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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

 

  Sermón en el día miércoles 26 de abril de 2006.

Título: APLICA EL MILAGRO EN TU VIDA

Biblia: SAN JUAN 6:1~15

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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1 Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias.

2 Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos.

3 Entonces subió Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos.

4 Y estaba cerca la pascua, la fiesta de los judíos.

5 Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?

6 Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer.

7 Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco.

8 Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo:

9 Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos?

10 Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones.

11 Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían.

12 Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada.

13 Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido.

14 Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Éste verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.

15 Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo.

INTRODUCCIÓN:

A veces, yo mismo me quedo sorprendido de cómo mis ojos y mis gustos cambian, y ciertamente que esto implica un cierto peligro a la degeneración de las cosas. Que no apreciamos las cosas sencillas como lo son.

Estoy hablando de cómo miro los nuevos modelos de automóviles que aparecen cada año y me sorprende por lo atractivo que parecen a los ojos. Pero me sorprende aún más, cuando miro los modelos de años anteriores que en su tiempo fueron “último modelo”, pero ahora pasa desapercibido.

Cómo los ojos no se cansan de ver y los oídos de oír, de cuán insaciable es.

Pero esto también implica un peligro que hoy veremos en el milagro de Jesús, pues el olvido y el acostumbramiento hace que perdamos nuestros sentidos, nuestro entendimiento y capacidad de recibir la gracia de Dios.

Si los israelitas de la época se sorprendieron viendo el milagro de la alimentación de 5000 personas con pan y peces, hoy tenemos el problema contrario. Que leemos, decimos que creemos pero no sabemos aplicar ni nos sorprenden los milagros.

Es como si la historia que se cuenta ocurriera en un lugar muy lejano, como si fuera contado en un sueño, nos cuesta creer por el letargo en que estamos sumidos.

LOS PREPARATIVOS

Dice la Biblia hoy que Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias y le seguía una gran multitud de personas.

Los discípulos habían vuelto de su viaje misionero donde habían realizado muchos milagros, de cómo los espíritus se les sujetaba. Y Jesús deseaba que sus discípulos descansaran de su viaje.

Se retiraron a un lugar desierto y alejado de toda población, para que el milagro fuera realmente milagro y que nadie dudara de la obra que haría.

Le seguían muchas personas quienes sorprendidos por las sanidades que se hacían a los hombres, querían ver el fenómeno.

Los discípulos volvieron de un viaje misionero, de evangelización, habían visto grandes milagros, de cómo los enfermos eran sanados y demonios sujetados. Seguro que nunca sintieron tan cerca suyo el poder de Dios, y ciertamente que se sorpendieron ver ese poder que salía de ellos.

Por eso Jesús le preguntó a Felipe y los otros discípulos: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? Los otros discípulos, por lo visto, salieron a averiguar quiénes habían traído su comida y solamente encontraron a un muchacho con 5 panes y 2 pececillos.

En estas condiciones se hizo este milagro.

Esta situación es parecida a la que nosotros vivimos constantemente, existe un grupo de personas que buscan ver milagros y grandes señales, pero no saben ni por delante ni por detrás. Con que les dé pan para comer y algún entretenimiento que ofrecer, les siguen días y días. Personas quienes no les interesa grandes cosas, se sacian con ver un partido de fútbol, se sientan largas horas contando y hablando de los sucesos de la vida, pero que nadie se preocupa por su vida, ni por su alma.

El otro grupo de personas son como los discípulos, ven algo, sienten algo, experimentan situaciones puntuales, se gozan un momento de las cosas de Dios, glorifican a Dios por un instante. Pero que no tienen entendimiento para relacionarlo con hechos pasados, hechos bíblicos, con sucesos que ocurrieron en el pasado cercano, que no tienen entendimiento de las preguntas ni entienden de las situaciones que se generan.

Y además dice la Biblia en el versículo 4: y estaba cerca la pascua, la fiesta de los judíos.

VIENDO LOS MILAGROS Y NO ENTIENDEN

Jesús ordenó a los discípulos que los hicieran sentar en el césped, en grupos de cincuenta, en grupos de cien.

Tomó los cinco panes y los dos peces y oró al Padre y les dio a los discípulos para que repartiesen a los hombres. Fueron cinco mil hombres.

Todos comieron y se saciaron, seguro que comieron, pidieron más y comieron. Se saciaron y recogieron las sobras, y juntaron doce cestas de pedazos. Sabemos que nunca quedan sobras cuando el alimento es escaso, existe sobras, cuando el hombre se harta de comer y cuando no puede más, deja. ¿No lo hacemos de esta manera cuando nos vamos a una fiesta y hay comilona gratis?

