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Sermón en el día miércoles, 17 de mayo de 2006 Título: La Fe del Punto Final Biblia: San Juan 6:44~71 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada WWW.EVANGELIO123.ORG 44 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. 45 Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí. 46 No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre. 47 De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna. 48 Yo soy el pan de vida. 49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. 50 Éste es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. 51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. 52 Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? 53 Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. 55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. 57 Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. 58 Éste es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente. 59 Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaúm. 60 Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír? 61 Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os ofende? 62 ¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero? 63 El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. 64 Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar. 65 Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre. 66 Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. 67 Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? 68 Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. 69 Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. 70 Jesús les respondió: ¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo? 71 Hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón; porque éste era el que le iba a entregar, y era uno de los doce. INTRODUCCIÓN:Ciertamente es difícil creer como hombre, pues muchas veces no queremos poner el punto final para definir, para dividir. No muchos están dispuestos a decir que la salvación tiene un límite, que tiene un techo, que tiene unas condicionantes. Pero cabe recordar que la salvación del hombre no es por su fe como mérito sino por la gracia de Dios y la fe para creer en Jesús como resultado de esa gracia. Puede parecer algo confuso, puede parecer que estamos hablando de la misma cosa, o incluso que nos exageramos. Mas también la fe en Jesucristo también es esto, estar seguros en la Palabra de Dios y tener la claridad en la revelación para que podamos poner los puntos finales. Un día Jesús también habló acerca de cómo debíamos decidir: ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas (San Mateo 6:24). Evidentemente que aquí nos muestra Jesús que no existen puntos suspensivos, ni existen peros, ni confusiones. Vemos cómo Jesús va un poco más y nos aclara qué se tiene que hacer, qué se tiene que creer. El miércoles pasado habíamos visto cómo el que puede oír al Padre, el que aprende del padre, viene a Jesús. Mas aquí surge un problema. LA CONFUSIÓNTodos los que estaban alrededor de Jesús habían venido a él, algunos porque eran discípulos de Jesús, otros le siguieron porque el día anterior habían comido gratuitamente, también estaban los que esperaban a Jesús, los que le seguían de buenas ganas, curiosos, y sus enemigos. Era confuso lo que decía Jesús cuando los hombres escuchaban: ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. (v. 44) Pero efectivamente toda esta multitud estaba reunida alrededor de él, vinieron sea cual fuere la causa junto a Jesús y le escuchaba. ¿Significa entonces que toda esta multitud fue traída por el Padre ahora, para que sean resucitados en el día postrero? Aquí está la confusión y de por qué los hombres no pueden poner punto final, trazar una línea y decir con certeza y vehemencia, pues se quiere confundir. Porque te topaste con Jesús en el camino, lo escuchaste por unos momentos y luego seguiste el camino, ¿significa que tienes vida eterna? Escuchaste por la televisión o por la radio el evangelio de Jesucristo, ¿significa que te ha traído el Padre? Por eso, es tan difícil de poner un punto final. Pero Jesús resuelve el problema de otra manera. Para hacer diferencia entre las personas quienes se reunieron atraídos por Dios y aquellos que no lo fueron. Declara primeramente la solución y de qué manera se sabe esto, y dice: de cierto, de cierto os digo: el que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida. O sea, no es simplemente aquel que viene junto a Jesús, que come el pan que se multiplica, que anda junto a Jesús, que le escucha, que día tras día le sigue en todas partes. La presencia de la persona junto a Jesús no implica que tenga la salvación, la presencia el hombre en la iglesia no implica