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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

 

Sermón en el día miércoles 7 de setiembre de 2005

Título: El gozo de encontrar al Mesías

Biblia: San Juan 1:35 - 51

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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 35 El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos.  36 Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios.  37 Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús.  38 Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras?  39 Les dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día; porque era como la hora décima.  40 Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían seguido a Jesús.  41 Éste halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo).  42 Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro).  43 El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme.  44 Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro.  45 Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret.  46 Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve.  47 Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño.  48 Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.  49 Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.  50 Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás.  51 Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre.

 

            En el libro de Jeremías 31:33-34 dice: Pero éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehova; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.

Cuando uno lee con detenimiento este pasaje de San Juan, vemos algo notorio, vemos cómo los hombres con qué facilidad vienen junto a Jesús, tienen la alegría y el gozo de haber encontrado al Mesías. El que encontró a Jesús va y busca a su hermano, busca a su amigo, el que recibe el llamado de Jesús aun estando sentado en su trabajo, inmediatamente deja todo para seguir a Jesús.

Verdaderamente vemos el cumplimiento de la profecía de Jeremías, de cómo los hombres san tan prestos a responder al Evangelio, a la voz de Jesús. Así como lo dijo Jesús: Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen.

Los casos concretos

1. Vemos cómo 2 discípulos del profeta Juan, cuando escucharon las palabras de su maestro de quién era verdaderamente el Mesías que él predicaba, inmediatamente le dejaron para seguir a Jesús. En realidad, fueron con un extraño, a quien nunca habían escuchado, le escucharon durante ese día. Así de sencillo fue la manera de dejar una relación que anteriormente tenían con su maestro porque escucharon la voz del pastor Jesús. No tenemos registrado en la biblia de que Juan haya querido retenerlos, estos dos discípulos siguieron a Jesús y seguro que otros se quedaron.

2. Andrés que era uno de los dos que había seguido a Jesús, lo primero que hizo fue y halló a Simón su hermano y le comunicó que halló al Mesías. Y Simón también vino enseguida junto a Jesús para verificar lo que decía su hermano. Tal parece que después de este encuentro, Pedro no siguió inmediatamente como discípulos, solo lo conoció. Porque según la biblia en el libro de San Lucas capítulo 5, Jesús quien sí había comenzado a enseñar y predicar, un día llegó hasta donde estaba Simón, subió en su barco para predicar a causa de la multitud. Luego de la predicación, Jesús dijo a Simón para que bogüe al mar y tire la red. A lo que Simón respondió que había trabajado toda la noche, pero que en su palabra lo probaría nuevamente, fue entonces que atrapó a tal cantidad de peces que pidió ayuda a la otra barca y así trajeron. Luego Simón cayó de rodillas ante Jesús y le dijo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. A lo que Jesús le respondió: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron. (San Lucas 5:8-11)

3. El siguiente caso que está registrado habla de Felipe, a quien Jesús le encontró en calle. Y al ser de la misma ciudad de Andrés y de Pedro, talvez habrá escuchado de los sucesos y de los milagros que se hizo con la pesca del día anterior. Mas el caso es que ante el llamado de Jesús, inmediatamente le siguió.

4. No sabemos cuántas horas pasó Felipe con Jesús o días, mas viendo de cómo Jesús iba de una ciudad a otra, seguro que fue en el mismo día. Uno se pregunta: ¿Qué escuchó ese día de Jesús? ¿Qué vio y le dio ese convencimiento? Tanta seguridad para que busque a su amigo Natanael y diga con convicción de que había hallado a la persona que había escrito Moisés en la ley, así como los profetas. Y cuando Natanael quien era un entendido de la Palabra, porque dijo si de Nazaret podría salir alguien, simplemente dijo Felipe: ¡Ven y ve!

Reconocieron a Jesús como el Mesías

Este es un punto muy importante, que los hombres escuchen y reconozcan que Jesús realmente es el Mesías, el Salvador del mundo.