Sí, comieron todo cuanto quisieron, si midiéramos por platos, seguro que fueron varios.

En estos momentos, cuando se hace un milagro, cuando se termina un milagro, todos los hombres ven la señal que hizo Jesús y confiesan: este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.

Dijeron de esta manera, vieron y comieron, se saciaron. Creyeron que verdaderamente Jesús era el profeta que había de venir al mundo. Pero su entendimiento no llegó más lejos.

Por eso repetidas veces en la Biblia aparecen las palabras como: porque aún no habían entendido lo de los panes, or cuanto estaban endurecidos sus corazones. (San Marcos 6:52). También Jesús dijo en otros pasajes: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? (San Marcos 7:18)

Y esto no es un hecho del pasado, no le sucedió solamente a los creyentes, a los discípulos de Jesús. Sino que hoy, nosotros también no somos capaces de relacionar un hecho con otro, no sabemos entender la palabra de Dios para aplicarlo en otros sucesos. La fe en un asunto, no tiene frutos para que en otros peligros o dificultades resulten en posturas de fe, cimentado en hechos anteriores o en palabras de la Biblia que aprendieron.

Muchos dicen: ¡Qué bárbaro! Cómo pueden cometer tales pecados, cómo pueden obrar de esta manera; mas ellos mismos a su vez, cuando les toca el turno, obran y caen de la misma manera.

Como dice en Oseas 4:14 No castigaré a vuestras hijas cuando forniquen, ni a vuestras nueras cuando adulteren; porque ellos mismos se van con rameras, y con malas mujeres sacrifican; por tanto, el pueblo sin entendimiento caerá.

Como nos dice en Eclesiastés 9:2-3 todo acontece de la misma manera a todos; un mismo suceso ocurre al justo y al impío; al bueno, al limpui y al no limpio; al que sacrifica, y al que no sacrifica; como al bueno, así al que peca; al que jura, como al que teme el juramento. Este mal hay entre todo lo que se hace debajo del sol, que un mismo suceso acontece a todos, y también que el corazón de los hijos de los hombres está lleno de mal y de insensatez en su corazón durante su vida, y después de esto se van a los muertos.

¿Cuántas veces nos ha sucedido lo mismo? Estuvieron en dificultades, oraron y clamaron constantemente al Señor Jesús, y él es salvó. Les resolvió el problema. Incluso dijeron que de ahora en adelante no dejarían a Dios. Pues comprendieron la enseñanza.

Mas pasados unos días, volvemos a caer en el mismo error. Otra vez necesitamos pasar por lo mismo. Al final, el suceso anterior no fue de provecho, porque no hubo aumento de conocimiento, ni entendimiento que nos llevara a nuevos horizontes, ni alturas elevadas de fe.

Por eso la Biblia nos tiene de hablar en forma dura, muchas veces: el buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento. (Isaías 1:3)

POR NO IR ACOMPAÑADA DE FE

La Biblia se lamenta y dice: porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron. Pero lo que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: por tanto, juré en mi ira, no entrarán en mi reposo; aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo. (Hebreos 4:2-3)

Pero muchos dirán: ¡pero yo no soy incrédulo! Pero si no puedes entender y no puedes aplicar la palabra y temes, es como si fueras igual al incrédulo. Puede ser que en todos los otros asuntos de la vida, tengas fe; mas en este punto específico eres igual al incrédulo.

¿Por qué decimos que creemos en este milagro de la alimentación de cinco mil, pero no creemos que hoy Dios pueda alimentarte dentro de la recesión económica? ¿Por qué los pastores hoy no pueden relacionar el uno con lo otro, y dejan que sus miembros partan al exterior, a otras ciudades, que abandonen la iglesia y lo vean como algo tan natural? ¿Será que Dios puede alimentar a 5 mil, a 4 mil, pero no a una familia?

Seguro que hoy, los cristianos del mundo, tienen las inmejorables oportunidades para escuchar la Palabra de Dios. Puede escoger la iglesia que desea asistir los domingos, y seguro que en todo un año no recorrerá todas las iglesias. Prende la radio y tiene enseñanzas, consejos y sermones 24 horas del día, los 365 días del año. Prende el televisor y es la misma cosa. Prende la computadora y tiene tantos lugares donde puede escuchar la Palabra de Dios y recibir ayudas espirituales.

Mas aún así, todas las personas quienes llaman por ayuda dicen: ¡AYÚDAME! ¡SOCORRO! Unos pocos dicen: ¡ALABADO SEA DIOS POR SU AYUDA!, pero pocos días después ésta misma persona dice nuevamente: ¡AYÚDAME, ME ESTOY HUNDIENDO!

