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Sermón en el día miércoles 15 de marzo de 2006. Título: No muchos milagros Biblia: San Juan 4:43~54 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada WWW.EVANGELIO123.ORG 43. Dos días después, salió de allí y fue a Galilea. 44. Porque Jesús mismo dio testimonio de que el profeta no tiene honra en su propia tierra. 45. Cuando vino a Galilea, los galileos le recibieron, habiendo visto todas las cosas que había hecho en Jerusalén, en la fiesta; porque también ellos habían ido a la fiesta. 46. Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había en Capernaúm un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo. 47. Éste, cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él y le rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir. 48. Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis. 49. El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera. 50. Jesús le dijo: ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue. 51. Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas, diciendo: tu hijo vive. 52. entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. Y le dijeron: Ayer a las siete le dejó la fiebre. 53. El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: tu hijo vive; y creyó él con toda su casa. 54. Esta segunda señal hizo Jesús, cuando fue de Judea a Galilea. INTRODUCCIÓN:
En muchas ocasiones no entendemos la forma en que Jesús trabaja. Y seguro que este es un pasaje que nos muestra esto. Si entendemos que el evangelio según San Juan, es un libro de la Biblia que está escrito en especial para mostrarnos que efectivamente Jesús es el Cristo, el hijo de Dios. Y que está escrito en la perspectiva de Dios para el hombre, entonces no entendemos las palabras de Jesús. ¿Por qué Jesús mismo dio testimonio de que el profeta no tiene honra en su propia tierra? ¿Por qué Jesús dice al oficial del rey que si no viereis señales y prodigios, no creeréis? Esta es una actitud que hoy también impera en el corazón de muchos creyentes. Porque muchos condicionan su venida a la iglesia de acuerdo a los milagros que se puedan demostrar. También se considera iglesia a aquella que muestra milagros. Y vienen para curiosear los milagros que se producen. Mas gracias a Jesús, quien es un ejemplo para nosotros, en especial para hombres como nosotros los pastores que predicamos y enseñamos la palabra en nombre de Dios, que él nos dijo que el profeta no tiene honra en su tierra. Y en muchos casos se limitó y no realizó muchos milagros. Y si lo hacía, como en este caso, era en forma muy personal. Tampoco es correcto que limitemos y demos excusas alegando este punto para que no haya milagros. NO HAY FE EN ELLOS
Esta actitud y enseñanza de Jesús respecto a las señales y prodigios, es lo mismo que las enseñanzas de Jesús, quien lo hacía por parábolas. Un día se acercaron los discípulos a Jesús y le cuestionaron: ¿Por qué le hablas por parábolas? Él respondiendo, les dijo: porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado. Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo, no oyen, ni entienden. De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: de oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis. Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos; para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane. (San Mateo 13:13) Pues muchos se acercaron a Jesús, no para creerle, no para escuchar sus palabras y obedecerle, mas simplemente para curiosear y ver las señales. Yo he escuchado de muchas personas quienes dijeron que si abundaban los milagros, principalmente de sanidades, los hombres creerían más en Jesús. Y así clasificaban a las iglesias de hoy. Mas hoy hemos leído y vemos que Jesús mismo se limitaba y no hacía muchos milagros. Y así también con el caso del oficial del rey, él vino para ver algo extraordinario, como si Jesús levantara en alto sus brazos y orara en voz alta. Que sanara o que echara demonios. Que impusiera sus manos sobre el oficial y orara, o que hiciera algo extraordinario. Mas nada de eso. Yo he visto a muchas personas quienes se rieron y se burlaron de mí cuando les dije o les expliqué. Mas ¿qué desean? Si Jesús mismo no trabaja en la ciudad en donde creció porque hay incredulidad en los hombres, ¿desean ustedes ver que el pastor David haga milagros? Significa que si has venido a ver milagros en la iglesia, para medir con eso, si es una iglesia verdadera o en donde obra el Espíritu Santo, o si el ministro tiene la unción, de seguro que no verá nada. ¿Por qué? Es lo mismo de por qué Jesús no hizo los milagros. Porque no había fe en ellos. EL MÁS GRANDE DE LOS MILAGROS
