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Sermón en el día 5 de octubre de 2005. Título: Nadie puede hacer estas señales Biblia: San Juan 3:1-6 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada 1 Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. 2 Éste vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. 3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? 5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. introduccionUna de las características del hombre es la sensibilidad, pues el hombre tiene sensores que pueden diferenciar, que pueden identificar. Pero también existen otra clase de sensibilidad cuando hablamos de un gesto amable, de la atención que una persona hace. Incluso podemos diferenciar de qué ánimo está la persona. También encontramos a personas con más o menos sensibilidad, aquellos que tienen mucha perspicacia o aquellos quienes tienen una memoria exquisita con lo cual recuerdan pequeños detalles o son capaces de distinguir pequeños cambios. Hoy encontramos a una persona así, Nicodemo, un fariseo, uno de los principales. Quien a diferencia de los fariseos, es una persona que estuvo observando las obras, las señales que hacía Jesús. Pero no se contentó con enterarse de las obras que hacía el Señor, sino que se interiorizó, los estuvo siguiendo y vigilante. Pues tuvo el entendimiento que había algo diferente en Jesús, sus palabras y sus enseñanzas eran diferentes. Él mismo era maestro de la palabra de Dios, pero lo que veía en Jesús, sobresalía ampliamente a todo cuanto él estaba conociendo. diferencia en la actitudEste hombre a diferencia de otros que demostraban celo, crítica, menosprecio. Mas bien mostraba un vivo interés, a tal punto de vencer muchos temores, de ser descubierto, de recibir burlas por sus pares, de recibir talvez alguna sanción, o incluso la expulsión misma de su grupo. Contra todas esas adversidades, busca a Jesús, es cierto que no pudo presentarse durante el día, pero también era necesario para él, un tiempo en soledad con Jesús, porque necesitaba hacer muchas preguntas. Ciertamente cuando él se acerca a Jesús, lo hace movido por su interés. Mas para nosotros es importante resaltar la actitud con que se mueve y busca a Jesús. De cómo nada pasa por alto, se interesa y vence temores. Hoy también tenemos a muchas personas quienes reciben nuestra predicación, escuchan nuestros sermones, leen Palabras de Vida. Y también son variados aquellos quienes responden. Mas vemos cómo tiene que ser la actitud de las personas, pues encontramos aquellos que buscan, aquellos que procuran, pero también aquellos que reciben solo para no ser descortés. Y aquellos que directamente rechazan. Tanto en la época de Jesús cuando él mismo estaba en la tierra, había personas quienes recibían, aquellos que con simpatía lo escuchaban, aquellos indiferentes y los que rechazaban o perseguían. Una cuestión de feHoy, muchas personas piensan y son de la opinión de que si presentaran mejor el evangelio, no habría personas que rechace ni que se oponga al Evangelio de vida. Mas evidentemente que Jesús lo está negando. Nicodemo dice: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Esta es la conclusión que este hombre llegó, pensando que llegó a esa conclusión luego de una observación, de su deducción lógica y humana. Mas Jesús dice de otra manera: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. O sea, que esa percepción de que las señales que está haciendo es porque Dios está con él, no viene de una lógica ni deducción humana. Sino que una persona que NO NACE DE NUEVO, NO PUEDE VER EL REINO DE DIOS. Significa, que si una persona ve las señales, si escucha y entiende el evangelio, no es porque nació en él la capacidad para ver a Jesús. Sino, porque nació de nuevo y por el Espíritu Santo, es que puede ver las señales de Dios. Así que, no tiene ninguna relación la sensibilidad, ni que el evangelio sea presentado con mayor o menor amor. Pues Dios hizo que el evangelio no sea creído por la sabiduría, sino por la predicación. Como dice en 1 Corintios 1:21 Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación. Incluso existen aquellas personas quienes dicen, que si Jesús viviera hoy con nosotros en cuerpo, habría muchísimos más creyentes. Mas esto tampoco es cierto, pues Jesús mismo nos da una autoridad increíble: el que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió. (San Lucas 10:16) Puedes creerlo, sí, no importa que seas una pequeña oveja, no importa cuánto sepas de la palabra, cuando tú predicas