Así mismo como dice la Palabra de Dios: Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las roconoceré. Como reconoce su rebaño el pastor el día que está en medio de sus ovejas esparcidas, así reconoceré mis ovejas, y las libraré de todos los lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de la oscuridad. (Ezequiel 34:11-12)

También dice la Biblia: pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen. (San Juan 10:26-27)

Todos estos son testimonios y ejemplos de cómo los hombres de Dios, que andan perdidos en el mundo, trabajando frenéticamente en sus labores, escucharán la voz de Jesús y le seguirán.

Escucharán y reconocerán que la voz de Jesús es la de su Dios y Salvador. También vemos ejemplos de cómo su vida cambia, le siguen, incluso existen personas quienes dejan sus quehaceres, sus profesiones para seguir a Jesús.

Y este es una constante, el gozo, la dedicación de los hombres, la transformación, cómo siguen a Jesús antes que el mundo.

Vemos el gozo que sintieron por haber hallado a Jesús, de cómo fueron y proclamaron primero a su hermano, a sus amigos. Cómo pudieron vencer al mundo y sus quehaceres para seguir a Jesús.

También vemos estos casos a lo largo de la Biblia, de hombres quienes se gozaron tanto, como Zaqueo quien recibió a Jesús, ofrendó la mitad de sus bienes, por el gozo de la Salvación.

Vemos el caso de los hombres quienes escucharon la predicación de los discípulos en el día de pentecostés y cómo los hombres al escuchar la Palabra de Dios se compungieron, confesaron sus pecados y creyeron en Jesús.

En el libro de Hechos vemos cómo la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común. (Hechos 4:32). Luego dice: y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos. Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido. (Hechos 4:33-34)

¿Cuál es la diferencia con nuestros tiempos?

¿Por qué no se muestran estos ejemplos en los creyentes? Por qué es tan difícil encontrar a personas quienes están entusiasmados por haber encontrado a Jesús.

Incluso hoy vemos entre los creyentes como una resignación, como un lamento, porque muestran como si desearan haber creído en Jesús a una edad más avanzada, porque así podría gozarse de la vida como cualquier hombre incrédulo. Y no verse limitado por la Palabra de Dios. Porque para muchos, hoy Jesús, antes que fuente de gozo y de paz, es molestia.

Son pocos los cristianos quienes hoy se preocupan y piensan en las causas de por qué hemos perdido tanto, porque no vemos o sentimos el gozo de la salvación. Incluso sentimos vergüenza muchas veces de decir ante los hombres que somos CREYENTES.

¿Por qué muchos escuchan la Palabra y no tienen cambios? ¿Por qué los creyentes que andan y viven cometiendo pecado no pueden arrepentirse? Mas ni siquiera necesidad tendríamos de llegar a este extremo si los creyentes hoy amaran a Jesús, tuvieran el gozo en sus vidas, desearían y buscarían a Dios más que todo.

Evidentemente que existe una diferencia frente a la Palabra, algunos incluso dicen que hoy no vemos a Jesús físicamente.

Ciertamente algo estamos dejando de hacer, algo estamos haciendo mal. Pues la actitud de los creyentes ante la Palabra de Dios es más incredulidad que obediencia. A veces culpamos a la Palabra de sin misericordia, que es dura, que hablamos demasiado de pecados.

Pero para estas personas, entonces debería manifestarse así como están escritas en el pasaje de Hoy. Ellos que solamente escuchan de paz, de amor, de misericordia; ellos que practican mejor, deberían tener tal gozo y felicidad que deberían salir a predicar, a testimoniar su vida, defender la fe, poner en práctica la vida en la Palabra, deberían de transformar la sociedad porque existe en ellos luz. Pero evitan la predicación, el testimonio. Viven como incrédulos. Se esconden en el anonimato.

¿Dónde está el problema?

