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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

 

  Sermón en el día miércoles 10 de mayo de 2006.

Título: EL QUE OYE Y APRENDE, VIENE A MÍ.

Biblia: San Juan 6:32~45

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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27 Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.

28 Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?

29 Respondió Jesús y les dijo: Ésta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.

30 Le dijeron entonces: ¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obra haces?

31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer.

32 Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.

33 Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.

34 Le dijeron: Señor, danos siempre este pan.

35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

36 Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis.

37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.

38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

39 Y ésta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.

40 Y ésta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

41 Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo.

42 Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido?

43 Jesús respondió y les dijo: No murmuréis entre vosotros.

44 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.

45 Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí.

46 No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre.

47 De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.

INTRODUCCIÓN:

Siempre existe una pregunta que anda rondando en las personas que asisten a la iglesia. Primero se hace la pregunta a sí mismo, luego hace la pregunta a otros, y es esta: ¿Cómo yo sé?, ¿cómo yo sé que estoy salvado? ¿Cómo sabemos que está salvado?

En base a qué principios podemos juzgar a una persona, pero tampoco es una labor fácil de discernir.

Porque tanto adentro como afuera tenemos ovejas del Señor y las ovejas que no son de su prado. ¿Cómo diferenciarlas? ¿Qué seguridad tenemos que todas las ovejas del Señor Jesús serán rescatadas a tiempo?

Si bien, es difícil que vengan a la iglesia, también es difícil decir que todas aquellas que vienen a la iglesia, o que parecen aceptar a Jesús sean todas, ovejas de su corral.

Sería muy sencillo si pudiéramos ver el sello del Espíritu Santo que está en las ovejas, como las marcas que hacemos en el ganado.

Hoy veremos algunos principios, desde la perspectiva de la oveja de Jesucristo.

TODO LO QUE EL PADRE ME DA, VENDRÁ A MÍ

En estas palabras tenemos la seguridad de cómo cada oveja que el Padre encarga a Jesús, la plenitud de su número, sin faltar una de ellas, todas vendrán a Jesús.

Es aquí donde obra el más grande de las obras de nuestro Padre Celestial, porque las ovejas de Dios están esparcidas por todo el mundo, en cada rincón de las ciudades e incluso en los lugares más remotos y desolados del mundo. Mas allí donde está la oveja, todos, vendrán a Jesús y son salvados.

Con respecto a esto, no existe error, no puede existir error, pues el Señor dice: que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.

Aquí comienzan los pensamientos humanos y las diferencias.

Pensamos, ¿cómo pueden venir todos sin faltar uno? Cuando dice todos, ¿significan la totalidad de los humanos de todas las épocas? También pensamos, ¿será que vienen todos? ¿Existe un número específico? ¿Qué pasa si el hombre tiene impedimentos para acercarse a Jesús, aquellos que son niños, aquellos que tienen impedimentos?

Recuerden, simplemente nosotros estamos hablando con pensamientos humanos y haciendo suposiciones lógicas a nivel humano. Mas como Jehová dice: porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. (Isaías 55:8~9). Por tanto, tratar de entender con nuestro pensamiento toda la obra de salvación que hace él, de ¿cuándo fue dado por el Padre a Jesús las personas que debían ser salvadas?

Por eso, es mucho más fácil de orar y entender la obra de Dios tal como es, y no querer entrar a discutir lo que no es, o tratar de darle una razón humana de las cosas para finalmente caer en tentación y en pecado.

Tampoco impide la condición humana, su nacionalidad, su cultura, incluso si es una persona con o sin entendimiento, y aún más, incluso para aquellos que son niños y tienen impedimentos diversos, todos si fueren dados por el Padre vendrán a Jesús, y son salvados. Así nos dice este versículo: Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará inmundo por él, sino que él mismo estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará. No habrá allí león, ni fiera subirá por el, ni allí se hallará, para que caminen los redimidos. Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido. (Isaías 36:8~10)

Ahora, las personas que han llegado a Jesús, tampoco perderán su camino, ni podrán salirse del camino de Jesucristo, está la voluntad de Dios de por medio, pues dice: y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.

