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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

 

  Sermón en el día miércoles 14 de septiembre de 2005

Título: El principio del ministerio

Biblia: San Juan 2:1-11

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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1 Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús.

 2 Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos.

 3 Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino.

 4 Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora.

 5 Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere.

 6 Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros.

 7 Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba.

 8 Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron.

 9 Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo,

 10 y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; mas tú has reservado el buen vino hasta ahora.

 11 Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.

 

Siempre el principio de las cosas es muy importante, pues cuando se inicia se deja de lado otras cosas que usualmente uno hacía. Por ejemplo, el primer día de clase de un niño que va al jardín de infantes, el primer día de clase del ciclo básico. El primer día de la universidad.

También tenemos el inicio de la vida adulta y el matrimonio, cuando una persona, hombre y mujer, abandonan la casa de sus padres e inician una vida juntos.

Así, todo inicio implica el fin de algo, no podemos retener todas las cosas e iniciar otras. Siempre se finiquita algo, siempre se termina algo para iniciar otra. No puede existir una mezcla, pues entonces se tendría problemas.

Un hijo, mientras está bajo el techo de la casa de su padre, siendo dependiente de él y estando bajo su autoridad sobre todo, si mantiene una relación íntima con el sexo opuesto, se considera fornicación. Mas cuando se casa y abandona la casa y mantiene la misma relación íntima, es matrimonio.

Muchos de los problemas que surgen en la vida entre los padres e los hijos, entre los hijos con los padres, entre los hermanos, surge a causa de esta falencia en la separación. Porque se inmiscuye en los asuntos ajenos, cuando los padres quieren seguir ejerciendo la autoridad aun cuando su hijo o hija está casado y es una familia diferente.

Por eso es tan importante el principio de las palabras de Dios cuando dice: por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. (Génesis 2:24). Sí, aquí dice ciertamente: dejará el hombre a su padre y a su madre. Luego se unirá a su mujer para ser una sola carne.

Mientras se está dentro de la casa del padre, está bajo la autoridad del padre, pero cuando se casa, hay que salir de la casa. Las madres tienen que dejar a sus hijos, y este es el segundo corte del “cordón umbilical”.

Jesús en todo semejante a los hombres

En el libro de Hebreos dice: así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre. Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham. Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados. (Hebreos 2:14-17)

Y porque dice: “debía ser en todo semejante a sus hermanos”, tenía que nacer hombre, crecer y vivir como hombre, pero sin pecado, para que pueda ser el cordero de Dios.

Esto implica que tenía que nacer de mujer, esto implica que tenía que pertenecer a una familia, como todos nosotros. Por eso, nació de mujer, nació en una familia. Y estuvo sujeto a la autoridad de los padres terrenales luego que a los doce años estuvo en Jerusalén y estuvo sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles. Y porque no había llegado aun el tiempo de su manifestación al mundo como el Mesías, cuando su madre le recriminó: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia. El joven Jesús dijo: ¿Por quéme buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? Mas nos dice la Biblia: Mas ellos no entendieron las palabras que les habló. Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres. (San Lucas 2:42-52)

Aquí dice que el joven Jesús se sujetó a sus padres, porque era humano, semejante a todos nosotros. Siguió a sus padres.

Mas ahora, en el capítulo 2, llegaba el fin de esta relación de dependencia, de sujeción a los padres terrenales, pues tenía que iniciar el ministerio por el cuál había venido.

Y las señales que hizo en un casamiento, estando sujeto como hijo pero que se desligaba desde ese momento como dependiente, dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora.

Mas había llegado la hora de la separación, pues ya no más iba a estar como hijo, sino como Mesías, como el Salvador del mundo, la Luz que ilumina en las tinieblas. Ya no más viviría bajo las órdenes de padres humanos como lo había hecho hasta ese momento, sino era el “corte del cordón umbilical”. Por eso, más tarde cuando Jesús estaba en pleno ministerio, dice la Biblia que vinieron su madre y sus hermanos, y dijo a las personas que estaban a su alrededor: y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar. Respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre. (San Mateo 12:47-50).

El principio de su ministerio

Porque el evangelio según San Juan, habla y muestra a Dios Hijo, Jesús quien se hace hombre para salvar a todos los hombres, nos tenía que especificar en qué momento, se desligaba de sus responsabilidades familiares, se despojaba de las cosas habituales e iniciaba su ministerio como: En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. (San Juan 1:4-5)

Y porque algunas iglesias no pueden hacer esta diferenciación, porque siempre está relacionando a Jesús con su madre María, y terminan diciendo que María es la madre de Dios; entonces resulta que NUNCA PUEDEN VER A JESÚS MESÍAS. Sino siempre le ven como hijo, y si hijo, siempre como el niño Jesús. Y esto se demuestra, porque siempre que vean en las imágenes que han hecho e introducido en sus iglesias, vamos a encontrar a Jesús en los brazos de María, tomados de las manos con María y José, siempre a María bendiciendo al niño Jesús.