En el libro de Isaías 59 dice: 1 He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; 2 pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. 3 Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua. 4 No hay quien clame por la justicia, ni quien juzgue por la verdad; confían en vanidad, y hablan vanidades; conciben maldades, y dan a luz iniquidad. 5 Incuban huevos de áspides, y tejen telas de arañas; el que comiere de sus huevos, morirá; y si los apretaren, saldrán víboras. 6 Sus telas no servirán para vestir, ni de sus obras serán cubiertos; sus obras son obras de iniquidad, y obra de rapiña está en sus manos. 7 Sus pies corren al mal, se apresuran para derramar la sangre inocente; sus pensamientos, pensamientos de iniquidad; destrucción y quebrantamiento hay en sus caminos. 8 No conocieron camino de paz, ni hay justicia en sus caminos; sus veredas son torcidas; cualquiera que por ellas fuere, no conocerá paz. 9 Por esto se alejó de nosotros la justicia, y no nos alcanzó la rectitud; esperamos luz, y he aquí tinieblas; resplandores, y andamos en oscuridad. 10 Palpamos la pared como ciegos, y andamos a tientas como sin ojos; tropezamos a mediodía como de noche; estamos en lugares oscuros como muertos. 11 Gruñimos como osos todos nosotros, y gemimos lastimeramente como palomas; esperamos justicia, y no la hay; salvación, y se alejó de nosotros. 12 Porque nuestras rebeliones se han multiplicado delante de ti, y nuestros pecados han atestiguado contra nosotros; porque con nosotros están nuestras iniquidades, y conocemos nuestros pecados: 13 el prevaricar y mentir contra Jehová, y el apartarse de en pos de nuestro Dios; el hablar calumnia y rebelión, concebir y proferir de corazón palabras de mentira. 14 Y el derecho se retiró, y la justicia se puso lejos; porque la verdad tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir. 15 Y la verdad fue detenida, y el que se apartó del mal fue puesto en prisión; y lo vio Jehová, y desagradó a sus ojos, porque pereció el derecho. 16 Y vio que no había hombre, y se maravilló que no hubiera quien se interpusiese; y lo salvó su brazo, y le afirmó su misma justicia. 17 Pues de justicia se vistió como de una coraza, con yelmo de salvación en su cabeza; tomó ropas de venganza por vestidura, y se cubrió de celo como de manto, 18 como para vindicación, como para retribuir con ira a sus enemigos, y dar el pago a sus adversarios; el pago dará a los de la costa. 19 Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová, y desde el nacimiento del sol su gloria; porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él. 20 Y vendrá el Redentor a Sion, y a los que se volvieren de la iniquidad en Jacob, dice Jehová. 21 Y éste será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y para siempre.

En el libro de Salmo 51 dice: 1. Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.  2 Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.  3 Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. 4 Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio. 5 He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre. 6 He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. 7 Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve. 8 Hazme oír gozo y alegría, Y se recrearán los huesos que has abatido. 9 Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades. 10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. 11 No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu. 12 Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente. 13 Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, Y los pecadores se convertirán a ti. 14 Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación; Cantará mi lengua tu justicia. 15 Señor, abre mis labios, Y publicará mi boca tu alabanza. 16 Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; No quieres holocausto. 17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. 18 Haz bien con tu benevolencia a Sion; Edifica los muros de Jerusalén. 19 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo quemada; Entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.

Conclusión:

Hoy la biblia nos muestra cuál es el camino.

Dónde tiene que estar el creyente.

De cuán gozoso se sintieron los discípulos que encontraron a Jesús.

Si hoy dices que crees en Jesús, y no puedes o no tienes este gozo, existe un problema que tienes que buscar la respuesta con Dios. O el Jesús que tú crees no es cierto o existe pecados y desobediencias por el cual el Señor no está contento contigo.

También hay que buscar todos los días estar en mayor comunión, para recibir el poder del Espíritu Santo, comunión para saber si estás o no en el Señor todos los días.

Pues es necesario sentir y saber cómo está pensando el Espíritu Santo de ti, hoy.

Busca las cosas celestiales.

Que Dios te bendiga.

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