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Sermón en el día miércoles 15 de junio de 2005 Título: El Dios de Jacob Biblia: Génesis 49:33 – 50:14 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada www.evangelio123.org 49:33 Y cuando acabó Jacob de dar mandamientos a sus hijos, encogió sus pies en la cama, y expiró, y fue reunido con sus padres. 50:1 Entonces se echó José sobre el rostro de su padre, y lloró sobre él, y lo besó. 2 Y mandó José a sus siervos los médicos que embalsamasen a su padre; y los médicos embalsamaron a Israel. 3 Y le cumplieron cuarenta días, porque así cumplían los días de los embalsamados, y lo lloraron los egipcios setenta días. 4 Y pasados los días de su luto, habló José a los de la casa de Faraón, diciendo: Si he hallado ahora gracia en vuestros ojos, os ruego que habléis en oídos de Faraón, diciendo: 5 Mi padre me hizo jurar, diciendo: He aquí que voy a morir; en el sepulcro que cavé para mí en la tierra de Canaán, allí me sepultarás; ruego, pues, que vaya yo ahora y sepulte a mi padre, y volveré. 6 Y Faraón dijo: Ve, y sepulta a tu padre, como él te hizo jurar. 7 Entonces José subió para sepultar a su padre; y subieron con él todos los siervos de Faraón, los ancianos de su casa, y todos los ancianos de la tierra de Egipto, 8 y toda la casa de José, y sus hermanos, y la casa de su padre; solamente dejaron en la tierra de Gosén sus niños, y sus ovejas y sus vacas. 9 Subieron también con él carros y gente de a caballo, y se hizo un escuadrón muy grande. 10 Y llegaron hasta la era de Atad, que está al otro lado del Jordán, y endecharon allí con grande y muy triste lamentación; y José hizo a su padre duelo por siete días. 11 Y viendo los moradores de la tierra, los cananeos, el llanto en la era de Atad, dijeron: Llanto grande es éste de los egipcios; por eso fue llamado su nombre Abel-mizraim, que está al otro lado del Jordán. 12 Hicieron, pues, sus hijos con él según les había mandado; 13 pues lo llevaron sus hijos a la tierra de Canaán, y lo sepultaron en la cueva del campo de Macpela, la que había comprado Abraham con el mismo campo, para heredad de sepultura, de Efrón el heteo, al oriente de Mamre. 14 Y volvió José a Egipto, él y sus hermanos, y todos los que subieron con él a sepultar a su padre, después que lo hubo sepultado.
Uno de los mayores problemas de los hombres es la vida después de la muerte. Pues hoy, vemos a miles de personas, comparamos la vida de ellos con la nuestra y tenemos nuestras conclusiones. Satisfacciones, deseos. Es que podemos ir reajustando para que sea más equilibrado, podemos evitar errores. Mas el problema de qué ocurrirá después de la muerte. Nosotros los creyentes no somos exentos a este problema. Si existen personas quienes están confiados y no temen la muerte, otros aparentan serenidad, pero sienten el temor. Pues finalmente tendrán la oportunidad de probar su fe, si todo cuanto estuvo creyendo y practicando, es cierto. También ya no habrá tiempo para lamentaciones, pues no habrá otra oportunidad, ni podrá repetir su vida. Es natural que tenga cierto temor. Para peor, no existe posibilidad que vuelvan personas para contarnos su destino, salvo lo que está escrito en la biblia. Claro, existen personas quienes hablan de que volvieron a la vida, y esto también es una cuestión de fe. Porque siempre que yo no esté involucrado o cuando alguna persona cercana a mí esté a punto de morir, nunca prestaré la atención. Es cierto que tenemos algunos pasajes de la biblia donde nos habla de lo que pasará, después de la muerte. El Dios de Jacob Uno de los nombres que Jehová utiliza para mostrarnos al hombre es: el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob. Así el Señor se le apareció a Moisés y así también lo dijo Jesús. No simplemente para decir que es el mismo Dios Omnipotente e Inmutable. También habla de qué forma es el Dios por generaciones, el Dios del pacto, que cumple el pacto con Abraham, con Isaac, con Jacob. Para que nadie dude de la eternidad de Dios. Mas Jesús arrojó más luz, cuando los saduceos, quienes no creen en la resurrección de los muertos. Pero Jesús dijo: Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Significa que todos, los vivos y los muertos en Cristo Jesús no están muertos, sino vivos. Y ejemplo nos da respecto a esto cuando Jesús nos habla acerca del pobre Lázaro y del rico. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. (San Lucas 16:22-23). Aquí vemos claramente el Jehová es el Dios de Abraham porque está vivo. Asimismo Isaac y Jacob. Por tanto, claramente nos muestra cuál es el camino que siguen los hombres inmediatamente después de que mueren. Y así podemos confirmar por qué el semblante de los muertos nos indica el destino que han tomado. Para algunos, los que creen en Jesús, están en el seno de Abraham y los otros, los impíos e idólatras están en medio de los tormentos. Por eso, este Dios de Jacob que nosotros creemos, quien tiene la autoridad sobre todos los seres humanos, de él dice en Salmo 48:14 Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; él nos guiará aun más allá de la muerte. El justo por la fe vivirá Si existen personas quienes viven sin interés alguno sobre la vida