Podemos incluso decir por los extremos, que nadie puede morir o nadie morirá sin conocer a Jesús como su Señor y Salvador.

¿CÓMO SABEMOS QUE ESTAMOS EN JESÚS?

En el pasaje de hoy vemos a 2 formas en que podemos saber si estamos en Jesús y fuimos salvados por él.

Primero, dice que el Padre traerá a toda persona que será salvado, y ésta persona es el que oye al Padre, el que aprende del Padre y el que viene al Padre (v.44~45)

Segundo, dice la Palabra que resucitará a aquella persona que ve a Jesús y cree en él (v. 40).

En ambos casos tiene que escuchar, ver, aprender, creer y venir junto a Dios a quien no ve, quien no tiene una imagen ni fue revelado figura alguna.

¿Cómo reconocer que es la voz de Dios? ¿Cómo ver al Padre que nunca fue visto por los hombres, salvo aquel que descendió de los cielos (v. 46~47)? ¿Cómo aprender de alguien que no sabe quién es ni sabe dónde está? ¿Cómo puede creer en alguien a quien no ha visto? ¿Cómo venir si no sabe dónde está?

¿Cómo amar a alguien a quien nunca ha visto? ¿Cómo abrazar las leyes de Dios y obedecerlas si nunca vio a Jesucristo?

MAS EL QUE VIENE Y EL QUE CREE TIENE VIDA

Pero todas las cosas parecen similares, incluso vemos a nombres iguales, muchas religiones que hablan de la misma cosa, incluso utilizan la misma Biblia y hablan de cosas diferentes.

De la misma manera que seguían a Jesús, comían del mismo pan que fue multiplicado, no pueden creer por la señales, pues igual vuelven a preguntar las mismas cosas: ¿qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿qué obra haces?

Mas en medio de toda esta confusión, pues existen personas que llevan y leen la misma Biblia, pero no creen. Existen personas que supuestamente ven a imágenes de Jesús pero no aprenden ni vienen a él.

Por eso mismo, Jesús dijo: mas la sabiduría es justificada por todos sus hijos. (San Lucas 7:35).

Seguro que muchos hoy dicen creer en Jesús, y muchos se imaginan que tienen vida eterna, pero estas señales habrá en aquellos que son traídos, aquellos que oyen, de aquellos que aprenden y de aquellos que vienen, y Jesús dijo: yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mi cree, no tendrá sed jamás.

Y seguro que uno de los puntos que naturalmente el hombre necesita saciarse del hambre y de la sed, es respecto a: no temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. (Isaías 41:10)

Sí, no temer, no desmayar, tener siempre la ayuda, ser sustentado por la justicia de Dios, son características de aquellos que oyen a Dios, que son enseñados por Dios y vienen a Dios.

¿Y qué significa que es traído por Dios y enseñado por él? Y es una señal muy, muy evidente, aquella persona que aprende de Dios y aún así viene al Padre, es la persona que escucha los mandamientos y los preceptos de Dios, ha abrazado a las Palabras de Vida e igual vienen a él. Dice la Biblia: y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. (1 Juan 2:3~6).

CONCLUSIÓN:

Una señal de que le trajo Dios, que aprendió de él, que cree y vino a Jesucristo es que aprende los mandamientos de Dios, los guarda y los abraza. Y comienza a vivir como Jesús vivió, como los modelos de los hombres de la Biblia.

Así que, verifica si hoy estás viendo a Dios, si estás escuchando sus palabras, si todos los días hay un avance en tu vida hacia la obediencia.

También ve si tus temores disminuyen, si no te desmayas ante la dificultad o la falta de esperanza de los hombres, si recibes la ayuda de Dios todos los días. Si sientes sustentado por Dios.

Tu vida de obediencia a los mandamientos tiene que ser cada día mayor.

Que Dios te bendiga.

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