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Sermón en el día miércoles 29 de junio de 2005 Título: En el principio Biblia: San Juan 1:1 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada 1. En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
A partir de hoy iniciamos la serie de sermones sobre el Evangelio según San Juan, que lo tendremos todos los miércoles hasta que lleguemos a terminarla. Si cada libro de los cuatro evangelios tiene su importancia y su parte dentro del total de la biblia, en especial el libro de San Juan tiene un propósito bien específico: “…para que creías que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre”. Esto no significa que los otros libros o que la biblia entera no hable de Jesucristo, sino que tiene una preponderancia muy especial, porque enfoca y nos abre las puertas en muchos aspectos. En el libro de San Mateo dice: “El nacimiento de Jesucristo fue así:” (San Mateo 1:18), en el libro de San Marcos dice: “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios” y en el tercer libro de San Lucas relata la profecía y el nacimiento de Juan el Bautista, el que debía enderezar la senda, el que debía proclamar en el desierto, cumpliendo así algunas de las profecías del Antiguo Testamento. Mas en el libro de San Juan comienza de una forma totalmente diferente, si en los otros 3 libros, habla de Jesús desde su nacimiento como hombre; en cambio, en este libro habla de Jesús quien es Dios, su relación con el Padre Celestial y él como la Luz de Vida vino al mundo para salvar a los pecadores. No quedando solamente en los rudimentos Siempre la vida se nos presenta como inmensas montañas que conquistar. Si vemos el esfuerzo que hacen los niños que se están iniciando en el aprendizaje del ABC o sus inicios con los números. Aprenden primeramente por medio de los sonidos pero unirlos con las imágenes gráficas de las letras es algo más complicado. Así en cada etapa de la vida del hombre existen enormes saltos de conocimiento, que impone distintos grados de dificultad. Mas cada vez que el hombre alcanza un grado superior, el anterior le resulta común, simple. Por eso también en Eclesiastés 1:8 nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír. También ocurre lo mismo con nuestra fe y el conocimiento de Dios. Hoy escuchamos a infinidad de versiones, personas quienes están confundidas respecto a la interpretación de las cosas. Discutimos acerca de cosas tan insignificantes como dice Hebreos 6:1-3 Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite. Muchos creyentes están confundidos porque no se adentran en lo profundo del conocimiento de Dios, tienen disputas, están confundidos por la cantidad de iglesias que predican de diferentes formas, algunos dicen de una manera y se contraponen, incluso encontramos a personas quienes comparten con otras religiones, sectas, filosofías y sacan la conclusión que todo es parecido, que es compatible, que podemos vivir en ecumenismo. Todo esto ocurre porque viven en los pequeños y rudimentarios conocimientos acerca de Jesús. Mas acerca de esto se escribe a los colosenses de esta manera: por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; (Colosenses 1:9-12). Cuando tienes los pequeños conocimientos y rudimentarios, es como tratar de engañar a un niño que recién está aprendiendo los números y las operaciones aritméticas básicas. Le enseñas que 2 + 3 = 5, pero si alguien le pregunta cuánto es 3 + 2 = ¿? Y se quedan en la duda, pues no pueden razonar. Incluso si le enseñas más y con despropósito le dices que 3 + 2 = 6, así lo creerá el niño. Para corregir esto, nos es dado el Evangelio según el apóstol Juan. Para enseñar que Jesús no es solamente hombre, y más porque nosotros vivimos en un país mariano en donde la iglesia católica enseña y adoctrina diciendo que María es la madre de Jesús, que en María también existen redención, que María fue ascendida a los cielos, que es intercesora de los hombres, etc. Es por eso que el Evangelio según San Juan comienza diciendo: En el principio era el Verbo El hombre tiene su principio en Dios y con Dios. El mundo tiene su principio en Dios pues por él fue creado. Tampoco Jesús tuvo su inicio cuando nació de la virgen María, Jesús no es una creación de alguna mente humana. Por tanto, mucho equivocaremos si limitamos a nuestro señor Jesús con nuestros dichos y pensamiento. Por eso dice de nuevo en Colosenses 2:2-4 para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. Y esto lo digo para que nadie os engañe con palabras persuasivas. Es por eso que Jesús dijo: Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. (San Juan 10:9). El Señor dice que él es la puerta, primeramente tiene que entrarse por la puerta (él mismo por fe) para ser salvo, y apartir de allí encontrará los pastos que alimenten para enriquecer todo nuestro cuerpo, alma y espíritu. Desde el principio era el Verbo, Jesucristo, quien es vida y quien da vida. ¿Cuándo es el principio? Porque en el principio de la biblia también encontramos estas palabras que dicen: En el principio creó Dios los cielos y la tierra (Génesis 1:1). ¿Es el principio de los cielos y la tierra igual que el principio del Verbo? Son dos principios diferentes, uno es el principio del Verbo, Jesús, porque dice la biblia: porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy, y otra vez: Yo seré a él Padre, y él me será a mí hijo? (Hebreos 1:5). También dice en 1 Juan 5:1 Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él. Por tanto, uno es el principio del Verbo y otro en un tiempo posterior es el principio del cielo y de la tierra. Y de esto está claramente escrito en Proverbios 8:22-32 22 Jehová me poseía en el principio, Ya de antiguo, antes de sus obras. 