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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

 

    Sermón en el día miércoles 22 de marzo de 2006.

Título: ¿Dónde Miras?

Biblia: San Juan 5:1-14

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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1 Después de estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén.

  2 Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos.

  3 En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua.

  4 Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese.

  5 Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo.

  6 Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano?

  7 Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo.

  8 Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda.

  9 Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día.

  10 Entonces los judíos dijeron a aquel que había sido sanado: Es día de reposo; no te es lícito llevar tu lecho.

  11 Él les respondió: El que me sanó, él mismo me dijo: Toma tu lecho y anda.

  12 Entonces le preguntaron: ¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho y anda?

  13 Y el que había sido sanado no sabía quién fuese, porque Jesús se había apartado de la gente que estaba en aquel lugar.

  14 Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor.

 

INTRODUCCIÓN:

Seguro que uno de los males que el hombre vive todos los días es ver la enfermedad. Si no es la enfermedad ajena, es la suya o de los suyos.

Y hoy, mucha gente convive con ella, se ha ido acostumbrando y pensando que es un mal con el cual vivimos lado a lado.

Es por eso que muchas personas se sienten afortunadas si tienen un seguro médico y sienten que es un gasto necesario, que es una inversión que se hace y nunca está de más.

Por lo general, los gastos de médico se han aumentado y por eso, se ideó el seguro médico, por el cual, uno asegura que mañana estará enfermo, por eso, con antelación va pagando por los gastos.

Muchos piensan que es algo inevitable que les sobreviene y no se puede pelear contra ella, ni evitarla. Si uno no se enferma, hay que agradecer.

También como el caso de este hombre quien hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. La Biblia no nos dice cuánto tiempo hace la vigilia junto al estanque de Betesda, mas vemos que entre tantos enfermos, Jesús se fija en este hombre por su antigüedad.

Estoy seguro que este era el último lugar en donde estaba acostado esperando ser sanado, porque de seguro habrá recurrido a muchos médicos, gastado dinero para tratar de sanarse.

Y como último recurso, vino a este lugar. Y todos los días no perdía la oportunidad de arrastrarse desde su camilla hasta el estanque, cada vez que el agua era agitado por un ángel.

Lástima que su enfermedad era tan grave que mientras bajaba y se arrastraba, otro que tenía una enfermedad más liviana, descendía antes y era sanado.

Así que, se sanaba uno por cada vez que se agitaba el agua. Pero el ángel no bajaba todos los días, sino de tiempo en tiempo. Todos quienes estaban en esos lugares, estaban ahí como su última opción.

LA APARICIÓN DE JESÚS

Existen hechos que nunca entenderemos, Jesús vino al estanque lleno de enfermos, pero a ninguno de ellos les sanó, sino a este enfermo de hacía treinta y ocho años.

Estoy seguro que Jesús tenía la capacidad de sanar a todos con una sola palabra, pero no lo hizo. Con este hombre, se le acercó, y le dijo: levántate, toma tu lecho, y anda.

Mas vemos un hecho muy particular y que está escrito en el versículo 9: y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día.

¿Cuál es el hecho resaltante en este versículo?

¿Qué piensan ustedes? ¿La sanidad del hombre? ¡Claro que tratándose de un hombre que hacía treinta y ocho años estaba enfermo y ahora sanado!

Mas ¿qué ven ustedes? ¿Dónde miras?

Talvez, nosotros tengamos un problema igual que este enfermo de hacía treinta y ocho años. Y no sea que a nosotros también esta enfermedad sea mayor que nuestro entendimiento. No sea que un hecho similar nos nuble la comprensión de las cosas.

Porque cosa similares a estas nos ocurren constantemente, todos los días y semana tras semana.

Lo peor, la enfermedad hace que no podamos discernir correctamente, o el dolor o la sanidad no nos permite ver correctamente para discernir las cosas como tienen que ser.

Todos los hombres que estaban ahí enfermos llegaron al último lugar en donde podían llegar, habían intentado todos los medios humanos, todos los médicos y recetas habían sido probados.

Ellos creían que un ángel de Dios bajaba de tiempo en tiempo al estanque, quien agitaba el água y el primero que descendía recibía la sanidad de cualquier enfermedad.

El problema está en que creían que bajaba el ángel de Dios, de tiempo en tiempo para agitar el agua, por eso estaban ahí expectantes. Mas no creían en el Señor de los ángeles, en el Dios verdadero, en Jehová Sanador.

Sí, ¿dónde creen que deberían estar los hombres? ¿Dónde creen que debía estar este hombre que estaba hacía 38 años? Esperaba que Dios le sanara, por eso hacía vigilia todos los días, incluso en día de reposo; mas en el día de reposo no se iba a la iglesia para buscar a Dios.

Para buscar la sanidad de los enfermos, buscan a todos los médicos, gastan fortunas, hacen vigilias increíbles, oran como nunca hicieron, y seguro que hacen muchísimos votos a Dios, con tal que se sane. Y esto, tanto de los enfermos como de sus familiares.

Mas nadie busca a Dios, nadie viene a la casa de Dios. Si es para recibir la sanidad, claro que sí. Pero nadie viene a buscar a Dios, simplemente porque es domingo, el día de Jesús.

No les parece que ocurren muchas cosas “patas para arriba”. Este enfermo también, si buscaba que Dios le sanase, ¿no tendría que venir a la iglesia? Porque, si alguien le traía al estanque, seguro que también le llevaría a la iglesia, si pidiese.