la salvación. Sino que Jesús dice: yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. Aquí ya los hombres se quedaron empantanados, pues pensaron que estar parados junto a Jesús les sería suficiente para dar pan, pero ya no hay pan ni entendimiento. Pues escuchan las palabras de Dios, pero no pueden aprenderlas. Y Jesús se adentra un paso más: de cierto, de cierto os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. Sobre este punto, ya quedaron atragantados, es inentendible. Pero Jesús habla de más palabras, difíciles, es como el lenguaje encriptado: el que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. El pan que se había multiplicado ayer lo habían comido y se saciaron, eso les gustó, pero este pan los mismos discípulos dijeron: dura es esta palabra: ¿quién la puede oír? Hubo una murmuración generalizada. Era un pan muy, pero muy duro. No había forma de entender. No había manera de comparar el pan que comieron y se saciaron ayer con el de hoy. EL ESPíRITU ES EL QUE DA VIDAJesús da la solución, pero la solución tampoco es algo fácil de digerir: el espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. El Señor dijo: el espíritu es el que da vida. En este lugar del dilema, cuando los hombres no pueden entender las palabras de Jesús que son muy difíciles, existe una forma muy fácil de resolver este tema de la incomprensión para que se aclare en los oídos del hombre y tenga entendimiento: y la llave es juntamente el Espíritu Santo. Sí, según la carne humana, nada puede entender nada puede descubrir. Pero sí es el Espíritu Santo que viene al hombre y le da el entendimiento, el que le abre la mente para que vea y aprenda, que venga a Jesús, porque él es EL PAN QUE VINO DEL CIELO Y QUE DA VIDA AL HOMBRE. Con frecuencia me encuentro con personas que no creen de esta manera, no quieren poner punto final a las cosas. No quieren cortar definitivamente diciendo que quien no es un escogido de Dios, jamás será despertado por el Espíritu Santo y llegará a tener entendimiento. Mas en una cosa tienen razón, porque estas mismas personas también son a su vez ciegos y guías de ciegos y ambos caerán en el hoyo. Otros pretenden ser misericordiosos, diciendo que la salvación es dada por Jesús a todos los hombres, a todos los hombres de la humanidad sin excepción, y simplemente dejan de creer por voluntad y decisión propia. Pues estas personas deberían aprender si es que pueden estas palabras del apóstol Pablo, quien a su vez recitó de las palabras de Isaías: y algunos asentían a lo que se decía, pero otros no creían. Y como no estuviesen de acuerdo entre sí, al retirarse, les dijo Pablo esta palabra: bien habló el Espíritu Santo por medio del profeta Isaías a nuestros padres, diciendo: Ve a este pueblo, y diles: de oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis; porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyeron pesadamente, y sus ojos han cerrado, para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y entiendan de corazón, y se conviertan, y yo los sane. (Hechos 28:24~27). Todos los hombres y en todas las épocas tendrán el mismo conflicto y los mismos enfrentamientos. Pero corresponde a ti hablar con LA FE DEL PUNTO FINAL. Porque si tú no eres capaz de decir esto, también tienes problema: ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido. (Isaías 8:20). Y la Biblia dice que todos quienes no pueden defender a Dios, quienes no pueden predicar con la Fe del Punto Final, dice la palabra: y pasarán por la tierra fatigados y hambrientos, y acontecerá que teniendo hambre, se enojarán y maldecirán a su rey y a su Dios, levantando el rostro en alto. Y mirarán a la tierra, y he aquí tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia; y serán sumidos en las tinieblas. (Isaías 8:21-22) JESÚS CAUSA DE DISENSIÓNCuando Jesús seguía hablando de esta manera, diciendo que él era el pan que vino del cielo, que debían comer su carne y beber su sangre para que sea salvo y resucitado en el día postrero, muchos comenzaron a abandonar a Jesús. Y así nos dice la Palabra: pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar. Y dijo: por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no fuere dado del Padre. Vean cómo Jesús está poniendo el PUNTO FINAL. Jamás da posibilidad o probabilidad a estas personas de que puedan ser salvados. Pues pone un PUNTO FINAL. Y dice la Biblia: desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. Jesús pregunta a sus discípulos: ¿queréis acaso iros también vosotros? Simón Pedro le responde: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Dos grupos se separaron, unos dejaron definitivamente de seguir a Jesús, otros porque es el Espíritu quien da vida, siguieron a Jesús con esta fe. Mas también el Señor