Por eso, si ustedes no pueden ver el inicio del ministerio de Jesús en el capítulo 2 de San Juan, esto que significa el final de la responsabilidad como hijo, de la sujeción bajo la autoridad de padres humanos; jamás verán a Jesús Dios, Salvador del mundo.

Desde aquí termina toda autoridad de María como madre sobre Jesús. Y también verán que nunca más Jesús deja que María o sus hermanos tengan injerencia en su ministerio. Pues, ya no está como hijo sino como Salvador, como la Luz que ilumina las tinieblas, y todo aquél que cree en él tiene vida eterna.

También la señal de que era Jesús, la Luz del mundo, es la clase de milagro que hizo. Parece pequeño, pero convirtió el agua en el mejor de los vinos. Y no lo dice personas que sean seguidores de Jesús, sino el maestresala, alguien imparcial, alguien quien está acostumbrado a catar vinos. Y éste lo declaró en voz alta llamando al esposo: todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; mas tú has reservado el buen vino hasta ahora.

Y dice que esta gloria fue manifestado a los discípulos y a todos los siervos; y dice que sus discípulos creyeron en él. Esta parte también es importante igualmente: sus discípulos habían oído las palabras de Juan el Bautista, había escuchado sus enseñanzas. Mas este era el principio de señales con el cual, demostró a sus discípulos que no era un hombre cualquiera, no era un hombre simple como todos, sino era el Mesías.

El principio de tu fe

Así también es importante, el principio de tu vida en la FE en Jesucristo.

No guiado por las palabras de otras personas, no guiado por las influencias, por rumores, no apoyado en la fe de los padres eternamente, no apoyándote en el bastón que era tu hermano en Cristo quien te trajo y te trae a la iglesia, es necesario que ya dejes, y te establezcas por ti mismo.

Que tomes decisiones de fe, que tengas certeza para decir que crees en Jesús por tu propio convencimiento, por la convicción que tienes en Jesús. Por la fe que tienes, y no diciendo que porque estás en la iglesia, estás mostrando que tienes fe.

Hasta cierto tiempo, hasta cierta edad, todos tenemos a padres carnales quienes guardan y guían nuestra fe, también tenemos a padres espirituales en la iglesia quienes se preocupan de nuestra fe, nos apoyan, nos llevan, inclusive nos sostiene. Mas debe existir un tiempo en que tú tienes que dejar de ser niño, tienes que crecer y ser maduro. Tomar decisiones por ti mismo, en el cual dejas de estar bajo la autoridad de tus padres.

Por eso dice la Biblia: pero también digo: entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de qu recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! (Gálatas 4:1-6)

Hay que crecer, hay que ser adulto, inclusive hay que liberarse del pastor, tener conocimientos suficientes y ser crecidos, maduros para sostenerse solo. Sino siempre serás dependiente y nunca libres, nunca verdaderamente hijos de Dios, ¡a pesar de ya lo es!

Conclusión

Para mí, este vino no tiene mucha importancia, ni las bodas.

Sino el hecho de que Jesús ya no obedece a su madre como antes lo hacía. E inicia una nueva etapa de su vida, la de Luz del mundo.

Y es preciso que ustedes conozcan a este Jesús, no como hijo de María, sino como Hijo de Dios.

Ser adulto y maduro en la fe y en el conocimiento de la Palabra de Dios. Para que ya no seamos arrastrados por falsas enseñanzas y doctrinas.

Hay que crecer para tener palabras propias, experiencias propias de la vivencia en la fe de Jesucristo. Que no sean dependientes de una iglesia, que no sean dependientes de un pastor. Sino que sean hijos de Dios, perfeccionados para toda buena obra en Cristo Jesús.

Esta evangelización que haremos el 29 de septiembre también es así. Es un paso más de aprendizaje en nuestro crecimiento espiritual, en el conocimiento.

Y llegará un tiempo en que ya no seremos siempre discípulos, sino maestros; sí, ustedes maestros para guiar a nuevos hermanos en Cristo Jesús.

Afirmen sus conocimientos y su fe en Jesús. No hay que tener dudas. Pues la ignorancia mata y nunca podremos justificarnos ante Dios diciendo que fue ignorancia.

Que Dios les bendiga.

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