MUCHO TIEMPO EN LA IGNORANCIA

Pero alguien puede decir que finalmente la fe de esta persona le sanó, porque Jesús apareció y le sanó igual.

Mas entonces yo diría: ¡SÍ, PERO PASARON 38 AÑOS! JESÚS ESTUVO ESPERANDO DURANTE 38 AÑOS EN LA IGLESIA PARA SANARLO Y VER QUÉ HACÍA, Y COMO PASÓ TANTO TIEMPO Y NO VENÍA, ÉL VINO PERSONALMENTE. PUES PODÍA LLEGAR A 60 AÑOS DE ENFERMO.

Hoy también vemos a tantas cosas similares, parece que cuando una persona se enferma, entonces la fe de las personas se encienden, vienen, buscan, claman.

Mas los domingos, a la hora de venir a la iglesia, se quedan dormidos, vienen visitas, están cansados, tienen alguna actividad. O PEOR, ESTAR ENFERMO O TENER A UN ENFERMO EN SU CUIDADO ES UNA EXCELENTE EXCUSA PARA NO VENIR A LA IGLESIA.

Y Jesús nos muestra cómo a una persona como ésta, le deja durante 38 años enfermo. ¿A dónde crees que miraba este hombre durante 38 años? ¿A Dios y su iglesia, o el estanque para sanidad?

Vemos ejemplos de este mal en nuestra iglesia, lo vemos en los enfermos que asistimos en los hospitales. Son todos muy buenos creyentes, pero no son capaces de dejar a sus enfermos para asistir a la iglesia, no se presentan ante Dios y Jesucristo quien les sanó de sus pecados y les dio vida eterna.

Luego, Jesús se encuentra nuevamente con esta persona, quien todavía no entendía todas las cosas que sucedía en su vida y a su alrededor. Solamente estaba eufórico con su sanidad. Por eso Jesús le dijo: MIRA, HAS SIDO SANADO; NO PEQUES MÁS, PARA QUE NO TE VENGA ALGUNA COSA PEOR.

Significa que la enfermedad de este hombre tiene un origen: SU PECADO. También dice Jesús, que si no se cuida ante Dios, le puede venir algo peor.

EL PECADO ORIGEN DE LA ENFERMEDAD

Parece que ni con estas palabras de Jesús, este hombre tenía conciencia cabal de las palabras Jesús.

Por eso, cuando Jesús nos enseñó de cómo seremos discípulos de Cristo, dijo él: si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puee ser mi discípulo.

En el caso de este hombre, si realmente conocía a Dios, no debería estar en ese lugar. Debía estar en la casa de Dios escuchando la Palabra de Dios.

Alguien dirá que el enfermo necesita de cuidados, de atenciones. Pero Dios dice en su Salmo: la ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos. Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que la que destila del panal. (Salmo 19:7~10)

Por eso, hay muchas enfermedades hoy, y muchas enfermedades no tienen solución. Porque vemos la enfermedad pero no vemos a Dios que está detrás de la enfermedad.

También es cierto que si buscaran a Dios y fueran fieles y obedientes a su palabra, si llegaren a sentir que la ley de Jehová es perfecta y que convierte el alma, cuando sintieres que los mandamientos de Jehová son rectos y alegran tu corazón, cuando entiendas que el precepto de Jehová es puro y sientes que te alumbra los ojos, cuando vives guiado en el temor de Jehová y sabes que esto es tu bien, cuando aceptas y crees que todos los juicios de Jehová son verdad y justos. Cuando deseas a Jehová y sus palabras más que el oro y sientes que es más dulce que la miel del panal. Entonces no temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni temerás de la peste destructora. Caerán a tu lado miles y diez mil a tu diestra, pero a ti no te tocará.

¿Dónde miras? ¿Puedes ver la efermedad pero no a Dios? ¿Buscas a Dios para tu sanidad, pero no puedes seguir a Jesús aún aborreciendo al mundo?

Por eso dice la Biblia: ¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger. Gozará él de bienestar, y su descendencia heredará la tierra. La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto. (Salmo 25:12~14).

CONCLUSIÓN:

¿Dónde miras cuando estás enfermo? ¿Dónde miras cuando ves a un enfermo? ¿Cómo enseñas a un enfermo? ¿Qué le enseñas a su familiar?

Pues no puedes compadecerte del enfermo, y hacerte enemigo de Dios. Porque si el enfermo que hoy no vio a Dios durante 38 años, también está mal si tú no ves a Dios y consideras al enfermo.

No se confundan, ¡ustedes no son Jesús! A nosotros nos corresponde administrar la Palabra tal cual está escrita en la Biblia, eso es Temor de Jehová. Y hay que dejar que Jehová tenga o haga misericordia. No puedes tú ocupar el lugar de Dios. No puedes juzgar a favor del enfermo por su condición, si está mal.

Tampoco esperes que se sane para luego enseñar. Les dije: ¡No somos Jesús! Porque, puede ocurrir que por no decir la Palabra de Dios al enfermo, pase 38 años. La palabra de Dios es para ser obedecida hoy.

Seguro que todos tienen sus razones y disculpas, pero Dios envía su enfermedad. Y eso nos dice que toda la promesa de Dios no se está cumpliendo en nuestra vida.

Hay que guiar al hombre para que sea sanado de la enfermedad más grave del hombre: creer en Jesús y conocer más y más a Dios.

Cuida por dónde miras.

Que Dios te bendiga.

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