o sobre la muerte, hasta que les sobreviene el día inesperado. Mas también encontramos a personas quienes están concientes de que están prontos para morir. Incluso vemos a niños quienes están enfermos y vemos que la muerte les aproxima irremediablemente. La actitud de las personas quienes afrontan la muerte, aquellos que tienen sus vidas pendientes de un hilo y aquellos que están alrededor de la persona que está a punto de fallecer, nos indica la fe y la convicción que tiene acerca de Jesús y de la muerte. Pues estos son los momentos decisivos en donde realmente la fe se muestra, la obra de la fe que tiene cada hombre se demuestra. Por eso dice la biblia: el justo por la fe vivirá. Porque el Dios que creemos, quien nos ha dado la fe para que tengamos confianza, él nos hace vivir confiados hoy y también para que podamos vivir confiados respecto a la muerte y quien nos guiará más allá de la muerte. Porque la seguridad de la salvación no es solamente para el tiempo presente, sino para la eternidad. Y uno de los puntos que realmente el creyente tiene que se entrenado es acerca de la muerte y del más allá. Pues este es el punto en que hoy muchos cristianos son atemorizados por el diablo, pues están sin la certeza acerca de su muerte y qué tendrá después, el consuelo o el tormento. Por eso el salmista dice con convicción: Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; él nos guiará aun más allá de la muerte. Ahora, cuando tú estás seguro en tu fe que vivirás más allá de la muerte, ¿qué temor puede sobrevenirte? Es por eso, que el justo vivirá por la fe. ¿Por qué siguen afanándose por cosas que están pronto a ser destruidos? Aquel que irá al lugar de tormentos, deberá disfrutar lo más posible como dice Abraham al rico: hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. (San Lucas 16:25) El justo por la fe vivirá. Jacob cuando estuvo cerca de su muerte, dio órdenes para que su cuerpo fuera enterrado en la cueva de Macpela, donde estaban sepultados Abraham y Sara, Isaac y Rebeca, y en donde ya estaba sepultada Lea su mujer. Creyeron en la promesa de Dios, de que esa tierra sería para sus descendientes para siempre. También podemos notar cómo estos tres hombres, nunca recibieron verdaderamente la tierra que Jehová había prometido a Abraham. En cambio, sí lo recibieron con fe. Porque el Señor les mostró y con todo lo que demostró hasta ahora, estaban seguros que esa tierra sería la de su descendencia. Es por eso que el creyente puede vivir con fe, pues su vida no termina con la sepultura, sino que en ese trajinar vieron una tierra prometida más grande, el reino donde estaba Dios Padre. Por eso, el justo por la fe vivirá. Dios nuestro eternamente y para siempre Cuando tus ojos no permiten ver más que ladrillos y cimiento, cuando tus ojos no permiten ver más que oro y joyas, no eres un justo que verdaderamente estás viviendo por fe. Es porque piensas que la vida se termina con la muerte, que ya no tienes expectativa ni tiempo para ver cumplido todos tus sueños. Y con justa razón, Dios sabiendo de todas nuestras vicisitudes, nos dice: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. (Éxodo 3:6). Esto implica que hasta ahora, en este mismo instante, Jehová sigue siendo el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. ¿Qué significa esto? Que todas las promesas que un día Jehová había prometido y jurado a Abraham, a Isaac y a Jacob; y también a todos los hombres que les siguieron hoy también sigue cumpliéndose. Y ellos lo están viendo y comprobando, ejemplo de eso es cómo Lázaro está en el seno de Abraham. Y Lázaro también es uno de los hijos de Abraham. Vean, imagínense, ¿a cuántos de sus hijos (humanamente hablando) habrá abrazado en su seno Abraham hasta el día de hoy? Por eso, la promesa de Dios, el pacto que Dios hizo con Abraham sigue teniendo cumplimiento. Es una muestra más que tenemos que recibirlo con fe, porque es cierto, y el que tiene fe lo verá, cómo Jehová es Dios nuestro eternamente y para siempre. Pues no somos de aquellos que no tienen esperanza y están condenados a perdición. Esta es la razón de por qué Jacob quería que fuera enterrado en la tierra prometida de Dios. También vemos el deseo de José de que sus huesos fueran llevados cuando Dios nuevamente visite a su pueblo para sacarlos de la tierra de Egipto. Nos dice la biblia en Hebreos 11:12-16 Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar. Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad. Cuando dice que tenían tiempo de volver al lugar de donde salieron, significa que hoy vemos a muchas personas quienes abandonan la iglesia para irse a su patria, el mundo, sus deseos. Porque no encuentran ninguna esperanza, porque su fe no le permite ver más allá de la muerte. Y piensan que este mundo es lo único, y lo último. Conclusión: Hoy creemos en el Dios de Jacob, que hoy también está demostrando a Jacob cómo sus palabras tienen cumplimiento. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. (1 Tesalonicenses 4:14-17) El justo por la fe vivirá. El que vive y tiene esta esperanza creerá en el Dios de Jacob. Vivo, eterno, siempre igual. Que Dios te bendiga. |
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