|
Es un Ministerio más de la Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada |
www.evangelio 1 2 3 .org |
Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar. |
|
|
||
|
Sermón en el día miércoles 24 de agosto de 2005 Título: La fe que mueve una vida Biblia: San Juan 1:29-34 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada WWW.EVANGELIO123.ORG 29 El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. 30 Éste es aquél de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí; porque era primero que yo. 31 Y yo no le conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua. 32 También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él. 33 Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo. 34 Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.
Un pensamiento fácil que nos viene a todos los creyentes hoy es pensar que nosotros tenemos que llevar una pesada carga. Creemos que tenemos que hacer valer toda nuestra fe para que podamos soportar los tiempos, la incredulidad. Incluso pensamos si debemos ser tan diferentes a los demás, es decir, si tenemos que creer, buscar, ser una nueva persona en Cristo de forma tan radical. Porque no podemos ser simplemente igual al promedio de los creyentes. Queremos pensar que a los creyentes de la antigüedad todo les fue más fácil, que no tuvieron tantos conflictos, tantas vicisitudes. Porque las visiones fueron claras, las palabras constantes, como que Dios obraba más fuerte, más clara y más convincentemente. Revelaciones por partesHoy también deseamos y querríamos que Dios nos muestre en visión todas las cosas, que nos diga de antemano todo camino, toda dirección, los obstáculos que se nos presentarán a cada minuto, en cada día. También sería fácil, si tuviéramos todo discernimiento, que podamos ver el corazón de todos los hombres como lo hacía Jesucristo. Incluso pensamos que los tiempos pasados eran mejores, o que los creyentes de la antigüedad eran más favorecidos en este aspecto. Cuando la Biblia nos relata de los profetas, de los hombres cuyos nombres aparecen en la Biblia, nos llenamos de envidia, pensamos que ellos fueron especiales porque Dios les reveló de una forma diferente a nosotros. Es cierto, en algunos aspectos, a ellos Dios les apareció, les enseñó, pero en ninguna manera fue diferente a nosotros, pues hoy para nosotros el mismo Espíritu Santo nos enseña y nos guarda. Pero también es cierto que ellos también tuvieron que trabajar y sobrellevar el ministerio que les fue asignado con mucha fe, pues eran hombres igual que nosotros, con debilidades, quienes también tenían que luchar contra su carne, caminar en el espíritu. Talvez les fuera más fácil porque no tenían televisión, ni telenovela, ni jueguitos electrónicos. Sí, talvez. Mas ellos también tenían en su tiempo sus luchas, sus dificultades. Una de las personas que pensamos que fue muy especial y que fue muy favorecido, también no era muy diferente a lo que somos hoy. Todos conocemos de su nacimiento, de qué manera su madre quien no podía tener hijos, un día fue revelado por Dios a su padre y lo tuvieron cuando era viejo. Es cierto que su padre un día fue lleno del Espíritu Santo y profetizó acerca del niño que había nacido, que sería el profeta de Dios, quien prepararía el camino del Señor. Tenía que andar un camino solitario, difícil. Hacía mucho tiempo que no aparecía ningún profeta en Israel. Y la misión que tenía este hombre era sumamente difícil. Pues vemos que trabajó solo, tuvo que luchar contra personas y contra las autoridades de la iglesia. Tenía que predicar un mensaje difícil, pues su misión era predicar el arrepentimiento de pecados por el bautismo en agua. Hoy también es la misma cosa, ¿a quién le es agradable escuchar acerca de arrepentimiento, de confesión de pecados, de admitir que es pecador? ¿Quién de ustedes, si tuviéramos el río Jordán aquí al lado nuestro, luego de escuchar un mensaje tan duro, que te acusa y que penetra hasta tu corazón de dolor y de vergüenza; y además adelantarse para ser bautizado en el agua? ¿Alguien habrá traído su toalla imaginándose que se arrepentiría de sus pecados? Además, luego de bautizarte, todos los hombres te mirarían, incluso no faltará aquellos quienes se creen buenos y sin pecados, que te señalarían con su dedo. Porque seguro que no todos se metieron en el agua. Y este profeta tenía que predicar, sólo, contra todo el mundo. Tenía que mantener su fe, pues esa era su misión. Leamos nuevamente el versículo 31, cuando dice: “y yo no le conocía”. O sea, Juan no sabía quién era el Mesías, seguro que conocía a Jesús , porque eran primos de carne. Mas nunca se imaginó que fuera el Mesías. También le sorprendió cuando vio a Jesús quien se acercó para ser bautizado. Según las palabras que dice en San Juan y que son ciertas y verdaderas, dice: y yo no le conocía. O sea, que no reconocía que Jesús fuera el Cristo. Simplemente tuvo una revelación para que predicase el arrepentimiento de pecados y que bautizara a todos quienes se arrepintiesen de sus pecados. Y este era un trabajo duro, largo, difícil. Tenía una revelación más de Dios, que entre las personas quienes se bauticen, sobre aquella persona quien pose el Espíritu de Dios, ése era el Mesías. Pues la Palabra hoy nos dice: también dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él. Y esta era la señal que tenía como referencia y como revelación que le fue dado anteriormente: y yo no le conocía, pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo. Por eso, día tras día tenía que predicar, tenía que bautizar. Una y otra vez, despertándose todas las mañanas, pensando si ése sería el día que por fin aparecería la persona sobre quién el Espíritu posaría. Seguro que tenía muchas dudas. ¿Cuándo será? ¿Por qué no viene pronto? ¿Cuánto tengo que esperar? ¿Hasta cuándo tengo que bautizar? ¿No será que el Espíritu posó sobre alguno y no me di cuenta? ¿Será que la revelación de Dios es cierta? ¿Vendrá alguna vez? ¿Por qué? porque era hombre. Y de esto podemos ver que aun cuando vio todo esto, no se convenció del todo, porque él ciertamente vio el Espíritu descender sobre Jesús como paloma, que escuchó la voz del cielo que decía: este es mi hijo, en quien tengo complacencia. (San Mateo 3:17). Pero viendo la forma en que Jesús trabajaba, y viendo que no obraba como él pensó que haría el Cristo, un día envió a sus discípulos para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? Respondiendo Jesús , les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis. Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí. (San Mateo 11:3-6) . Hoy no sabemos todas las cosasEl profeta Juan el Bautista, trabajó toda su vida con 2 revelaciones, dos indicaciones sobre cómo trabajar y cómo reconocer al que bautiza con el Espíritu Santo. Pero este hombre fue fiel en el llamado de Dios. Pues cuando conoció que realmente Jesús , a quien él había bautizado; en Jesús , a quién él vio que el Espíritu Santo apareció en forma corpórea como paloma. Y cuando vio esto, cuando tuvo estas dos pruebas, gritó en voz alta, con seguridad y firmeza: he aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Y una vez más dice a todas las personas quienes están alrededor de él: y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios. Esta era su misión, y había terminado con su misión. Sobre este hombre que trabajó así, quien bautizó en agua, a quien predicó a los hombres que se arrepintiesen de sus pecados, quien proclamó en voz alta cuando tuvo el conocimiento y cuando llegó el tiempo; Jesús dijo de él: de cierto os digo: entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él. (San Mateo 11:11). Ciertamente, nosotros también hoy tenemos el conocimiento de Jesucristo como el Salvador del Mundo, que por la fe en Jesucristo tenemos el perdón de pecados. Seguro que no sabemos todas las cosas, no tenemos todas las respuestas ahora, tampoco sabemos hacia dónde nos quiere conducir Dios, por qué nos da ciertos ministerios que nos parecen cansadores, sin sentido. ¿Vale la pena luchar y sacrificarse tanto? ¿Acaso no necesitamos de descanso? ¿No tenemos que cuidar nuestra salud? Es que todavía no conocemos la verdadera realidad del perdón de pecados. Tampoco sentimos con mucha gratitud la salvación que nos ha dado. Hacemos esfuerzos tremendos para comprar un televisor nuevo, durante meses y meses nos sacrificamos para tener el dinero. Pero respecto a la fe, la salvación, la gratitud a Dios, el amor a Jesucristo. ¡No lo podemos sentir! Conclusión:Ciertamente que esto no es correcto. Deberíamos poder caminar un largo trayecto, seguir firme en la fe con pequeñas revelaciones, que con la fe que tenemos debemos proclamar en voz alta y firme acerca de Jesucristo. Mas cuando yo no estoy muy firme en mi fe, cuando yo tengo dudas todavía, cuando no siento que soy hijo de Dios, cuando no distingo qué es andar en Espíritu y qué es andar en carne, es difícil. Es que aun amamos las cosas del mundo, en el mundo tenemos tantas atracciones, en el mundo tenemos tantos bienes, tantos deseos. Por eso, en el mundo existen personas como Juan el Bautista, como los apóstoles, por eso los primeros serán últimos y los últimos primeros. Puedes seguir a Jesús con la fe que tienes, seguro que no, porque abandonamos el camino (no la salvación). Entonces tienes que afirmarte. Y esto si no lo haces todos los días, si no te acercas a Dios todos los días, no podrás ganar. Y tenemos que saber también que Dios nos da por pedazos, para saber dónde está nuestro corazón. Como dice en el libro de Deuteronomio 8:1-20 Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis y poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros padres. 2 Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. 3 Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. 4 Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta años. 5 Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga. 6 Guardarás, pues, los mandamientos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y temiéndole. 7 Porque Jehová tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes; 8 tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel; 9 tierra en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará nada en ella; tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes sacarás cobre. 10 Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado. 11 Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; 12 no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, 13 y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; 14 y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; 15 que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal; 16 que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien; 17 y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. 18 Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día. 19 Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis. 20 Como las naciones que Jehová destruirá delante de vosotros, así pereceréis, por cuanto no habréis atendido a la voz de Jehová vuestro Dios. ¿ Puede tu fe guiar y guardar tu vida? ¿ Es tu fe tan fuerte para vivir por Jesucristo? Que Dios te bendiga. |
||
|
Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito. Siempre que desees utilizar como una cita bibliográfica debe hacer referencia a: www.evangelio123.org, Pastor Dong Han David Lee, título del sermón o estudio bíblico. |
||
Informes sobre esta página:
|
||