23 Eternamente tuve el principado, desde el principio, Antes de la tierra. 24 Antes de los abismos fui engendrada; Antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas. 25 Antes que los montes fuesen formados, Antes de los collados, ya había sido yo engendrada; 26 No había aún hecho la tierra, ni los campos, Ni el principio del polvo del mundo. 27 Cuando formaba los cielos, allí estaba yo; Cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo; 28 Cuando afirmaba los cielos arriba, Cuando afirmaba las fuentes del abismo; 29 Cuando ponía al mar su estatuto, Para que las aguas no traspasasen su mandamiento; Cuando establecía los fundamentos de la tierra, 30 Con él estaba yo ordenándolo todo, Y era su delicia de día en día, Teniendo solaz delante de él en todo tiempo. 31 Me regocijo en la parte habitable de su tierra; Y mis delicias son con los hijos de los hombres. 32 Ahora, pues, hijos, oídme, Y bienaventurados los que guardan mis caminos. Por eso, se desde El Principio era el Verbo, antes mismo de la creación del mundo y de los hombres, ¿cómo puede ser Jesús hijo de una mujer, cómo una mujer puede tener el poder ni el dominio que ni tuvo en la tierra ni en el cielo? Y de esta misma analogía Jesús un día dijo: y estando juntos los fariseos, Jesús les preguntó, diciendo: ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es hijo? Le dijeron: de David. El les dijo: ¿Pues cómo David en el Espíritu le llama Señor, diciendo: Dijo el Señor a mi Señor: siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su hijo? (San Mateo 22:41-45). Y esto mismo se aplica para cualquier descendencia de David, esto es, incluye a María, pues es hija de David. Si Jesús mismo dice Cristo no es hijo de David, ¿cómo ahora puede Cristo ser hijo de María o de José? Y nuestro Padre Celestial, sabiendo de todas estas cosas, de todas las doctrinas falsas que vendrían y que serían inventadas por los hombres, manda escribir el Evangelio según San Juan y dice: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios. Por consiguiente, solamente aquellos que tienen fe en Jesucristo, entenderán estas palabras, pues a nosotros el Señor nos abre las puertas del entendimiento y dice: pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. (2 Corintios 4:3-6). Así que siempre, el evangelio de Jesucristo, el misterio de su conocimiento y de la sabiduría de Dios estará oculto para aquellos que no tienen la revelación, como dice: Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían cruficado al Señor de gloria. (1 Corintios 2:6-8) El Verbo era con Dios Como hemos visto en la lectura de Proverbios 8, que el Verbo, Jesús estaba con Dios en todas las cosas que hacía el Padre. Porque todas las cosas que hacía el Padre era para su hijo, el Verbo. Pues es el heredero de todo, y le ha dado algo que a nosotros nos interesa: porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre. (San Juan 5:26). Y otra vez nos lo dice el apóstol Juan, de palabras recibidas del Espíritu Santo: Y éste es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. (1 Juan 5:10) También dice: pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Éste es el verdadero Dios, y la vida eterna. (1 Juan 5:20) Y el Verbo era Dios El Verbo estaba con Dios, y era Dios. E incluso más ahora porque él mismo se ha rebajado para ser siervo, para ser hombre, para salvar. Y este es el amor de Dios. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó de sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. (Filipenses 2:5-8) Y ahora más que nunca, el Padre de todos, concedió a Jesús un poder extraordinario: un nombre sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Por la obediencia y el fiel cumplimiento de todas las cosas y porque Jesús es Dios, el Padre le dio la autoridad, le dio la herencia de todas las cosas y le dio el juicio: Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra. (2 Timoteo 4:1) Conclusión: No creemos en un Dios que es idea de hombre, ni de un Dios débil. Sino en uno eterno, que existió desde el principio y será por toda la eternidad. Y este es el entendimiento y la sabiduría al cual el Señor Jesús nos quiere llevar. Para que nuestra fe no tenga debilidad, para que no seamos arrebatados por falsas doctrinas. Para saber que en Jesucristo existe tal inmensidad de conocimiento y de sabiduría, que nos afirmará y nos dará la certeza y nuestra esperanza como nuestra fe. Sólida. Real. Inamovible. No se queden en la orilla, busca adentrarte en el mar de gracia. Pues unicamente así, podrás soportar todos los embates del mundo de hoy. Conocerás el corazón de Dios. Y mirarás con los ojos de Dios al mundo. Cuanto más profundo te adentres, tu cimiento será más firma, más que una roca, más que una montaña. Nuestra meta y esperanza nunca declinará en el tiempo. Busquemos juntos y oremos para que el Señor Jesús nos guíe en su mundo. Que Dios les bendiga. |
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