciendo que no hay nada más que discutir. Porque ellos son la autoridad religiosa del mundo.

Hoy también es la misma cosa. Hoy muchas autoridades de las iglesias han declarado que eres inmundo. Que lo que predicamos no es la palabra de Dios.

Mas hay ciertas verdades que necesitan saber:

1.     si alguno tiene sed, venga a mí y beba.

2.     El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

3.     Los que creen, conocerán y entenderán al Espíritu Santo que mora en tu corazón.

Aun en contra de mil razones que no, el Espíritu Santo te hará entender una razón que Sí.

CONCLUSIÓN:

No te desanimes por las mil personas que te dicen sus razones que estás equivocado y que es NO. Sino escudriña y entiende la voz del Espíritu Santo que te da una sola razón para el SÍ.

¡A JESUCRISTO!

No necesitamos de otras cosas, no necesitamos el reconocimiento de los hombres, no necesitamos que miles de personas nos sigan para saber que tenemos la verdad.

Y seguro que cada persona que te dice no, hay que venir ante Dios y dejar a los pies de Jesús para que puedas seguir diciendo sí al Señor. Así que, si mil personas dicen no, tienes que venir mil veces a Jesús, pues sólo así podrás decir siempre sí, respecto a la fe que tienes en Cristo Jesús.

Mas también aquellos que defienden su fe con una razón contra miles que dicen NO, correrán en su interior ríos de agua viva.

Afirma las cosas que están para desaparecer, no compliques tu vida. Sino sigue la única razón que te da el Espíritu Santo. Porque el que hace la voluntad de Dios sabrá cuál es la verdadera doctrina de Dios y eso hará.

CONTRA MIL RAZONES QUE NO, POR UNA RAZÓN, JESUCRISTO, DI QUE SÍ. ¿AMÉN?

QUE DIOS TE BENDIGA.

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito. Siempre que desees utilizar como una cita bibliográfica debe hacer referencia a: www.evangelio123.org, Pastor Dong Han David Lee, título del sermón o estudio bíblico.

Informes sobre esta página:
Copyright © 2003-2011 Palabras de Vida, www.evangelio123.org
Fecha de última modificación: 20 de enero de 2011