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Sermón en el día miércoles 13 de julio de 2005 Título: La Luz del mundo Biblia: San Juan 1:4-5 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada www.evangelio123.org 4. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.
¿Cómo reaccionan ustedes cuando escuchan una historia increíble? ¿Difícil de asimilar y de creer? Lo más natural es ser un poco escéptico al comienzo para que no seamos atrapados en nuestra inocencia o ignorancia. Y hoy más que nunca, con la ayuda de la televisión y del cinema, las películas que son producidas y tienen una presentación que en algunos casos nos transporta entre lo verídico a lo posible. Incluso vemos películas de hombres con poderes extraordinarios, poderes sobrenaturales, extraterrestres; que hablan de la evolución del hombre, de seres del otro planeta, realidad virtual. Todo esto ayuda para que cada día se tenga que hacer nuevamente la pregunta: ¿Qué es la vida? ¿Qué es la luz de los hombres? Muchas cosas que existen en el entorno del hombre moderno que ha ido diluyendo, que ha ido simplificando, e incluso dando falsas respuestas conformistas. La vida se ha centrado en el hombre, el hombre que ayudado por las comunicaciones tiene contacto inmediato con una serie de conocimientos de otros lugares, se han ayudado para avanzar globalmente a pasos increíbles. Pero también trae aparejado problemas que no podemos solucionar con nuestras manos. El hombre científico, el hombre gobernante, el hombre inventor, el hombre solucionador, el hombre que da respuestas, el hombre causante de males, hombres que ayudan o dañan a otros. Nadie hace caso de la vida hasta que la vida misma esté en peligro o que tenga una amenaza. Es la terrible realidad de las tinieblas. Personas que luchan y tratan de aferrarse a la vida, desean sanarse y para ello, es probable que recurra a todos los medios que conozca o tenga a su alcance; mas sabemos que no se interesa por la vida. Simplemente que se sane, solamente que pase el mal momento. En él estaba la vida Dice en la biblia: mas la escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes. Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. (Gálatas 3:22-24) Cuando el hombre piensa que existe alguna salida a su problema, si ve algun signo de esperanza, es una pequeña luz para él. Mas cuando entiende que está bajo la oscuridad, bajo las tinieblas; cuando se da cuenta que no existe para él otra salida y está inmerso en una terrible consecuencia del pecado, entonces busca la luz. Si el evangelio de San Juan nos habla de Jesús, únigénito de Dios que vino al mundo, nos habla que Jesús es la luz y todos los hombres que están en el mundo están bajo las tinieblas. Entonces la palabra que hemos leído: mas la escritura lo encerró todo bajo pecado. Es una revelación increíble. Pues solamente aquella persona que siente y ve que está en medio de las tinieblas, buscará, será hallado por la luz y creerá en la luz que es Jesucristo. Por eso, Jesús se comparó a sí mismo como: EL MEDICO. Pues dijo: los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores. (San Marcos 2:17) Una persona sana jamás necesita de un médico, una persona sana no necesita comprarse un remedio por una enfermedad. Por consiguiente, un justo no necesita acercarse a la luz de los hombres. Pues su luz es suficiente para alumbrar su vida. La vida era la luz de los hombres. Entonces, ¿cuándo una persona sabe que está enferma? Hoy he leído que más de 21.000 niños ya fueron atendidos en los distintos centros asistenciales, y principalmente por problemas respiratorios. Solamente en un centro de salud están acudiendo entre 80 a 90 casos por día. Así que, cuando una persona se enferma y decae de su nivel normal, se siente enfermo y acude a un médico. De otra manera, una persona supuestamente sana, necesita realizar un exámen físico completo para determinar si tiene alguna enfermedad. Mas hasta ese entonces, se sentirá sano. No necesitará de un médico. Pero Dios lo encerró todo bajo pecado, porque él ha dado mandamientos para que el hombre se guíe por estas leyes, y todo el que transgrediere es culpable de juicio. Además dice la biblia: porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados; porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. (Romanos 2:12-13) Mas cuando has sido transgresor de la ley y porque has nacido bajo la ley y bajo el pecado, todos estamos condenados. Porque no existe justo, ni aun uno. Por eso, aquel que puede ver que está en medio de las tinieblas, cuando escucha el evangelio de Jesucristo, puede ver la luz de los hombres, y aquel que puede ver esta luz que ilumina a los hombres, sabe que Jesús tiene vida y vida eterna. Ordenemos nuevamente, para que tú busques la luz de los hombres, es necesario que sepas que estás en medio de las tinieblas. La biblia y la predicación de la palabra hace que sepas que estás en medio de las tinieblas. La luz en las tinieblas resplandece Estás dos partes, la luz y las tinieblas. El hombre tiene que conocer que está en medio de las tinieblas, pero ¿cómo conoce que está en las tinieblas? Debe