hace una salvedad: Jesús les respondió: ¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo? Hablaba de Judas Isacariote hijo de Simón; porque éste era el que le iba a entregar, y era uno de los doce. No que esté el Espíritu en Judas para tener el entendimiento de la Verdad, sino porque debía hacer una obra al final del ministerio de Jesús: entregar a Jesús por 30 monedas de plata. Y estas disensiones entrarán hasta tu misma casa, dijo Jesús: fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha encendido? De un bautismo tengo que se bautizado; y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla! ¿pensáis que he venido par dar paz en la tierra? Os digo: no, sino disensión. Porque de aquí en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos, y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra. (San Lucas 12:49~53) LA FE DEL PUNTO FINALSeguro que no en todos los momentos tenemos la certeza o podemos decidir como lo hizo Jesús. Pero con respecto a la verdad, de que solamente en aquella persona a quien el Espíritu le ilumina podrá comer de la carne de Jesús y beber de su sangre. Si hoy en tu corazón tienes el pensamiento de que esto es duro, es mejor que ores para que no dejes de seguir a Jesús, pues se necesita de entendimiento. Pero también es bueno que se definan pronto. ¿no es cierto? Por eso Jesús dijo: vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él dio testimonio de la verdad. Pero yo no recibo testimonio de hombre alguno; mas digo esto, para que vosotros seáis salvos. Él era antorcha que ardía y alumbraba; y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz. Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mías obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado. (San Juan 5:33~36) Porque cuando tú estás diciendo que Jesús es tu Cristo y salvador personal, estás confesando que JEHOVÁ ES TU DIO, QUE TE SACÓ DE LA TIERRA DE EGIPTO, DE CASA DE SERVIDUMBRE. Y como dice sus mandamientos: 1) no tendrás dioses ajenos delante de mí. 2) No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás. Implica también que no puedes tener otra doctrina que no sea la única de Jehová delante de él. Así como no puedes hacer imagen, no puedes hacer una doctrina de hombres, no puedes imitar ni tomar doctrinas de hombres, ni filosofías ni lógicas humanas para ponerlas en el lugar de Dios. Pues, cuando haces esto, estás tergiversando a Dios y sus Palabras. Por tanto, es necesario que conozcas perfectamente a Dios y sus Palabras y que tengas la FE DEL PUNTO FINAL Y QUE LO DEFIENDAS CON TEMOR REVERENTE. Porque si temes a los hombres para hablar de otra forma, aun no temes a Dios como debe ser temido. Ni sabes a Jehová Todopoderoso, fuerte, celoso, que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que le aborrecen y hace misericordia a millares, a los que le aman y guardan sus mandamientos. CONCLUSIÓN:LA FE DEL PUNTO FINAL dice que no tienes culpa cuando hables de la forma que tienes que hablar. Porque tú no estuviste cuando fueron escritas las palabras de la Biblia. Nadie puede dictar a Dios sabiduría. Y lo que él escribió, creerlo tal como está escrito también es fe en Jesucristo. Como dice y advierte al profeta Jeremías: y a causa de toda su maldad, proferiré mis juicios contra los que me dejaron, e incensaron a dioses extraños, y la obra de sus manos adoraron. Tú, pues, ciñe tus lomos, levántate, y háblales todo cuanto te mande; no temas delante de ellos, para que no te haga yo quebrantar delante de ellos. Porque he aquí que yo te he puesto en este día como ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce contra toda esta tierra, contra los reyes de Judá, sus príncipes, sus sacerdotes, y el pueblo de la tierra. Y pelearán contra ti, pero no te vencerán, porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte. (Jeremías 1:16~19) El tiempo es apremiante, si hoy no te preparas y buscas a Dios para conocerlo más y más, y afirmarte así en la fe del punto final, un día se te demandará delante de Dios y delante de los hombres, y caerás si no fueres recto con Dios. Tú no tienes autoridad sobre la vida de los hombres, de quién le seguirá o quién le abandonará. No son con tus palabras las que cambiará las cosas, sino es el Espíritu quien da vida a los hombres. ¿Amén? A ti te corresponde estar firme y con fe, con LA FE DEL PUNTO FINAL. Afirma tu corazón para no desfallecer cuando tienes que defender tu fe y cuando se te demanda la razón de tu existencia. Y dice en Apocalipsis 22:18-19 Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro. Pues llegarán los días y esto ocurrirá: no temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. (Apocalipsis 2:10) Que Dios te bendiga. |
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