la Palabra de Dios, en cada palabra está el poder de Dios. ¿Amén? Por eso, la predicación no está en las muchas palabras, o en la bella presentación del evangelio. Por eso, hoy Jesús, por medio de este pasaje, clava en la historia un clavo que nadie puede quitar ni traspasar: de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. También habla de dos grupos bien específicos de personas: lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. Si bien hoy vemos a muchas personas que nacen o se bautizan en agua, nadie puede pretender nacer del Espíritu, pues eso, solamente el Espíritu Santo puede hacer. No está bajo el control del hombre, ni de la voluntad del hombre, ni en la voluntad de la carne, ni en su sangre. Sino de Dios. No es la mucha sabiduríaCiertamente veo a muchas personas quienes desean predicar mejor, quieren saber más. Es cierto, cuando uno tiene más conocimiento, es más fácil de explicar, tiene una panorama más amplio. Mas el poder y las señales de Dios no se manifiestan porque tú seas más sabio. No niego que todos los hombres tienen que aprender y perfeccionarse más. Mas pretender que una persona predicará mejor, que muchas más personas llegarán al conocimiento de Dios porque tiene un grado superior, porque tiene una maestría, porque asiste a conferencias, porque asiste a seminarios. Hoy se tiene una falsa imagen, de que un pastor extranjero es mejor que el nacional, que un pastor con una maestría es mejor que uno graduado localmente. Incluso los pastores mismos quieren hacer alarde de su sabiduría, de sus estudios, llegando a menospreciar a aquellas personas quienes no tuvieron oportunidad. Ustedes también, están delante de un desafío muy grande, porque tienen que continuar muchos ministerios, tienen que hacerlo solos. Sí es todo un desafío. Pueden incluso pensar que las personas que hoy y mañana estarán a cargo no tengan toda la idoneidad que pensamos o pretendemos. Mas si basamos nuestros juicios según los estudios, según los conocimientos, estamos equivocándonos. No por eso, justifico a los líderes que no quieren mejorar su condición, ni superar en sus conocimientos. Y en este punto, nosotros también fácilmente queremos pensar como Nicodemo. Pensar que una gran sensibilidad de conocimientos, de aquellos quienes tienen un don especial para hablar, aquellos quienes tuvieron mayores oportunidades, serán mejores predicadores. Sobre este punto, quiero que ustedes aprendan. Que comprueben que no es así. Como las palabras que hemos escuchado en el sermón del domingo, cuando Dios habla en Jeremías 15:19 si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. Lean con atención este versículo y verán que en ningún momento Jehová nos habla de que SOLAMENTE LOS GRANDES MAESTROS, CON GRANDES CONOCIMIENTOS, AQUELLOS QUE SON EXTRANJEROS, O AQUELLOS QUE ESTUDIARON EN EL EXTRANJERO SERAN GRANDES PREDICADORES Y SERÁN LA BOCA DE DIOS. Sino, toda persona, desde el niño hasta el adulto, aquel que es observador y guardador de la Palabra de Dios, convirtiéndose el predicador, será restaurado por Dios y estará ante él. Cuando el niño o el adulto, cuando tú guardando y entresacando lo precioso de lo vil todos los días, serás como la boca de Dios. Y con este convencimiento tiene que predicar cualquier hijo de Dios, y hay que convencerse de estas palabras, estar firme en tu convicción y predicar. Que ellos, los oyentes, los incrédulos, se conviertan a tus predicaciones y no que te conviertas tú a ellos. Conclusión¿Puedes ver las señales que Dios hace en el mundo? ¿Puedes ver las señales y las palabras de Dios en la Biblia? Es necesario que estés seguro que has nacido de nuevo. Que has nacido del agua y del Espíritu. Y con esta convicción vivas. Que con esta convicción prediques y evangelices. Y serás la boca de Dios, él te pondrá como muro fortificado de bronce, nadie quien pelee contra ti podrá vencerte, cuando tú te convirtieres a Dios todos los días. En todas las palabras de Dios, cuando estés entresacando lo precioso de lo vil en todos los aspectos de tu vida. Porque para ser efectivo en tu ministerio, en tus palabras, en tus predicaciones, en tus oraciones, HAY QUE SE LA BOCA DE DIOS. ¿AMÉN? QUE DIOS TE BENDIGA. |
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Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito. Siempre que desees utilizar como una cita bibliográfica debe hacer referencia a: www.evangelio123.org, Pastor Dong Han David Lee, título del sermón o estudio bíblico. |
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