existir un resplandor de la luz para que sepa que está en medio de las tinieblas. Para que exista resplandor de la luz, primeramente debe existir luz. Luego el resplandor, el hecho que la luz se propague en la oscuridad. En el caso de Jesús, él es la luz del mundo, él es la luz de los hombres y en él está la vida. Porque Dios le ha dado vida y ha hecho que en él tengamos vida. ¿Cómo se hizo eso? Porque hemos escuchado el Evangelio de Cristo y hemos creído. Pues nos dice en el principio de San Juan: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Así que, cuando la luz resplandece sobre las tinieblas, las tinieblas puede ver la luz. Por eso Romanos dice: porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? (Romanos 10:13-15). Tiene que existir predicación, tiene que existir la enseñanza de la biblia, de la palabra de Dios para que la luz resplandezca y los hombres se den cuenta que están en medio de las tinieblas. No son las celebraciones, no son las festividades, no son los recordatorios, sino la predicación de la Palabra. Por eso, aquellos que hoy quieren suplir la predicación de la biblia, la enseñanza de la biblia, la lectura de la biblia, con cualquier otro medio no conoce la verdad, no conoce que la luz tiene que resplandecer en las tinieblas. De por qué hoy existen tantos cristianos que no pueden escuchar la predicación, de personas que no pueden estudiar la biblia, que no pueden leer la biblia, que no pueden escuchar acerca de los pecados, tiene su razón: porque aun sigue en las tinieblas. Pues aquel que está en pecado, que vive en pecado, que aun está en tinieblas, verá su mal y confesará en nombre de Jesucristo, porque en Jesús está la vida. Por eso dice, Y las tinieblas no prevalecieron contra ella. Existen muchas formas de entender este pasaje, pero veamos desde el último, para tener continuidad con lo que venimos diciendo. Muchos acusan de que la predicación es dura y que estamos echando fuera los creyentes. Mas la Palabra de Dios dice: y las tinieblas no prevalecieron contra ella. Significa que nunca las tinieblas que aun quedan en el verdadero creyente, no puede ganar a la luz. Todo saldrá, nada puede ocultarse, y todo cuanto se muestre ante la luz y sean tinieblas (pecados), el creyente confesará y reconocerá su falta para ser perdonado. También este pasaje implica, que las tinieblas no puede sostenerse ni vencer a la luz. No puede un creyente que ha visto la luz y que ha recibido la vida eterna, no puede volver a las tinieblas. Así también, en el mundo, cuando los creyentes que son verdaderos luz del mundo, como lo dijo Jesús, cuando andan guiados por el Espíritu Santo, iluminan este mundo. Que las fuerzas de las tinieblas se debilitarán. Pues somos como la luz en lo alto de un monte, en lo alto de un poste, en lo alto de un techo. Si te fortaleces en la Palabra de Dios y en su sabiduría, nadie puede prevalecer contra ti, porque en ti está la luz de Cristo Jesús. Todos quienes no están enseñando la Palabra, ni predican la Palabra, aquellos que no son celosos en aprender la Palabra, porque piensan que la iglesia tiene que presentar a un Jesús más moderno, contemporáneo, una iglesia más social y abierta, está perdiendo los principios básicos y fundamentales de la Luz. Conclusión: Tú no eres la luz. La luz es Jesucristo. Así que, no puedes transformar ni alterar los principios de la luz. Y si Jesucristo es la luz del mundo, no necesita de tu ayuda para que sea presentado al mundo de otra manera. La luz existió en el principio, era con Dios y era Dios. Esto también es fe, no solamente creer en la luz. Digo esto porque ustedes ya no son incrédulos, no son personas que están en medio de las tinieblas. Mas bien, necesitamos fe y confiar en la luz del mundo que es Jesucristo, para que la luz resplandezca en las tinieblas. La manera que resplandece es la evangelización, es la predicación, es la enseñanza, es tu vida guiado por el Espíritu Santo, y tal como es tienes que iluminarlo. Tú no eres dueño de la luz, no puedes manipular la luz. No hay forma de alumbrar los hombres que están en las tinieblas sin que tú prediques claramente la luz. No existe otro elemento que suplante, sea música, sea reuniones, sea consejería, sea ayudas grupales, sean seminarios. Y no se predica claramente y se confía plenamente en el poder de la Palabra de Dios, desde Génesis hasta Apocalipsis, no hay forma que la luz ilumine a los hombres que están en las tinieblas. Talvez dirás que existe una luz, mas jamás verán la vida, pues el Evangelio de Jesucristo tiene que ser predicado claramente, y exactamente como dice la Biblia. Por eso dice Jesús: yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro. (Apocalipsis 22:18-19). Esta es la alegría que tenemos por conocer la luz del mundo, pues sabemos que en él tenemos vida eterna. También esta es la responsabilidad de aprender para predicar correctamente y valientemente acerca de la luz que es Cristo Jesús. Por eso dice Jesús: Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. (Apocalipsis 2:10) Que Dios te bendiga. |
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