Hoy al igual que los hombres de la época de Jesús e incluso aquellos que vendrán mañana, serán así. Muchos están interesados en ver los milagros, muchos están interesados en recibir las bendiciones de Dios. Que es la misma cosa. Hoy casi la mayoría de los creyentes piensa que cuando uno cree en Jesús tiene que recibir las bendiciones. Que de pobre tiene que pasar mañana a ser rico. Que de enfermo a sano. Alguien postrado en la cama a otro que corre por el mundo. Y si alguien no alcanza esto es como no recibiese la bendición de Dios y tampoco la seguridad de la salvación. Mas nadie mira en el más grande de los milagros que ya ha recibido aquel que cree en Jesús. Es extraño cómo se lamentan de las condiciones de la vida, incluso llegan a decepcionarse con Dios porque no le sale bien las cosas. Muchos me preguntan el por qué. ¿Por qué pastor si hice el mayor de mis esfuerzos, pero no me sale nada bien? Y así están cansados. Mas nadie mira el mayor de los milagros que le ha ocurrido en su vida. ¿Y cuál es? Que a un insignificante como nosotros, a débiles como nosotros, a viles como nosotros, a pobres como nosotros, Dios ha tenido misericordia y nos ha querido para que seamos sus hijos. Y para ello, Jesús vino del cielo, dejando su gloria y poder, como hombre, para morir por nuestros pecados, y ser el primero de la resurrección, para mostrarnos que verdaderamente él es el Cristo. ¿No es esto el más grande de los milagros? Sí, de la muerte han pasado a la vida eterna. De la condenación a vida eterna. De ser enemigos de Dios han pasado a ser sus hijos. Y todo esto por el milagro que se llama Jesucristo. ¿Y aún necesitan de milagros? ¿Y aún se sienten decepcionados porque no ocurre milagros en tu vida o porque Dios no te bendice? Hubo un hombre que estuvo en peores condiciones que ustedes, ¿hoy ustedes tienen una casa en donde vivir? ¿Tienen ropas que ponerse? ¿tienen salud que gozar? Pues miren que la gracia de Dios trabaja de una forma mucho más exquisita, dice la Biblia: había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. (San Lucas 16:20~25) Así que, no te falta milagros en tu vida, ¿Amén? Tu problema radica en que no tienes ojos espirituales para ver la bendición que ya Jesús te ha dado, y aun te quejas. Y si hoy no puedes ver el grande milagro que
hizo Jesús en tu vida, que te ha dado el más grande de todos los milagros que
un hombre puede recibir en la tierra, existen palabras de Apocalipsis para ti: por tanto, yo te aconsejo que de mí
compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para
vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con
colirio, para que veas. (Apocalipsis 3:18) Este Lázaro vivió toda su vida como mendigo, en la vereda del rico, alimentándose de las sobras del rico, su compañero de consuelo era el perro, la medicina que recibía era las lamidas del perro. ¿Y aún te quejas? Mas bien, busca el más grande de los milagros, que los hombres que vienen a Jesús, que vienen a la iglesia, que reciben la predicación, que recibe de ti Palabras de Vida, crea en Jesús como Señor y Salvador. AUN EN LA INCREDULIDAD, CRÉE.
Hoy vemos en el pasaje que dentro de un ambiente lleno de incredulidad, de curiosidad de los hombres impíos; vemos también que Jesús obra a su manera, y el oficial del rey, quien vino a buscar a Jesús por la sanidad de su hijo, acabó encontrando la salvación de su familia. Jesús no hizo nada expectacular con este hombre, sino simplemente le dijo que crea, que vuelva a su casa. Dios le dio esa fe para que pueda creer y que pueda volver solo a casa. Hoy también no estamos exentos de milagros, porque Dios hoy también hace milagros. Pero hay que mirar el milagro que Jesús nos quiere mostrar, no los milagros que nosotros deseamos ver de Jesús. Por eso Jesús dijo: porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas. Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas. No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. (San Lucas 12:30~34) Esto mismo le ocurrió al oficial del rey. La Biblia nos dice hoy: Jesús le dijo: ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue. Les pregunto: ¿qué les parece? ¿el oficial creyó que su hijo estaba sanado o creyó en Jesús quien le decía que su hijo estaba sanado? No mezclemos las cosas. Porque si ustedes miran con los ojos iguales a los hombres del mundo, ¡claro que tendrán muchas cosas que lametar! Claro que estarán hambrientos, necesitados, sentirán que les falta bendiciones, y aún más, aun con todo lo que reciben, no encontrarán saciedad. ¿por qué? Porque no encontraron lo verdadero, ni están buscando lo verdadero. Y la regla de Dios es válido hoy y siempre: mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas. No te confundas, no te sacies con el pan que ve tus ojos; mas bien sáciate con el pan que viene del cielo. Entonces, si tu sabes ver esta diferencia, entonces hoy también experimentarás el milagro de Jesucristo, aún en el más incrédulo de los medios circundantes. Y vuelvo a repetir, si Jesús no existe y si tampoco trabaja en Paraguay; entonces tampoco existe ni trabaja en ningún otro lugar del mundo. CONCLUSIÓN:
Estoy seguro que hoy también, aquí en esta iglesia, Jesús no desea ver a curiosos que buscan pasar un momento para ver algún milagro de Dios. No son las señales ni los prodigios. El mayor de los milagros, es Jesús mismo. Y hoy también es él quien te puede dar vida nueva. Hoy también los creyentes pueden equivocarse como los galileos, persiguen a Jesús en las distintas iglesias solamente para ver milagros. Pero no se preocupan de ver a Jesús, quien te dio vida nueva. Y si alguien encuentra a Jesús, y aquel que encontró verderamente a Jesús, sabrá que vió y recibió el más grande de los milagros. Que es objeto del más grande amor de Dios hacia los hombres. Y precisamente tú eres el protagonista. Que Dios te bendiga. Empéñate en buscar lo verdadero, lo eterno. |
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