¿A dónde se ha ido toda esa fe que tenían? ¿Qué sucedió con la última fe que tanto alababan y pensaban que nunca más necesitarían de otro empujón?

Si aquello no era fe, ¿qué era entonces? ¿Por qué la fe de un asunto no puede conducirnos a sumar y sumar, a multiplicarse?

Jesús nos dejó la respuesta:

QUE ME OYE ESTAS PALABRAS, Y LAS HACE

Sí, este es el más grave problema de los creyentes hoy. Oye la palabra, y la oye en abundancia. Incluso más de lo que debería. Pero es infructuosa, pues no da frutos. ¿Por qué?

Jesús dijo después de dar todo un sermón: cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina. (San Mateo 7:24~27)

Todo creyente construye su casa, pues todos tienen fe. Mas solamente aquellos que oyen y hacen la palabra, la construye sobre la roca. Sea que se construya sobre la roca o sea que se construya sobre la arena, ninguna diferencia tiene la casa, aparentemente.

Mas cuando vienen las aguas, las lluvias, los vientos, entonces el insensato ve derrumbarse la fe que tenía, y tiene que volver a construir nuevamente.

Esto sucede a la gran mayoría de los creyentes, muchos oyen, pero son poquísimos los que ponen en obra. Es como el ejemplo de EL DESPERTAR CON DIOS, algunos comienzan a venir, vienen unos días, luego ve que se cansa, no es diferente a las demás reuniones, luego lo deja. O incluso aquellas personas que ni se inmutan en venir. Piensan que escucharon todo, pero no hicieron la palabra.

Por eso Jesús dice: cualquiera que me oye estas palabras y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.

Como los milagros de hoy, cuando se enseña y se les explica, todos entienden, pero por sí solos, no tienen entendimiento. ¿Por qué? Porque este entendimiento solamente viene y se les viene en su corazón aplicarlo, cuando oyeron en su tiempo y lo hicieron, solamente así, estas palabras se afirman en tu corazón. Y el Espíritu Santo te hace acordar, te hace aplicar, te da fe y fortaleza porque puedes unir los eslabones del entendimiento y de la comprensión.

Sea construir en la arena o sea construir en la roca, no tiene diferencia, hasta que llegan los tiempos adversos.

APLICA EL MILAGRO EN TU VIDA

¿Qué tienes que aplicar este milagro de la alimentación de 5 mil en tu vida?

¿Quién lo hizo? ¿Crees que puede volverse a repetir? ¿O piensas que tienes que reunir a 5000 personas para que se repita?

No pienses solamente en un sentido espiritual, o no te rebusques en otro sentido. Primero lo primero.

Hambre, necesidad, alimento, trabajo.

Yo digo, ¿de qué sirve que tengas hambre y te digo: ten fe? Mas necesitamos hacer que la fe nos alimente.

Piensa que no podemos reunir a cinco mil personas, pero piensa de esta manera. Tú tienes hambre, ora a Dios, si consideramos que tú comes 3 comidas por día y son 365 los días del año. Si estás sólo, 5000 comidas significa comida para 4 años y medio. Si tienes una familia de 5, es comida para 333 días.

Con un milagro Jesús hizo esto. Si Jesús repitiera una vez más, tendrías alimento para casi 10 años, o resolverías el problema de tu familia por 2 años.

Y uno de los primeros productos que tiene que producir tu fe por medio de un acto de gracia, o de un milagro por el cual estás entusiasmado es el fruto de la paciencia.

Por eso la Biblia dice: mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada, porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. (Santiago 1:4~8)

CONCLUSIÓN

En las palabras de Jesús, dice que la casa que se construyó sobre la roca permanece, la casa que se construyó sobre la arena se derrumba. Y tú sabes que hasta que se termine de construir una casa, pasa el tiempo. Talvez un año por lo menos. Y todo cuanto construiste se derrumba, y es un año perdido.

No es un milagro más, es un milagro para tu vida.

Es un milagro que tienes que tener entendimiento, y pedir al Señor que este milagro tenga aplicación en tu vida.

Que el Espíritu Santo te mueva y lleve en los distintos aspectos de tu vida y que se aplique. Que te haga recordar. Que puedas tener fe para la siguiente ocasión.

Que cada milagro y fe tenga sus frutos y que tengan consecuencias para otros aspectos de tu vida.

TEN PACIENCIA, Y SÓLO AQUEL QUE CAVA UN SOLO POZO, HALLARÁ EL AGUA VIVA.

QUE DIOS TE BENDIGA.

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito. Siempre que desees utilizar como una cita bibliográfica debe hacer referencia a: www.evangelio123.org, Pastor Dong Han David Lee, título del sermón o estudio bíblico.

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